miércoles, 19 de enero de 2011

Copán en 1891 - Honduras Ciudad Charter en 2011

En 1524, los españoles se encontraron con vestigios de una misteriosa civilización. Habían pasado 700 años desde que Copán se había dormido para siempre en el gran sueño de la selva. "Es cosa pasada" -se habrán dicho los castizos "empecemos otra cosa". Volvieron grupas, informaron sobre "una piedra grandísima en forma de águila"...y de "ciertas letras que no se sabe qué sean"(...) y se adentraron dentro del territorio de aquella Honduras vasta y virgen.



Fue hasta 1834 que Copán comenzó a ser intuida en su grandeza, y así fue que Juan Galindo (Coronel de Francisco Morazán e irlandés nacionalizado hondureño) comenzó a dar unos amagos arqueológicos sin mucho éxito, aunque dio con una tumba que provocó la gran curiosidad de John Lloyd Stephens, cónsul estadoudunidense en Centroamérica, quien hizo espera y paciencia hasta encontrar el momento exacto para ofrecer 50 dólares gringos y comprar las ruinas al dueño de las tierras, el hacendado Bernardo de Águila, que se las alquilaba por ochenta dólares al año a un señor de  nombre José María Acebedo.
Así que otra águila se metía en el destino de las ruinas y consumaba la entrega. Frederick Chaterwood realizó sus famosos dibujos y Honduras pasó a ser Copán, una Honduras reducida al tamaño de una postal exótica, o en el mejor de los casos, una Honduras reducida a los seis mil acres de terreno donde se asentaba la ciudad de los astrónomos mayas.




Es de hacer constar que la paciencia calculada de Stephens esperó que Honduras se sumergiera en el caos tras la muerte de Morazán, y entonces, en medio del entreguismo desatado por los ultra-conservadores, le fue fácil vestir su indumentaria oficial de Cónsul, apantallar a Bernardo Águila, y ponerse más "águila" que nunca.


En el lejano 2011, unos aguiluchos hambrientos, inspirados en esa gloriosa gesta de entrega, deciden vender a Honduras bajo el denominado Proyecto "Ciudad Charter", y por supuesto, como los tiempos han cambiado, necesitan socializarlo protocolariamente, afirmando que "sólo son 33 kilómetros cuadrados" de uso.




De nuevo Honduras se ve reducida a unos cuantos kilómetros cuadrados. Pepe el Lobo y Orlando Hernández sólo son un par de nombrecitos de la larga lista de vasallos del imperio, de un imperio que ha creado el caos en Honduras a través del Golpe de Estado y esperado pacientemente para afirmar su geo-estrategia de dominio.

 Muchos años después,los dulces e ingenuos hondureños volveremos a aparecer en las fotografías de los museos bien portaditos y vestidos para fiesta, orgullosos de nuestras ruinas, confinados a las nuevas reservas territoriales que se irán creando paulatinamente, al igual que hicieron con los Cheyennes y los otros pueblos de las planicies norteamericanas.



¡Vamos! ¡Sonríamos! Debemos aparecer en la posteridad de los museos como somos desde hace tanto tiempo...



Aquí, el link del museo virtual en dónde encontramos las fotos de Copán en 1891:


http://140.247.102.177/col/shortDisplay.cfm?StartRow=11

2 comentarios:

gALERÌA tEMPORAL dijo...

Que onda-corta compa!

Buena la relación, es una manotada en la cara pensar en cómo nos registrará la historia.

muy bueno.

Darwin.

Fabricio Estrada dijo...

El salto cuántico, Darwin, nos lo enseño Han Solo Y Cheewaka!

Pilas entonces, a meter más neurona!

Un gran abrazo