martes, 5 de agosto de 2008

Rastros, algunas consideraciones sobre lo que pienso de la poesía y el arte


Las siguientes son reflexiones que he hecho sobre la poesía y sus vínculos interdisciplinarios.


Pequeña crónica


Es probable que cada poema se convierta para el poeta en una corona de espinas y que sus libros, no sean más que un via crucis estampado en la memoria.


Lo que un lector me expresa, hace que me pregunte tantas cosas que en su momento, fueron para mí, tan deslumbrantes y tiernamente díscolas.

Sigo escribiendo, pero ahora como un ciego, con bastón en lugar de lápiz. Tiento a las imágenes y me cuesta saber cuándo está naciendo la poesía o cuándo estoy haciendo de iluso.


Pero insisto -inevitable medida de mi destino- tratando de romperme las piernas cuando me voy sintiendo estatua.


Vago del trabajo al trabajo, sí, sigo siendo un vagabundo en lo que los demás compañeros consideran su asentamiento definitivo, y como Carpentier cuando describe los esfuerzos de Colón por realizar su viaje de descubrimientos, armo y despliego un tinglado de maravillas en los pocos momentos que me permite el mundo de la publicidad, señora tan escéptica e irascible.


¿Técnica, inteligencia, sensibilidad o intuición?


La poesía que uno hace –obligatoriamente- se circunscribe a un formato literario probado que luego tiene el deber de irrumpir hacia sus propios códigos lingüísticos, y es en este punto donde entra la intuición y la sensibilidad, una como lazarillo y la otra como conciencia.

La inteligencia sustenta la primera fase, es decir, el fundamento racional; una vez que todo esto perdura como actividad vital del aspirante a escritor, se puede asegurar que ha comenzado la vocación, no le veo otra fórmula ni guía diferente.

Y por supuesto, el producto final de esa búsqueda siempre será una literatura sólida y por lo tanto trascendente.


El compromiso es trascender con total propiedad de este arsenal civilizatorio.


Conciencia histórica y compromiso con lo nacional


El texto es una calca de las circunstancias del poeta, una especie de sudario de Turín que resalta sus heridas y sus facciones más plácidas; la poesía sin esta corporeidad es un vano intento de belleza. ¡todo puede ser detallado en sus versos!


Y aún si el poeta no se encuentre inmerso en una temporalidad en crisis, él mismo debe provocar las rupturas metafísicas para un nuevo cambio.


Las raíces de la sociología y la filosofía moderna muchas veces pueden ser rastreadas en un solo verso, prueba de ello está en la acidez de Nelson Merren que adjuraba de la línea conductual de los poetas contemporáneos a él o, el caso universal de Dante, que con su intrincada simbología, supo urdir con fidelidad el cuadro general de la compleja y caótica baja edad media, avizorando a la vez, El Renacimiento y la luz definitiva de La Ilustración.


Sobre el lector


Hay que tener pundonor y conciencia de lo que se hace, sobre todo cuando un libro tuyo ha logrado mantener esa tensión indispensable, esa correlación de fuerzas imaginarias entre lector y escritor.


En el fondo, en la conciencia del lector, lo que existe es un reto: él quiere saber si el escritor es capaz de desvirtuarle su realidad lineal o asombrosa, ya sea con un estremecimiento dialéctico o con una ficción superior.


De los insufribles


Eso de hablar con alguien a quien la poesía lo mantiene en vilo es muy diferente a entablar una apuesta dialéctica con aquel poeta que considera la poesía como instrumento de vanidad y estatus, y de esos, hay cardúmenes por aquí.


Vanitas, vanitas, políticos, proselitistas y nada del ser, a menos que se refieran a los parámetros estipulados por Sartre y sus enciclopédicas manías, sólo así considerarían la posibilidad del diálogo, sólo con Heidegger, sólo con Adorno, sólo con ellos la posibilidad del ser auténtico, prisma de la razón, espectro de la palabra.


Plática con Juan Carlos Mestre


Aquí comenzó nuestro lenguaje, en el trance, en el caleidoscopio de la palabra.


Creo que nuestro paso es como el de un tren en llamas que ilumina e incendia a los durmientes, pero quienes se suban o bajen, se escapan de nuestros cálculos.

Hay que estar -escierto-permanecer, atestiguar la época y redefinirla desde el osario, como vos mismo hiciste desde La Tumba de Keats..."nadie me persuada, nada me asista irrevocable, ninguna razón me justifique, aquí en lo que agoniza estoy intacto, de pie ante las leyes de la muerte, fertil e involuntario en la tortura, fingido ante la bondad como un inválido."


Pero son tantos losque confunden la poesía, tantos peces multiplicados por simples magos, tantos los que van a Gog con el proyecto de la escultura de humo...Ay Juan Carlos, cuántas veces me he visto de pie ante la cornisa de la página en blanco...


El alcoholismo y el suicidio han sido dos signos casi inseparables de los escritores hondureños. Escriba su opinión al respecto. (Pregunta de Roberto Sosa para Diálogo de Sombras)En muchos casos eso ha sido moda o puro esnobismo, pero en los casos de lamentar, es decir, en los que el vicio perdió a escritores de auténtico aporte, ha sido a causa del sórdido medio en que habitamos desde que se fundó esto que llamamos Honduras.

El suicidio casi fue un símbolo extremo, un acto votivo al hartazgo. En nuestro tiempo el suicidio en los escritores esnob no existe porque simplemente ya no escandaliza la muerte.


Para suicidarse, en la actualidad, tan solo se requiere publicar un mal primer libro.

En nuestro ámbito, redimirse es lo que más cuesta: casi, se tiene solo una oportunidad, y claro, por eso es que existen tantos escritores de cantina con un solo libro publicado.


¿Qué piensa del éxodo de escritores hondureños por motivos políticos, culturales y económicos?(Pregunta de Roberto Sosa para Diálogo de Sombras)

Espero que tanto los escritores del pasado como los del presente que han tenido que tomar la decisión de largarse, hayan incidido o estén aportando realmente dentro del país que los recibió.


Ese es y ha sido su deber siempre. Si el pretexto fue la imposibilidad de lograr algo aquí, deben y debieron demostrar que afuera era su espacio ideal.


Un escritor, tiene esa rara oportunidad no dada a los ciudadanos fuera del poder, de prefigurar naciones, incluso de fundarlas con el peso de sus pensamientos; sino se ha asumido ese detalle trascendente entonces sí que se debe ir en busca de la comodidad en naciones ya fundadas o prefiguradas.


El único exiliado absoluto que merece mis respetos es y seguirá siendo Merren: exiliarse a la locura ¡qué hermoso signo para una Honduras de supuestos cuerdos!


¿De qué modo enfoca la correspondencia entre la conducta del escritor y su obra artística? (Pregunta de Roberto Sosa para Diálogo de Sombras)
Ser es explotar en el universo, decía Heidegger, y la única razón de ser del escritor son sus escritos.


La realidad se hace añicos cuando un escritor renuncia a lo que ha imaginado y a lo que lo ha construido. Lo realmente bello de un escritor es su manera intensa de reflejarse en sus metáforas, esa dualidad fascinante, que en los tigres, es el preludio al horror del ataque.


La personalidad del escritor está en constante acecho a la realidad, comportarse contrario a este vértigo es volverse un cordero pascual, un impostor de discursos, un discreto hipócrita en el espejo de la verdad.

¿Tiene vigencia en nuestro país esa concepción llamada “el arte por el arte”? ¿El arte elitista cae acaso dentro de esa delimitación? ( Pregunta de Roberto Sosa para Diálogo de Sombras)
Rilke dio demasiados malos ejemplos de mecenazgos al igual que Darío.

Muchos escritores y artistas hondureños han sido fieles seguidores de esta visión de subsistencia creativa que rápidamente se convierte en apología del confort y la vida fácil. ¡Y qué paradójico, por lo difícil que se vuelve leer a estos exponentes del “arte por el arte”!

Las élites literarias siempre han sido los primeros intelectuales en apoyar los genocidios en el transcurso de la historia. Su exceso ha sido el lenguaje, y todo exceso –bien lo reflexionaba Camus- convierte en insensibles a quienes lo practican.


Tantos arcanos, angelotes y nenúfares sólo pueden ser obra de extraviados del sentido común, que también es, una virtud intrínseca para que la literatura y el arte en general, se mantengan vivos y comunicables.

La trampa de esta reflexión puede estar en el hecho de cómo asimila a la “élite” el artista o intelectual hondureño: si por su purismo intelectual o por su capacidad de gestionar sus publicaciones o presentaciones.

En este caso, Cardona Bulnes pasaría a ser un purista de culto junto a Antonio José Rivas y Leonardo Montes de Oca, y los agraciados con sus muchas publicaciones o presentaciones -gracias a sus cercanías con el Estado o el poder económico- serían Felipe Elvir Rojas, el Círculo Teatral Sampedrano, Mauricio Medina, Marco Tulio del Arca y muchos artistas de la plástica en la actualidad.

Distinguir sobre las élites artísticas en Honduras es un tanto complicado por su desorden estructural.


¿En qué grado de estimación tiene el público hondureño a sus poetas y escritores? (Pregunta de Roberto Sosa para Diálogo de Sombras)El hondureño tiene una fuerte influencia de la poesía modernista, y por ello, sobreviven en él las viejas escuelas retóricas de la declamación y la técnica estética a sueldo del civismo.


La poesía de vanguardia y post-moderna nunca ha encajado en una sociedad que considera que los poetas son más que evocadores de la patria y las buenas costumbres ciudadanas; de ahí que los poetas contemporáneos hayan sido vistos siempre con sospecha, casi traidores de la belleza encerrada en los libros de textos.


Decirse poeta sin tapujos, actualmente, equivale a declararse irreverente y vacuo, porque claro, según la costumbre, poetas verdaderos eran aquellos que sermoneaban y sacaban flores de la manga, casi condenados a los acrósticos y al jueguito de una rima impotente.

Pero claro, para quienes han ido a la par de los cambios estéticos y sociales, el poeta hondureño merece su respeto, y aún, esa valoración, resulta más por el reconocimiento de una dignidad del hacer poesía en un país de tantas indignidades que por sus logros en cuanto al aporte de ideas nuevas.


¿El arte es susceptible de corrupción? (Pregunta de Roberto Sosa para Diálogo de Sombras)
Totalmente, es más, no he conocido en ninguna otra disciplina humanista mayores actos de corrupción que en el arte. Ciertos espíritus esquizofrénicos han llegado a esto convocados por ciertas malas interpretaciones de ultra sensibilidad que han sido definidas en torno al carácter del creador. Por eso hay tanto menesteroso en los caminos de la estética de vigor -que no de rigor, que conste- que suelen mostrarse como auténticos motivadores artísticos y no pasan de ser más que unas falacias de mucho verbo. Cuando se les piden reflexiones de sus obras suelen mostrarse alterados, llenos de vicios lingüísticos y queriendo sobornar con gritos de guerra en pro del arte per se, anárquico y sin ataduras de ninguna clase, un arte que ni siquiera es propenso a ser indagado.


Significado de la poesía dentro del rito, apreciaciones


La poesía, en su más profundo origen, surgió como un rito, un espacio cognoscitivo sobrenatural donde las palabras dejaban de ser mundanas para alcanzar una dimensión que superara el condicionamiento y límite de lo cotidiano.
Y fue precisamente que al deformar las palabras del lenguaje habitual, se va construyendo con ellas un espacio cuyo significado apuntala el transcurrir del tiempo.

Cada poema entonces, está compuesto de su propio ceremonial, y el poema en sí se convierte en un objeto de culto oral, en oración colectiva que se comparte y en la cual los que acceden a ella, acceden al trascendente encuentro con una terrible belleza oculta.

Al poetizar objetos útiles y cotidianos, el poeta resalta la importancia de ese objeto en el mecanismo de la conciencia humana y cuando este sentido es aplicado en un sujeto, da como resultado su diferenciación de los demás, es decir, su singularidad dentro de la existencia compartida.
Este sujeto pasa a ser símbolo de una conciencia superior que, en la conciencia del poeta, ayuda a fijar y organizar lo concreto de un tiempo que se fuga a cada instante.

Esta es nuestra humanidad, circunscrita a la fuerza y duración de un poema.
Palabras para Animal de Ritos, de Samuel Trigueros

Para la poesía actual hondureña, la publicación de Animal de Ritos, de Samuel Trigueros, viene a ser como el encuentro dichoso de un eslabón perdido en nuestra poética. Hablamos entonces, de haber sacado a luz un poemario de raíces y sedimentos, una poética de túneles y de sórdidas circunstancias humanas.
Escrito hace aproximadamente 13 años, Animal de Ritos pasó de ser un libro siempre a punto de publicarse, a ser uno de los libros necesarios y esenciales para comprender la transición inter-generacional en la que fue concebido. Muchas fueron las ocasiones en que el libro estuvo “a punto de publicarse”; cabe recordar que ya tenía merecida su publicación al obtener el primer lugar en el Premio Víctor Hugo de la Alianza Francesa, en el año 2003, pero la desidia del Ministerio de Cultura, cerró filas para olvidarlo.

“Animal de Ritos”, a mi parecer, ganó con ello, además de su estricta valía literaria, condensación y expectación, lo uno por su inalterable unidad y lo otro por el cómo encajaba en el tren de publicaciones de 13 años para acá. En ambos casos ha salido airoso y nos ha traído las resonancias de una veta literaria universal poco acostumbrada en la poesía hondureña: me refiero al humus donde se cultivan los clásicos de la literatura anglosajona.
En Animal de Ritos se encuentra desde el hermetismo de Dylan Thomas hasta la acendrada precisión de Pound, desde la prosa atroz de Conrad al macabro sarcasmo de Lee Master, todo esto canalizado hacia la cosmovisión personal de un Samuel Trigueros en franco diálogo intertextual, exponenciando así, una poesía que busca desenterrar los arquetipos cotidianos que, repetidos en el trascurso de los siglos, se han convertido en el asco conciente de hombres y mujeres. Y así lo dice Samuel en uno de sus poemas: “Nadie podrá despojarnos jamás/ de estos objetos/ hurtados sin fe/ del paraíso.”
Aquí tenemos entonces, la voz de un tránsfuga literario convencido y comprometido, a un poeta que zurce en carne viva a los miembros dispersos de toda una generación.

5-10-06
El signo ideológico, la actualidad, el poema (Respuesta a la antología de Salvador Madrid)
La impresionante red de información que ahora se maneja, deja muy poco espacio para respirar a fondo. Mantener una conciencia “políticamente correcta” es algo así como querer aguantar la respiración siendo náufrago en medio de un tsunami.
Los que tuvimos la oportunidad de conocer desde muy temprano las teorías y los motivos de lucha por una humanidad justa, tratamos de levantar la antorcha e iluminar nuestra poesía desde esa desesperada posición. Las modas literarias son tan agresivas que incluso despotrican contra el que reflexiona. El efectismo y las preocupaciones ideológicas lights y de circunstancia llenan un sin número de publicaciones impresas o digitales.
Por eso es tan difícil hablar de una poesía actual signada ideológicamente, para ello se necesita de lectores pausados y, por sobre todo, muy agudos. En realidad éstos han sido siempre los lectores consuetudinarios de la poesía y son los que corren la voz de que se han topado con un poeta digno.
Así funciona la difusión de la poesía, no hay que equivocarse, lo importante es saber qué decirles a esos “superlectores” que saben reconocer el canon de la tradición poética latinoamericana en nuestros escritos, canon que ha sido muy elocuente a la hora de defender postulados humanistas que luego, cuando la época los ha necesitado, se han transformado en auténticos llamados revolucionarios.
Honduras cuenta con una buena reserva de estos poetas. El mañana, cuando los llame a que levanten su voz, tendrá asegurado una buena dotación de últimos cartuchos.
Vitalidad del poeta (Respuesta a la antología de Salvador Madrid)
El poeta es un ser vivo, no se le pueden exigir purezas de santo ni mucho menos la actitud de un reaccionario; de ahí viene aquella expresión de Rimbaud “hay que ser absolutamente modernos”, lo que en parte significa que la voz del poeta debe ser eco en los muros de su tiempo, una insistencia dura y precisa que llegue a derrumbarlo para ver lo que hay al otro lado.
El mayor compromiso de un poeta fuera de la poesía (Respuesta a la antología de Salvador Madrid)

Un poeta es la reserva de dignidad que tiene la humanidad y mientras viva debe hacer partícipe de ella a quien logre acercársele.
Yo no creo en eso de escribir poesía para satisfacerme, al contrario, cuando me he desviado hacia esa complacencia me he encontrado sucio e indigno de saberme poeta. Tampoco creo en ese absurdo de algunos falsos modestos que opinan que nada se gana publicando más que reconocimiento.
Las personas que más me han hecho ver los alcances de mi poesía son las más anónimas y lejanas, sorpresas humanas que un día llegan y me dicen cuánto les ha aclarado en sus razones mi poesía. Escribir para los propios creadores es algo que me causa nauseas y que trato de evitar a como de lugar, sobretodo en un medio tan autocomplaciente y mezquino, acostumbrado a enredarse en estériles discusiones seudo estéticas.
Lo primero es romper con esa idea de marginados- privilegiados y luego liberarse de los conceptos de amistad literaria ¿Cómo es posible que dos se hagan amigos aferrados a búsquedas tan abstractas como el ritmo y los giros lingüísticos? Por eso son tan volátiles las amistades nacidas por la afinidad del oficio.
Y no estoy queriendo disgregar, estoy hablando de ir sólo hacia aquellos que aman la poesía sin necesidad de ser escritores, aquellos que en realidad conforman nuestro espejo y que pueden quebrar nuestro límpido ego con sólo cerrar la tapa de nuestros libros. Ahí se acaba toda discusión, en ese momento el “poeta del medio” se hace añicos con toda su dialéctica.
Por eso es que creo con fidelidad en ir en busca de ese lector necesitado y necesario para el autor, enfrentarme a su cosmos cotidiano, indagar hasta dónde aguanta y es valedera mi humanidad hecha poesía.
Llegado a este punto, puedo asegurar que la poesía es el mayor arquetipo de la humanidad, habla con resonancias antiquísimas que si uno no sabe interpretar convertirá en fugacidad toda palabra... y es la gente común -la más antigua de las referencias- la que te dice si lo que escribís es poesía o no. De ahí que siempre me haya embarcado en agrupaciones que buscan ese acercamiento, que no es más que la concreción de toda ideología humanista.
Un poeta debe saber que más allá de la poesía sigue estando la poesía, de lo contrario comenzará a estratificar sus acciones para lecturas de ocasión y pose, con el simple ánimo de hacer historia.
lo que comenzó como una introspección terminó siendo una intromisión recíproca, un trasiego interminable de emociones y códigos, un despertar continuo hacia nuevas conciencias, una reencarnación sin muertes.
El cambio de regla
En un mundo esclavizado por la innovación, la poesía -eterna y fundamental- libera del apabullante cambio de posición de los valores económicos y morales, tan en boga en la sociedad actual.
El cambio de regla 2
Desvirtuar con burla es la nueva arma del sistema: lo que antes se anulaba con fusiles y gases ahora se hace con el montaje de grandes circos donde es expuesto el intelecto a la mofa y a la indiferencia.
Redención
Cada pieza de arte que nace le quita un peso más a la carga de dolor que todo ser humano lleva consigo.
Al mostrar el dolor el arte exorcisa y ahuyenta, al embellecerlo lo anula.
Redención 2
Iniciado el juego las reglas se pierden, cobra vida el azar dando rienda así, al instinto puro, que no es más que la inteligencia en su más básica forma.
El azar es el alma de la regla.
Break point
El suicidio es una manera deliciosa de creer que la muerte necesita de nuestra ayuda algunas veces.
Break point 2
El final es una utopía creada por el cansancio.
Copán
Veo las piedras, las formas que el capricho del tiempo convirtió en ruinas.
Abro la Gran Escalinata como un libro demasiado pesado para mi leve mirada.
Atrás, en la entrada, guerreros guacamayos alardean su color y su eternidad en una algarabía vegetal que se enreda por todos lados como lianas.
Cuelga la mañana mientras las estelas se estiran y comienzan a tomar sus respectivas poses de sabios, gobernadores o sacerdotes.
Temo desmoronar un poco más de estos templos y es entonces cuando caigo en cuenta que hago el papel de tiempo-hombre destructor.
Mis huesos se pintan de rojo y la selva me acosa paulatinamente, sastre inconmovible la selva, me viste con su barroco.
Se borran las calaveras, los geroglíficos arden en unallama invisible y mis palabras, se hacen toba volcánica en mi boca. Susurro y levanto la primera ciudad, que de inmediato, queda soterrada bajo misiguiente sílaba. Digo equinoccio y brotan arcos escalonados, digo silencio y vuelven las ceibas a crecer sobre el horizonte.
Cuido mis palabras para no darlas en sacrificio.
La plaza me arde de frente. Y vos, bella Rosalila, con tu casa en los hombros, bajo el peso del inframundo, vos, tímida conflagración de las raíces, matrushka del ocaso...¿Por qué dormís vestida de gala? ¿A quién esperás entre las edades del olvido?
Subo de prisa al Popol Nah, el sol pisa mis talones y ya construye la nueva Acropolis entre destellos de obsidiana.
Sé que en algún lugar la selva prepara sus candados y que sus cadenas comienzan a partir -con fuerte abrazo- a las últimas estelas.
Las fauces se cierran sobre 18 conejo, el cetro queda en suspenso y la cuadratura de la eternidad congela el incienso delverano.
La serpiente traga la esfera solar. Los túneles se derrumban.
El eclipse más largo ha nacido en las alas del murciélago.
A Nordestal Yeco y su SOS para el Cine Clamer
Yo debía mentir, ese sería mi signo, Yeco.
Afuera se apagaba el sol y adentro, otro sol, más real y alucinante, se encendía.
El sol era plano y se sostenía en sus goznes por dos inmensos cortinajes. Párpados de terciopelo. Ojo del Nautilus, veinte mil leguas de viajesubmarino... a soñar! a soñar! antes que la cinta termine!
Los extras de Drácula revoloteaban, siniestros, a raz de nuestras cabezas de niño, la música de Ray Connif repartía su duermevela, aclimatándonos.
La primera película y a Pinocho le creció la nariz y hasta hoy, lo miro, gigante, en mis sueños.
Recuerdo sombras que se llevaban a sombras; sombras que afuera se convertían en militares, en la cacería de los reclutamientos forzosos dentro del Clámer.
Recuerdo a Teddy Savala y a Lee van Cleef destruyendo a Los cañones de Navarone.
Recuerdo las últimas funciones para tres nostálgicos empeñados en seguir asistiendo para evitar el cierre (¿Enrique Ponce Garay, Marco Tulio Zepeda, Reynaldo Díaz?).
Recuerdo cuando el Central alquilaba el cine para las actividades de los alumnos, y las butacas volaban, y el humo de cigarro era la neblina de un Londres lejano e inimaginable.
Recuerdo todo de lo que ahora es abandono y basurero.
Cada vez que paso frente al Clámer, toda esa vida pasa ante mis ojos, como un reel de una película que jamás volverá a estreno.

1 comentario:

Edgardo dijo...

De la poesía que se puede decir, solo una metáfora, un ardid de la palabra y el sentimiento que nos dejan observar el trasfondo, a veces, oculto de aquello que tenemos enfrente.

En mi opinión, todo arte debe ser comprometido con su contexto histórico. No concibo el arte como mero pasatiempo, aunque después de mucho tiempo, ya no me ofusca que el arte sea solo eso, no todo el mundo piensa como yo, por lo tanto, no todo el mundo desea estar cuestionándose todo el tiempo lo que le ocurre, porque le ocurre.

Las palabras son parte de nuestro ser, es una característica plenamente humana. La poesía es el misterio, es la sensación, la alegría, la tristeza expresada a través de la frialdad de las letras, que nos llevan a rincones impensados, nos muestran la esencia misma de las cosas.

Me ha gustado mucho este articulo tuyo, volveré a leer que mas encuentro por aquí.

Un saludo.

HologramaBlanco