jueves, 8 de abril de 2021

Episodio 38, Ezequiel Padilla, Advertencia para coleccionistas track 2

 

Segunda parte de aquella entrevista que le hice al Maese pintor Ezequiel Padilla en el 2007, en una pollera que estaba al lado del Instituto Alfonso Guillen Zelaya, en el centro de Tegus. Si Kraftwerk significa en alemán planta de energía, pues la crítica que debe tener el medio artístico también lo es, si se traduce correctamente. 



miércoles, 31 de marzo de 2021

Episodio 37, Narcodictadura en tierra rara, el caso de tony y joh


 En un país de hechos inimaginables se tiene el deber de montar tesis -análisis, diríamos en otros tiempos menos esperpéticos dentro de Honduras- con las corazonadas. En este episodio propongo la línea de hechos posibles que condujeran a la sentencia de tony hernández por narcotráfico y al ataque de nervios que debe tener en estos momentos el capo mayor que ya casi lo perdió todo, juan orlando hernández, aunque siga tan hambriento como un lobo. 

https://drive.google.com/file/d/1eqypta0lU8BrvdmAWa3St07ljWau83If/view?usp=sharing


jueves, 25 de marzo de 2021

Episodio 36, Ezequiel Padilla, advertencia para coleccionistas


 La entrevista es interrumpida por un intento de asalto en vivo tras el paso de una barra de fútbol. Es una tarde del 2007 y Ezequiel considera que ya estoy listo para la entrevista que le pedía. Esta es la primera parte de una larga plática recuperada en mis archivos con el Maese de la pintura hondureña, fallecido en el 2015. El poeta invitado es Roberto Net, de Puerto Rico.

https://drive.google.com/file/d/1oj_a6LmNt6eCtyZjP8oVamQg70nDMB2R/view?usp=sharing

jueves, 18 de marzo de 2021

Episodio 35, Enrique Medrano, una lección en corto


 Apoyado en las tremendas actuaciones de Inma López, Mario Siliézar, Karla Díaz y Gabriel Ochoa, Enrique Medrano deja que Tegucigalpa, por sí misma, nos cuente de su oscuridad, de su memoria oculta, de sus impulsos más primitivos. En esta entrevista, Enrique nos da una idea de su imaginario y de su visión a futuro dentro del cine y, por supuesto, de sus más recientes cortos: Antes que amanezca y Mortal.

https://drive.google.com/file/d/1JI5wtF1hZ-25yJ8ZJh929e_Vu2HaWRbl/view?usp=sharing

domingo, 14 de marzo de 2021

Constantinopla: de cuando la ciudad se salvó del apocalipsis, Siglo V e.c.

 


 


El ejemplo de Constantinopla. Lo que voy a decir lo han oído algunos que quizás lo conocieron, y hasta están entre el auditorio, los cuales estuvieron también allí presentes. Sucedió hace pocos años en Constantinopla, siendo Arcadio emperador. Queriendo Dios atemorizar a la ciudad y enmendarla por el temor, convertirla, purificarla y cambiarla, reveló a un fiel siervo suyo, que, según dicen, era un soldado; y le dijo que iba a destruir la ciudad con fuego bajado del cielo, y le amonestó que se lo dijese al obispo. El se lo dijo; el obispo no lo menospreció y lo comunicó al pueblo. 

La ciudad se convirtió a penitencia, como en otro tiempo la antigua Nínive17. Para que el pueblo no creyese que el que lo había anunciado era un iluso o un falsario, llegó el día que había amenazado, todos pendientes y esperando con gran temor el resultado; al anochecer, cuando ya el firmamento estaba oscuro, apareció una nube de fuego por el oriente, pequeña al principio; después, poco a poco, según se iba acercando sobre la ciudad, crecía de tal manera que el fuego amenazaba de un modo terrible a la ciudad entera. Parecía que una llama horrible estaba suspendida sin que faltase el olor a azufre. 

Todos se refugiaban en los templos, y los lugares sagrados no podían acoger a las muchedumbres; cada cual exigía el bautismo de quien podía. No sólo en las iglesias; también por las casas, por las calles y plazas pedían el sacramento de la salvación, para evitar la ira no sólo presente, sino también futura. Después de aquella gran tribulación, en la que Dios confirmó la veracidad de sus palabras y de la revelación de su siervo, la nube, lo mismo que había crecido, comenzó a decrecer hasta disiparse poco a poco. 

Cuando el pueblo se creyó un poco seguro, oyó de nuevo que había que huir del todo, porque la ciudad sería arrasada el sábado próximo. La ciudad entera con el emperador salió fuera, nadie quedó en casa y nadie cerró la puerta, alejándose de las murallas, y mirando los hogares amados decía adiós entre suspiros a las residencias queridísimas. Y habiendo avanzado aquella gran multitud algunas millas y, reunida en un mismo lugar para orar a Dios, vio de repente una gran humareda, y dirigió a Dios un grito tremebundo. Por fin, vuelta la serenidad, enviando algunos que informasen, una vez pasada la hora señalada que había sido predicha; y cuando informaron que las murallas y las casas permanecían en pie, todos regresaron con indescriptible alegría. Ninguno perdió nada de su propia casa y cada cual la encontró abierta, como la había dejado.


San Agustín - La devastación de Roma

jueves, 11 de marzo de 2021

Episodio 34, Algo de Murakami

 


Haber leído a Murakami mucho antes del confinamiento fue anticiparme al confinamiento que se avecinaba. Leerlo ahora, puede darle a los lectores un universo sin explorar y que el confinamiento ha estado ofreciendo día a día: las dulzuras del hastío. Tokio Blues y Sputnik, mi amor, en dos reseñas que escribí en el 2013.

https://drive.google.com/file/d/1qP3n0-9-gmV90_yKE0ukF1R8_u_i5iZN/view?usp=sharing

viernes, 5 de marzo de 2021

Episodio 33, El nacatamal hondureño


 ¿Qué tiene que ver el proceso de creación de un nacatamal con la identidad hondureña? El Maese Rafael Murillo Selva, reconocido dramaturgo y uno de nuestros más grandes pensadores, nos da un análisis, desde la masa hasta la pasa, de quiénes somos.

https://drive.google.com/file/d/1DlpXqunww4g221cIyfxYNoDgQxQwZbHV/view?usp=sharing

viernes, 26 de febrero de 2021

Episodio 32, 33 Revoluciones para Rodríguez

 


Llevado por la vida y música de Sixto Rodríguez, escribí un poemario que resultó en un premio nacional de poesía, Los Confines 2017. Les comparto una lectura de tres textos que forman parte del libro como un recordatorio de que hay justicias poéticas, justicias del tipo que pensaba Coleridge y recordaba Borges: la fe poética es una voluntaria suspensión de la incredulidad.

https://drive.google.com/file/d/1a2K6cP5L77xHMWemV3dzs4cBxLf-HAGu/view?usp=sharing

domingo, 21 de febrero de 2021

Francisco Múñoz Soler- España

 


Así como el ser humano, así la poesía sobreviviente. Sobreviviente de sí misma, de sus propias atrofias en busca de crear "la figura única e indescifrable" y de sus ditirambos sin alma. Busca todo aquello que tiene alma, le decía Van Gogh a su hermano Theo, y en estos textos del poeta español Francisco Múñoz sí que la hay, pletoricamente. Porque lo que aquí leemos es un auténtico cuadro clínico interpretado por la sensibilidad poética de Francisco, provista de la humildad que él mismo llama a tener desde la cama paciente del paciente. En el transcurso de una dura recuperación del cáncer, el poeta Francisco Múñoz fue describiendo el proceso a palabra viva, todo lo contrario al memento mori de los encumbrados romanos en triunfo, sino que a ras de la sala del hsopital que urgía el memento vivere!

Los siguientes textos forman parte de su poemario Implosión, 2017:


UNA IMPLOSIÓN, y mis mundos sutiles

cayeron como destellos unos sobre otros

en toda su plenitud, acumulando escenarios

en el fondo de la no vida,

construyendo elementos diversos

propios de un caos organizado,

exponencialmente se unían al arbitrio

de secuencias modificadas en alientos,

en su unidad imperfecta, sus sutilezas

forjaban una aleación de fortaleza,

no serían gritos en el vacío.

 


NO SER un grito

en el vacío

que engulla los deseos,

merecer el placer

que ansia el alma,

dotarla de dignidad

y esencia de belleza,

sin lamentos en el esfuerzo

en el camino

está la recompensa.



NO SER un grito

de estética huera

ausente de alma,

fortalecer las palabras

con contemplación,

significado y estudio

para no temer

el desahogo emotivo,

entregarse con honestidad

y cuidado en todo tiempo

a la palabra precisa

provista de humildad

y espíritu.


¡TANTA VIDA! ¡Tanta vida!

alborada, la mar, sueños

que sanan ríos tóxicos,

 

luz primigenia, el alma

desde la raíz creadora

se enfrenta al mundo

 

como un alborear difuso

pendido de su cuerpo,

¡Tanta vida!, roja sin oxígeno

 

rumor de agujas en las alas,

lo íntimo, las palabras, la mar

en su cresta, el espíritu.




NACER sin pecado

es el signo

impregnado del don

más necesario,

la dignidad;

para manipular

mantras de poder

acercarán el ascua

a su sardina;

no se puede

alcanzar paraísos

si no se es digno.



SÚBITO, un parpadeo,

un destello, un incendio

acuoso sin oxígeno,

 

invadido de células

pantagruélicas de vida,

abismo sin freno,

 

la voz, el espíritu

en su creencia

de plenitud sin horas

 

en búsqueda de espacios

innombrados pero ciertos,

de palabras precisas,

 

de conceptos nuevos,

de un tiempo audaz

exponencialmente moderno.

 

¡Cuánta vida por descubrir!

¡Cuántos proyectos! ¡Cuánta hermosura!

Para pioneros del encuentro,

de un vértigo renovador

en tecnologías y pensamientos,

¡Cuánto futuro!,

de quimeras inteligencias,

y en los cauces venosos

menguada vida fluye,

 

en la inquietud

del hombre homérico

de Itacas, de esos tiempos.




ANHELO AL ALBOREAR EL DÍA

pasear hasta la playa

y observar la orilla que declina,

 

disponerme a viajar a mi memoria,

que se abre como una aurora

porque la gravedad de la herida

no es penumbra hueca, sino espacio

de abertura que navega desde la orilla

hasta los océanos donde se divisa

la Cruz del Sur con su belleza,

 

en el círculo del agua ordenar

constelaciones, escuchar el silencio,

 en ese tiempo cósmico

-un segundo hecho de memoria-

en el cual somos el uno y el otro,

en el tiempo y el espacio ajenos

a la sentencia de Horacio.

 


DESCANSO NECESARIO

 

(Ojalá sea lejano)

 

No se pararán el sol ni las emociones

que mueven el mundo,

 

en el funeral me trasladarán

a la cercana iglesia a hombros

de dolor familiar, ante miradas

indiferentes o atónitas, preguntándose

quién es el difunto,

 

ya ausente de arrogancia humana

de cualquier emoción absurda

seré recuerdo de futura ceniza.

 

Y la tarde transcurrirá rutinaria y ajena.

 

 Francisco Múñoz Soler, Málaga (1957) Tiene una amplia obra publicada en países como España, México, Perú, El Salvador, Estados Unidos, Venezuela, Cuba e India. Ha sido traducido al inglés, italiano, árabe, alemán, rumano, assamese y bengalí.

Su poesía es intimista, cargada de fina sensibilidad, impactante y que invita a la reflexión. Es un poeta con ansias metafísicas, a la búsqueda de su propia personalidad, centrado en el yo lírico y en ese mundo íntimo que quiere manifestar como testimonio de su existir. En la búsqueda de la expresión está su mayor logro. En ella está su conquista, su insaciable apetito de Ser y proyectarnos sus angustias, desastres y tensiones. Se puede definir su estética como poesía del Asombro, poesía que admira, o se maravilla con los que antes se legitimaron. Su yo lírico, su yo íntimo que nos ofrece testimonio de su existir, nos muestra, con su compromiso ético, la existencia de la otredad en sus poemas de crítica social. Una poesía universal que se abraza a la sed de justicia, de paz, y que enarbola la bandera del amor.

Su obra aparece recogida también en antologías y en Internet. Es el organizador del Ciclo Poético Plenilunio en Málaga.

Poesía[editar]


Edgardo Florián: un poeta a pulso que se va

 

Para recordar a Edgardo Florián (1975-2021) debo remitirme a la película brasileña El hombre que se convirtió en jugo, producción inserta en el Nuevo cine latinoamericano de los años 70;  y es que la referencia tiene muchos ángulos en común con la Tegucigalpa que fue exprimiendo a Florián en la medida en que se iba estrechando el horizonte social y la desaparición de los espacios culturales en pro del desplazamiento de “la modernidad” urbanística del centro histórico hacia los nuevos polos comerciales de la capital. Veo, entonces, en Florián la destrucción de la última Tegucigalpa romántica donde la dinámica cultural se mantenía unida por los viejos callejones y cuestas del barrio Morazán hacia La Plazuela, y de ahí hasta el final de la peatonal, el Teatro Manuel Bonilla y el Parque Dionisio de Herrera. Ese era el circuito que caminamos una y otra vez, cuando todos los grandes nombres de la última generación del corpus intelectual y creativo que nos llegaba desde los sesenta aún vivían y dinamizaban nuestro imaginario y aspiración.

Como poeta, y desde el Taller de Poesía Casa Tomada, en la que fuimos compañeros, Florián siempre estuvo seguro -con proverbial desenfado- de que su estatura creativa sería decisiva en la reinvención de la poética de Honduras, y todo lo que leía y miraba iba encauzado en crearse un mundo multidimensional que corría en busca del llamado de Rimbaud a ser absolutamente modernos. He repetido esta frase de Rimbaud porque ese llamado fue tomado por Florián con total compromiso. Sin embargo, el ámbito que todos esperamos ver crecer junto a él, en lugar de ascender en oportunidades intelectuales retrocedió aceleradamente al ritmo de la cavernaria visión sociopolítica que retomaba impulso entre los sectores más conservadores del país, hasta desembocar en el nefasto golpe de Estado del 2009. La realidad ya había mordido a Florián desde mucho antes, pero fue el golpe de Estado el que rompió gran parte de la red de subsistencia laboral que todo artista necesita. Si antes del golpe Florián sobrevivía con ocasionales participaciones como actor de teatro y cine, luego del golpe le quedó un consuelo: todxs en Tegucigalpa entramos a la precariedad o a estar a filo del desempleo por nuestras posiciones de resistencia. Su figura entonces se niveló anímicamente. Todxs salimos a las calles donde él ya se movía con soltura. Virgilio de la Resistencia, lo veíamos atravesar los círculos en que cayó la movilización, siempre con el periódico El Libertador bajo el brazo, ofreciéndolo junto a una consigna o un poemario amorosamente en ristre contra los golpistas: R de Resistencia, su libro de esos días del 2009. ¿Sus otros poemarios? Yazz (2003), 2ª. Estación (2006), Aguacadabra (2010) y El andar-alacrán (antología 2015)

Juana Pavón aún vivía y era la contraparte de Florián, y como dos fuerzas anímicas que rivalizaban en mística popular, no era compatibles una vez compartían el mismo espacio. Eso es anécdota, pero lo que hay de fondo, lo que realmente me motiva a nombrar a Juana, es que representaban dos sistemas poéticos muy diferenciados. Juana desplegaba poesía oral y la mayoría de las veces en genial improvisación según la atmósfera del momento o recordando de memoria sus poemas ya célebres e interiorizados en todxs. Florián, en cambio, leía de sus textos recién escritos en su libreta, mismos que anunciaba como parte de su próxima publicación y cuando le tocaba declamar su oralidad se remitía a los poemas de grandes poetas hondureños. Aquí doy un punto de partida para entender la sistematización permanente que Florián realizaba sobre el texto. Lo que una vez le fue reconocido como poesía experimental ya en él era estilo, es decir, la impronta de su personalidad-estro sobre el papel. Su oralidad, que nunca quiso competir con la de Juana, era una necesidad para acercar sus textos a posibles lectores de su obra en preparación. Su libreta, llena de dibujos y pátina del diario vivir, era la libreta de un cronista permanente, y toda la realidad que se derrumbaba era transcrita al instante, como un dibujo a pulso urgido de inmediatez por la taquicardia provocada por un asalto, represión policial o fuegos cruzados sicariales. La sintaxis de sus poemas, por lo tanto, dieron con la fórmula clave para evocar con rapidez y dualidad: el silogismo que desdoblaba las cosas o emociones a su alrededor. Una pared que se mira con tristeza, por ejemplo, era la mirada-muro. El cielo sin nubes era, en su captación urgente del cosmos, la desierto-luz que entraba por la ventana. Su imaginación iba tomando nota tratando de no interrumpirse con artículos ni lirismos sobre expuestos, justo como las transiciones abruptas del Nuevo cine latinoamericano. En cada verso de sus libros es evidente que no se concluye. No hay definiciones fijas: todo va en fuga porque el mismo poeta va en fuga para sobrevivirle a lo que se le va encima. La muerte misma se contrasta consigo misma in extremis, como escribió en uno de sus poemas (Mister Jones o poemas a la visita de Bill Clinton a Tegucigalpa): Muerte a la Muerte.

La denuncia de la realidad dictatorial de Honduras pasaba primero en Florián por denunciar el uso canónico del lenguaje, su mecanización evocativa, su ranciedad cívica, en resumen, su hipócrita academia, y fue su base de estudio como actor lo que lo despojó (así como cuenta la actriz y maestra de teatro Lourdes Ochoa) de “todo aquello que le pesaba”. Temo que llevó esa mística más allá de los cálculos y que el confinamiento por la pandemia le quitó el agua a un pez alucinantemente bohemio. De las calles de su circuito clásico ahora cerrado derivó hacia la filosa Comayagüela, saturada de otros círculos menos tolerantes con la poesía, aún y cuando la melliza haya sido la cuna de Juan Ramón Molina. Ahí, en los alrededores de la Escuela Nacional de Bellas Artes y de la estatua del poeta fue donde un microbús lo atropelló.

Si aún no digerimos lo que ha sucedido al fallecer Gustavo Campos (1984-2021) en San Pedro Sula, no podemos ni rozar lo que significa el fallecimiento de Edgardo Florián. Ha sido un doble golpe estremecedor y sin embargo considero que debe ser un doble campanazo para ponerle un alto a la indiferencia intelectual -y básicamente humana- que es la que realmente aplasta en vida a nuestrxs artistas en Honduras. Ambas obras, la de Gustavo y Florián deben mantenerse vivas más por su verdadero impacto en la literatura del país y Centroamérica que por su asombrosas y dolorosas anécdotas. El poeta que se convirtió en jugo recibiría así, por la eternidad, un purgatorio peor: el nunca traspasar el personaje anecdotario que ha consumido la trascendencia de muchxs luminosxs creadorxs de nuestra historia literaria.



Fabricio Estrada

Febrero 2021, Vega Baja, Puerto Rico

 

jueves, 18 de febrero de 2021

Episodio 31, Florián el Yazztaman se ha ido

Foto: Fabricio Estrada. Background: fotografía de Dilcia Cortés

 Edgardo Florián, poeta y actor hondureño (1975-2021), yazztaman del underground de Teguxibalbá, aquí presente en un homenaje donde la música y la crónica que él le ponía a la ciudad son las que cuentan su adiós de palabrero.

https://drive.google.com/file/d/1dVI9w8l-FOX8oSBU-PlItlNJcsswL6uK/view?usp=sharing

jueves, 11 de febrero de 2021

Episodio 30, Blancas piranhas


 La pátina de la violencia está en todo lo creado dentro de Honduras, y así fue que escribí mi poemario Blancas Piranhas en el 2011, como un pálpito que seguiría provocándome arritmias ante cada última hora anunciada en los noticiarios. El asesinato de la estudiante de enfermería Keyla Martínez ha conmovido a toda la nacionalidad no uniformada dentro del país, la que civilmente llora a sus caídas dentro de la espiral patriarcal femicida. Este es mi pequeño pero sentido homenaje y reclamo para que se haga justicia.

https://drive.google.com/file/d/1uNoAPiNlpzQRT5ye-IT-kctR59s1p6OP/view?usp=sharing

viernes, 5 de febrero de 2021

jueves, 4 de febrero de 2021

Episodio 29, 1989 El año de la mudanza

 

Un año crucial desde la memoria íntima a la global: Muros cayéndose, nueva vida para la adolescencia y la historia girando alrededor dentro de la poesía y los noticiarios. Los invito a regresar a un 1989 donde todos estuvimos de una forma u otra.

jueves, 28 de enero de 2021

Episodio 28, Mis primeras impresiones de Puerto Rico


En estos días han debido celebrarse las Fiestas de San Sebastián en el viejo San Juan, un estallido de comparsas que devuelve al pueblo de Puerto Rico su condición de absoluta alegría a despecho de todo lo que ha venido sufriendo los últimos años. La pandemia no ha dado tregua, al igual que mi memoria y mis primeras impresiones sobre la ciudad y la isla una vez que llegué en el 2016. Escrito para uno de mis cursos de antropología en la UPR, este fragmento del ensayo los invita a que entremos juntos a esos rincones no vistos o negados, narrado por la mirada de un hondureño.

martes, 26 de enero de 2021

Soñar es ver las cosas invisibles

Foto: Fabricio Estrada

 Soñar es ver las cosas invisibles

a distancia imprecisa, y, con sensibles 

impulsos de esperanza y voluntad

buscar allá en la fría línea del horizonte

árboles, playas, flores, aves, fuentes:

besos que nos debía la verdad.


(Pessoa, fragmento del poema Horizonte. Mensaje)

viernes, 22 de enero de 2021

Julio Torres - Honduras

 


No todo es evidente. El dolor puede estar supurando ante nuestros ojos y puede tomarse como tema, bosquejo, estudio para la insensibilidad que, ahora con más insistencia, flota en el centro de las artes. Muchas veces me he preguntado sobre la materia oscura que sotiene a la poesía desde el más acendrado anonimato, muchas veces entiendo que los libros no son suficientes para encontrar a quienes, desde la oscuridad, anotan cuidadosamente el inventario de las cosas jamás contadas. He conocido la poesía de Julio Torres desde las misivas en morse que impone  Honduras para comunicarnos, y en cada poema que me ha dado el privilegio de leer -algo que ya han hecho jurados en los concursos que ha participado y que no entiendo cuál fue el criterio utilizado para dejar en la sombra sus textos-, he podido sentir la contracción muscular de un cuerpo poético conciente de su propia fuerza. Hijo del Valle de Sula, su poesía nos llega desde el cieno de las inundaciones y desde las huellas profundas en todas las despedidas. No todo es evidente cuando una luciérnaga se abre camino en medio de la luz del día, como si fuera un ser humano perdido en la selva más espesa. Y aun más allá: aun no se ha dicho todo de la poesía hondureña, mucho menos cuando Julio Torres ya ha visto a los silenciosos artesanos puliendo cajas de música y se apresta a escribirlo o a captarlo en la fotografía.

Cartel encontrado a la orilla de un cadáver

 

 

A quienes osen abrir nuevos caminos

dejaremos ciegos,

para solaz nuestro

bailarán sobre botellas rotas,

la primera ley: el que persevera sangra.

Vigilaremos a los de mirada profunda y libro en mano.

Negamos absolutamente las voces del papiro.

Este es el nuevo orden: animal de sacrificio.


II

Una oscuridad geométrica

 

 

 

 

 

 

Inmersión continua, recuerdos: un viejo cuadro con paraíso de leones y niños al mismo tiempo, las casas en que estuve, vientres protectores,

un LP de Barbary Coast. Electricidad en los huesos, deseos: crecer, crecer como el humo, volver al agua cotidiana,

al amor primero bajo los almendros

a los días en que no sabía los nombres prohibidos.



III

Semblanza

 

 

 

Yo vi puños en alto como jardines de furia, silenciosos artesanos puliendo cajas de música, escuché palabras nuevas a la orilla de la penumbra,

vi hombres y mujeres sedientos del agua clara de la verdad; la muerte era la verdad

en el índice de los guardianes del silencioabismo,

yo vi la espera, tiempo de granito irrompible,

en el rostro fatigado de mi madre a la luz de un candil.



IV

Oráculo

 

 

Hijos del cuchillo, ustedes que siguieron

el rastro trémulo de los perseguidos, que labraron el miedo en la piel

de los que entraban por las puertas-libro: nadie fue llamado por el oprobio de la sangre. A quienes les fue arrebatado el árbol joven,

escribieron en el polvo, para ustedes la muerte como único signo de la infalible justicia:

que se morirían dijeron

con la paciente muerte de todos

en algún punto exacto del calendario.



III

Vespertina

 

 

Afilarse los párpados

para que nadie aplaste nuestras bocas, la tarde mide lo mismo

que un cuerpo tibio entre las hojas, vamos juntos:

hay que deshilachar el insomnio para dar con la raíz de los sueños, seremos espera sin uñas, escalera de papel.

De las sobras del fuego haremos una luz.


II

Víspera

 

 

La noche susurra tu nombre,

tu cuerpo lejano teje y desteje los hilos del deseo, en la urdimbre de las palabras

mis máscaras yacen agotadas:

digo héroe, inmortalidad, la nada, vasija o beso, voy del insomnio a la mudez,

péndulo de los días que me han sido concedidos.

Los que dijeron ausencia

no se acercan al tamaño del vacío entre la casa y el mar que amarás.



VIII

 

 

 

Destiempo

 

                            Nadie guarda

una camisa limpia para las horas difíciles, nadie pule el poema antes de herirse

en el cristal roto del dolor.


IX

La sed

 

 

Abrir el grifo,

sentir que el día se derrama. En otra parte del mundo una bomba

secó las tuberías.

El desierto nos aguarda, somos siervos del dios líquido.



X

Poética

 

«Morning has broken like the first morning»

Cat Stevens

 

 

 

Con la lámpara del pecho romper la mañana,

si bastara cubrir el sol

con el desaliento de los días malos, habrá que golpearse el rostro

para que tiemble el espejo, masticar alfileres para decir sangre, echar andar el atanor del día,

transmutar la voz secreta de las cosas.



XI

Página en blanco

 

 

Asomarse a la oquedad, puntos cardinales de ceniza, una luciérnaga hará camino en el resplandor del mediodía, ningún remordimiento

por los insectos que abrazaron el ojo de la vela, aferrarse a la insistencia:

la visión de la roca ascendiendo a un hombre.


Episodio 27, El poeta al final del cometa

Las caravanas migrantes y el fallecimiento del poeta hondureño Gustavo Campos ¿Qué tiene que ver la una con el otro? Un pequeño homenaje al amigo, al compa, al gran escritor que perdimos... y tambén un recorrido a la migración humana.

jueves, 14 de enero de 2021

Episodio 26, Blake muere en París a causa de un paparazzo


¿La mirada heredada a tía Lauren en lugar del ojo editado de Cartier Breson? ¿Qué tuvo que ver Orhan Pamuk en lo que yo he visto? Una reflexión desde la fotografía a lo que terminó conformando la antología de mis textos publicados en Puerto Rico.