viernes, 30 de octubre de 2020

Sabrina Ramos Rubén - Puerto Rico



 Más que leer estos textos, siento el crepitante y minúsculo trazo de la pluma sobre las rugosidades del papel, como si Sabrina me permitiera acercarme lo más posible a las estructuras que sostienen la palabra poética, el sustrato donde nace la forma y las filigranas de la contemplación. Con una sensibilidad atenta a cada siseo, Sabrina puede distinguir -a través de la poesía- cuándo el viento atraviesa un ramaje y cuándo lo hace a través de los campos cultivados de cebada. En una mirada inversa al horizonte huidobriano -los caballos agrandándose cuando se alejan-, estos poemas crean una escala donde los hechos cotidianos que buscan alejarse en el silencio se agrandan y adquieren presencia totémica. Con todas las sensaciones de la poesía oriental, Sabrina nos brinda un recorrido museográfico a las levedades muchas veces impalpables de una rotunda piedra cubierta de musgo: la poesía.


De su poemario "Charco Hondo":

SECO EL VIENTO,

sopla, leve, a través de los ladrillos.

El trigo tiembla impaciente en las orillas

de la desembocadura de un río.

 

Escucho el discurrir de los cangrejos de agua dulce

en los canales

que inundan la cebada de los cultivos.

 

 

HACE TIEMPO HE MIRADO LA SOGA,

cómo sus vellos

raspan la espesura de la piel.

He mirado mi rostro

en las aguas que moran lo terso y profundo

del pozo

y vuelvo a preguntar

sobre aquella oscuridad que desciende por el túnel rocoso.

Un ruido desolado

retumba suave

y desciende escaso en el albor.

 

 

TUS DEDOS MANSOS

como un gamo que se acerca

y bebe en las orillas.

Uno de sus cuernos

perturba, leve,

la corriente.



AYER ENCONTRÉ UN NOMBRE EN LA ESPUMA;

el estruendo del agua era tan duro como tu memoria.

 

Niño antiguo del desierto:

la corriente clama años de ausencia.

Gotas violentas caen

sobre los caracoles negros de tu pelo.

 

Entre el río y mi centro

hay leguas de piel vieja y cicatrices

sobran grasas y cenizas

en mi vientre

para un sorbo de agua del olvido.

 

 

TIEMBLAN LAS LUCES AMARILLAS

en el terror de extraviar el horizonte constante del mar.

 

Estudio los efectos ópticos de la distancia

de cómo se ofuscan las cosas más sencillas

y pequeñas.

 

Cuando lo que juras tuyo se ha escurrido en la niebla,

el salitre carcome túneles huecos bajo la tierra

y el oleaje invade las columnas de caliza.

La quietud devora hasta el silencio.

 

 

 

COMO CUANDO SE DESHILA UN SACO

y se esparcen todos los granos en el suelo.

Así brota tu belleza.

 


LA POBREZA Y EL EXTRAVÍO

la bota violenta,

el lodo en la piel

cohabitan

con el querer escuchar

cada día lo mucho

que te gusta el olor

de la plancha sobre la tela.

Pesa la carencia

al lado de tus abrazos en vuelo.

 

 

CAMINAR EL DOLOR

como los pájaros

moran en las cavernas

 

y vuelan con los insectos

al caer la noche.

 

 

HAY UN FOSO ESTRECHO

lleno de agua

hasta el centro del planeta.

Hay paredes altas,

horas impenetrables.

Hay sordera triste en el barro seco.

Tanta sed entre las piedras.

Tanto ruido en los huecos polvorientos.

Tanta ruina dejó el terremoto azul.

 

Es poca la distancia entre el tiempo

y contemplar la noche clara.

Es larga la espera

para devorar estrellas caídas.

 

 

EL TECHO Y YO OTRA VEZ.

El calor sopla mustio en Río Piedras.

Los toldos que cubren los camiones han sido revolcados

por el viento.

 

Quedan pocos árboles de pie.

Añoro tu garganta.

Tu silencio de barrunto

en el mar.

 

Aunque aprendiste desde niño a encontrar hábil el olvido,

al menos recuerda,

cuando hagas filas largas bajo el sol,

mis manos sobre tu rostro

como el musgo que crece

sobre la piedra fría.


 Sabrina Ramos Rubén(Cayey, 1985) es curadora de artes visuales, escritora y traductora. Cursó un bachillerato en Historia del Arte por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Entre sus curadurías recientes, destacan Agridulce, la primera exposición individual de Mónica Ching (Proyecto Local, 2017); Trabajo de campo, una exposición individual de Rosaura Rodríguez (Museo de Arte Contemporáneo, 2019); y la colectiva de mujeres, Nexos (Espacio Emergente, 2019). Su poesía se ha publicado en Claridad y el Periódico de Poesía de la Universidad Autónoma de México. Es autora de los poemarios Mangle rojo (La Secta de los Perros, 2016) y Charco hondo (Editorial Alayubia, 2018). Actualmente, estudia un grado de maestría en el Programa Graduado de Traducción por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

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