martes, 23 de agosto de 2016

RESPUESTA A CÉSAR INDIANO ANTE SU LLAMADO PARA SUMARNOS A LA LEY ANDERSON




RESPUESTA A CÉSAR INDIANO ANTE SU LLAMADO PARA SUMARNOS A LA LEY ANDERSON
Hola césar, qué tal te va.
Pues imagínate, yo aquí recibiendo tu legítima carta. Sabés, creo que el buen humor es legítimo porque, precisamente, fue tu buen humor el que me enseñó a conocerte en aquellos años donde reíamos sin parar para mantener los pulmones claros. Por eso no dudo de esa legitimidad que te hace tan cercano cuando uno comprende que en el fondo es una intención sana la que te anima.
Pienso, nada más, que en este caso, tu llamado tiene mucho de ilegítimo y nada de sano para quienes, incluidos en tu lista de correo, nos llega esta “oportunidad histórica” para impulsar la Ley Anderson. Sabés cuánto aprendimos a ser honestos en estos años, así que te responderé con esa posición de vernos frente a un café y viéndote reír, como siempre.
“Estimados amigos, colegas y demás...
Estamos ante la oportunidad histórica de formular un proyecto de ley que nos garantice no únicamente presencia y participación
en los procesos democratizadores de nuestro país, sino, ante la posibilidad de hacer un planteamiento de nación
en materia artística.”
En este párrafo nos hacés un llamado a una posibilidad, quizá muy parecida a la posibilidad que teníamos en el 2009 hasta que llegó el golpe de Estado que vos celebraste y que, algo más elevadito de tono, afirmaste que “debía, cada ciudadano, salir con escobas o palos -si era posible- a defenderlo ante los anarquistas que deseábamos hundir el país”. Bajo esos escobazos y apaleamientos, quiero recordarte, estábamos los artistas a quienes has escrito tan delicadamente hoy, los mismos o mismas que enfrentamos la organización urgente de la solidaridad latinoamericana para con Honduras, con el fin de contener lo que para los milicos eran más que palos, sino bala viva, tortura, secuestro.
En materia artística seguimos vivos porque logramos salvaguardar la vida básica, la materia, la orgánica (sí, dialécticamente también) y podemos atestiguar la brutalidad de este gobierno que, de manera oportunista, utiliza el nombre de Guillermo Anderson como un intento más de amnesia inducida.
Pareciera, debo decírtelo, que este llamado que se hace a través tuyo, solo fuera un protocolo para que se comprobara que somos tan cerrados y dogmáticos que no somos capaces ni de ser optimistas. Un protocolo para hacer, de todas formas, lo que les viene en gana, como ha sido hasta la fecha donde a nivel estratégico se ha roto la columna vertebral de cuanta conquista pasada se haya hecho en materia cultural: desaparición de la Secretaría de Cultura, por ejemplo, y una Ley Orgánica de Educación que se encamina a privatizar hasta la Escuela Nacional de Bellas Artes.
“’No perdamos de vista la meta, que es reivindicar un presupuesto autónomo para que sea manejado por nosotros mismos bajo nuestros
propios criterios conceptuales de cultura ya arte.”
Esto nos escribís, casi como borrador. Sí, creo que este es el verdadero borrador. Borrarnos más que la dignidad, borrarnos la coherencia y el recuerdo que el convocador menos legítimo para esto sería vos, en condiciones normales. Pero esta anormalidad es curiosa, sí. Así lo veo.
“Esta ley que les envío es el primer borrador que leímos y discutimos en la primera reunión.
No es algo definitivo ni final, pero contiene la mayoría de las inquietudes que han sido manifestadas en el chat.
Para la siguiente reunión, el documento habrá sufrido muchas modificaciones y agregados.
Es importante para el logro de este anhelo, mantenernos enfocados, optimistas y tolerantes. Sé que difícil para mucha gente
volver a creer, pero las cosas pasadas pasaron y debemos encarar el siglo XXI con nuevas y mejores actitudes.
C Indiano.”
Estoy esperando tu respuesta pública a esto, recordado césar.
P.D.
Creo que es de mal gusto eso del siglo XXI. Me recuerda tanto al socialismo del siglo XXI. Cosas pasadas, como bien decís. Quizá sea esta actitud de enajenado la que me perturba. Debo encararlo, sí.
FABRICIO ESTRADA