martes, 2 de julio de 2013

Froylán Turcios deplorando a los abúlicos




"Así también, por mis perseverantes esfuerzos, se construyeron el Teatro Manuel Bonilla y el Parque Herrera.
He leído, en dos ocasiones, críticas más o menos justas, más o menos absurdas, sobre el aspecto, tamaño, situación, acústica, etc., de dicho teatro. De ello no pude tener yo culpa alguna. Se le encomendó su construcción al técnico extranjero más capacitado que, según la opinión general, había entonces en Honduras, y si la obra quedó defectuosa la responsabilidad es solo suya. No podía traerse de Europa o de Norte América un ingeniero de renombre para encomendarle la obra porque hubiera exigido un sueldo imposible, que habría sumado por lo menos la mitad del valor que se empleó en el edificio. Por lo demás, por malo que fuera, aún siendo diez veces peor de lo que aseguran sus pseudo-críticos, vino a llenar una urgentísima necesidad. ¿O se creerá que, por no ser perfecto, fuese preferible que no se hubiera construido y continuáramos concurriendo a las representaciones de las compañías que nos visitan, y a las veladas y demás actos públicos, a algún indecente local, semejante al antiguo mercado de Los Dolores, que fue, antes de 1915, nuestro coliseo? Un aplauso para los que dotaron a Tegucigalpa de este edificio de absoluta necesidad colectiva no se oyó jamás. Pero las sátiras de los abúlicos que nada hacen, que nada construyen; las críticas ridículas de la sapiencia local, las observaciones malévolas de quienes nunca han visto, sino en los cines, un verdadero teatro, abundaron ayer, abundan hoy y abundarán mañana."

Froylán Turcios en Memorias y apuntes de viaje
Secretaría de Cultura, Artes y Deportes
Biblioteca Básica de Cultura Hondureña, 2007