El camioncito del fin del mundo
se aparcó frente a mi acera.
Encendió las luces, sacó sus parlantes:
“Este 21 de mayo arrepiéntete,
¡Dios está cerca!”
El camioncito del fin del mundo
era un Subaru para carga ligera,
nadie lo conducía.
La policía le puso una esquela.
F.E.

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