martes, 25 de julio de 2017

Diana Araujo - Brasil



De La piel de los caminos y otros poemas
(colección Doble Fondo XIII, Bogotá: Biblioteca Libanense de Cultura, 2017)


Poesía

La poesía agujerea lo real
lo rompe
        (y si es buena)
                      lo destroza.

La poesía se levanta de estos trozos
los rearma y los revuelve.

La palabra mestiza
que acepta la realidad
                                   y la rechaza.
Que se esfuerza en atrapar la mentalidad del día
y devora por las bordas lo que flota en la noche.

Palabra-condena
Palabra-espejo

La poesía prescinde de sí misma
para someterse
al tiempo y al espacio
de la experiencia.




Oración

Dios de angustias vertebradas por solemnidades y llantos
¿dónde el camino y el milagro de tu nombre?
Esta palabra que toma de rehén
cada minuto que late en el pecho.

Dios de colores distintos y variados cauces
dirige nuestros pasos en la noche urbana
inciensa nuestras casas y televisiones
aleja los ladrones y la malicia.
Líbranos de los golpes militares
         y de los nuevos golpes mediáticos.

Dios de fuerza y potencia
amanece a mi lado y conmigo te acuestes
fortalece mis huesos
sostiene mis senos
cuida las arrugas y la cara.

Soy tu hija
(tu vaso
      tu conexión
           tu mapa).

Por mí el dolor lapidado
las lágrimas lentamente forjadas
los pies que soportan el destino y la nada.




La ballena y yo

La ballena me mira y yo de soslayo
la dejo olvidada, o al menos lo intento.
Verla sumergirse en el agua del abismo
me impone el temor de los primeros tiempos.
Pero ella insiste y me mira
más como perro que como ballena
explorando mis ojos como sus propias aguas.
La ballena y yo casi nunca hablamos,
pero sorbemos igual las nubes del cielo
y comemos los terrones que se pierden
a lo largo del camino.
La ballena y yo nos queremos
pero la convivencia es dura entre tierra y agua,
y nos pasamos recorriendo límites
y saltando charcos de lágrimas.
La ballena me vuelve a mirar
desde su umbral y preludio
y me afronta la verdad de la duda
que tanto me consume.
La ballena, paciente,
me acaricia despacio el pelo
sosteniéndome el miedo
como balanza en el tiempo.
A mí me gusta la ballena
y su esfuerzo de compartir el espacio
y de mantenerse solemne sobre la línea de agua.
La ballena y yo nos suministramos
viento y creación y a veces desorden
pero siempre estamos al tanto
de lo que pasa fuera
y sobre las cabezas y el cuello.
La ballena de mi casualidad
                    de mi humanidad
                    de mi complejidad.




Poemas inéditos

Canción de cuna (poema canción)

Me robaron la historia
y todavía me duele el camino que no recorrí.
Me robaron la piel
y me siento desnuda y con frío.
Me tomaron el canto
pero aún me duele la melodía
que no prosigo cantando
que dentro mío no deja de sonar.

El sueño que tercamente me llama
el temblor que aligera los pies
todavía siento que me late
el deseo
el corazón
el secreto.

Como una piedra descanso
la mirada en el cielo
y ahí me detengo y espero.
Como un árbol sobrevivo
porque me quedaron raíces.

Y cada vez que se asoma la luz
vuelvo a escuchar el canto,
la sonrisa y los pasos
que un día volverán a ser míos.





Memorias de Medellín (Memoria de la paz)

I
La gente escucha.
Hay un encanto en la otredad.
Se deslizan las palabras
chirreantes, incomprensibles.
Pero ahí es donde reside el secreto.
La no comprensión es la melodía que nos une.
Música del alma.
Entre vino, frutas, fotografías y besos
se unen las edades.
El horizonte se llena
de curiosidad y quietud.
Somos un paisaje de ritmos.
Somos letras del misterio.

II
Cuando la poesía salta de la garganta
una danza nos enlaza y mueve.
El viento es un lenguaje más
que se nos mezcla.
La poesía es una paz extraña.
Nos recuerda que somos ritmo,
palabras que bailan.
La paz es una mujer vestida de blanco
en una silla de ruedas.

III
La poesía no necesita poetas.
Cuerpos y voces median
caminos de idas y vueltas
zigzagues de sentidos
que siguen
intermitentes
sus propios rumbos.

IV
Todos los muertos
son también mis muertos.
Los cuerpos que se pudren
me sangran las venas
me abrazan el alma.
Mío es el dolor
que a ellas les duele.
Mío es el llanto
de todos los niños.
Mía es, por cierto,
la esperanza
que tercamente
inspira estos versos.

V
Escucho los números.
En algun momento me desconecto
de las estadísticas
y me veo entre los rostros asesinados.
De pronto están aquí
por todos lados.
Pálidos de esperar
tristes y cansados.
Sobreviviendo a la muerte.
Sobreviviendo a la vida.

VI
Escucho sobre las instituciones.
Los pedidos de justicia
y que los gobiernos castiguen a los culpables.
¿Cuándo vamos a enfrentarnos
a la dura realidad
de que no existe realidad?
¿Cuándo caerán los telones
para dejar ver
que no hay justicia posible
sobre ficciones podridas?
La trama, la urdimbre,
está hecha para el engaño.
Decir la verdad
requiere enfrentarse
al teatro de lo real.

VII
Sumirse o sumarse.
Me enternezco por la ingenuidad
de los discursos.
De los derechos humanos.
De la legalidad.
Se partió en miles de pedazos
la palabra realidad
hace más de quinientos años.
Si no la recomponemos
nada va a cambiar.
Los derechos humanos son parte
de la misma debilidad.

VIII
Soy parte de la nada.
Compuesta por las gotículas
de una nada que me traga.
Somos una nada que disputa
la simulación de una vida
desde hace mucho ausente.

IX
Es una historia de sangre.
Una historia de horror
de luchas, fiestas y mucho ruido.
La nuestra es una historia
que hace rimar
dolor con color
que asocia la risa y el llanto
en un mismo canto de esperanza.
La paz será nuestra
cuando crezca como una flor
desde los cuerpos
que se ha tragado la tierra.

X
Por este camino cargado y duro
entre espinos que nos pinchan por todos lados
los que sobrevivimos
maduramos.
Los que sobrevivimos
crecemos.
Los que sobrevivimos
fecundamos futuro
y cosechamos pasado.

XI
Bajo el cielo azul
la claridad que enceguece
achicharra cabras,
butifarras, boteros,
pescados, mangos.
Es Medellín
ausencia y presencia
secretos y bondades.

XII
Se me va la vida.
Se me escurre por la piel.
Días hechos de buenas palabras
hiladas por jóvenes muchachas
de edad disfrazada
detrás de sus escritos.

XIII
La memoria se la carga la piel.
La sangre cruza puentes
y solloza en los árboles.
Hay que reempezar a vivir.
Hay que deshacerlo todo
para volver a la nada.
De la nada a la semilla
y de allí a otra humanidad.
Lo que pasó no puede volver a suceder.
La memoria se la cargan los ojos, las manos.
El pellejo es camino por recorrer
para volver sobre los mismos pasos.
El pasado es presente a enfrentarse.

XIV
El amor es la red
y la aguja que la teje.
El amor son los hilos
y las manos que los entretejen.
El amor es consciencia
que une fragmentos
y airea esperanza.
Abrazo y cobija
para que se haga el mundo.

XV
La verdad está en la gente.
Por la piel caminan las palabras.
Los pasos marcan el compás
y hacen música de la memoria.

XVI
La literatura es un campo de combate.
(Las palabras se enfrentan a los reales posibles.)
Es sanación para las violencias
de lo que se quiere nombrar como única realidad.
Comunicar, entre los humanos,
desde hace mucho es fuente de poder.
Bajo capas de polvo, de pólvora y de muerte
se mantiene el fuego de las palabras.
Liberarlo es el reto del poeta.

XVII
Comunicar = catequizar = educar = monopolizar = homogeneizar = manipular = informar = nombrar

El hombre y la mujer
estamos hechos de palabras.



DIANA ARAUJO PEREIRA (Río de Janeiro, Brasil, 1972) tiene cuatro poemarios publicados: V(i)entreadentro (con Adolfo Montejo Navas, RJ, plaquette poética, 2006), Otras Palabras/Outras Palavras (RJ, 7Letras, 2008), Horizontes Partidos (New York, Artepoética Press, 2016) y La piel de los caminos y otros poemas (Bogotá, colección Doble Fondo, 2017). Participa como poeta de las antologías Cancionero Pluvial del Iguazú (Lima, Casa del Poeta Peruano, 2012), Multilingual Anthology (New York, Artepoética Press, 2014). Ha sido invitada a Festivales Internacionales de Poesía: IX Encuentro Literario Internacional de Misiones (Argentina, 2012), Casa Tomada (Casa de las Américas, Cuba, 2013), The Americas Poetry Festival of New Yokk (Nueva York, 2014), VIII Festival Internacional de Poesía de Guayaquil Ileana Espinel Cedeño (Ecuador, 2015), XXIII Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres Poetas (Cereté, Colombia, 2016) y XXVII Festival Internacional de Poesía de Medellín (Medellín, Colombia, 2017). Ha ganado el primer lugar del Premio Cataratas de Conto e Poesia, de la Fundación Cultural de Foz do Iguaçu, en la modalidad cuento, en 2010. También es Profesora de Literatura en la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA), en Foz do Iguaçu, Brasil. Se doctoró en Literaturas Hispánicas por la Universidad Federal de Río de Janeiro, en convenio con la Universidad de Sevilla. Como traductora, ha colaborado en la traducción de varios poetas (en versión para el portugués y el español): Antonio Cisneros, Juan Gelman, Omar Lara, Hildebrando Pérez Grande, Carlos Aguasaco y Mercedes Roffé, entre otros. Tiene artículos, cuentos y poemas publicados en revistas especializadas.


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