miércoles, 29 de junio de 2011

El horno del Golpe - Fotos: Giorgio Trucchi, SPS, 28-6-11







Falta un poco más de tiempo para corraborar si la acumulación de fuerzas forma el ariete que tumbará el anquilosado y criminal sistema de gobierno en Honduras. Hará falta un compromiso formativo superior para insuflar el socialismo como praxis en el pueblo en Resistencia, pero lo que existe ahora mismo, es de por sí suficiente para comprender la forma en que Honduras, a tientas, se expresa, y ésta forma tiene la imagen de auténticas multitudes que se cohesionan en torno a Mel.

Es muy probable, también, que este sea el auténtico Bloque Histórico que visionaba Gramsci y que los que creíamos que ese fenómeno se había dado ya en torno al proyecto de la Cuarta Urna estábamos equivocados. Gramsci sabía diferenciar clínicamente al intelectual urbano del rural, y en esas ansias de poder reivindicador de la masa, en la cual el intelectual urbano desaparecía abrumado por el liderazgo x surgido de la masa rural residía la clave para guiar la espontaneidad.

Los ciclos de formación de conciencia se dan a través de pasmosos recorridos donde las contradicciones pelean su batalla al interior de la mentalidad heredada, y en nuestro caso hondureño, bien podemos decir que la hondureñidad completa (blancos y Resistencia) hemos atravesado dos años juntos esa dimensión necesaria, ese horno dialéctico. Cuando iniciamos las Resistencia en las calles, confluimos desde diversos procesos personales, advirtiendo -intuitivamente- que había un algo superior que emergía desde la indignación y la posibilidad de cambios estructurales y ahí estaba nuestra máxima coincidencia; sin embargo, una vez que avanzamos dentro del horno, muchas y muchos fueron adquiriendo la personalidad revolucionaria puntual para la militancia total ya que se tenía adelantado un trecho formativo más acendrado en experiencias personales anteriores, pero otros y otras, se han ido resquebrajado por el dilatado tiempo de exposición a las altas temperaturas políticas.

Y es ahí donde se nos urge a actuar a aquellos y aquellas que hemos cumplido un proceso más acelerado de cohesión dialéctica, ayudando a recuperar las cenizas de las decepciones y anulamientos del proceso de horneado, que al fin de cuentas son las propias, las nuestras, nuestro propio material en conformación de humanidad revolucionaria.

F.E.