viernes, 13 de enero de 2017

El surfer no lleva nombre

Foto: Fabricio Estrada


No les pondré nombre. Por más que se acerquen. No lo haré. Al nombrar pretendemos domesticar. Que no tengan nombres, entonces, suficiente con el genérico de su especie, suficiente con el denominativo de aves de presa. 

He visto lo que prefieren y no me engañan más. Quieren viento como surfers una buena ola. Las palomas les vienen sobrando, por más que huyan cuando aparecen por el lado norte. Las he visto esperar más de lo que uno creería para un gavilán. Aprendimos a decir gavilán y creemos de inmediato que la sola mención de la palabreja hará que el depredador vaya tras la presa y la destroce. No es así. Reconteo de daños: ahora digo gavilán y veo un surfer pendiente del chopy, dispuesto a deslizarse hasta la misma aurora boreal.

Pasan dando su silbido de batalla y allá van, en pareja, por lo general; parecieran preferir las azoteas para probarse contra todas las corrientes. Flotan sobre ellas y las palomas creen que van por ellas, se desbandan ante la arremetida del nose que ya las toca. Pero no es por ellas que se hace la cabriola más llena de ojos ámbar. Pueden irse a joder a otra parte -traduccción libre del silbido gavilán que avanza deslizándose hacia la ola de viento-, jódanse, en serio. Enero en San Juan no vuelve.

Olas para cazar y remontar.

Viento para remontar y cazar.

Alguna vez miré a tipos que surfeaban en Tegucigalpa. Su sola presencia atraía las olas del miedo. La gente, con discreción, se apartaba a su paso, cruzaban hacia las aceras más rotas, le dejaban a él las recién reparadas y él, asumía el obsequio sin mirar a los lados. A puro reojo avanzaba y dejaba que el foam emitiera el silbido que llegaba hasta los huesos. Grandes surfistas estos tipos. ¿Nombres? No tenían. Nadie los domesticó, ni siquiera hicieron el intento. Demasiadas alas para tanta gallina anhelante de nombre.

Vuelven a pasar. Se elevan. Buscan el break point y las palomas inician el suspenso, se estrellan aterradas contra los edificios.

Plaf.

Espuma de blancas plumas estrelladas.