martes, 16 de septiembre de 2008

Gualcinse, o el camino hacia el vuelo































¿Por qué había de negarse a ir con el Bibliobús de la Secretaría de Cultura si éste –precisamente- se encaminaba hacia donde la poesía debía llegar desde hace tanto tiempo?
Doce horas de doble tracción, de empinados abismos y de lluvia absoluta, tracateando en su interior, con el susto a flor de piel cada vez que el bús se nos barría…pero llegamos, cuando pensábamos que Gualcinse era de esos pueblos a los que nunca se llega…un viaje interminable Gualcinse, porque así es, porque aún cuando se camina por sus calles empedradas y se come de sus pequeñísimas tortillas y se ve la gente que te escucha, comienza la lejanía infinita de su mirada, inabarcable como su horizonte, azul, completamente azul de puro olvido.

Pero ahí está el hombre y el nombre: Armando José Ramos, el Pedro que niega tres veces a la indiferencia y tiende el puente de su palabra y de su fe en lo que puede hacer su palabra de poeta. Invita a Paíspoesible, Paíspoesible nos invita y nos vamos sin pensarlo!

Mayra Oyuela, Salvador Madrid, Fabricio Estrada y Oscar Deigonet López (incluyendo a mi pequeño Esteban), felicitamos y agradecemos al equipo que mueve al Bibliobús por todos los rincones de Honduras, a ese país de niños que esperan ser premiados con su presencia.
Oscar Deigonet escribe su experiencia en Gualcinse:
Había visto aquella figura descurrirse por las calles de aquel pueblo; Sin duda alguna era él, no me quedaba duda. Lo veía por todos lados. Era como si uno, estuviera casi predispuesto a aceptar que algo se repite, donde se tiene la percepción de estar viendo a alguien con tu subconsiente.
En las dos tardes y noches con sus tres días, lo miraba cruzar las esquinas, ¿quizas iría a comprar algo a la pulpería?, me preguntaba. Y veía a quella figura escueta. Bajito. gordito, de piel blanca que a la luz de la luna de aquellas dos noches perfeccionaba su silueta, ¿sera que acaba de pecar y se siente dévil? otra vez la pregunta, era claro traía a cuestas el pecado consumado de una jornada delirante y lujuriosa.
Yo cargaba mi guitarra en hombros y sonreía, pensando; talvez en que: ¿no habrá otra cosa que hacer en el mundo?, y, que sin darnos cuenta la gente nos observa auque las casas del pueblo tengan las puertas y ventanas cerradas. Sin darme cuenta en mis vasilaciones caminaba, sobre las calles empedradas del pueblito de mi amigo Pedro.

7 comentarios:

RaYuELa dijo...

No siempre se viaja al lugar donde se dejó la vida, pero siepre se viaja a nuevas sedes del volver.

Hace falta estar con ustedes, hermanos.

D.

Odette Alonso dijo...

Yo que amo a Honduras como a una de sus mujeres, también los felicito y los saludo desde México,
Odette Alonso

Falsa Lesbiana, Tortillera Resentida dijo...

no pero algo se consigue aca www.todonuevobajoelsol.blogspot.com

a ver cuando me invitas a honduras

Claudia dijo...

Fabricio: No tenia idea de que conocias Gualcinse... verdad que es mágico. En realidad todo el Departamento de Lempira es algo maravillo, su gente, sus paisajes... la oportunidad de trabajar alla con las mujeres de los municipios del sur de Lempira ha sido una experiencia gratificante me imagino que tambien lo fue para ti. Tu hijo esta enorme, un abrazo para la familia. Claudia Aguilar Díaz

Nydia muñoz dijo...

Me emociona lo que este pueblo tan lejano puede despertar en un poeta, su lejania de la ciudad, sus paisajes, el aire puro,la aventura, su gente forman parte de esta belleza natural que Dios no regalo "el paraiso del occidente".Los esperamos siempre con los brazos abiertos y dispuestos a escuchar el poema que que le haras a nuestro pueblo GUALCINSE.
Gracias por tus comentarios de nuestro pueblo

Maurin dijo...

Hola, está excelente tu blog, yo también estube en Gualcinse ese fin de semana, en otra misión, pero
con el mismo entusiasmo que ustedes, que por ciero se portaron muy amables...

Maurin dijo...

Hola, está excelente su blog, yo estube en Gualcinse ese fin de semana, en otra misión, pero con la misma emoción de estar en un lugar tan cálido,Felicito a los que andaban ese día en el bibliobus, se portaron con mucha altura...amables,así se hace muchachos...dejando huellas adonde vayan...