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sábado, 21 de septiembre de 2024

Arrival: el tiempo nos habla

 


Arrival: el tiempo nos habla

“Sólo somos capaces de predecir desde el pasado” (S. Hawking)

 

Arrival (La llegada, por su título en español) es una de las más introspectivas películas de Denis Villaneuve y, en mi forma de verla y sentir su signo, un homenaje más -versionado en su genialidad- a 2001 Una odisea espacial, de Kubrick y Clarke. En Arrival, del novelista  de origen chinoTed Chiang, se nos plantea entrar al monolito, esta vez flotante, pero tan enigmático como el original entre los homínidos de 1968. ¿Qué había adentro de aquel monolito? Estrellas. ¿Qué encuentran la lingüista Louise Banks y el físico Ian Donnelly dentro de la enorme nave? Los habitantes de esas estrellas. Los homínidos ya evolucionados palpan el material con que está hecho el asombro, la otredad profunda del espacio sideral. Entran en él y el tiempo y el espacio definen sus caprichosas condiciones, casi como una respuesta existencial a la propuesta de supercuerdas en Interestelar.

“El lenguaje es lo primero que se despliega cuando inicia un conflicto”, explica la doctora Louise al acertar en la traducción del sánscrito “gavesti”, que literalmente significa “deseo de más vacas”. Esta explicación se da a resultas del temor que los militares a cargo de la misión de contacto tienen sobre las intenciones posiblemente hostiles de los alienígenas, y si lo que se está desarrollando es un protoconflicto entonces ¿los alienígenas llegan a la tierra para abordar el conflicto del deseo humano? ¿Llegan para moderar el deseo humano por más vacas o para saciar ese deseo insondable que aborda a nuestra conciencia cuando, como Van Gogh, vemos una noche estrellada y queremos ver más en lo infinito, deformar a nuestro placer el espacio-tiempo? Louise encarna ese conflicto íntimo -aunque universal- que terminará siendo clave para el desenlace de la historia. Una historia de temperancia.

Una de las escenas de revelación más famosas del cine fue aquella de los paleontólogos de Jurassic Park al momento en que el contraplano nos muestra por primera vez al diplodocus y su manada, renacidos gracias a la animación más fiel hasta la fecha. El asombro que Spielberg nos logró transmitir con los dinosaurios vuelve a estar presente con la solemne aparición de la nave en Arrival, pero más allá, y esencialmente, con la revelación física de los alienígenas, especie de pulpos sabios y comedidos, llenos también de la idea humana de inocencia que solemos dar a los animales para evitar disminuirnos ante su inteligencia. Pero esto se hace trizas cuando los visitantes comienzan a mostrar su lenguaje escrito, tinta de mar, al fin y al cabo, efímera y soluble como los sueños cuando despertamos a la realidad.

La denominación que los militares le han dado a las naves es “shelled”, cascarón en español, ofreciéndonos la descripción de un organismo oculto que estamos obligados a exponer, revelar, como el lenguaje mismo. No resulta entonces caprichosos que los alienígenas sean tentaculares, pinzas letradas de un cangrejo ermitaño que también demuestran su mortalidad al desaparecer de escena, por muerte, uno de los encargados del contacto con los humanos, quizá muerte paralela en el tiempo al de la hija de Louise.

La lectura sociopolítica no se le escapa a Villeneuve: de todas las naves que aparecen alrededor del planeta tierra, la única que sufre un atentado terrorista fundamentalista religioso, es la nave que aparece en Estados Unidos, volviendo a lo que ya medio mundo reconoce en la psiquis colectiva de los estadounidenses: el temor a lo externo, ¡y vaya que hay temor! Los alienígenas demuestras ser, además de inteligentes y sabios, bastante sutiles, y las sutilizas culturales no van bien con los norteamericanos. Los heptápodos son el enigma absoluto y la bondad posible debe enfrentarse con las armas preventivas. “No hay ninguna relación entre lo que un heptápodo dice y lo que un heptápodo escribe”, nos dice la lingüista Louise. “Lo que nos escriben es escritura semiasográfica, es decir, que nos transmite significado y no representa sonidos. A diferencia del habla sus logogramas son atemporales”, y es por esto que el idioma humano más cercano a lo atemporal es el chino y es este idioma, con su civilización, a la que prefieren acercarse los alienígenas para revelarle a Louise su destino privilegiado para salvar la humanidad de la autodestrucción. El general chino que desactiva la guerra inminente entre occidente y oriente se acerca al oído de Louise para revelarle lo que le dijo en su desesperada llamada desde la base militar. Ella le hizo reconocer lo atemporal. El asombro de la relatividad y la inocencia como signo cuántico. “Papá y mamá hablan con animales” dice en uno de los flashbacks inversos la hija de Louise en el futuro.

Una lengua como el inglés actual en su hegemonía consumista, lleno de siglas y simplificaciones funcionales, reduce todo lo que ve, lo abrevia, lo fragmenta, le quita -en gran parte mecanicista- sus evocaciones más sensibles y le da a la hipótesis lingüística  de Sapir-Whorf (hasta qué punto el idioma que hablamos determina nuestra visión del mundo) su mejor conjetura dentro de la película ¿El tiempo concebido y hablado siempre será el amor que atraviesa todas las dimensiones, como en el Interestelar de Nolan? ¿Ese amor, que vale la pena vivir aún conociendo su final, se adelanta siempre al propio corazón? Hannah tendrá que morir de manera infinita y circular como lo es el lenguaje escrito de los heptápodos, como palíndromo es su propio nombre. Arrival nos propone de fin a principio, aprender el idioma de lo que viene de las estrellas, el lenguaje del feto en 2001 una odisea espacial. “Si aprendes heptápodo -nos dice una Louise aturdida a mitad de la película- es posible ver el tiempo como lo ven ellos”.

Ver Arrival es darnos un tiempo para ver el mundo como nunca lo hemos hablado.


F.E.

Septiembre, 2024

 

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Arthur C. Clarke sobre la simbiosis de máquina y mente (I.A)


En la última escena de la película Una odisea espacial 2001, vemos al embrión de feto humano como alfa y omega del universo planteado. ¿Cómo era posible ese reinicio luego de que la misma inteligencia artificial de HAL se mostrara como el horizonte definitivo y que lo humano quedara irremediablente atrás? En este extracto de la novela puede estar una posible explicación.

 "Si había polémica entre los físicos, no era nada comparada con la surgida entre los biólogos, cuando discutían el viejo problema: '¿Qué aspecto tendrían los extraterrestres inteligentes?' Se dividían en dos campos opuestos... argumentando unos que dichos seres debían ser humanoides, y convencidos los otros de que "ellos" no se parecían en nada a los seres humanos.

En abono a la primera respuesta estaban los que creían que el diseño de dos piernas, dos brazos, y principales órganos sensoriales de superior calidad, era tan básico y sensible que resultaba difícil pensar en uno mejor. Desde luego, había pequeñas diferencias como la de seis dedos en vez de cinco, piel o cabello de raro color, y peculiares rasgos faciales; pero la mayoría de los extraterrestres inteligentes -en abreviatura generalmente empleada, de los E.T.- serían tan similares al Hombre, que podría confundíseles con él, con poca luz o a distancia.

Este pensar antropomórfico era ridiculizado por otro grupo de biólogos, auténticos productos de la Era Espacial, que se sentían libres de los prejuicios del pasado. Señalaban que el cuerpo humano era el resultado de miloones de secciones evolutivas, efectuadas por azar en el curso de periodos geológicos dilatadísimos. En cualquiera de esos incontables momentos de decisión, el dado genético podría haber caído de diferente manera, quizá con mejores resultados. Pues el cuerpo humano era una singular pieza de improvisación, lleno de órganos que se habían desviado de una función u otra, no siempre con mucho éxito... y que incluso contenían accesorios descartados, como el apéndice, que resultaban ya del todo inútiles.

Había otrops pensadores -Bowman lo hallaba así también- que sustentaban puuntos de vista aún más avanzados. NO creían que seres realmente evolucionados poseyeran en absoluto un cuerpo orgánico. Más pronto o m;as tarde, la progresar su conocimiento científico, se desembarazarían de la morada propensa a las dolencias y a los accidentes, que la Naturaleza les había dado, y que los condenaba a una muerte inevitable. Reemplazarían su cuerpo natural a medida que se desgastasen - o quizá antes-, por construcciones de metal o de plástico, logrando así la inmortalidad. El cerebro podría demorarse algo como último resto del cuerpo orgánico, dirigiendo sus miembros mecánicos y observando el Universo a través de sus sentidos electrónicos... sentidos mucho más finos y sutiles que aquellos que la ciega evolución pudiera desarrollar jamás.

Hasta en la Tierra se habían dado ya los primeros pasos en esa dirección. Había millones de hombres que en otras épocas hubiesen sido condenados, que ahora vivían activos y felices gracias a miembros artificiales, riñones, pulmones y corazones. A este proceso sólo cabía una conclusión... por muy lejana que pudiera estar.

Y, eventualmente, hasta el cerebro podría incluirse en él. No resultaba esencial como sede de la conciencia, como lo había privado el desarrollo de la inteligencia electrónica. El conflicto entre mente y máquina podía ser resuelto al fin en la tregua eterna de la completa simbiosis.

Más, ¿era aún esto el fin? Unos cuantos biólogos, inclinados a la mística, iban todavía más lejos. Atando cabos en las creencias de diversas religiones especulaban que la mente terminaría por liberarse de la materia. El cuerpo-robot, como el de carne y hueso, sería solamente un peldaño hacia algo que, hacía tiempo, habían llamado los hombres "espíritu".

Y, si más allá de esto había aún algo, su nombre no podía ser otro que el de Dios."


A.C. Clarke

Una odisea espacial 2001

domingo, 4 de junio de 2023

Episodio 111: El Perfume y El Tambor de Hojalata, análisis de dos escenas

 

Les ofrezco un análisis de las dos escenas emblemáticas en El Perfume y en El Tambor de Hojalata. ¿Es el fanatismo colectivo una especie de hipnosis? ¿Cómo terminan negando sus actos los victimarios que arrastraron al delirio a multitudes? Gunther Grass y Patrick Suskind nos dieron ya la clave en sus dos enormes novelas adaptadas al cine.

https://drive.google.com/file/d/1uTdkXu9hPkf7u-BuRe6bPYq8p-Pa3uyX/view?usp=sharing

domingo, 19 de marzo de 2023

Episodio 106: Análisis de los Premios Oscar 2023 desde la soledad y la tiranía del capital


 En las películas ganadoras del Oscar 2023, The Whale y Anything everywhare at once, hay algo más que la simple soledad o ubicuidad de sus personajes. El capitalismo se nutre de esta doble sensación y la refleja en todas las vitrinas de las redes sociales y el cine. Ofrezco este análisis desde la base reflexiva de Hannah Arendt, filósofa política, muy conocida por sus trabajos sobre el totalitarismo y la condición humana.

https://drive.google.com/file/d/1PERQUZ7TR65xHOI1XsQB8g0LjLjTNPw5/view?usp=share_link

miércoles, 4 de mayo de 2022

Vikingos

Disculpen mi insolencia, tan extemporánea, tan arqueológica, pero junto a Rai y Esteban nos vimos entera Vikingos, y he quedado pasmado. La toma de París es un monumento cinematográfico, la muerte del Cid Campeador nórdico Bjorn, el fin de la musa de musas Lagherta, la derivación emocional de Ivar, América y el encuentro... No pude reprimir varias cosas: y si se produjera una serie sobre la caída de Tenochtitlan y Cuzco en ese mismo nivel? Y si no sintiera que los vikingos buscan llenar un vacío étnico del blanco europeo? Y si Floki fuera un Quetzalcoatl que bajó del asombroso rumor, atravesó los intensos intercambios precolombinos y llegó al anahuac convertido en mito? Espero, por igual, que los pocos que vieron la serie creyendo ver nazis ancestrales fundando reinos en Rus, sean eso... pocos.
 

Otra de Morazán

La nueva producción de Francisco Andino, director de cine hondureño, un super interesante docufilm sobre Morazán, me ha incluído como voz en off de Francisco Morazán. Vaya! -me dije, cuando Cecilia Durán (productora) me lo propuso-, volveré a ser la voz de Morazán! Y es que ya una vez resoné como Morazán en el Parque homónimo, en San José, Costa Rica, y eso gracias a la confianza del artista conceptual Léster Rodríguez, quien me dio ese bello gesto simbólico de grabar el Manifiesto de David... para ser escuchado como parte de su montaje, con perifoneo incluido, en la misma plaza donde Morazán fuera fusilado el 15 de septiembre de 1842.

No pude evitar conmoverme. Francisco Morazán ha sido esencial para mi formación político. Creo en la unidad centroamericana, admiro lo que logró mientras fue presidente de la República Federal de Centroamérica, y sigo sufriendo su destino, que fue el destino de todo el istmo, entregado, con su muerte, a la voracidad imperialista y a la brutalidad conservadora.

Aquí vamos de nuevo, Principeta Durá, Fran, Checho, Servio Tulio: Gracias!! Ya quiero ver el producto.

La grabación de audio fue realizada este pasado mes de abril, aprovechando mi estadía en Tegucigalpa.

 

jueves, 10 de marzo de 2022

Batman, de Matt Reeves, reseña


El asunto pasa porque amo la fotografía, y no puedo dejar de pensar que el cine es eso, fotografía en movimiento. Si no capto eso desde el inicio y sólo veo layers tras layers de super efectos, pues... me duermo de inmediato. Cuando comienza una película capto la luz del lente, sus planos, sus profundidades, y desde ahí sigo. Batman, anoche en el cine, fue absoluto desde el inicio en ese aspecto. Así como no podía perderme un solo fotograma de West Side Story o de Amarcord (la vi de nuevo hace cuatro días, por enésima vez), de la misma forma estuve que no podía más que sentirme fascinado por la dirección fotográfica en Batman. Además, esa poderosa mezcla entre la atmósfera tipo Siete pecados capitales (Seventh), El Padrino, Mad Max Fury Road y el Drácula de Coppola, pues... no pude más que dejarme avasallar. Y sobre todo esto, su espectacular edición de sonido. Uff.
Me gusto mucho que el traje del héroe (igual en Gatúbela Kravitz) no tuviera esa exageración que se venía dando en la máscara, así como esa Ciudad Gótica que, siempre máscara de Nueva York, se nos presentaba sin lluvia. Es cierto que la impostura ideológica siempre funcionará sobre lo aparentemente similar (yuxtaposición, diría Zizec), Nueva York resulta otra, a la inversa, respecto a Ciudad Gótica. NY desaparece, al punto que los policías ya no son los silenciosos comparsas sino que son unos hooligans escandalosos queriendo rock and roll y tundas.
Y de este Acertijo? carajo, !qué Acertijo y con qué actorazo!!
Y del Batman Robert Pattinson... sin duda me hubiera encantado que todo ese desborde de psicología oscura hubiera sido llevada hacia el descubrimiento de que Batman siempre ha anidado la vida de un serial killer... y por poco que se lo dice el Acertijo. Así desenmascaramos al Santo, no es así?
Recomendadísima.


 F.E.

lunes, 25 de octubre de 2021

Dune, de Villeneuve: la inmersión al sistema límbico

 


Para hablar de Dune, en la versión cinematográfica de Dennis Villeneuve, debemos hablar de amplitud, en dos sentidos yuxtapuestos: en la amplitud de su banda musical y en la amplitud de sus planos. Ambos, ya en plena frecuencia, le dan toda su capacidad de inmersión. Porque lo que provoca esa simbiosis entre banda sonora y planos monumentales es la épica visual que dio origen al cine. Hablamos entonces que Dune 2021 privilegia la épica visual y deja que el texto narrativo quede como recurso individual para los cinéfilos y lectores que ya conocen de sobra la saga espacial del siglo 102, fecha en que sucede este relato (año galáctico 10,191) de Frank Herbert.

Villeneuve le cede a la monumentalidad la capacidad de transmitirnos lejanía, tanto como nos afecta entrar a una inmensa catedral gótica o a un cañón. La sensación de pequeñez ante los planos elegidos crea la intemporalidad, y eso le brinda al director la oportunidad de darnos una historia que ya conocemos, pero que nos obliga a imaginarnos una época que, en conjunto, es inaprensible.  El efecto psicológico entonces es sobrecogedor, y la energía desatada por la banda sonora de Hans Zimmer es la acumulación que precede a la revelación, la energía espiritual o catársis que está a punto de desatarse en Paul Atreides.

En ciertos tramos de la película, en especial durante la escena del Duke Leto Atreides paralizado en la enorme mesa donde come, sádicamente, el Barón Vladimir Harkonnen, creí ver una composición del pintor neoclásico francés Jacques-Louis David, versión en el hiperespacio de un Marat sin respuestas (“¿es suficiente que yo sea muy desafortunado para tener derecho a tu benevolencia?”). Luego, ante la música, cuando lograba romper su hipnosis, recordé el estremecimiento del Prometeo, de Ridley Scott, y así, ubiqué la película en una serie de búsquedas que ya nos vienen dando grandes revelaciones a través de Christopher Nolan.

Una vez nos desligamos del portento técnico nos llega la tesis de Frank Herbert: es imposible detener la llegada de nuevas teologías en la medida que la expansión humana transforme el espíritu. Y aún así, la religión de capital se mantendrá intacta. Las mismas especias que empujaron a Cristóbal Colón y a Vasco do Gama serán tan explotadas como el unobtainium, el mineral del planeta Pandora, en Avatar.

Recomiendo esta inmersión a una película absolutamente ajena a las presiones de las series (dura 3 horas, no 45 ni 30 minutos, recuerden), preparen su sistema límbico y permítase recordar todos los estímulos que la banda sonora de Dark o The Witch provocaron en usted. Y claro. Repase la pintura neoclásica. Y de nuevo a Villeneuve.

F.E.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Günther Grass y Patrick Süskind equidistantes nos señalan el fascismo y su fascinus

"La gente normal no sabe que todo es posible" (Superviviente de Buchenwald citado Por Hanna Arendt)


 Las dos escenas comparten una multitud enardecida. La una por el fervor nazi y la otra por la indignación de atroces asesinatos en serie. En ambas multitudes hay algo que las une. Las dos suceden en una dimensión de la narrativa alemana donde los autores, ambos alemanes, conjuran el deseo oculto y las pasiones más desenfrenadas del aparente caracter alemán domesticado: el ethos pagano de la germanidad pre-cristiana.

Hablo de las escenas donde el pequeño Oscar Matzerath, en El Tambor de Hojalata, y Jean Baptiste Grenouille en El Perfume, se vuelven los orquestadores de la ruptura de todas las reglas que la legendaria disciplina alemana ha querido imponer sobre ese pueblo semejante a bosques infinitos, como diría Elías Canetti (nacido en Bulgaria pero escritor en alemán), o quizá, en una inversión más alarmante de ese orden aparente, es el poder el que ha trascendido la simple fascinación y ha ordenado liberar todas las pasiones y perversidades:

"Es sabido que quienes actúan bajo orden son capaces de perpetrar los actos más atroces. Cuando la fuente de la que emanan las órdenes  se agota y se les obliga a  voilver la mirada sobre sus actos, ellos mismos no se reconocen. Dicen: eso no lo he hecho yo, y no siempre son concientes de que esán mintiendo. Cuando son confrontados con testigos y empiezan a titubear, añaden: yo no soy así, eso no pude haberlo hecho yo. Buscan en sí mismos las huellas de sus actos y no logran encontrarlas. Es sorprendente ver lo intactos que han quedado. La vida que llevan más tarde es realmente otra y no está teñida en absoluto por esos actos. No se sienten culpables ni se arrepienten de nada. Sus actos no los han penetrado." (E. Canetti, Masa y Poder)

Cuando Günther Grass, en El tambor de Hojalata, hace que el pequeño Oscar toque el tambor y rompa la cadencia de la marcha triunfal de la banda que recibirá al representante nazi, impone sobre las notas triunfales el redoble del jazz, ese representante del "arte degenerado" prohibido por el régimen del Tercer Reich, pero a la vez señala que la degeneración está más bien en el incontrolado fanatismo de las masas, que en su forma más caricaturesca y extrema, acompañan el ridículo paso del poder hasta el punto del baile. ¿No es acaso el paso de ganso de las tropas prusianas algo patético de ver individualmente, pero fascinante cuando se trata de un batallón completo en marcha ceremonial? Una vez impuesto el jazz sobre los tambores de la banda de recibimiento, la masa enardecida se mueve a su compás, todo se disloca y termina disolviéndose. El nazi a cargo queda solo en la plaza sin saber qué hacer. Su pueblo, su gloria lo ha abandonado.

Patrick Süskind, en El Perfume, opta por la orgía, quizá porque el perfume del poder haya sido el que enloqueció a las masas nazificadas hasta llevarlas a expresar su propia depravación y vulgaridad en el gran desnudo colectivo proyectado e infligido a los prisioneros de sus campos de concentración. La masividad de cadáveres desnudos que el mundo atestiguó tras la derrota alemana en la segunda guerra mundial, fue la orgía sádica que el nazismo-fascismo desató primero en su imaginación, enloquecidos por un poder sin límites (http://fabricioestrada.blogspot.com/2015/04/salo-o-los-120-dias-dentro-de-honduras.html ) , y luego en la realidad, fríamente, racionalmente, puntillosamente en las grandes fábricas de muerte y obsenidad desplegadas para aniquilar y hacer producir muerte a sus prisioneros. Y sí, el perfume del que hablamos fue percibido por millones de olfatos y millones de olfatos sintieron la putrefacción vulgar del asesinato colectivo. Respecto a él, Hanna Arendt nos dice lo siguiente:

"Cuanto más se haga valer la vulgaridad de una desenfrenada autoalabanza en una sociedad que en términos generales aún se ha formado en las reglas de la buena educación, tanto más fuerte resultará su efecto, tanto más fácilmente se dejará convencer la sociedad de que el valor para romper algo tan sagrado como las reglas de la educación, sólo puede provenir de un "gran hombre" que está más allá de todos los patrones y medidas". (H.A., A la mesa con Hitler, Ensayos de comprensión 1930-1954)

Grenouille no es un gran hombre, todos lo saben al verlo. Es patético, retorcido. Es grotesco e imagen de los pusilánime a la vez, pero tiene el perfume que desata, y eso la masa no lo sabe aunque esté preparada para oler su mandato. De ahí que Süskind también decidiera que fuera esa misma masa avergonzada la que devorara vivo a su perfumista de la atrocidad al final de la novela, hasta no dejar una sola huella en las calles que todos vacían, escondiéndose.

Las escenas son equidistantes, entonces. Aparentan estar lejanas en la línea temporal (lo lejano, a la vez, le sirvió muy bien a los nazis al resucitar el mito de superioridad racial teutón), pero al ser Grass y Süskind de la misma nacionalidad, el contenido empuja a la forma y crea sus límites. Es Alemania en bandeja de plata, y desde Alemania, somos todos los emfebrecidos. El populacho se hace humanidad y esa humanidad se vuelve cósmica. Al ritmo de un tambor o tras la esencia de un perfume, vamos mordiendo e imponiéndonos a la otredad. 

Queda para otra ocasión reflexionar si El Flautista de Hamelin (desde otra línea temporal alemana) se une al selecto grupo de la hipnosis colectiva que tan magistralmente nos dieron a conocer Patrick Süskind y Günter Grass.

F.E.








viernes, 3 de septiembre de 2021

Episodio 55, Stephen King nos habla


 Stephen King nos acompaña desde una entrevista que le diera a El País, España, en el año 2013. He trasladado su voz con la magia del podcast para acercarnos a uno de los escritores que mayor impacto ha tenido en la cultura del cine y del imaginario global del terror. No se pierda esta memorable entrevista, suscríbase a Ivoox.com, Anchor.fm y Spotify, y démonos la oportunidad de escucharnos en medio de la época donde ya no escuchamos, ni hablamos, y ni siquiera bailamos pegado. !Póngale música a su memoria!

https://drive.google.com/file/d/1XEB-Z8Yt3x9EZYesPoyZCxxKdpzpDbsr/view?usp=sharing

sábado, 31 de julio de 2021

Episodio 50, Entrevista a René Pauck, cineasta


El cineasta franco-hondureño René Pauck, nos permite una entrevista que va a revelarnos datos de asombro y una vida entregada a la conformación de una cinemateca dentro de la UNAH. Con su proverbial alegría nos cuenta también sobre sus películas preferidas y sobre la importancia de la memoria visual para Honduras.

 

https://drive.google.com/file/d/1d1dJzFvavX8TQUZ5KRFVk0yYSTL1OBTi/view?usp=sharing

martes, 11 de mayo de 2021

Harry El Sucio ¡un dedo arriba!

Con Iris hemos estado sopesando dejar de ver series durante un buen tiempo. La última que nos tuvo sujetos fue Glitch (más muertos vivientes, pero softs y desconcertados por volver a la vida). No valió la pena y no vale la pena -sentenciamos- que estemos esperando que el próximo episodio mejore lo que ya se ve insalvable. Y ese es el gacho: quizá mejore... y uno se ve sentado hasta el final con unas 18 horas perdidas que bien pudieron decepcionarnos en dos horas de haber sido película. Con robustas excepciones como Raised by Wolves, The End of The Fucking World, El Perfume, Dark, Marco Polo, Breaking Bad y algunas otras, todo lo demás es un refrito de situaciones escandalosamente vacías dirigidas a adolescentes.

Hay días en que uno se despierta con dolor en la espalda o el cuello. Hoy desperté con dolor en mi área hipotalámica del gusto por el cine. Necesitaba un trago de buen café doble y sin azúcar del mejor cine que me devolviera la fe y me decidí por Harry El Sucio. ¡Y carajo que sí acerté!

En dos poderosas horas  el thriller que marcó a laspelículas de acción de los ochentas y noventas, y cada escena era la antesala de algo mejor (¡Harry subido al puente esperando saltar sobre el bus escolar!). Don Siegel pone a un consumado vaquero del imaginario western a ser una especie de Sheriff hastiado en las calles de San Francisco. Su antagonista es un Joker al que seguramente puso el ojo Heth Ledger para crear su propio personaje perturbador, y con seguridad James Cameron le guiñó el ojo a Arnold Schwarzenegger y le dijo: ¿por qué no te imaginás a Clint Eastwood como un exterminador? Y es que Harry hace todo el periplo de lucha en la película hasta llegar a la fábrica del fin y de paso rememorar sus grandes frases en El Bueno, el Malo y el Feo con un juego de palabras sarcásticas donde la ruleta rusa solo puede darse en la desesperación del villano.

Esta película, filmada en 1971 con las gloriosas imperfecciones de Panavisión y los seguimientos de cámara en bruto (es decir, sin steady ni dollys), señala con crudeza la instrumentación del guetto negro por parte de los blancos: son como activadores de la furia necesaria, como reservas donde animalizarse. Los mejores ejemplos son dos escenas: la del asalto al banco y la del anticipo del Fight Club que pide con insultos racistas el perverso asesino en serie, interpretado por el genial Andy Robinson.
Sabemos de que está hecho el show en la cultura estadounidense, pero Don Siegel logra la metáfora perfecta en la impresionante escena del estadio de fútbol donde Harry Callahan tortura al asesino: todas las luces sobre él en el gran escenario de las masas, el Pollice verso de Jean Leon-Gerome mostrándonos la sustancia pura de lo que ansía ver de nuevo la sociedad capitalista: gladiadores.





Me dedicaré un buen rato a ver de nuevo a los pesos pesados de los 60 y 70. 


viernes, 30 de abril de 2021

Episodio 41, La Grande Bellezza


Aprovechando la motivación que causa el desastre de la belleza -porque también existe ese desastre- les comparto aquí la reseña que escribiera para la gran película de Sorentino, La grande Bellezza, acompañado de un pequeño fragmento a Memorias de Adriano, de Yourcenar.

 https://drive.google.com/file/d/1a2kMnZc0k8xC8yQ_LxYVtju0Vut-epPc/view?usp=sharing

jueves, 18 de marzo de 2021

Episodio 35, Enrique Medrano, una lección en corto


 Apoyado en las tremendas actuaciones de Inma López, Mario Siliézar, Karla Díaz y Gabriel Ochoa, Enrique Medrano deja que Tegucigalpa, por sí misma, nos cuente de su oscuridad, de su memoria oculta, de sus impulsos más primitivos. En esta entrevista, Enrique nos da una idea de su imaginario y de su visión a futuro dentro del cine y, por supuesto, de sus más recientes cortos: Antes que amanezca y Mortal.

https://drive.google.com/file/d/1JI5wtF1hZ-25yJ8ZJh929e_Vu2HaWRbl/view?usp=sharing

sábado, 25 de enero de 2020

El cine en el dilema Creación- Evolución

El cine ha dado escenas interpretativas bellísimas acerca del eterno dilema Creación - Evolución. Hoy quiero compartir esta dos que, a mi parecer, alcanzan un nivel estético extraordinario. La primera corresponde a la película Noé (2004), del director Darren Aronofsky y la segunda a la película de Terrence Malick, El árbol de la vida.






martes, 8 de enero de 2019

Todas las miradas conducen a Roma




La primera cámara de cine solo rodaba 52 segundos, en blanco y negro. Con ella, Lumiére captó la llegada de un tren que habría de irrumpir en la vida de todo el mundo con pasmosa velocidad. Desde entonces, ese tren ha sido guiado por diferentes maquinistas que le han imprimido la velocidad más acorde para su propia forma de contemplar el paisaje. Hay unos que desaceleran y otros que van casi descarrilando. En 1996, al cumplirse 100 años del nacimiento del portento, Sarah Moon, reconocida fotógrafa francesa, ideó un bello proyecto cinematográfico, Lumiére y Compañía, un homenaje que reunió a 40 directores de lo mejor de la industria para que filmaran con la cámara original de Lumiére reconstruida. Los directores -entre ellos David Lynch, Costa-Gavras, Spyke Lee, Win Wenders, Fernando Trueba- debían filmar-resumir en el corto su idea de lo que era el cine, es decir, su visión de vida, y ésta debía ser filmada solo con luz natural, con un determinado número de tomas y sin sonido directo.

De todos los significados posibles que se ven en la muestra, mi fascinación se detuvo en la muestra de Win Wenders. En ella, el director alemán decide que el cine es la panorámica de un suburbio semi yermo de Berlín, con todo y sus grúas simbólicas gravitando sobre la eterna reconstrucción de pos-guerra. Dos hombres entran al encuadre desolado. Ellos mismos transmiten cierta desolación. Los actores son los preferidos de Wenders, Otto Sanders y Bruno Ganz, coestrellas de la memorable Tan lejos y Tan Cerca. Otto mira hacia el cielo en una expectativa nerviosa y Bruno, asumido en razones irrevocables, tiene aspecto de haberse dado por vencido en la búsqueda de ese misterio que nunca sabremos qué es. Ambos salen de encuadre por el mismo lugar de donde vinieron. La ciudad queda, inmutable, hasta que el carrete se detiene.

Esta sensación de una realidad concreta que no se desvía ni un ápice por los deseos que pueda tener el espectador, llegó a mí en las dos horas y quince minutos que dura Roma, la reciente película de Alfonso Cuarón, una lección cinematográfica de tanta altura como vertiginosos son sus abismos. ¿Acaso Nietzsche ya no lo dijo cuando nos recordó que el arte griego nos enseña que no hay ninguna bella superficie sin una terrible profundidad? La apabullante realidad mexicana se ve aquí transversalizada y en ninguno de los puntos de contacto de nuestra mirada alcanzamos a ver piedad porque la realidad misma, la naturaleza de las cosas que Cuarón expone, es hilada a un ritmo lento pero punzante por el ojo/ cámara echado a rodar sin contemplaciones, apenas deteniéndose para acentuar y hacer homenaje a las referencias cinematográficas de Cuarón. Una vez que inicia la película, con el poderoso llamado a escuchar con los ojos cerrados del cómo se limpia la mierda de los perros, entendemos que lo que venga en imagen será tan natural como lo es el sistema de castas sociales mexicanos heredado desde la colonia, punto central desde donde irradia toda la violencia objetiva y subjetiva de Roma (todas las humillaciones históricas conducen a Roma).

En Los testamentos Traicionados, Milán Kundera reflexiona sobre el carácter de la naturaleza como entidad de consuelo insensible, consuelo que Cleo sabe medir y aceptar con silenciosa y asfixiante prudencia, así como ha devenido el carácter de los millones de descendientes de los pueblos nativos sometidos desde la conquista. Solo la mirada de Cleo ante los paisajes puros del México rural nos está dando la clave narrativa de lo que siente. Cuando Cleo mira ve aquello que Kundera solo alcanza a rozar: “me hablaron de la belleza suavemente inhumana del mundo antes o después del paso de los hombres”. Porque ese paisaje, implacable en belleza, es el mismo cuadro inmisericorde que se filtra en la ciudad, la urbanidad fotográfica que el mismo Cuarón dirige y plantea, quizá desde una inseparable visión burguesa determinista pero llena de todas las cualidades que el gran cine exige. 

En este punto uno se pregunta a qué velocidad debe ir la revelación del signo poético de la película y cómo hubiera abordado Pasolini, por ejemplo, la oportunidad de una distribución mundial nivel Netflix. ¿Se hubiera contentado con dejar correr la cámara dentro de “la naturaleza de las cosas” o hubiera rasgado la pantalla de cine al mostrar la falta de piedad del sistema inhumano que cosifica a Cleo? Pienso entonces en la brutalidad de los niños a los que Cleo ha cuidado, tan llenos ellos de una matriz cultural superior que les permite ir dejando todo atrás, tirado por el suelo, sabiendo que atrás vendrá Cleo y Adela limpiando. Pienso en el momento en que el menor de los niños le pide a Cleo, con tono hastiado, que deje de hablar así, tan raro, en mixteco- Pienso en el tamaño de impiedad de la señora de casa buena que para animar a Cleo tras su parto Children-of-Men-Mode la lleva a la playa de olas furiosas dejando a Cleo la brutal responsabilidad de cuidar y salvar a sus hijos. Esa famosa foto, entonces -nueva imagen de La pietá posmoderna-, donde se apiñan todos y que causa tanta parábola y lección moral en los pasquines de farándula, es monstruosa en cada uno de los significados posibles: monstruosa por la desesperación de una humanidad pervertida que ha hecho de lo políticamente correcto el ámbito de la locura y la represión. Y claro, eso si vemos el paisaje desde el tren ferroso de Pasolini. Al final de cuentas, cada decisión creativa es una representación del nicho al que se regresa cuando lo crucial se presenta como una disyuntiva de clase.

Es una verdadera pena que el mundo de la moda haya dado la otra fotografía, tanto como Chanel quiso darnos su propia versión de La Habana al montar su pasarella en Cuba, pero estoy seguro de que, como cine, Cuarón ha podido darnos de nuevo su propio resumen Lumiére y que su tren, así lo espero, seguirá dándonos un paisaje que todos veremos ya como insustituible en cine del siglo XXI.



F.E.

martes, 13 de noviembre de 2018

La rendición


Me parece esta una de las mejores representaciones de la rendición incondicional alemana, el 8 de mayo de 1945. Todo el patetismo resuelto en tomas largas que buscan escarbar a fondo lo que Keitel, Doenitz y Runstedt pensaban de sí mismos, más que de Alemania. Ahí estaban los tres aristócratas de rancia tradición prusiana ante un Zhukov de extracción campesina y sin embargo, héroe absoluto de la URSS. La escena de la cena es sencillamente genial y el detalle de los soldados de los tanques rusos es brutal. Disfrútenla.

De la peícula White Tiger.

viernes, 20 de abril de 2018

1950, La Insurrección Nacionalista: un documento de Libertad - Puerto Rico





En esta soledad de tierra escasa,
pero llena de alas y alelíes.
(Manuel Joglar Cacho)

En mucho erramos si creemos que la Libertad es un concepto que solo funciona cuando todos los seres humanos involucrados en su búsqueda pueden afirmarla: somos libres, la hemos conquistado. En mucho erramos. Una vez conquistada, la Libertad, comienza a desaparecer y nunca es más grande que cuando comienza a insinuarse, como hierba joven, en el pecho de aquellos que la sueñan. Quizá sea por ello por lo que la idea de Libertad se presente en la historia concentrada en unos pocos o en los territorios más pequeños y acosados por todos los imperialismos que han existido. Pero de esos pocos, de esos pequeños, precisamente, es donde nacen los ejemplos más grandes de libertad total que siguen siendo aspiración incluso de aquellos que dicen poseerla y peor aún, de compartirla como tesoro único que les pertenece.

El ejemplo de los melios puede ayudarnos a comprender mejor las contradicciones de uno de los conceptos más manipulados por la demagogia del poder y que nos hace, paradójicamente, inmovilizarnos en la complacencia de su supuesto disfrute. Pequeña isla-estado de la antigua Grecia, Melos enfrentó a Atenas (416 a.C.) -la misma que nos legó el concepto de Democracia- en un intento de mantenerse neutral en la guerra que ésta enfrentaba contra Esparta. ¿En qué ofendía Melos a Atenas al punto de llamar a sus habitantes isleños insumisos? Aunque nos parezca asombroso, lo que tanto ofendía a los atenienses era la amistad de los melios, una amistad propuesta como neutralidad. Su gran sentido de libertad los hacía elegir no estar a favor de una ciudad en la cúspide de un poder expansionista y avasallador. ¿Y no aceptarías que, permaneciendo neutrales, fuéramos amigos vuestros en vez de enemigos, pero no aliados de ninguno de los dos bandos? -preguntan los representantes melios a los embajadores atenienses que les llevan el ultimatun de declarase a favor de Atenas o de lo contrario ser arrasados. No, porque nuestra enemistad no nos perjudica tanto como vuestra amistad, que es para nuestros vasallos un signo manifiesto de nuestra debilidad, mientras que vuestro odio lo es de nuestro poder -les responden con absoluta alevosía los atenienses.


Me resulta casi inevitable recordar este hecho histórico descrito por Tucídides en La Guerra del Peloponeso mientras miro el estreno del documental 1950, La Insurrección Nacionalista del director José Manuel Dávila, sobre los hechos trágicos acaecidos durante el más reciente levantamiento independentista en Puerto Rico y, a la vez, establecer una conexión con la tragedia política actual en Honduras. Narrado a nivel testimonial, 1950 nos cuenta a través de los supervivientes del alzamiento, aún vivos, las motivaciones esenciales de los mujeres y hombres que se reunieron en torno a la figura y pensamiento de Albizu Campos, máximo representante del independentismo puertorriqueño, aún preso en esos días cruciales en que Luis Muñoz Marín se aprestaba a declarar el Estado Libre Asociado (Ley 600). En un relato conmovedor, van apareciendo los protagonistas de esta memoria viva: Carlos Padilla, José Miguel Alicea, Heriberto Marín, Emidio Marín Pagán, Ricardo Díaz Díaz y su impresionante madre, doña Leonides Díaz quien en una acción digna de un monumento reta a los soldados que llegan a su casa, en busca de su hijo, cuando ya han sofocado el alzamiento. Búsquenlo en las calles, en la revolución, porque bajo la cama aquí no están -les espeta, plantándoles cara, pero sin poder evitar su propio arresto. En ese mismo momento, su hijo Ricardo se encuentra junto a otros alzados a medio camino de Arecibo, proveniente de Utuado. Parados junto a un remanso de agua, saben que la causa está perdida y aún así se encomiendan a un juramento por la libertad de la isla.

II

Vuestra mayor fuerza consiste en esperanzas que se demoran, y la que ahora tenéis es pequeña para salir con bien frente a las tropas que ya están alineadas contra vosotros. De esta manera redujeron el concepto de Libertad los atenienses ante los melios. Esperanzas. Ante lo que los Melios responden: Y a nosotros el ceder inmediatamente no nos reserva ninguna esperanza, mientras que entregándonos a la acción hay esperanza todavía de mantenernos en pie. Veo las iridiscencias del agua sobre el rostro de los cadetes alzados en Utuado. Tengo cerrados los ojos, así como la sala es el inmenso ojo cerrado de Puerto Rico. De Honduras. Veo a doña Leonidez subiendo al techo para agitar la bandera y gritar su ¡viva Puerto Rico libre! La misma bandera que luego utilizarán en el juicio como prueba de insurrección; la misma bandera que los jueces luego izarán, vaciada de contenido, junto a la bandera colonial. Queríamos ver la bandera nuestra sola -escucho esa frase de uno de los testimonios aún en mi silencio más profundo, y la frase es una estrella o cinco, encendiéndose tenuemente como velas en un altar aún indefinible.

III

En mucho erramos si creemos que la Libertad ha desaparecido del panorama actual de Puerto Rico. La Libertad es un reducto que suelen defender pocos, una Resistencia similar a las esenciales baterías que energizan el motor de la historia. Los poderes coloniales saben muy bien que mientras exista el deseo de liberación sus argumentos en contra serán expuestos una y otra vez en toda su descarnada criminalidad. Los libres siempre obligan a los carceleros a mostrar su brutalidad. Y esta es una de las tesis principales que sostuvieron los alzados de 1950, obligar a ver hacia Puerto Rico a las recién creadas Naciones Unidas, la misma organización que estaba acompañando la independencia de India, Israel, Pakistán, Libia, Túnez, Marruecos y que, por igual, ya advertía el dominó que estas proclamas harían caer en la década del 60 en Malí, Zimbabwe, Senegal, Burkina Faso, Argelia, Costa de Marfil, Sudáfrica y, aunque haya sucedido en 1959, la revolución cubana. Pero esas mismas Naciones Unidas no eran más que aquellas potencias que enfrentaban su propia disolución o su urgencia de consolidarse: los británicos veían cómo su inmenso dominó de ultramar se desmoronaba, los rusos comprendían que los Estados Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) y Ucrania habían acogido como liberación de la URSS a los nazis, los franceses perdían Iraq y Siria y estaba a punto de despedirse de Argelia, mientras los chinos, emergían partidos en dos con la creación de Taiwán. Solo Estados Unidos, expandida a causa de la geopolítica de la Segunda Guerra Mundial, veía los nuevos territorios como una frontera más para contener a sus próximos enemigos: la URSS y la China Popular. Así, las Naciones Unidas no mirarían hacia Puerto Rico, pero aquellos cadetes que se juramentaban viendo hacia el agua del río, estaban convencidos también, que la Libertad, como todo río, tiene su mar. Y en eso no estaban dispuestos a perder el hilo, aún y cuando el imperialismo norteamericano les dijera, al igual que los atenienses a los melios: de suerte que no es de esperar que vengan a una isla (en su ayuda) siendo nosotros dueños del mar.


En 1954, luego del ataque nacionalista puertorriqueño en Washington, arrestan de nuevo a Albizu Campos, creyéndolo instigador de los atacantes. Luego sería declarado loco por los medios de prensa y funcionarios coloniales al denunciar que estaba siendo envenenado en su celda con rayos atómicos. La prensa hizo coro de la burla ocultando que lo que Albizu Campos denunciaba era envenenamiento por radiación. De igual forma, se burlaron de los alzados tergiversando el concepto Libertad por locura terrorista. La mayoría de los protagonistas de aquella insurrección fueron hechos prisioneros bajo penas eternas que ningún imperio podría vigilar, aunque en un espacio corto de tiempo fueran liberados luego de terribles condiciones penitenciarias. ¿Liberados a qué Libertad? Plantea el director José Manuel Dávila, a lo que el tenaz sobreviviente Ricardo Díaz Díaz, de 93 años, responde: “Si existe la reencarnación yo quiero reencarnarme en un movimiento revolucionario del futuro’’, así que en gran parte la pregunta está respondida. Los transformados en hombres y mujeres libres siempre van en busca de la gran nación de la Libertad, esa que se lleva inmaterial pero que el mismo cuerpo define en sus fronteras de piel.

Imagínese -dice casi al final don Ricardo, con asombro socarrón-, yo fui a la revolución con cuatro balas en mi revólver (quizá, pienso yo, las balas eran Libertad, Independencia, Deber, Felicidad) …pero ahora tengo más conciencia de la Libertad que cuando tenía 25 años.

Al abrir los ojos dentro de la sala de cine hubo lágrimas y aplausos. Lágrimas como aquel río del juramento, y aplausos merecidos para el director José Manuel Dávila, un cineasta insumiso de Melos.

Fabricio Estrada
9 de abril, 2018

sábado, 31 de marzo de 2018

El Drácula que estuvo en mi colección

Tuve el póster de Drácula (el film de Coppola) durante años en el cuarto de mi adolescencia. En esos años coleccionaba póster de películas junto a Roberto Irías, con quien también coleccionábamos latas de cerveza de todo el mundo. Llegué a tener una buena y selecta colección en casa. Seleccionaba cuatro y los ponía en las paredes de mi cuarto. Ahí estaba Unforgiven (Eastwood), Faraway, So close (Wenders), Empire of the sun (Spielberg), 2001, a Space odissey (Kubrick), Modern times (Chaplin), The last emperor (Bertolucci) y otros más. Soñaba con tener una casa más grande para enmarcarlos y colgarlos de las paredes, pero era Drácula el que más cuidaba y el que más se mantuvo no solo en la pared sino que también en mis oídos: conseguí la banda sonora de la película y pasaba horas escuchando los tenebrosos coros en un afán de seguir viendo la película a través de las cadencias.


He encontrado este línk sobre cómo fue el diseño del vestuario de Drácula (1992) encargado a Eiko Ishioka y me ha devuelto aquel asombro por esta pieza maestra. Es digna de recordar:

http://igbureta.wixsite.com/didactica2/blank-uxcb5