jueves, 2 de diciembre de 2021

Episodio 65, Resultados y prospectiva elecciones Honduras 2021


 Junto a Iris Alejandra Maldonado (poeta puertorriqueña), le damos un abordaje a los posibles escenarios de las elecciones que ha ganado arrolladoramente Xiomara Castro y Libertad y Refundación-Unidad. El desmontaje de uno de los pilares de la dictadura (el sentido común) y lo que se ha ganado en humanidad en la mayor decisión popular dentro de la historia hondureña.


https://drive.google.com/file/d/1_GVFMH6oyMSioyr0TFqoPmVCkQ5cBapD/view?usp=sharing

sábado, 27 de noviembre de 2021

Gustavo Campos defraudado por la academia

La academia hondureña de la lengua, intoxicada de polillas o con la idea de ese civismo que hace de los poetas bustos clásicos decimonónicos, decidió que Gustavo Campos no debería mostrarse en su homenaje con su camiseta de Pink Floyd. 

Nada de espíritus rocambolescos, no, nada de no rimar con los salones de la ortodoxia más fúnebre, no, nada de ir por allí dando malos ejemplos desde el más allá.



 Un borrón de photoshop es un borrón de la esencia de un poeta en su elección vital. Creo que con Tavo nos admirábamos mutuamente las camisetas de rock con que nos encontrábamos como espejos, así que además de la admiración que le tenía por sus textos estaba también los de su buen gusto musical. Que se queden con la imagen de las levitas y las guirnaldas entonces. Pírrico homenaje con el que colaboré de buena fe pasándoles la foto, pero al final ha resultado esto. Esa noche, además, nos bebimos bien nuestras veinticuatro cervezas. Salud, Tavo!! Qué conste!

viernes, 26 de noviembre de 2021

Episodio 64, Las elecciones 2021 de Honduras contadas para extranjerxs

 

¿Cómo contarle a lxs extranjerxs el proceso electoral hondureño de este domingo 28 de noviembre? Aquí les comparto un abordaje al contexto que se presenta para esta crucial elección en Honduras.

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sábado, 20 de noviembre de 2021

Episodio 63, Clodia: la primera mujer libre de Roma, un microensayo de Isabel Barceló Chico


 Catulo fue tan despechado como poeta, y Clodia-Lesbia sufrió sus arrebatos líricos. Aquí, un montaje que he realizado a la aguda mirada de la escritora española Isabel Barceló Chico a uno de los cimientos patriarcales de la poética occidental.

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lunes, 15 de noviembre de 2021

Blake muere en París a causa de un paparazzo, prólogo de Alex Maldonado Lizardi, Puerto Rico

 

PRÓLOGO

Fabricio Estrada: las imágenes se toman desde el suelo



 

 

I am never finished answering to the dead.

-Li-Young Lee

 

 


De acuerdo al informe de la «Comisión de la Verdad y Reconciliación» sobre «el caso Uchuraccay»1 en el Perú, los comuneros que acorralaron a los periodistas la tarde del   26 de enero de 1983, «portaban sus propios instrumentos de trabajo como armas de defensa: palos, hachas, piedras   y lazos.» Por aquellos días los miembros del PCP Sendero Luminoso izaban banderas rojas sobre los cerros húmedos de Ayacucho, a 4,000 metros sobre el nivel del mar. Era seguro el miedo de los campesinos debajo de las chompas   y  las  casacas;  encima  de  sus  alpargatas  telúricas,  como

1 http://www.cverdad.org.pe/pagina01.php


 

certero el miedo entre los ocho periodistas, quienes, según el informe, «asustados no podían hablar y no pudieron entablar diálogo con los campesinos.» (134) Y entre la consternación de todos, sus instrumentos de oficio: los picos y las hachas; las grabadoras y las cámaras. Incapaz   el diálogo, uno de los líderes comunitarios decidió la muerte de los periodistas, persuadido de haber apresado    a senderistas.

Cuarenta campesinos participaron de la matanza. Willy Retto, fotoperiodista en el grupo,  alcanzó  ocho  escenas  en su cámara fotográfica antes de caer apelmazado entre las rocas andinas y el musgo. «La primera imagen es una estampa rural», destaca el novelista, Santiago Roncagliolo en un recuento de la serie de retratos2. La segunda imagen encuadra a «campesinos andando por unas pacíficas laderas serranas. El cielo es gris, el campo verde». A continuación, la cámara parece deslizarse. Las fotos adoptan la inclinación y el esmalte de las cosas que parecen hundirse en un aguacero. Las espaldas de sus compañeros vistas a la 2 Roncagliolo, Santiago. «Incitar al genocidio». La cuarta espada: La historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso, Buenos Aires: Debate, 2007.


 

altura de la cadera: «Las imágenes ahora se toman desde el suelo. Alguien está arrodillado. Hay un muro de rocas. La última foto es poco más que un borrón.» (98) Sus muertes demoraron treinta minutos y ocho fotos.

¿Qué ve alguien cuando mira el retrato de un muerto?

¿Para qué alguien los busca y les regala estrofas? ¿Qué es observar la muerte, lo que muere, lo que sufre? ¿Cuál es el juicio que propina la muerte en un retrato, en un grabado, en un poema? La selección de poemas en Blake muere en París a causa de un paparazzo: Antología personal (2004-2017) del hondureño Fabricio Estrada cursa retratos osados que figuran la muerte, el desastre, la desgracia entre las formas del mundo. Hurga lo que ocupa a la muerte detrás de un lente. Busca entre sus versos, «las imágenes (que) ahora  se toman desde el suelo» para comprender a quién envía   la muerte retratos como estos de Willy Retto, arrodillado entre los setos de yerba y los balidos de las ovejas.

La poética de Estrada indaga sobre el alcance las oportunidades que tenemos para considerar el dolor humano en una fotografía. De este esfuerzo resulta una


 

poesía que hace ver los retratos lentos y cansados de los muertos en un camión, de familiares presos, de las alcancías de balas detrás de las hidroeléctricas en Honduras. Son fotografías como las  de  «un  pobre  hombre    muerto a tiros mientras comía una naranja» («Correo para un amigo») que urgen a una reflexión sobre lo que hay que hacer ver de la miseria entre «los panaderos que trituran vidrios junto al pan y los niños con hambre» («6»). ¿Quién debe ver la desdicha de otros en un retrato y qué nos asegura, que la simpatía, que la compasión es suficiente? La compasión es de economía precaria, interpela Susan Sontag3. Requiere el oficio de una figura o envilece. Solicita ser representada, «apropiándose de materiales del mundo cotidiano y dotándolos de una estética que muestre un territorio escindido por los padecimientos.»4 Sin embargo,

3 “Compassion is an unsatable emotion. It needs to be translated into action, or it withers. The question is what to do with the feelings that  have been aroused, the knowledge that has been  communicated.  […]  And it is not necessarily better to be moved. Sentimentality, notoriously, is compatible with a taste for brutality and worse.” Sontag, Susan. Regarding the Pain of Others, New York: Picador, 2003. (101-102)

 

4 Pilar Vila, María. «Voces del desencanto y la violencia en la narrativa


 

es difícil dirigir la pedagogía del dolor en una foto. Todo aprendizaje que parte del dolor es contingente. ¿Quién, entonces, busca esos retratos y les obsequia estrofas? Alguien debe temblar; albergar algún temor que sufrague nuestras deudas comunes.


La presente colección de Fabricio Estrada participa de esa tentativa. Su voz poética registra lo que la historia aplaza, discerniendo que: Si no lloraste no viviste, /y había tanto por qué llorar. Todo muro caía en pedazos, / los grafitis, los videos de las fugas,/el cambio de guardia en Check Point Charlie. («89 punto 2») Así, figura en sus líneas el arrojo  de hacer tangibles los trámites de los muertos, de hacer inteligibles sus cuerpos. «Es extraña la muerte», dice la voz

latinoamericana». Basile, Teresa, coord. (2015). Literatura y violencia en  la narrativa latinoamericana reciente [en línea]. La Plata [AR]: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP- CONICET). Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria. (Colectivo crítico ; 2)(129)En Memoria Académica.

Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.378/ pm.378.pdfdel


 

poética, «es como aguantar la respiración/es como tomarse una foto/ posarla y repetirla y nunca salir bien.» («Es igual a sí misma cuando la vemos en los álbumes»).

Y es que debe ser así, que no haya respuesta acabada ante nuestros muertos, que cada uno de sus asaltos a la vida sea indivisible e irrepetible. Que todo lo que crezca disponga del viento «como lo hace la hierba, sin nostalgias, en medio de toda ruina.» («89 punto 2») Después de todo, nada afirma el tiempo como los muertos que imaginamos juntos, esos que «se desparraman como náufragos/  sometidos  por las olas …» esos que «nacieron para serlo» y que justo por eso «se les observa con reverencial espanto» (Ouija).

 

Alex Maldonado Lizardi Toa Baja, Puerto Rico

jueves, 4 de noviembre de 2021

Episodio 62, Rafael Murillo Selva conversando desde Puerto Rico sobre la realidad social hondureña


 El podcast se viste de gala con la entrevista en casa del maese dramaturgo hondureño Rafael Murillo Selva, quien desde la bella Puerto Rico, donde pasa unos días de visita, reflexiona sobre el crucial proceso electoral que se dará este 28 de noviembre en Honduras. Escuche a unos de los pensadores vivos más importantes de Honduras advirtiendo sobre las provocaciones que ya están en juego por parte de la dictadura y, sobretodo, orientándonos con las luces que el mismo pueblo hondureño guarda para estos moementos desde su aprendizaje histórico.

https://drive.google.com/file/d/1-GQG8lf_J_X2rR6gALhVq081q732WGOy/view?usp=sharing

lunes, 25 de octubre de 2021

Dune, de Villeneuve: la inmersión al sistema límbico

 


Para hablar de Dune, en la versión cinematográfica de Dennis Villeneuve, debemos hablar de amplitud, en dos sentidos yuxtapuestos: en la amplitud de su banda musical y en la amplitud de sus planos. Ambos, ya en plena frecuencia, le dan toda su capacidad de inmersión. Porque lo que provoca esa simbiosis entre banda sonora y planos monumentales es la épica visual que dio origen al cine. Hablamos entonces que Dune 2021 privilegia la épica visual y deja que el texto narrativo quede como recurso individual para los cinéfilos y lectores que ya conocen de sobra la saga espacial del siglo 102, fecha en que sucede este relato (año galáctico 10,191) de Frank Herbert.

Villeneuve le cede a la monumentalidad la capacidad de transmitirnos lejanía, tanto como nos afecta entrar a una inmensa catedral gótica o a un cañón. La sensación de pequeñez ante los planos elegidos crea la intemporalidad, y eso le brinda al director la oportunidad de darnos una historia que ya conocemos, pero que nos obliga a imaginarnos una época que, en conjunto, es inaprensible.  El efecto psicológico entonces es sobrecogedor, y la energía desatada por la banda sonora de Hans Zimmer es la acumulación que precede a la revelación, la energía espiritual o catársis que está a punto de desatarse en Paul Atreides.

En ciertos tramos de la película, en especial durante la escena del Duke Leto Atreides paralizado en la enorme mesa donde come, sádicamente, el Barón Vladimir Harkonnen, creí ver una composición del pintor neoclásico francés Jacques-Louis David, versión en el hiperespacio de un Marat sin respuestas (“¿es suficiente que yo sea muy desafortunado para tener derecho a tu benevolencia?”). Luego, ante la música, cuando lograba romper su hipnosis, recordé el estremecimiento del Prometeo, de Ridley Scott, y así, ubiqué la película en una serie de búsquedas que ya nos vienen dando grandes revelaciones a través de Christopher Nolan.

Una vez nos desligamos del portento técnico nos llega la tesis de Frank Herbert: es imposible detener la llegada de nuevas teologías en la medida que la expansión humana transforme el espíritu. Y aún así, la religión de capital se mantendrá intacta. Las mismas especias que empujaron a Cristóbal Colón y a Vasco do Gama serán tan explotadas como el unobtainium, el mineral del planeta Pandora, en Avatar.

Recomiendo esta inmersión a una película absolutamente ajena a las presiones de las series (dura 3 horas, no 45 ni 30 minutos, recuerden), preparen su sistema límbico y permítase recordar todos los estímulos que la banda sonora de Dark o The Witch provocaron en usted. Y claro. Repase la pintura neoclásica. Y de nuevo a Villeneuve.

F.E.