viernes, 26 de febrero de 2021

Episodio 32, 33 Revoluciones para Rodríguez

 


Llevado por la vida y música de Sixto Rodríguez, escribí un poemario que resultó en un premio nacional de poesía, Los Confines 2017. Les comparto una lectura de tres textos que forman parte del libro como un recordatorio de que hay justicias poéticas, justicias del tipo que pensaba Coleridge y recordaba Borges: la fe poética es una voluntaria suspensión de la incredulidad.

https://drive.google.com/file/d/1a2K6cP5L77xHMWemV3dzs4cBxLf-HAGu/view?usp=sharing

domingo, 21 de febrero de 2021

Francisco Múñoz Soler- España

 


Así como el ser humano, así la poesía sobreviviente. Sobreviviente de sí misma, de sus propias atrofias en busca de crear "la figura única e indescifrable" y de sus ditirambos sin alma. Busca todo aquello que tiene alma, le decía Van Gogh a su hermano Theo, y en estos textos del poeta español Francisco Múñoz sí que la hay, pletoricamente. Porque lo que aquí leemos es un auténtico cuadro clínico interpretado por la sensibilidad poética de Francisco, provista de la humildad que él mismo llama a tener desde la cama paciente del paciente. En el transcurso de una dura recuperación del cáncer, el poeta Francisco Múñoz fue describiendo el proceso a palabra viva, todo lo contrario al memento mori de los encumbrados romanos en triunfo, sino que a ras de la sala del hsopital que urgía el memento vivere!

Los siguientes textos forman parte de su poemario Implosión, 2017:


UNA IMPLOSIÓN, y mis mundos sutiles

cayeron como destellos unos sobre otros

en toda su plenitud, acumulando escenarios

en el fondo de la no vida,

construyendo elementos diversos

propios de un caos organizado,

exponencialmente se unían al arbitrio

de secuencias modificadas en alientos,

en su unidad imperfecta, sus sutilezas

forjaban una aleación de fortaleza,

no serían gritos en el vacío.

 


NO SER un grito

en el vacío

que engulla los deseos,

merecer el placer

que ansia el alma,

dotarla de dignidad

y esencia de belleza,

sin lamentos en el esfuerzo

en el camino

está la recompensa.



NO SER un grito

de estética huera

ausente de alma,

fortalecer las palabras

con contemplación,

significado y estudio

para no temer

el desahogo emotivo,

entregarse con honestidad

y cuidado en todo tiempo

a la palabra precisa

provista de humildad

y espíritu.


¡TANTA VIDA! ¡Tanta vida!

alborada, la mar, sueños

que sanan ríos tóxicos,

 

luz primigenia, el alma

desde la raíz creadora

se enfrenta al mundo

 

como un alborear difuso

pendido de su cuerpo,

¡Tanta vida!, roja sin oxígeno

 

rumor de agujas en las alas,

lo íntimo, las palabras, la mar

en su cresta, el espíritu.




NACER sin pecado

es el signo

impregnado del don

más necesario,

la dignidad;

para manipular

mantras de poder

acercarán el ascua

a su sardina;

no se puede

alcanzar paraísos

si no se es digno.



SÚBITO, un parpadeo,

un destello, un incendio

acuoso sin oxígeno,

 

invadido de células

pantagruélicas de vida,

abismo sin freno,

 

la voz, el espíritu

en su creencia

de plenitud sin horas

 

en búsqueda de espacios

innombrados pero ciertos,

de palabras precisas,

 

de conceptos nuevos,

de un tiempo audaz

exponencialmente moderno.

 

¡Cuánta vida por descubrir!

¡Cuántos proyectos! ¡Cuánta hermosura!

Para pioneros del encuentro,

de un vértigo renovador

en tecnologías y pensamientos,

¡Cuánto futuro!,

de quimeras inteligencias,

y en los cauces venosos

menguada vida fluye,

 

en la inquietud

del hombre homérico

de Itacas, de esos tiempos.




ANHELO AL ALBOREAR EL DÍA

pasear hasta la playa

y observar la orilla que declina,

 

disponerme a viajar a mi memoria,

que se abre como una aurora

porque la gravedad de la herida

no es penumbra hueca, sino espacio

de abertura que navega desde la orilla

hasta los océanos donde se divisa

la Cruz del Sur con su belleza,

 

en el círculo del agua ordenar

constelaciones, escuchar el silencio,

 en ese tiempo cósmico

-un segundo hecho de memoria-

en el cual somos el uno y el otro,

en el tiempo y el espacio ajenos

a la sentencia de Horacio.

 


DESCANSO NECESARIO

 

(Ojalá sea lejano)

 

No se pararán el sol ni las emociones

que mueven el mundo,

 

en el funeral me trasladarán

a la cercana iglesia a hombros

de dolor familiar, ante miradas

indiferentes o atónitas, preguntándose

quién es el difunto,

 

ya ausente de arrogancia humana

de cualquier emoción absurda

seré recuerdo de futura ceniza.

 

Y la tarde transcurrirá rutinaria y ajena.

 

 Francisco Múñoz Soler, Málaga (1957) Tiene una amplia obra publicada en países como España, México, Perú, El Salvador, Estados Unidos, Venezuela, Cuba e India. Ha sido traducido al inglés, italiano, árabe, alemán, rumano, assamese y bengalí.

Su poesía es intimista, cargada de fina sensibilidad, impactante y que invita a la reflexión. Es un poeta con ansias metafísicas, a la búsqueda de su propia personalidad, centrado en el yo lírico y en ese mundo íntimo que quiere manifestar como testimonio de su existir. En la búsqueda de la expresión está su mayor logro. En ella está su conquista, su insaciable apetito de Ser y proyectarnos sus angustias, desastres y tensiones. Se puede definir su estética como poesía del Asombro, poesía que admira, o se maravilla con los que antes se legitimaron. Su yo lírico, su yo íntimo que nos ofrece testimonio de su existir, nos muestra, con su compromiso ético, la existencia de la otredad en sus poemas de crítica social. Una poesía universal que se abraza a la sed de justicia, de paz, y que enarbola la bandera del amor.

Su obra aparece recogida también en antologías y en Internet. Es el organizador del Ciclo Poético Plenilunio en Málaga.

Poesía[editar]


Edgardo Florián: un poeta a pulso que se va

 

Para recordar a Edgardo Florián (1975-2021) debo remitirme a la película brasileña El hombre que se convirtió en jugo, producción inserta en el Nuevo cine latinoamericano de los años 70;  y es que la referencia tiene muchos ángulos en común con la Tegucigalpa que fue exprimiendo a Florián en la medida en que se iba estrechando el horizonte social y la desaparición de los espacios culturales en pro del desplazamiento de “la modernidad” urbanística del centro histórico hacia los nuevos polos comerciales de la capital. Veo, entonces, en Florián la destrucción de la última Tegucigalpa romántica donde la dinámica cultural se mantenía unida por los viejos callejones y cuestas del barrio Morazán hacia La Plazuela, y de ahí hasta el final de la peatonal, el Teatro Manuel Bonilla y el Parque Dionisio de Herrera. Ese era el circuito que caminamos una y otra vez, cuando todos los grandes nombres de la última generación del corpus intelectual y creativo que nos llegaba desde los sesenta aún vivían y dinamizaban nuestro imaginario y aspiración.

Como poeta, y desde el Taller de Poesía Casa Tomada, en la que fuimos compañeros, Florián siempre estuvo seguro -con proverbial desenfado- de que su estatura creativa sería decisiva en la reinvención de la poética de Honduras, y todo lo que leía y miraba iba encauzado en crearse un mundo multidimensional que corría en busca del llamado de Rimbaud a ser absolutamente modernos. He repetido esta frase de Rimbaud porque ese llamado fue tomado por Florián con total compromiso. Sin embargo, el ámbito que todos esperamos ver crecer junto a él, en lugar de ascender en oportunidades intelectuales retrocedió aceleradamente al ritmo de la cavernaria visión sociopolítica que retomaba impulso entre los sectores más conservadores del país, hasta desembocar en el nefasto golpe de Estado del 2009. La realidad ya había mordido a Florián desde mucho antes, pero fue el golpe de Estado el que rompió gran parte de la red de subsistencia laboral que todo artista necesita. Si antes del golpe Florián sobrevivía con ocasionales participaciones como actor de teatro y cine, luego del golpe le quedó un consuelo: todxs en Tegucigalpa entramos a la precariedad o a estar a filo del desempleo por nuestras posiciones de resistencia. Su figura entonces se niveló anímicamente. Todxs salimos a las calles donde él ya se movía con soltura. Virgilio de la Resistencia, lo veíamos atravesar los círculos en que cayó la movilización, siempre con el periódico El Libertador bajo el brazo, ofreciéndolo junto a una consigna o un poemario amorosamente en ristre contra los golpistas: R de Resistencia, su libro de esos días del 2009. ¿Sus otros poemarios? Yazz (2003), 2ª. Estación (2006), Aguacadabra (2010) y El andar-alacrán (antología 2015)

Juana Pavón aún vivía y era la contraparte de Florián, y como dos fuerzas anímicas que rivalizaban en mística popular, no era compatibles una vez compartían el mismo espacio. Eso es anécdota, pero lo que hay de fondo, lo que realmente me motiva a nombrar a Juana, es que representaban dos sistemas poéticos muy diferenciados. Juana desplegaba poesía oral y la mayoría de las veces en genial improvisación según la atmósfera del momento o recordando de memoria sus poemas ya célebres e interiorizados en todxs. Florián, en cambio, leía de sus textos recién escritos en su libreta, mismos que anunciaba como parte de su próxima publicación y cuando le tocaba declamar su oralidad se remitía a los poemas de grandes poetas hondureños. Aquí doy un punto de partida para entender la sistematización permanente que Florián realizaba sobre el texto. Lo que una vez le fue reconocido como poesía experimental ya en él era estilo, es decir, la impronta de su personalidad-estro sobre el papel. Su oralidad, que nunca quiso competir con la de Juana, era una necesidad para acercar sus textos a posibles lectores de su obra en preparación. Su libreta, llena de dibujos y pátina del diario vivir, era la libreta de un cronista permanente, y toda la realidad que se derrumbaba era transcrita al instante, como un dibujo a pulso urgido de inmediatez por la taquicardia provocada por un asalto, represión policial o fuegos cruzados sicariales. La sintaxis de sus poemas, por lo tanto, dieron con la fórmula clave para evocar con rapidez y dualidad: el silogismo que desdoblaba las cosas o emociones a su alrededor. Una pared que se mira con tristeza, por ejemplo, era la mirada-muro. El cielo sin nubes era, en su captación urgente del cosmos, la desierto-luz que entraba por la ventana. Su imaginación iba tomando nota tratando de no interrumpirse con artículos ni lirismos sobre expuestos, justo como las transiciones abruptas del Nuevo cine latinoamericano. En cada verso de sus libros es evidente que no se concluye. No hay definiciones fijas: todo va en fuga porque el mismo poeta va en fuga para sobrevivirle a lo que se le va encima. La muerte misma se contrasta consigo misma in extremis, como escribió en uno de sus poemas (Mister Jones o poemas a la visita de Bill Clinton a Tegucigalpa): Muerte a la Muerte.

La denuncia de la realidad dictatorial de Honduras pasaba primero en Florián por denunciar el uso canónico del lenguaje, su mecanización evocativa, su ranciedad cívica, en resumen, su hipócrita academia, y fue su base de estudio como actor lo que lo despojó (así como cuenta la actriz y maestra de teatro Lourdes Ochoa) de “todo aquello que le pesaba”. Temo que llevó esa mística más allá de los cálculos y que el confinamiento por la pandemia le quitó el agua a un pez alucinantemente bohemio. De las calles de su circuito clásico ahora cerrado derivó hacia la filosa Comayagüela, saturada de otros círculos menos tolerantes con la poesía, aún y cuando la melliza haya sido la cuna de Juan Ramón Molina. Ahí, en los alrededores de la Escuela Nacional de Bellas Artes y de la estatua del poeta fue donde un microbús lo atropelló.

Si aún no digerimos lo que ha sucedido al fallecer Gustavo Campos (1984-2021) en San Pedro Sula, no podemos ni rozar lo que significa el fallecimiento de Edgardo Florián. Ha sido un doble golpe estremecedor y sin embargo considero que debe ser un doble campanazo para ponerle un alto a la indiferencia intelectual -y básicamente humana- que es la que realmente aplasta en vida a nuestrxs artistas en Honduras. Ambas obras, la de Gustavo y Florián deben mantenerse vivas más por su verdadero impacto en la literatura del país y Centroamérica que por su asombrosas y dolorosas anécdotas. El poeta que se convirtió en jugo recibiría así, por la eternidad, un purgatorio peor: el nunca traspasar el personaje anecdotario que ha consumido la trascendencia de muchxs luminosxs creadorxs de nuestra historia literaria.



Fabricio Estrada

Febrero 2021, Vega Baja, Puerto Rico

 

jueves, 18 de febrero de 2021

Episodio 31, Florián el Yazztaman se ha ido

Foto: Fabricio Estrada. Background: fotografía de Dilcia Cortés

 Edgardo Florián, poeta y actor hondureño (1975-2021), yazztaman del underground de Teguxibalbá, aquí presente en un homenaje donde la música y la crónica que él le ponía a la ciudad son las que cuentan su adiós de palabrero.

https://drive.google.com/file/d/1dVI9w8l-FOX8oSBU-PlItlNJcsswL6uK/view?usp=sharing

jueves, 11 de febrero de 2021

Episodio 30, Blancas piranhas


 La pátina de la violencia está en todo lo creado dentro de Honduras, y así fue que escribí mi poemario Blancas Piranhas en el 2011, como un pálpito que seguiría provocándome arritmias ante cada última hora anunciada en los noticiarios. El asesinato de la estudiante de enfermería Keyla Martínez ha conmovido a toda la nacionalidad no uniformada dentro del país, la que civilmente llora a sus caídas dentro de la espiral patriarcal femicida. Este es mi pequeño pero sentido homenaje y reclamo para que se haga justicia.

https://drive.google.com/file/d/1uNoAPiNlpzQRT5ye-IT-kctR59s1p6OP/view?usp=sharing

viernes, 5 de febrero de 2021

jueves, 4 de febrero de 2021

Episodio 29, 1989 El año de la mudanza

 

Un año crucial desde la memoria íntima a la global: Muros cayéndose, nueva vida para la adolescencia y la historia girando alrededor dentro de la poesía y los noticiarios. Los invito a regresar a un 1989 donde todos estuvimos de una forma u otra.

jueves, 28 de enero de 2021

Episodio 28, Mis primeras impresiones de Puerto Rico


En estos días han debido celebrarse las Fiestas de San Sebastián en el viejo San Juan, un estallido de comparsas que devuelve al pueblo de Puerto Rico su condición de absoluta alegría a despecho de todo lo que ha venido sufriendo los últimos años. La pandemia no ha dado tregua, al igual que mi memoria y mis primeras impresiones sobre la ciudad y la isla una vez que llegué en el 2016. Escrito para uno de mis cursos de antropología en la UPR, este fragmento del ensayo los invita a que entremos juntos a esos rincones no vistos o negados, narrado por la mirada de un hondureño.