miércoles, 14 de abril de 2021

La Alhambra, Tegucigalpa, ensayo de Jorge Alberto Amaya

 El doctor en Historia hondureño Jorge Amaya, ha escrito este detallado ensayo sobre el barrio La Leona y el emblemático edificio que le dio nombre a una de las zonas alemanas más impactantes de Honduras, La Alhambra, en Tegucigalpa. Particularmente, tengo siempre la imagen de esta bella zona de la capital, no dejo de habitarla así como la habité en el 2014, al vivir una temporada en los apartamentos Schultz. Por otra parte, en uno de los edificios de apartamentos, los Hasbun, sigue viviendo mi hijo Esteban, así que es parte indisoluble de mi ser: calles, parque, vista, silencio, domingos, paseos, nostalgia. Diría acaso que mi ser memorioso creyó siempre que Tegucigalpa se resumía en La Leona.

Las fotografías que acompañan el ensayo de Jorge Amaya son estremecedoras. Me pregunto: ¿cómo me hubiera sido posible salir de Honduras de haberse mantenido esas imágenes de urbanidad tan hermosa y humanas? Al verlas, siento lo mismo que cuando entro al Viejo San Juan, una especie de levitación fantasmal, un deseo irreprimible de volver, de volver y volver.


 1) Introducción. La Reforma Liberal: la invención de una “nueva capital” y del primer barrio burgués y cosmopolita de la ciudad

La orientación liberal y progresista de los representantes del poder central que en 1876 tomaron el poder y desencadenaron el proceso histórico conocido como “La Reforma Liberal” de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa repercutió directamente en la creación de nuevos paisajes y funciones urbanas en Tegucigalpa. El modelo urbano de la ciudad instaurado por los españoles fue poco a poco, pero irreversiblemente puesto en cuestión. Para entender lo anterior, debemos situarnos en el contexto político de fines del siglo XIX en Honduras. En 1876 la administración del país es ejercida por partidarios de ideologías liberales, que preconizan la modernización de las estructuras políticas, económicas y sociales del país. Bajo la divisa «Orden, Paz y Progreso» se lanza una serie de transformaciones estructurales en el plano político y socioeconómico conocidas como la Reforma Liberal.
La ciudad es para los reformadores, la imagen primera del nuevo orden. Y el nuevo orden es ante todo moderno. Efectivamente, en el plano ideológico y político, la arquitectura y el urbanismo jugaron un rol esencial. Sirvieron para expresar la ideología positivista, manifiesta en todo el continente y Honduras no fue la excepción, a través de la construcción de obras públicas monumentales y de edificios de estilo neoclásico (en anteposición al barroco característico de los tiempos coloniales), en lo que denominamos como la “arquitectura republicana”. Este esfuerzo por la monumentalidad buscaba dar una imagen de prosperidad y progreso, frente a una realidad de gente pobre y oligarquías mediocres .
De este modo, el traslado de la capital desde Comayagua a Tegucigalpa, representaba un desafío para los reformadores, porque en esencia, a pesar que la vieja Villa de San Miguel del Tegucigalpa tenía cierta reputación en la provincia, aún no tenía las condiciones e infraestructura necesaria para convertirse en capital del Estado, de modo que tanto Soto como su primo Ramón Rosa tuvieron prácticamente que “inventar” una nueva capital.
Llegó así el año de 1880 y en el gobierno del presidente Marco Aurelio Soto, un 30 de octubre, tomó la decisión de trasladar para siempre la capital de Honduras de Comayagua a Tegucigalpa. El Dr. Soto Martínez, por razones económicas o sociales, levantó sus bártulos y se trasladó a su ciudad natal, terminando así con aquel antagonismo entre ambas ciudades que perjudicó mucho el inicio histórico de la era republicana en nuestro país.
En un antiguo inmueble de esquina sobre la Calle del Comercio que pertenecía al complejo de edificios de los frailes mercedarios y que también fue propiedad del general Morazán, al final de la Cuesta del Río, al costado sur de la Plaza de La Merced, el mandatario instaló su despacho, las oficinas del Secretario General Dr. Ramón Rosa, la sala de sesiones del Congreso y las oficinas de su exigua estructura ministerial, y en la parte superior de la segunda planta instaló su residencia temporal.
Luego, en 1883 al llegar al poder el general Luis Bográn Baraona, la casa de gobierno fue remodelada, se construyeron adicionales para que el Congreso Nacional tuviera más espacio y se amplió el área destinada a la Guardia de Honor que después pasó a ser la Escuela de Cabos y Sargentos. Más tarde, en 1919, el arquitecto Augusto Bressanni se construyó la monumental Casa Presidencial a una cuadra hacia el oeste.
Pero lo más importante estaba por venir. Los reformadores tenían que acometer la construcción de grandes obras de infraestructura, y a ese fin, lo que hicieron fue contratar por primera vez a un “Arquitecto de Estado”, el arquitecto Emilio Montessi.
El arquitecto y artista italiano Emilio Montessi fue el encargado de crear la imagen del nuevo orden de la Reforma Liberal. Entre sus obras gubernamentales de infraestructura destacan el Cementerio General, la antigua Penitenciaría Central y el antiguo “Hospital General de la República” (hoy Museo MIN). Adicionalmente, en la esfera privada también fue constructor de otras obras, como el “Paseo Gutemberg o Guanacaste”, así como el bellísimo edificio de estilo neoclásico del ya desaparecido Banco de Honduras frente a la Plaza Morazán, comisionado por el magnate don Santos Soto y por la empresa estadounidense “Rosario Mining Company”, posteriormente arrendado por el gobierno hondureño para alojar las oficinas del “Correo Nacional” y otras dependencias públicas. Lamentablemente, la bella estructura fue demolida en los años setenta.
En suma, en este periodo conocido como la “era liberal” (más o menos entre 1876 y 1950), se instaló en Tegucigalpa -la nueva capital- la “arquitectura republicana”, a través de las estéticas vanguardistas, especialmente a través de las corrientes neoclásica, del historicismo y las llamadas “Avant Garde” .
Asimismo, dichas “Avant Garde” se instauran en el país -tanto en la arquitectura, pintura, escultura y literatura-, mediante diferentes acciones en la nueva capital, como ser la consolidación de una “clase letrada”, y por medio de otras instancias, como ser la creación de espacios culturales como teatros, “Academias Científico-Literarias”, archivos, bibliotecas, academias de arte; también, fueron arribando artistas europeos (especialmente italianos y españoles) quienes introdujeron el arte y tendencias modernas, y paralelamente varios jóvenes artistas fueron a estudiar a Europa y luego regresaron y se convirtieron en la primera generación vanguardista hondureña. De este modo, el arte moderno fue penetrando en Honduras a través varios estilos como aglutinados en el “Art Nuoveau”, pero en el caso de Tegucigalpa se instauran especialmente la arquitectura neoclásica, y en menor medida la arquitectura historicista y el “Art deco”.
El crecimiento y expansión urbana -a pesar de la inestabilidad política-, asentó una sensibilidad moderna y liberal, propiciando la introducción de modas, estilos, gustos y costumbres modernas, que eran imitadas por la oligarquía criolla tegucigalpense heredera de la época colonial (entre otros los de familias de prosapias coloniales: los Midence, Soto, Fiallos, Agurcia, Lozano, Lardizabal, Durón, Callejas entre otros), instalando una praxis social y cultural similar a la de la “Belle époque” francesa.
“Belle Époque” (en español: Época bella) es una expresión nacida antes de la “Primera Guerra Mundial” para designar el periodo de la historia europea comprendido entre 1871 y el estallido de dicho conflicto en 1914. Esta designación respondía en parte a una realidad recién descubierta que imponía nuevos valores a las sociedades europeas (expansión del Imperialismo, fomento del capitalismo y la industrialización, enorme fe en la ciencia y el progreso como benefactores de la humanidad); también describe una época en que las transformaciones económicas y culturales que generaba la tecnología influían en todas las capas de la población (desde la aristocracia hasta el proletariado), y también este nombre responde en parte a una visión nostálgica que tendía a “embellecer” el pasado europeo anterior a 1914 como un paraíso perdido tras el salvaje trauma de la Primera Guerra Mundial .
La tendencia general en la gente de esta época -tanto en Europa como en América Latina- era optimista y ambiciosa respecto al porvenir, gracias a las innovaciones tecnológicas que se difundieron masivamente. La filosofía del “positivismo” (que defendía la fe en la ciencia) y el “cientifismo” (que proclamaba que la ciencia lo explicaba todo) se impusieron como paradigmas y ganaron adeptos entre la intelectualidad de la época y en general en la nueva sociedad. La “Belle Époque” se hizo notar sobre todo en la arquitectura de los bulevares de las capitales europeas, en los cafés y los cabarés; en los museos, talleres y galerías de arte; en las salas de conciertos y en los salones frecuentados especialmente por la burguesía y las ascendentes clases medias.
Por su parte, esta “Belle époque” estuvo acompañada también por la difusión de las “Avant-garde” o “vanguardias” (desde entonces, ese término en francés se empezó a referir a las personas o a las obras que son experimentales o innovadoras), en particular en lo que respecta al arte, la cultura, la política, filosofía y la literatura. La noción de la existencia del vanguardismo es considerado por algunos como una característica del modernismo; de hecho, gran parte de los artistas del siglo XX -desde el “dadaísmo”, hasta los artistas posmodernos como los “poetas del lenguaje”- se alinearon con el movimiento “Avant-garde”.
Surgieron diferentes “ismos” (cubismo, surrealismo, dadaísmo, ultraísmo, constructivismo), que se convirtieron en corrientes vanguardistas diversas y con diferentes fundamentos estéticos, aunque con un denominador común: ser experimentales, innovadoras y de cierto modo transgresoras. Estos “ismos” surgieron también como una propuesta artística y estética contraria a las corrientes artísticas “clásicas o academicistas”, y propusieron innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital y creativa.
Es en este contexto de transición del siglo XIX al siglo XX y de la llegada de los atisbos de la Modernidad y la “Belle Epoque” a Centroamérica, que se da la llegada a Honduras de un regular grupo de artistas, profesionales y científicos europeos (alemanes, italianos, franceses, ingleses y españoles especialmente), quienes empezaron a incursionar en estas actividades de expansión y desarrollo artístico y urbanístico impulsado por las políticas reformistas. Quizá los más emblemáticos fueron los artistas italianos Emilio Montessi, Augusto Bressanni, Alberto Bellucci, el español don Cristóbal Prats y el alemán don Gustavo Adolfo Walther.
Éste último -el doctor Gustavo Walther, a quien sus íntimos llamaban “El Colochón”- arribado a finales del siglo XIX, trabó amistad con el presidente Manuel Bonilla, de quien se convirtió en médico de cabecera. Pronto adquirió terrenos en la zona conocida como “La Leona”, y empezó a edificar un conjunto de casas que son quizá las más emblemáticas de la zona, conocidas como “La Alhambra” y “Trocadero”, frente a las cuales se construyó poco más tarde en 1915 el “Parque La Leona o Manuel Bonilla”, suya supervisión y construcción e encargó al arquitecto italiano don Augusto Bressanni. En derredor de sus callejones y empinadas cuestas, otras familias extranjeras y de la élite criolla comenzaron a edificar sus residencias y palacetes, como los Cornelsen, los Clamer, Schultz, Bellucci, Miller, etcétera .
El diseño de los edificios residenciales ideados por el Dr. Walther rompió con la tradición arquitectónica heredada por Tegucigalpa en la época colonial -donde imperaban los diseños de casas de estilo andaluz, con paredes frontales tapizadas de ventanales amplios con verjas de hierro, así como patios interiores ajardinados y amplios corredores- y en su lugar, Walther empezó a crear casas con estilos historicistas de la Europa central, como por ejemplo diseños de palacetes o bien casas de hasta cuatro o cinco pisos como la que ideó para “La Alhambra”, algo que era inusual para la Tegucigalpa de la época. Así, prontamente otros artistas y empresarios que fueron ingresando a la élite criolla por vía de matrimonios, empezaron a construir sus casas en derredor de la zona, con lo cual se fue ampliando lo que a partir de entonces se llamó como “Barrio Berlín” y luego “Barrio la Leona”. El nombre de “Berlín” deriva porque los principales inmigrantes alemanes se asentaron en la zona, así como las embajadas de varios países europeos. De esta manera, nació lo que nosotros consideramos como “el primer barrio burgués y cosmopolita” de la capital hondureña.
2) La “Belle Epoque” y el surgimiento del primer Barrio burgués y cosmopolita de Tegucigalpa: el Barrio y Parque La Leona
En los años en torno al Centenario de Independencia, es decir en la segunda década del siglo XX, la llamada “Belle Epoque”, se acentuaron los proyectos de renovación urbanística en toda Centroamérica, como resultado del auge de las economías capitalistas del café y del banano. Se generó una ampliación urbanística con el fin de construir nuevos espacios residenciales para la nueva burguesías en ascenso, así como barrios y colonias para la naciente clase media y también barrios populares para las clases obreras que migraban a las ciudades incipientemente. De este modo, los gobiernos centrales y municipales –así como arquitectos, ingenieros y empresarios locales y extranjeros- se dieron a la tarea de acometer construcciones urbanísticas y arquitectónicas como nuevos parques, monumentos y nuevos emplazamientos escultóricos en las ciudades de toda la región. De ese modo se erigieron efigies en bronce y mármol de los héroes nacionales que hasta entonces no contaban con sus respectivos homenajes, y Honduras no fue la excepción a la regla. Siguiendo con la tradición heredada de la Reforma Liberal, los gobiernos que le sucedieron continuaron con la apertura de parques, calles y avenidas en Tegucigalpa, así como el emplazamiento de nuevas estatuas, como producto de una creciente tendencia a la urbanización y el desarrollo de la ciudad.
Tras el fin del periodo constitucional de Marco Aurelio Soto, el nuevo gobierno de Luis Bográn (1883-18891) creó el “Parque Bográn” (con el tiempo convertido en “Parque La Concordia”), en el Barrio Abajo de Tegucigalpa, en honor al señor presidente de la República Don Luis Bográn; dicho parque comenzó a construirse en 1883, el cual según el diario “La Época” de 1936 había quedado inconcluso, sumándole a eso el típico abandono de estos espacios por parte de las autoridades, lo llevaran a un periodo de decadencia y total abandono. Hasta que fue reconstruido en “Parque La Concordia”.
A la postre el “Parque Bográn” sería demolido en 1935, en la administración de Tiburcio Carias Andino, quien daría paso a la construcción de un nuevo parque, de una tendencia “neo-indigenista” de connotación Maya, dicha obra estuvo a cargo del ingeniero paisajista de origen mexicano Augusto Morales y Sánchez, y fue inaugurado el 15 de marzo de 1939, en el día del natalicio del presidente Carias Andino , con el nombre de “Jardín Maya de la Concordia”. Se dotó el parque con puentes, estanques, recodos etcétera, convirtiéndose en el paseo favorito de los capitalinos.
La obra arquitectónica y escultórica elaborada por el arquitecto Morales y Sánchez en el “Parque La Concordia” representó la elaboración de una “síntesis” de la cultura Maya, pues se tomaron elementos arquitectónicos y escultóricos de varias ciudades-estado de dicha civilización.
En cuanto a su nombre “La Concordia”, al parecer este fue sugerido por el poeta y escritor Carlos Izaguirre, quien en un artículo publicado en el diario “La Época” al referirse a la obra en marcha indicó: “que el ambiente de paz que se vivía al no existir la guerras fratricidas, el pueblo Hondureño disfrutaba de un ambiente de armonía y concordia nacional por lo que el nuevo jardín debía llamarse de esa forma, sugerencia tomada por el edil capitalino José Tomas Quiñones, cuya institución a cargo era la responsable de la obra” .
Bajo estos mismos parámetros arquitectónicos “neo-mayas” se construyó el parque las “Naciones Unidas” en el cerro del Picacho. Cabe resaltar que para entonces predominaba en la elite nacional un imaginario de apego y pertenecía a la cultura Maya .
Sin embargo, hay que comentar que lo más importante para los fines de nuestra conferencia sobre la historia de los inicios urbanísticos de la zona del “Barrio La Leona” o “Barrio Berlín, fue que a mediados de la década de 1910 se construyen tres parques en la ciudad de Tegucigalpa en honor a tres personalidades sobresalientes en la historia nacional, como lo fueron: Don Dionisio de Herrera, el Almirante Genovés Cristóbal Colon y el general Manuel Bonilla. Todas estas obras urbanas y artísticas se construyeron como espacios públicos con una clara connotación cívica en el marco del Centenario de Independencia, que se festejaría desde luego para el mes de septiembre de 1921.
El parque Manuel Bonilla: ubicado en las faldas del cerro La Leona, fue inaugurado el 15 de septiembre de 1915. A principios de dicho año se había creado en Tegucigalpa un comité pro- Estatua del General Manuel Bonilla encabezada por su presidente, señor Juan E. Galindo, que era para ese entonces el alcalde de la capital de la república . El predio donde fue construido el parque había sido donado por ciudadanos alemanes que vivían en esa zona, llamada entonces “Barrio Berlín”. La estatua llego al puerto de Amapala en 20 cajas que contenían las piezas en mármol del monumento .
La estatua de Manuel Bonilla fue develada un poco más tarde, el 12 de octubre de 1915, en la fecha de conmemoración al “Descubrimiento de América”, habiendo llevado la palabra en aquel memorable acto, en nombre del poder ejecutivo el Doctor Rómulo E. Durón, a la vez fue colocada una placa con la inscripción siguiente:
“Al general Manuel Bonilla Defensor de la dignidad y soberanía de Honduras”
Esta estatua fue donada y puesta por sus amigos en el pedestal donde ahora se le admira. El velo de ese monumento fue develado por el doctor Alberto Membreño, quien aprovechó la oportunidad para decir: “señores en nombre de los hondureños y como delegado del pueblo, descubro este monumento que la gratitud popular consagra al general Bonilla ”. Sin embargo a pocos años de la colocación de la estatua, esta fue derribada, el 25 de diciembre de 1919 por una turba de enemigos políticos del general Bonilla que estuvieron en contra de la erección del este monumento. Dicha acción iconoclasta contra el patrimonio histórico se volvió a repetir -como se recordará- en las acciones de protesta tras el fraude electoral del 2017, cuando la estatua del general Bonilla fue nuevamente destruida por protestantes.
La explicación de dicho acto de destrucción de la estatua en 1919 radica en el hecho de que fue muy corto el espacio de tiempo que transcurrió entre la muerte del homenajeado y la erección de su monumento, tal como argumentaba el historiador Rafael Jerez Alvarado, quien se refiere a esta situación de la siguiente manera: “hemos creído siempre que debe haber una ley que reglamente de las recompensas públicas a los varones sobresalientes… pues cuando una estatua se erige al calor de las simpatías inmediatas, hiere los sentimientos rivales ”. Debe recordarse que para entonces el país se encontraba envuelto en serios conflictos de orden político, que conllevaron a las guerras civiles de 1919 y 1924.
Sería hasta el año 1924 (16 de octubre) durante la administración del presidente provisional don Vicente Tosta, que la asamblea legislativa emitiría un decreto, para la restauración y erección de dicho monumento, con lo cual, se procedió a la “segunda reinauguración” del “Parque La Leona”, tiempo desde el cual el parque se convirtió quizá en el espacio urbano más lindo y visitado por los turistas nacionales y extranjeros durante décadas.
Desde entonces, el Barrio La Leona, gracias al esfuerzo y ensoñación del Dr. Walther y de otros quijotes como don Alberto Belluci, se convirtió en el primer barrio cosmopolita y burgués de la “Ciudad de las Canteras”, legando un patrimonio arquitectónico y artístico que merece estudiarse y conservarse, con espacios que en cualquier otra ciudad europea serían igualmente dignos centros de visitas culturales, como la zona residencial “Trocadero, el “Castillo Belluci”, “La Casa Casco”, la “Casa Clamer”, el mismo parque y otro sinfín de callejones, caserones, palacetes ruinosos y lo mejor de todo, el encanto de su gente y sus vecinos que se afanan en no perder la historia legada por sus abuelos y abuelas.
En suma, el Barrio y su parque La Leona se convirtió desde inicios del siglo XX en el principal mirador panorámico de la ciudad de Tegucigalpa; y quizá en el barrio más bonito y de mayor encanto artístico de la “capirucha”; así lo atestiguaron infinidad de turistas, artistas y poetas que visitaron la zona, desde cuyos paradores se vislumbraba la señorial estampa panorámica de la antañona ciudad, motivando innumerables crónicas, cuentos y poemas declamados a la cuatricentenaria ciudad colonial. Quizá uno de los más románticos lo plasmó el viajero costarricense Victorio Romeo, quien escribió al respecto:
Desde la baranda del Parque La Leona, construido encima del cerro que lleva su nombre, podremos contemplar a nuestros pies la alfombra mágica de mil destellos caprichosos que forma en sus luces la Tegucigalpa nocturna. Y aquí y allá, bellos monumentos de arquitectura maya, emergiendo de la exuberante vegetación del lugar, mudos testigos de una atmósfera romántica que todavía flota en Tegucigalpa, la ciudad que prefirió quedarse en gran y hermosa aldea del siglo pasado… .
Muchas gracias,
Ciudad Kennedy, 27 de abril del 2019
















































jueves, 8 de abril de 2021

Episodio 38, Ezequiel Padilla, Advertencia para coleccionistas track 2

 

Segunda parte de aquella entrevista que le hice al Maese pintor Ezequiel Padilla en el 2007, en una pollera que estaba al lado del Instituto Alfonso Guillen Zelaya, en el centro de Tegus. Si Kraftwerk significa en alemán planta de energía, pues la crítica que debe tener el medio artístico también lo es, si se traduce correctamente. 



miércoles, 31 de marzo de 2021

Episodio 37, Narcodictadura en tierra rara, el caso de tony y joh


 En un país de hechos inimaginables se tiene el deber de montar tesis -análisis, diríamos en otros tiempos menos esperpéticos dentro de Honduras- con las corazonadas. En este episodio propongo la línea de hechos posibles que condujeran a la sentencia de tony hernández por narcotráfico y al ataque de nervios que debe tener en estos momentos el capo mayor que ya casi lo perdió todo, juan orlando hernández, aunque siga tan hambriento como un lobo. 

https://drive.google.com/file/d/1eqypta0lU8BrvdmAWa3St07ljWau83If/view?usp=sharing


jueves, 25 de marzo de 2021

Episodio 36, Ezequiel Padilla, advertencia para coleccionistas


 La entrevista es interrumpida por un intento de asalto en vivo tras el paso de una barra de fútbol. Es una tarde del 2007 y Ezequiel considera que ya estoy listo para la entrevista que le pedía. Esta es la primera parte de una larga plática recuperada en mis archivos con el Maese de la pintura hondureña, fallecido en el 2015. El poeta invitado es Roberto Net, de Puerto Rico.

https://drive.google.com/file/d/1oj_a6LmNt6eCtyZjP8oVamQg70nDMB2R/view?usp=sharing

jueves, 18 de marzo de 2021

Episodio 35, Enrique Medrano, una lección en corto


 Apoyado en las tremendas actuaciones de Inma López, Mario Siliézar, Karla Díaz y Gabriel Ochoa, Enrique Medrano deja que Tegucigalpa, por sí misma, nos cuente de su oscuridad, de su memoria oculta, de sus impulsos más primitivos. En esta entrevista, Enrique nos da una idea de su imaginario y de su visión a futuro dentro del cine y, por supuesto, de sus más recientes cortos: Antes que amanezca y Mortal.

https://drive.google.com/file/d/1JI5wtF1hZ-25yJ8ZJh929e_Vu2HaWRbl/view?usp=sharing

domingo, 14 de marzo de 2021

Constantinopla: de cuando la ciudad se salvó del apocalipsis, Siglo V e.c.

 


 


El ejemplo de Constantinopla. Lo que voy a decir lo han oído algunos que quizás lo conocieron, y hasta están entre el auditorio, los cuales estuvieron también allí presentes. Sucedió hace pocos años en Constantinopla, siendo Arcadio emperador. Queriendo Dios atemorizar a la ciudad y enmendarla por el temor, convertirla, purificarla y cambiarla, reveló a un fiel siervo suyo, que, según dicen, era un soldado; y le dijo que iba a destruir la ciudad con fuego bajado del cielo, y le amonestó que se lo dijese al obispo. El se lo dijo; el obispo no lo menospreció y lo comunicó al pueblo. 

La ciudad se convirtió a penitencia, como en otro tiempo la antigua Nínive17. Para que el pueblo no creyese que el que lo había anunciado era un iluso o un falsario, llegó el día que había amenazado, todos pendientes y esperando con gran temor el resultado; al anochecer, cuando ya el firmamento estaba oscuro, apareció una nube de fuego por el oriente, pequeña al principio; después, poco a poco, según se iba acercando sobre la ciudad, crecía de tal manera que el fuego amenazaba de un modo terrible a la ciudad entera. Parecía que una llama horrible estaba suspendida sin que faltase el olor a azufre. 

Todos se refugiaban en los templos, y los lugares sagrados no podían acoger a las muchedumbres; cada cual exigía el bautismo de quien podía. No sólo en las iglesias; también por las casas, por las calles y plazas pedían el sacramento de la salvación, para evitar la ira no sólo presente, sino también futura. Después de aquella gran tribulación, en la que Dios confirmó la veracidad de sus palabras y de la revelación de su siervo, la nube, lo mismo que había crecido, comenzó a decrecer hasta disiparse poco a poco. 

Cuando el pueblo se creyó un poco seguro, oyó de nuevo que había que huir del todo, porque la ciudad sería arrasada el sábado próximo. La ciudad entera con el emperador salió fuera, nadie quedó en casa y nadie cerró la puerta, alejándose de las murallas, y mirando los hogares amados decía adiós entre suspiros a las residencias queridísimas. Y habiendo avanzado aquella gran multitud algunas millas y, reunida en un mismo lugar para orar a Dios, vio de repente una gran humareda, y dirigió a Dios un grito tremebundo. Por fin, vuelta la serenidad, enviando algunos que informasen, una vez pasada la hora señalada que había sido predicha; y cuando informaron que las murallas y las casas permanecían en pie, todos regresaron con indescriptible alegría. Ninguno perdió nada de su propia casa y cada cual la encontró abierta, como la había dejado.


San Agustín - La devastación de Roma

jueves, 11 de marzo de 2021

Episodio 34, Algo de Murakami

 


Haber leído a Murakami mucho antes del confinamiento fue anticiparme al confinamiento que se avecinaba. Leerlo ahora, puede darle a los lectores un universo sin explorar y que el confinamiento ha estado ofreciendo día a día: las dulzuras del hastío. Tokio Blues y Sputnik, mi amor, en dos reseñas que escribí en el 2013.

https://drive.google.com/file/d/1qP3n0-9-gmV90_yKE0ukF1R8_u_i5iZN/view?usp=sharing

viernes, 5 de marzo de 2021

Episodio 33, El nacatamal hondureño


 ¿Qué tiene que ver el proceso de creación de un nacatamal con la identidad hondureña? El Maese Rafael Murillo Selva, reconocido dramaturgo y uno de nuestros más grandes pensadores, nos da un análisis, desde la masa hasta la pasa, de quiénes somos.

https://drive.google.com/file/d/1DlpXqunww4g221cIyfxYNoDgQxQwZbHV/view?usp=sharing

viernes, 26 de febrero de 2021

Episodio 32, 33 Revoluciones para Rodríguez

 


Llevado por la vida y música de Sixto Rodríguez, escribí un poemario que resultó en un premio nacional de poesía, Los Confines 2017. Les comparto una lectura de tres textos que forman parte del libro como un recordatorio de que hay justicias poéticas, justicias del tipo que pensaba Coleridge y recordaba Borges: la fe poética es una voluntaria suspensión de la incredulidad.

https://drive.google.com/file/d/1a2K6cP5L77xHMWemV3dzs4cBxLf-HAGu/view?usp=sharing

domingo, 21 de febrero de 2021

Francisco Múñoz Soler- España

 


Así como el ser humano, así la poesía sobreviviente. Sobreviviente de sí misma, de sus propias atrofias en busca de crear "la figura única e indescifrable" y de sus ditirambos sin alma. Busca todo aquello que tiene alma, le decía Van Gogh a su hermano Theo, y en estos textos del poeta español Francisco Múñoz sí que la hay, pletoricamente. Porque lo que aquí leemos es un auténtico cuadro clínico interpretado por la sensibilidad poética de Francisco, provista de la humildad que él mismo llama a tener desde la cama paciente del paciente. En el transcurso de una dura recuperación del cáncer, el poeta Francisco Múñoz fue describiendo el proceso a palabra viva, todo lo contrario al memento mori de los encumbrados romanos en triunfo, sino que a ras de la sala del hsopital que urgía el memento vivere!

Los siguientes textos forman parte de su poemario Implosión, 2017:


UNA IMPLOSIÓN, y mis mundos sutiles

cayeron como destellos unos sobre otros

en toda su plenitud, acumulando escenarios

en el fondo de la no vida,

construyendo elementos diversos

propios de un caos organizado,

exponencialmente se unían al arbitrio

de secuencias modificadas en alientos,

en su unidad imperfecta, sus sutilezas

forjaban una aleación de fortaleza,

no serían gritos en el vacío.

 


NO SER un grito

en el vacío

que engulla los deseos,

merecer el placer

que ansia el alma,

dotarla de dignidad

y esencia de belleza,

sin lamentos en el esfuerzo

en el camino

está la recompensa.



NO SER un grito

de estética huera

ausente de alma,

fortalecer las palabras

con contemplación,

significado y estudio

para no temer

el desahogo emotivo,

entregarse con honestidad

y cuidado en todo tiempo

a la palabra precisa

provista de humildad

y espíritu.


¡TANTA VIDA! ¡Tanta vida!

alborada, la mar, sueños

que sanan ríos tóxicos,

 

luz primigenia, el alma

desde la raíz creadora

se enfrenta al mundo

 

como un alborear difuso

pendido de su cuerpo,

¡Tanta vida!, roja sin oxígeno

 

rumor de agujas en las alas,

lo íntimo, las palabras, la mar

en su cresta, el espíritu.




NACER sin pecado

es el signo

impregnado del don

más necesario,

la dignidad;

para manipular

mantras de poder

acercarán el ascua

a su sardina;

no se puede

alcanzar paraísos

si no se es digno.



SÚBITO, un parpadeo,

un destello, un incendio

acuoso sin oxígeno,

 

invadido de células

pantagruélicas de vida,

abismo sin freno,

 

la voz, el espíritu

en su creencia

de plenitud sin horas

 

en búsqueda de espacios

innombrados pero ciertos,

de palabras precisas,

 

de conceptos nuevos,

de un tiempo audaz

exponencialmente moderno.

 

¡Cuánta vida por descubrir!

¡Cuántos proyectos! ¡Cuánta hermosura!

Para pioneros del encuentro,

de un vértigo renovador

en tecnologías y pensamientos,

¡Cuánto futuro!,

de quimeras inteligencias,

y en los cauces venosos

menguada vida fluye,

 

en la inquietud

del hombre homérico

de Itacas, de esos tiempos.




ANHELO AL ALBOREAR EL DÍA

pasear hasta la playa

y observar la orilla que declina,

 

disponerme a viajar a mi memoria,

que se abre como una aurora

porque la gravedad de la herida

no es penumbra hueca, sino espacio

de abertura que navega desde la orilla

hasta los océanos donde se divisa

la Cruz del Sur con su belleza,

 

en el círculo del agua ordenar

constelaciones, escuchar el silencio,

 en ese tiempo cósmico

-un segundo hecho de memoria-

en el cual somos el uno y el otro,

en el tiempo y el espacio ajenos

a la sentencia de Horacio.

 


DESCANSO NECESARIO

 

(Ojalá sea lejano)

 

No se pararán el sol ni las emociones

que mueven el mundo,

 

en el funeral me trasladarán

a la cercana iglesia a hombros

de dolor familiar, ante miradas

indiferentes o atónitas, preguntándose

quién es el difunto,

 

ya ausente de arrogancia humana

de cualquier emoción absurda

seré recuerdo de futura ceniza.

 

Y la tarde transcurrirá rutinaria y ajena.

 

 Francisco Múñoz Soler, Málaga (1957) Tiene una amplia obra publicada en países como España, México, Perú, El Salvador, Estados Unidos, Venezuela, Cuba e India. Ha sido traducido al inglés, italiano, árabe, alemán, rumano, assamese y bengalí.

Su poesía es intimista, cargada de fina sensibilidad, impactante y que invita a la reflexión. Es un poeta con ansias metafísicas, a la búsqueda de su propia personalidad, centrado en el yo lírico y en ese mundo íntimo que quiere manifestar como testimonio de su existir. En la búsqueda de la expresión está su mayor logro. En ella está su conquista, su insaciable apetito de Ser y proyectarnos sus angustias, desastres y tensiones. Se puede definir su estética como poesía del Asombro, poesía que admira, o se maravilla con los que antes se legitimaron. Su yo lírico, su yo íntimo que nos ofrece testimonio de su existir, nos muestra, con su compromiso ético, la existencia de la otredad en sus poemas de crítica social. Una poesía universal que se abraza a la sed de justicia, de paz, y que enarbola la bandera del amor.

Su obra aparece recogida también en antologías y en Internet. Es el organizador del Ciclo Poético Plenilunio en Málaga.

Poesía[editar]


Edgardo Florián: un poeta a pulso que se va

 

Para recordar a Edgardo Florián (1975-2021) debo remitirme a la película brasileña El hombre que se convirtió en jugo, producción inserta en el Nuevo cine latinoamericano de los años 70;  y es que la referencia tiene muchos ángulos en común con la Tegucigalpa que fue exprimiendo a Florián en la medida en que se iba estrechando el horizonte social y la desaparición de los espacios culturales en pro del desplazamiento de “la modernidad” urbanística del centro histórico hacia los nuevos polos comerciales de la capital. Veo, entonces, en Florián la destrucción de la última Tegucigalpa romántica donde la dinámica cultural se mantenía unida por los viejos callejones y cuestas del barrio Morazán hacia La Plazuela, y de ahí hasta el final de la peatonal, el Teatro Manuel Bonilla y el Parque Dionisio de Herrera. Ese era el circuito que caminamos una y otra vez, cuando todos los grandes nombres de la última generación del corpus intelectual y creativo que nos llegaba desde los sesenta aún vivían y dinamizaban nuestro imaginario y aspiración.

Como poeta, y desde el Taller de Poesía Casa Tomada, en la que fuimos compañeros, Florián siempre estuvo seguro -con proverbial desenfado- de que su estatura creativa sería decisiva en la reinvención de la poética de Honduras, y todo lo que leía y miraba iba encauzado en crearse un mundo multidimensional que corría en busca del llamado de Rimbaud a ser absolutamente modernos. He repetido esta frase de Rimbaud porque ese llamado fue tomado por Florián con total compromiso. Sin embargo, el ámbito que todos esperamos ver crecer junto a él, en lugar de ascender en oportunidades intelectuales retrocedió aceleradamente al ritmo de la cavernaria visión sociopolítica que retomaba impulso entre los sectores más conservadores del país, hasta desembocar en el nefasto golpe de Estado del 2009. La realidad ya había mordido a Florián desde mucho antes, pero fue el golpe de Estado el que rompió gran parte de la red de subsistencia laboral que todo artista necesita. Si antes del golpe Florián sobrevivía con ocasionales participaciones como actor de teatro y cine, luego del golpe le quedó un consuelo: todxs en Tegucigalpa entramos a la precariedad o a estar a filo del desempleo por nuestras posiciones de resistencia. Su figura entonces se niveló anímicamente. Todxs salimos a las calles donde él ya se movía con soltura. Virgilio de la Resistencia, lo veíamos atravesar los círculos en que cayó la movilización, siempre con el periódico El Libertador bajo el brazo, ofreciéndolo junto a una consigna o un poemario amorosamente en ristre contra los golpistas: R de Resistencia, su libro de esos días del 2009. ¿Sus otros poemarios? Yazz (2003), 2ª. Estación (2006), Aguacadabra (2010) y El andar-alacrán (antología 2015)

Juana Pavón aún vivía y era la contraparte de Florián, y como dos fuerzas anímicas que rivalizaban en mística popular, no era compatibles una vez compartían el mismo espacio. Eso es anécdota, pero lo que hay de fondo, lo que realmente me motiva a nombrar a Juana, es que representaban dos sistemas poéticos muy diferenciados. Juana desplegaba poesía oral y la mayoría de las veces en genial improvisación según la atmósfera del momento o recordando de memoria sus poemas ya célebres e interiorizados en todxs. Florián, en cambio, leía de sus textos recién escritos en su libreta, mismos que anunciaba como parte de su próxima publicación y cuando le tocaba declamar su oralidad se remitía a los poemas de grandes poetas hondureños. Aquí doy un punto de partida para entender la sistematización permanente que Florián realizaba sobre el texto. Lo que una vez le fue reconocido como poesía experimental ya en él era estilo, es decir, la impronta de su personalidad-estro sobre el papel. Su oralidad, que nunca quiso competir con la de Juana, era una necesidad para acercar sus textos a posibles lectores de su obra en preparación. Su libreta, llena de dibujos y pátina del diario vivir, era la libreta de un cronista permanente, y toda la realidad que se derrumbaba era transcrita al instante, como un dibujo a pulso urgido de inmediatez por la taquicardia provocada por un asalto, represión policial o fuegos cruzados sicariales. La sintaxis de sus poemas, por lo tanto, dieron con la fórmula clave para evocar con rapidez y dualidad: el silogismo que desdoblaba las cosas o emociones a su alrededor. Una pared que se mira con tristeza, por ejemplo, era la mirada-muro. El cielo sin nubes era, en su captación urgente del cosmos, la desierto-luz que entraba por la ventana. Su imaginación iba tomando nota tratando de no interrumpirse con artículos ni lirismos sobre expuestos, justo como las transiciones abruptas del Nuevo cine latinoamericano. En cada verso de sus libros es evidente que no se concluye. No hay definiciones fijas: todo va en fuga porque el mismo poeta va en fuga para sobrevivirle a lo que se le va encima. La muerte misma se contrasta consigo misma in extremis, como escribió en uno de sus poemas (Mister Jones o poemas a la visita de Bill Clinton a Tegucigalpa): Muerte a la Muerte.

La denuncia de la realidad dictatorial de Honduras pasaba primero en Florián por denunciar el uso canónico del lenguaje, su mecanización evocativa, su ranciedad cívica, en resumen, su hipócrita academia, y fue su base de estudio como actor lo que lo despojó (así como cuenta la actriz y maestra de teatro Lourdes Ochoa) de “todo aquello que le pesaba”. Temo que llevó esa mística más allá de los cálculos y que el confinamiento por la pandemia le quitó el agua a un pez alucinantemente bohemio. De las calles de su circuito clásico ahora cerrado derivó hacia la filosa Comayagüela, saturada de otros círculos menos tolerantes con la poesía, aún y cuando la melliza haya sido la cuna de Juan Ramón Molina. Ahí, en los alrededores de la Escuela Nacional de Bellas Artes y de la estatua del poeta fue donde un microbús lo atropelló.

Si aún no digerimos lo que ha sucedido al fallecer Gustavo Campos (1984-2021) en San Pedro Sula, no podemos ni rozar lo que significa el fallecimiento de Edgardo Florián. Ha sido un doble golpe estremecedor y sin embargo considero que debe ser un doble campanazo para ponerle un alto a la indiferencia intelectual -y básicamente humana- que es la que realmente aplasta en vida a nuestrxs artistas en Honduras. Ambas obras, la de Gustavo y Florián deben mantenerse vivas más por su verdadero impacto en la literatura del país y Centroamérica que por su asombrosas y dolorosas anécdotas. El poeta que se convirtió en jugo recibiría así, por la eternidad, un purgatorio peor: el nunca traspasar el personaje anecdotario que ha consumido la trascendencia de muchxs luminosxs creadorxs de nuestra historia literaria.



Fabricio Estrada

Febrero 2021, Vega Baja, Puerto Rico

 

jueves, 18 de febrero de 2021

Episodio 31, Florián el Yazztaman se ha ido

Foto: Fabricio Estrada. Background: fotografía de Dilcia Cortés

 Edgardo Florián, poeta y actor hondureño (1975-2021), yazztaman del underground de Teguxibalbá, aquí presente en un homenaje donde la música y la crónica que él le ponía a la ciudad son las que cuentan su adiós de palabrero.

https://drive.google.com/file/d/1dVI9w8l-FOX8oSBU-PlItlNJcsswL6uK/view?usp=sharing

jueves, 11 de febrero de 2021

Episodio 30, Blancas piranhas


 La pátina de la violencia está en todo lo creado dentro de Honduras, y así fue que escribí mi poemario Blancas Piranhas en el 2011, como un pálpito que seguiría provocándome arritmias ante cada última hora anunciada en los noticiarios. El asesinato de la estudiante de enfermería Keyla Martínez ha conmovido a toda la nacionalidad no uniformada dentro del país, la que civilmente llora a sus caídas dentro de la espiral patriarcal femicida. Este es mi pequeño pero sentido homenaje y reclamo para que se haga justicia.

https://drive.google.com/file/d/1uNoAPiNlpzQRT5ye-IT-kctR59s1p6OP/view?usp=sharing

viernes, 5 de febrero de 2021

jueves, 4 de febrero de 2021

Episodio 29, 1989 El año de la mudanza

 

Un año crucial desde la memoria íntima a la global: Muros cayéndose, nueva vida para la adolescencia y la historia girando alrededor dentro de la poesía y los noticiarios. Los invito a regresar a un 1989 donde todos estuvimos de una forma u otra.

jueves, 28 de enero de 2021

Episodio 28, Mis primeras impresiones de Puerto Rico


En estos días han debido celebrarse las Fiestas de San Sebastián en el viejo San Juan, un estallido de comparsas que devuelve al pueblo de Puerto Rico su condición de absoluta alegría a despecho de todo lo que ha venido sufriendo los últimos años. La pandemia no ha dado tregua, al igual que mi memoria y mis primeras impresiones sobre la ciudad y la isla una vez que llegué en el 2016. Escrito para uno de mis cursos de antropología en la UPR, este fragmento del ensayo los invita a que entremos juntos a esos rincones no vistos o negados, narrado por la mirada de un hondureño.

martes, 26 de enero de 2021

Soñar es ver las cosas invisibles

Foto: Fabricio Estrada

 Soñar es ver las cosas invisibles

a distancia imprecisa, y, con sensibles 

impulsos de esperanza y voluntad

buscar allá en la fría línea del horizonte

árboles, playas, flores, aves, fuentes:

besos que nos debía la verdad.


(Pessoa, fragmento del poema Horizonte. Mensaje)