miércoles, 17 de octubre de 2012

Jonatan Lepiz - Costa Rica

Con Jonatan se habla poco y se entiende todo lo que sobra en las palabras. Para mí fue gratificante reencontrarlo en Xela después de pasados tres años, tiempo atrás en que estuvimos en una lectura extrañísima en La Sabana: no había público y asumimos el papel de la teatralidad del absurdo en su máxima expresión.
Ese día bastó San José, el estar junto a Mayra y conocer a Jonatan, de quien me llamó mucha la atención su fluida poesía conversacional del tipo documental o mejor dicho, de filmina rota, porque las historias que iba contando seguían viéndose aún cuando la tarde se había agotado y la luz había saltado sobre el carrete. Puras imágenes para escucharlas con un tipo de ragtime o blues de bar perdido en Dusserdolf , el mismo donde tocó Gunter Grass o en todo caso, las barras segovianas donde Nacho Vega y Enrique Bunbury garabatean sus canciones.

Compartimos camarote con Jack Sparrow y Kravitz, eso es lo que recuerdo, y pudimos hablar de poesía y de proyectos. Luego era la brisa fría de San Cristobal Totonicapán dentro de la piel y el no poder creer que nos recibieran con tanto respeto. Jonatan disparó algunos poemas a Clint Eastwood y luego conversó en kakchiquel en las esquinas. El hombre es transrealista a la hora de los tiros, como diría Sergio Badilla, pero pocas veces se planta en la realidad un ser humano tan sereno como Lepiz cuando lee. De ahí en adelante sólo queda encariñarse de él, entender que la poesía tica ha encontrado un ser humano dispuesto a batirse en duelo por la palabra.




leonard  recuerda a janis

tenemos la música dijiste
y ahí nos atrapamos
por esa noche en el elevador
de un viejo hotel donde nos olvidamos de las sombras
una canción de tres minutos
que le dio la vuelta al mundo
una loca historia de dos cuerpos
que se toman por asalto
y miran la ciudad y la gente
desde el cristal de la habitación
junto a una botella de southern comfort  
 abajo   una lenta marea que deambula
y se mueve aquí  allá
sin llegar a ningún sitio  
autos  buses y taxis
un paisaje amarillo
en el que se refracta la luz y la sangre

en esta ciudad enloqueció lorca
entre el espanto y el insomnio
enloquecimos nosotros
sellados al vacío de la música
y de un sudor de diez pisos en caída libre    
como si alguien hubiera cortado los cables del elevador
en el que viajamos
y todo el ruido de afuera
las armas  el hormigón que se desploma
los flashes de las cámaras
las personas
cuyo único testimonio es que mueren y han  muerto
y ese crujir
donde se filtra el humo de las cosas
no pudiera contra nosotros

estábamos y estamos de lleno en el camino
vos te bajaste antes
nos arrebataste tu loco ronroneo alucinado
en el cual creímos encontrar
la respuesta a los secretos
—estoy seguro que ahí está—

tenemos la música dijiste
antes de marcharte
aún espero mi turno
y es también
lo único
que tengo



confesiones de una máscara

soy un velo
y otro velo
que tiendo sobre el juego de sombras de la noche
de lo que parecen sombras
y no es más que el desamparo que habita en todo lo que vive
y en él
nadie logra verme
ni osa respirar mi aroma de sándalo
aspiro el humo
en el que regresan y se repliegan 
vapor oscuro que anida en los pulmones
como un pez como el frío

escribo como una locomotora
como mailer sentado frente a su máquina
en pleno trance de los desnudos y los muertos
aún
en los minutos
en que las palabras desaparecen
en medio de la danza de tinta sobre el papel
salgo a cazar a las malditas
envuelto en el silencio
y el sudor
con los que cincelo mi cuerpo

busco la poesía
arrodillado
bajo las hojas
las palabras burbujean
y vierten sobre el mundo
su amenaza
soy su amenaza
su redención
el filo de la espada
el último invisible

—los cerezos envejecen
sus pétalos
sobre las calles de tokio
son el testimonio
de nuestra derrota—

busco la manera de vencer el polvo
derretir las cadenas
volver al Tiempo
soy
la última gran sombra
el último suspiro
la distancia que media
entre el ojo de la noche
y su presa

me marcharé
como una flor de sombras
me extenderé sobre la infamia
él repetirá mi nombre
y entrará en lo eterno



equipo de demolición
a alfredo trejos
y joan bernal

nadie nos llamó
pero aquí estamos
con unos cascos ridículos
como si fuéramos exploradores
de las minas del desahucio 
y unos lentes
que más que proteger
son  una advertencia contra aquellos
que osen arrebatárnoslos
porque no se le pide a alguien como nosotros
que desenfunde la mirada
sin que el mundo se avergüence

nadie nos contrató para esto
por eso es incómoda esta caja de herramientas
y mirar este edificio
víctima de los síntomas de la malaria

estamos solos
aún así
vinimos a cumplir nuestro trabajo
nadie lo asignó
porque nadie asigna estas cosas
operaciones que siempre flotan
en el invisible terreno
de los barrios peligrosos
de los suburbios a los que prendemos fuego

nadie gritó tierra abajo
pecho a tierra
o lanzó una botella al mar
de nuestras perversiones

nos gusta pensar que sí hubo llamada
que alguien desde algún sitio
espera este momento
y acá estamos
vinimos a poblar de dinamita
este lugar
adentro escuchamos ruidos
como si estuviera habitado
por la nada

gotera
grifo
fuga abierta en medio de la noche
acá está su goteo

atrás escuchamos sirenas
perros
los expertos en detectarnos
en husmear y olfatear
esta transpiración
parecida a muchas cosas

así hacemos nuestros encargos
dejamos pasar los trenes
que podrían salvarnos
y
aunque poco funcione como debería
seguimos el camino
hasta hacernos de otro sitio
que volar en pedazos



la distancia
a roberto bolaño

soñé que mis amigos hacían una pira conmigo.
con mis libros.
también   soñé con detectives.
uno de ellos planeaba mi muerte.
borraba las pistas.
pagaba sobornos.
el otro. nunca resolvió el caso.
se marchó a un bar
y lloró hasta que la ciudad fue el dolor.
un país muy pequeño para quedarse.
soñé con una playa desierta.
una playa que enflaquecía.
el mar se replegaba como si conociese la verdad.
o hubiese un duelo   en sus arenas.
alguien intentó recordar ese nombre
que flota como una despedida.
soñé que era un samurái y luchaba contra la nada.
el abismo.
y combatía y combatía y lloré. largamente. al atardecer.
cuando la derrota. era inevitable
side b

no existen caminos para llegar al fin del mundo.
ahí estamos.
lo sabés.
nadie conoce tu nombre
incapaz de repetirlo frente al mar.
los precipicios.
¿a dónde van las ballenas.
los pájaros cuando se marchan?
¿a dónde?
todo está distorsionado
la cámara tiembla.
buscás en la guantera.
¿a dónde van los mapas que nos pierden?
¿a dónde?



vidas inútiles

piensa en poetas.
encerrados en pequeñas buhardillas.
descifrando palabras exactas.
no entiende a los poetas vastos.
como si el olvido
fuera más lento por el polvo acumulado.
historias y tragedias de gente que conoce y quiere
se le acumulan sobre las suyas.
pequeñas tragedias. adornitos de salón.
pequeños artefactos que colecciona
para no confundirse con las sombras.
en días así. pocas cosas valen la pena.
pierde sus pensamientos en cosas tristes.
imagina cementerios de barcos
en rincones desiertos del planeta.
piensa en los poetas extensos
como el océano.
perdidos en esos cementerios.
envueltos entre herrumbre.
algas y alimañas que no reconocen.
los poetas desesperados.
recorren escotillas sumergidas.
ya el aire les empieza a faltar.
las hojas que escribieron
se deshacen en el fondo.
los poetas impotentes
en busca de su ego.
como un barco inútil en medio de las aguas.
piensa en los infortunados poetas
que buscan el secreto
y se hunden con sus voluminosos libros
y el olvido los acaricia
y ellos
lo confunden.
con la inmortalidad  


Jonatan Lépiz, 1981, Costa Rica. Editor y director de Ediciones Espiral. Ha sido miembro de varios talleres literarios, entre los que destaca el taller literario Netzahualcóyotl. Miembro del comité organizador del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica desde el 2005. Ha participado en los festivales internacionales de poesía El turno del ofendido en San Salvador en el 2008; el XV Festival Internacional de Poesía de la Habana en el 2010 y el VIII Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango. Textos suyos aparecen en varias revistas y páginas web. Publicó Batallar contra la Noche con la Editorial Costa Rica en el 2007. 

La caza furtiva pone al rinoceronte al borde de extinción


Moscú, 17 de octubre, RIA Novosti.
Los cazadores furtivos exterminaron más de 450 rinocerontes en Sudáfrica en lo que va del año, batiendo el “récord” de 2011, informó este miércoles una fuente del Gobierno sudafricano.
“Desde comienzos de 2012 fueron matados 455 rinocerontes. Puesto que su población aumenta a un ritmo solo del 6% anual, estamos acercándonos a un momento en que empezará a decrecer irremediablemente”, dijo la directora del proyecto de conservación de los rinocerontes Christy Brebner citada por BBC.
En cuanto la mortalidad llega a superar la natalidad, empieza la extinción, explicó.
En 2007, los cazadores mataron 13 rinocerontes en el país. Pero en los cinco años posteriores la caza de estos animales aumentó en flecha. En 2011 fue marcado un récord: 448 rinocerontes muertos.
En 2012, la policía de Sudáfrica arrestó a más de 200 involucrados en la captura de esos mamíferos. Para luchar contra ese delito y contra la venta ilegal de cuernos del rinoceronte al exterior, el Gobierno desplegó unidades militares a lo largo de la frontera.
Pese a las medidas adoptadas, 272 rinocerontes fueron matados en el Parque Nacional Krüger, comunicó el Ministerio de Medio Ambiente de Sudáfrica.
La matanza bárbara de los rinocerontes en territorio de ese país, donde habita un 90% de toda la población de ese animal, está provocada por el alto precio de sus cuernos que gozan de mucha demanda en la medicina asiática.
Los médicos tradicionales chinos y vietnamitas por poco los proclaman una panacea, atribuyéndoles propiedades curativas “mágicas”. Aunque los científicos lo niegan rotundamente, un kilo de cuernos de rinoceronte cuesta 65.000 dólares en el mercado negro de Sudáfrica.

martes, 16 de octubre de 2012

Adriano Corrales: “La literatura costarricense sigue siendo prácticamente desconocida” - Mario Casasús, El Clarín, Chile


México DF.- En entrevista digital desde Costa Rica, Adriano Corrales Arias (1958), habla del panorama creativo centroamericano: “El intercambio literario en Costa Rica ha aumentado aunque todavía no es el deseable. La literatura costarricense sigue siendo prácticamente desconocida en el ámbito latinoamericano, salvo algunas excepciones. Nos hace falta mayor presencia en los espacios del libro, en los académicos y en los sitios donde se reúnen o confluyen las voces latinoamericanas y de más allá. Los escritores y editores somos responsables de ello porque la institucionalidad, en el caso de la literatura y al menos en Costa Rica, no está tan interesada en esos intercambios”.


Autor de los libros de poesía: Tranvía Negro (1995), La suerte del Andariego (1999), Hacha Encendida(2000), Profesión u Oficio (2002), Caza del Poeta (2004), Kabanga (2008), San José varia (2010),Samsara (2012) y San Lucas, Ciudad Quesada y otros poemas (2012); también escribió las novelas Los ojos del Antifaz (1999) y Balalaika en clave de son (2006). Doctor en Letras y Artes de Centroamérica por la Universidad Nacional, Adriano Corrales realizó estudios de Artes Dramáticas en San Petersburgo (Rusia), actualmente es profesor e investigador del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

El poeta, novelista, editor y académico Corrales Arias también es un agudo analista político: “La corrupción ha aumentado ostensiblemente en las esferas gubernamentales, especialmente con la concesión de obra pública a empresas privadas y con la venta de activos estatales. El gobierno actual es muy débil, en este momento hace aguas porque se ha quedado sin base social y sin el apoyo de las fuerzas que lo produjeron: los sectores neoliberales del Partido Liberación Nacional, específicamente los hermanos Arias y su grupo, que han abandonado a la actual presidenta, Laura Chinchilla, a su suerte y pretenden entronizarse en el poder a partir de las próximas elecciones en el 2014. Como contraparte la oposición está dividida y atomizada, con el agravante de que el control de la Asamblea Legislativa y del Poder Judicial le pertenece a esos sectores neoliberales que continúan haciendo fiesta con el erario público y con los grandes negocios de las transnacionales”.

MC.- Adriano, el 31 de octubre presentarás dos nuevos libros: “Samsara” y “San Lucas, Ciudad Quesada y otros poemas”. ¿Cuándo comenzaste a escribirlos?, ¿por qué los publicarás al mismo tiempo?
AC.- Es una historia un tanto larga y al final un poco delirante. Empecé primero la escritura de Samsara, hará unos seis años. Luego escribí un poema largo como resultado de una visita a la Isla de San Lucas en el Golfo de Nicoya, Pacífico de Costa Rica. San Lucas fue una prisión horrenda que se hizo tristemente célebre por haber alojado al escritor José León Sánchez por casi treinta años. De allí salió un intenso testimonio novelado del autor privado de libertad que le otorgó fama nacional e internacionalmente: La isla de los hombres solos. Dicho poema no cabía en Samsara por su temática.

Más tarde, el año pasado, en una especie de juego, y a partir del centenario del cantón de San Carlos, patria natal de este servidor, inicié la escritura de otro poema largo: Ciudad Quesada 2011. Este poema es una suerte de parodia del extraño y excelente poema del maestro nicaragüense José Coronel Urtecho denominado también Ciudad Quesada y escrito a partir de información histórica y socioeconómica de la región, fronteriza con Nicaragua. Así comenzó a nacer el segundo libro que se fue complementando con poemas que había escrito años atrás y que habían quedado inéditos porque no correspondían a la temática de libros anteriores. Igual fui escribiendo otros poemas de diversa naturaleza que fueron engrosando el texto.

El año pasado decidí probar suerte y envié Samsara al certamen poético de la editora estatal, Editorial Costa Rica, denominado Eunice Odio como homenaje a nuestra querida y estupenda poeta fallecida en 1974 en México DF como resultado de su exilio personal. Obviamente no gané. Sin embargo, asistí a la premiación y allí dos miembros de la Junta Directiva de la editorial me sugirieron que enviara mis textos para una posible publicación. Y así lo hice. Hace unos cinco meses recibí el acuerdo de esa Junta Directiva sobre el dictamen de Samsara, el cual decía escuetamente: No publicar.

Uno de los miembros de esa Junta, conocido y amigo y un tanto díscolo, me “sopló” que uno de los lectores, miembro también de la Directiva, había reconocido el texto como participante en el certamen, entonces dio la voz de alarma y por eso no se publicó. ¿Por qué razón? Aún no logro entenderlo. Y en cuanto a San Lucas, Ciudad Quesada 2011 y otros poemas, el mismo contiene un poema que se llama Elogio a la mariguana; pues bien, por esa razón y según mi informante, el libro no debía publicarse, así que fue, de alguna manera, censurado. Hasta ahora no he recibido comunicado alguno de la Editorial Costa Rica sobre ese poemario.

MC.- Samsara es un término proveniente del sánscrito y dentro de la visión hinduista significa “la rueda de la vida” y San Lucas es la mítica isla en el golfo de Nicoya. ¿Cuál es tu relación geográfica e intelectual con ambos páramos?
AC.- Samsara se fue dando de a poco. Al inicio pensé en escribir un poemario de agradecimiento cercano al concepto de la famosa canción de la chilena Violeta Parra Gracias a la vida. Pero se fue convirtiendo en una especie de diálogo con el otro yo que todos llevamos por dentro. Durante ese período estaba muy concentrado en la lectura de la obra del fascinante japonés Yukio Mishima. Fue él quien me introdujo en la concepción del Samsara, especialmente a través de su portentosa tetralogía “El mar de la fertilidad”. Las consideraciones sobre la vejez y el paso del tiempo aunadas a una decepción ante las ilusiones vitales son extraordinarias en Mishima, todo ello dentro de una trama donde el personaje central supuestamente reencarna en tres épocas distintas. Entonces el poemario se fue recomponiendo hacia una reflexión poética sobre la existencia y el paso del tiempo dentro de una percepción circular o de eterno retorno, no sin cierta fisga latinoamericana.

Como te conté, San Lucas fue una terrible isla presidio. Había visitado la isla en mi adolescencia y guardaba escalofriantes recuerdos. Hace dos años la visité con un grupo de intelectuales costarricenses y latinoamericanos que participaban en un Encentro sobre José Martí en el bello puerto de Puntarenas. La experiencia fue asfixiante y poderosa, supongo que el poema refleja algo de ello.

MC.- En México, Jorge Volpi escribió el extenso ensayo: “El insomnio de Bolívar” (2009) y tú escribiste, desde Costa Rica, el poema breve: “La pesadilla de Bolívar” (2012), ¿del insomnio podemos transitar a la pesadilla o viceversa?
AC.- Supongo que sí. Los últimos días de Bolívar fueron de mucho insomnio y, según mi percepción, una larga pesadilla en la vigilia atormentada por la sensación de derrota tras la división de la Gran Colombia. De tal modo que el insomnio puede convertirse en una gran pesadilla en la vida real. En el caso del Libertador esa pesadilla obedece al fracaso, una vez más, de sus ilusiones y a la soledad a la que se ve compelido en sus últimos días. Debió ser terrible para él. Ha pasado el tiempo y ahora, al parecer, hay una leve esperanza de que el sueño bolivariano se convierta en realidad, sin embargo, para ello todavía hay mucho camino que recorrer, y es un camino plagado de obstáculos en el cual podrían esperarse nuevas pesadillas.

MC.- Nicaragua y Honduras son dos países con estrechos vínculos bolivarianos, ¿cómo miras desde Costa Rica el nacimiento del ALBA?
AC.- Me parece que el ALBA es una construcción necesaria de cara, justamente, a los sueños y pesadillas de Bolívar. Frente a los grandes bloques de poder que inducen la globalización neoliberal es justo que nuestros países se organicen como un bloque que pueda resistir a tan descomunales fuerzas. Y que se organicen en términos de intercambio y cooperación. Desgraciadamente no todos los gobiernos están en esa sintonía por razones ideológicas. El de Costa Rica es un ejemplo, con una corrupción profunda y galopante insiste en estar alineado a los intereses norteamericanos y últimamente al poder de los chinos. Hace falta cambiar el rumbo de nuestra política exterior y mirar con mejor semblante la arquitectura de una comunidad latinoamericana que es nuestro contexto inmediato y natural.

MC.- Coordinas el Encuentro Internacional de Escritores de Costa Rica, además dirigías la editorial Arboleda y la revista Fronteras; ¿cómo describirías el intercambio literario de Costa Rica con el resto de Latinoamérica?
AC.- El intercambio literario en Costa Rica ha aumentado aunque todavía no es el deseable. La literatura costarricense sigue siendo prácticamente desconocida en el ámbito latinoamericano, salvo algunas excepciones. Nos hace falta mayor presencia en los espacios del libro, en los académicos y en los sitios donde se reúnen o confluyen las voces latinoamericanas y de más allá. Sin embargo, Costa Rica en los últimos años se ha posicionado como un sitio a visitar por algunos creadores literarios y poco a poco se empieza a reconocer la obra de algunos coterráneos. Es un proceso lento pero deberá irse profundizando. Los escritores y editores somos responsables de ello porque la institucionalidad, en el caso de la literatura y al menos en Costa Rica, no está tan interesada en esos intercambios.

MC.- También me interesa saber un poco más sobre la relación Nicaragua-Costa Rica, publicaste la antología: Poesía de fin de siglo (2000) y recuerdo tu esfuerzo de diplomacia ciudadana en los álgidos días del conflicto limítrofe…
AC.- Costa Rica y Nicaragua siempre han mantenido una tensa relación, especialmente desde 1824 cuando la provincia de Guanacaste decidió anexarse a Costa Rica. Por ello, y ante la inminente construcción de un canal interocéanico por parte del gobierno de Francia, en 1858 se firmó el Tratado Cañas-Jerez que demarcó las fronteras y que le otorgó la soberanía del río San Juan a Nicaragua, eso sí, con libre navegación por parte de Costa Rica. En el decenio de 1870 Nicaragua empezó a plantear objeciones a la validez del tratado. A principios del año 1886 hubo otra agudización de las tensiones y gracias al concurso de Guatemala se logró suscribir una convención arbitral. En esa convención se acordó someter la cuestión de la validez del tratado Cañas-Jerez al arbitraje del Presidente de los Estados Unidos. En 1888 el Presidente Grover Cleveland reconoció la validez del tratado de tal modo que el Laudo Cleveland aclaró varios puntos de dudosa interpretación en el convenio limítrofe.

Por lo demás, desde siempre ha habido una migración importante de nicaragüenses hacia Costa Rica, tanto por razones políticas como socioeconómicas. Hoy en día, según cálculos de algunos investigadores, aunque no son oficiales, podría haber más o menos un millón de nicas en territorio costarricense. Por su parte, muchos gobiernos de Nicaragua han utilizado el supuesto conflicto fronterizo para invisibilizar las crisis y los problemas internos. Se debe recordar que en 1948 y 1955 hubo dos invasiones del ejército somocista apoyando la intentona contrarrevolucionaria de la oposición a los gobiernos de José Figueres Ferrer. Eso marcó mucho el inconsciente colectivo de los ticos.

Sin embargo, pienso que somos naciones vecinas inevitables y que como tales debemos fortalecer una política de paz y de acercamiento, de no agresión. Se debe pensar en compartir las riquezas fronterizas de manera que se proteja el medio ambiente y se solucionen binacionalmente los graves problemas de sus poblaciones, especialmente de los sectores populares. Hace falta mayor diálogo e intercambio de todo tipo y pienso que desde la literatura y la cultura en general se debe provocar el acercamiento y ese diálogo, eso lo comparto con un grupo numeroso de escritores, artistas e intelectuales nicaragüenses. Por supuesto, en Costa Rica hay mucha gente que piensa, afortunadamente, como yo. De allí una antología como la mencionada, que es una selección de poetas nicas y ticos contemporáneos, así como la organización de varios encuentros de escritores nicaragüenses y costarricense a ambos lados de la frontera.

MC.- Compartimos la amistad con varios poetas y dramaturgos hondureños, ¿regresaste a Tegucigalpa después del golpe de Estado?, ¿o todavía faltan garantías para viajar a Honduras?
AC.- Regresé a Honduras después del golpe de Estado a presentar un libro. Justamente el día que llegué habían asesinado a uno de los hijos de la rectora de la Universidad Nacional, la cual me había invitado. Mantengo una gran relación de amistad con muchos escritores, artistas e intelectuales hondureños. Ciertamente la inseguridad ciudadana en ese país es muy alta y la agudización de los conflictos sociales palpable. Especialmente en las zonas campesinas del norte y Caribe hondureño donde se libra prácticamente una guerra, como es el caso del Bajo Aguán donde han asesinado decenas de dirigentes campesinos y trabajadores en general. Hay una gran represión por parte de las fuerzas armadas y policiales en contubernio con organizaciones paramilitares de grandes terratenientes.

Honduras precisa de un cambio político pronto o sucumbirá como país que posee inmensas asimetrías económicas, sociales y políticas. El estado hondureño es casi un estado fallido y el control del país lo tienen fuerzas poderosas aliadas a las transnacionales y al narco internacional. Tengo muchas esperanzas en la resistencia del pueblo hondureño la cual podría, y es lo deseable, provocar muy pronto un cambio radical en ese lamentable estado de cosas.

MC.- Hablando del golpe, solía escuchar que Costa Rica era la Suiza del continente, porque no tenían Fuerzas Armadas ni el riesgo de caer en una dictadura, ¿Costa Rica es un puerto libre de milicos o es parte de la mitología latinoamericana?
AC.- Bueno, hay una realidad histórica que no se puede soslayar: ciertamente se abolieron las fuerzas armadas en 1948 y el presupuesto destinado a ellas se invirtió en educación y salud. Sin embargo, con la crisis del estado benefactor en los años ochenta del siglo pasado, y con la contrarreforma neoliberal que está terminando de desmantelar la institucionalidad erigida en los años 40, gracias a un pacto social único en Latinoamérica, se han agudizado los problemas sociales, ha aparecido el flagelo del narco y la narcopolítica y así las fuerzas policiales, so pretexto de una guerra a la droga, se han venido fortaleciendo alarmantemente.

Nuestros policías reciben entrenamiento militar como en cualquier ejército, sus efectivos han crecido igual que el presupuesto destinado a seguridad. Por lo demás hay un control real sobre la población, control que las mayorías aún no perciben dada la histórica indiferencia de los costarricenses hacia los asuntos de estado. Hay una peligrosa escalada de las fuerzas militares incrustadas en la Fuerza Pública.

Por otra parte el mito de la Suiza centroamericana es eso, un mito fundado por la oligarquía costarricense que se autopercibía como europea y blanca, dado que según sus intelectuales, acá no había indios ni tampoco conflictos sociales o económicos. Pero la realidad ha sido muy diferente, somos un país mestizo, multilingüe, pluricultural, caribeño. Y la paz social no ha sido tal puesto que ha habido conflictos armados y fraudes electorales a favor de los sectores dominantes. Así que somos centroamericanos y estamos muy lejos de Suiza. En estos momentos cruciales nos acercamos a lo que el mismo expresidente Oscar Arias, refiriéndose a su gobierno, describiera como una “dictadura en democracia”.

MC.- ¿Qué está pasando en la política y economía costarricense?, ¿cuáles son los principales problemas de la sociedad?, ¿cómo ha reaccionado la administración Chinchilla frente a la problemática tica?
AC.- En Costa Rica, las cosas han venido cambiando aceleradamente con la contrareforma neoliberal liderada por los hermanos Arias (Oscar y Rodrigo). En los últimos años, la tranquilidad que experimentaban el campo y las ciudades se ha transformado en una creciente y preocupante inseguridad cotidiana. La frecuencia y gravedad de delitos que ponen en peligro la vida e integridad física de muchas personas y los que se cometen contra la propiedad, han ampliado la zozobra de la ciudadanía.

El Estado costarricense, mientras tanto, se muestra incapaz de hacer frente y de
atender adecuadamente este desafiante problema, cuyas raíces se sitúan en un complejo fenómeno de descomposición social y deterioro moral, que se ha agravado como consecuencia de la crisis económica que ha azotado al país en los últimos años. El vertiginoso ascenso de la delincuencia, su agresividad y violencia conjugadas con una creciente capacidad organizativa, han convertido nuestras casas en verdaderas prisiones rodeadas de verjas y alambradas de hierro y acero. Por su parte, crece el número de entidades privadas, muchas de ellas carentes de profesionalismo y de control estatal, que ofrecen servicios de seguridad a personas y empresas.

La corrupción ha aumentado ostensiblemente en las esferas gubernamentales, especialmente con la concesión de obra pública a empresas privadas y con la venta de activos estatales. El gobierno actual es muy débil, en este momento hace aguas porque se ha quedado sin base social y sin el apoyo de las fuerzas que lo produjeron: los sectores neoliberales del Partido Liberación Nacional, específicamente los hermanos Arias y su grupo, que han abandonado a la actual presidenta, Laura Chinchilla, a su suerte y pretenden entronizarse en el poder a partir de las próximas elecciones en el 2014. Como contraparte la oposición está dividida y atomizada, con el agravante de que el control de la Asamblea Legislativa y del Poder Judicial le pertenece a esos sectores neoliberales que continúan haciendo fiesta con el erario público y con los grandes negocios de las transnacionales.

MC.- Finalmente, ¿en qué nuevo proyecto estás trabajando?, ¿a quién tienes contemplado invitar para el Encuentro Internacional de Escritores?
AC.- Acabo de publicar un libro de ensayos llamado Cuaderno de Notas. En los primeros meses del próximo año verá la luz un volumen de cuentos que se llama El jabalí de la media luna. Por otra parte tengo cerca de seis años de trabajar en una novela que posee cierta vinculación con la historia de nuestro país. Ha sido un verdadero “tour de force” porque he tenido que investigar y leer mucho al respecto y no he contado con el tiempo necesario para la escritura. Pero allí va creciendo, poco a poco.

Paralelamente estoy escribiendo teatro, tengo tres piezas en desarrollo y he escrito un par de monólogos. Estoy también enfrascado en dos libros más de poesía, uno de ellos dentro de la temática erótica y el otro dentro de una perspectiva latinoamericanista a partir de ciertos rituales y cosmovisiones indígenas de Costa Rica. Son textos que llevarán tiempo en su desarrollo. Igual estoy intentando con la poesía infantil acicateado por la presencia de mis nietos, pero definitivamente es un género muy difícil. Como ves, estoy metido en una cantidad de proyectos que reclaman su espacio y su tiempo.

En cuanto al Encuentro Internacional de Escritores estamos afrontando problemas en el plano financiero. El mismo está alojado en elTecnológico de Costa Rica, universidad donde laboro. Pero en los últimos años se nos ha empequeñecido el presupuesto dada la crisis económica del país, de la cual no están exentas las universidades públicas, la cuales, dicho sea de paso, están dando también un peligroso giro hacia la neoliberalización. De tal suerte que probablemente, y esto lo digo con mucho dolor y preocupación, el próximo año ya no tendremos este encuentro que ha reunido durante siete ocasiones a un grupo importante de escritores y poetas latinoamericanos y europeos, básicamente.

Blame Canada!!



No hubo momento durante el partido en que no se mirara la posibilidad de esta goleada 8-0. La verdad, los parales estaban imantados y los tacos y la grama y los corazones de 40 mil aficionados... el asunto es que el balón no dejaba de entrar y ni siquiera se podían ver las repeticiones.

Costly lloró de pura honestidad (tenía tanto tiempo de no tocar pelota), Bengson se dio el lujo de la frialdad y Martínez quiso grabarse en cada retina como un impresionante Romario. Todo salió esta tarde, todo se miró tan fácil... cambiamos de portero, debutó Crisanto (el jovencísimo), se trianguló como los grandes y la Muma tuvo jerarquía al igual que Maynor. Era a Canadá a quien le ganábamos a los 4 minutos de iniciar el partido, no aquel San Vicente donde Tyson Núñez se asqueó de golear y gritar celebrando aún cuando México nos hacía la jugada dejándose ganar por Jamaica en el 2002, lo cual nos eliminó. Ni metiéndole 70 a los vicentinos hubiéramos pasado.

Pero aquí fue distinto: se cruzaron dedos por un 1-0 y terminó toda angustia con el 8-0. ¿Hubo angustia? Pues la verdad, en la forma en que se venía jugando lo mejor era que los canadienses nos echaran los 8, para acabar con el engaño: no es posible seguir pensando en competir al nivel de un mundial con jugadores que se sienten jugando una final Atlético Choloma Vs. Vida. Así que en parte la angustia era ganar por un pírrico 1-0 y seguir apostándole a la suerte, pero la selección que hoy le ganó a Canadá parece haber encontrado en Suárez un alquimista. Cada piedra que le tiramos en los últimos partidos las ha transformado en oro dulce y moldeable.

La hexagonal estará divertida y entretenida, estoy seguro. Divertida porque se jugará con confianza y entretenida porque por fin jugará la selección que se deshizo de las argollas de Amado Guevara, Pavón Plummer y otros simpáticos paralíticos que tanto daño le hicieron a las aspiraciones mundialistas... hasta Noel Valladares, como uno de los últimos representantes de esta patética historia de caprichos, nos hizo el favor de doblarse el tobillo y cederle el puesto a Donis Escober, quien por igual, le permitió a Mendoza jugar su rato. Todo un filtro en funcionamiento.

Blame Canada, blame Canada! decía el coro en las graderías, al igual que el capítulo de South Park en el que los gringos le echaban la culpa de todos sus males al pacífico territorio de alces y guardabosques uniformados de rojo... toda amenaza venía de más allá de los grandes lagos... pero en nuestras graderías, el Blame Canadá (echenle la culpa a Canadá) quedará como un recordatorio de lo sobrados o profesionales que se comportarán nuestro jugadores de ahora en adelante.

lunes, 15 de octubre de 2012

Papeleta electoral


El asunto ya es un hecho, no hay vuelta atrás como nunca hubo un cálculo. Junto a mi equipo de campaña me enfrentaré al tradicionalismo dentro y fuera de LIBRE, y lo haremos con la misma voluntad que tuvimos en los momentos contra el golpe de Estado en su primera etapa.

El avance de nuestra estructura participativa ha sido enorme y mantiene en vilo a los que creyeron que no teníamos la mínima idea de cómo avanzar entre la sospecha, el determinismo y la malidicencia política. Toda esa ingenuidad electoral, burda y de pocas propuestas está enfrentada a la praxis dialéctica que asumimos empuñar como arma de ataque, nada defensiva.

Cuando salí de casa ese 28 de junio del 2009 para ir junto a Mayra a las movilizaciones, no imaginaba todo esto, pero eso sí, sabía que era hora de poner en funcionamiento todo mi ser político. Aquí estoy entonces, de pie ante lo que venga.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Festival de Poésie de Trois-Riviéres recibe a Rigoberto Paredes


Viene llegando Rigo, totalmente polo a cielo (no se puede regresar a Honduras y decir que de inmediato estaremos polo a tierra... mejor aguantar un rato, creérselo), bastante cansado de su vuelo desde Canadá, desde el Festival Mundial de Poesía de Trois-Rivieres, en Quebec.

Ha sido un año movido para le poet, quien también asistió al Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires, Argentina, hace apenas un tríptico de meses, borrascosos unos, elípticos otros, jardín de las delicias o el puro infierno del Bosco... qué importa! Rigo ha ido donde tanto lo merece la poesía, y a mí, particularmente, me alegra tanto verle de vuelta, con sus usuales aspavientos de árbol añejo que hace monólogos con la tarde, un Ent, Rigo, que me dice sólo un par de cosas para continuarlas otro día, ya sea tres meses después o un año, pero siempre la continuidad de la plática iniciada... todo un Ent, Rigo.

El fin de las bienales - Gabriel Galeano, Honduras


El fin de las bienales

Por Gabriel Galeano

Uno de los temas más sensibles entre los artistas, curadores,  museos, galerías y público en general es el que respecta a los certámenes artísticos. Digo lo anterior, por todas las implicaciones de las bienales y demás certámenes que pasan desde lo ideológico, cultural, axiológico, político, estético y hasta lo institucional.
Evidentemente, son varias las esferas que se entrecruzan en una bienal, algunas de ellas serán responsabilidad única y exclusiva de los artistas, otras de los organizadores, es decir, curadores, museógrafos, publicistas, diseñadores y de la institución, y porque no, del público que demanda de propuestas innovadoras.  Pero sin duda alguna, parte de la responsabilidad de los artistas es la que tiene que ver directamente con la producción del -objeto –acción artística, es decir, la dimensión estética, la coherencia de su lenguaje, la calidad formal y la propuesta axiológica. Pero el peso no es mucho menor para los comisarios o curadores, un error de valoración y la no incorporación de un sistema estético axiológico puede conducirles al anonimato o una condena que se extiende en los anales de la historia. Algo parecido con lo sucedido por aquellos que tomaron la decisión de expulsar a los impresionistas de los salones oficiales.
El compromiso ético frente las necesidades
La conciencia individual ampliamente divulgada ante las relaciones sociales tejidas en el modo de producción capitalista permitió que los artistas salieran del anonimato presentado en el pasado primitivo. La necesidad de figurar y estampar la huella creadora determinó la necesidad del artista de obtener reconocimiento e inmortalizar su nombre a partir de la amplia colaboración de las instituciones y coleccionistas influyentes. Sin embargo, en diversos momentos se ha intentado por la misma práctica artística devolver al arte la inocencia perdida tras la necesidad de legitimación.
No podemos dejar a un lado la responsabilidad ética, social y política de los creadores, en tanto actúan como sujetos que no hacen prevalecer su voz crítica ante orientaciones políticas determinadas de los organizadores y las instituciones.  O simplemente, orientar su discurso hacia los paradigmas establecidos por la institucionalidad que legitima e incorpora sus textos al sistema artístico. “Existen, y lo vemos a diario los que trabajamos en el mundo de la cultura, casos extremos de instrumentalización de la cultura por parte de algunos políticos e instituciones. Esto tiene mucho que ver con el importante déficit de cultura democrática que padece nuestro país en las instituciones y la sociedad. La instrumentalización política se nutre de malas prácticas: amiguismo, clientelismo, corporativismo, uso interesado, etc. de las cuales tanto participan los políticos como los artistas, los gestores y los colectivos culturales. La falta de transparencia, las subvenciones otorgadas sin criterios objetivos por personas sin capacidad, la no evaluación de los proyectos culturales, los déficits encubiertos, el nombramiento a dedo de los directores de las instituciones culturales y un largo etcétera son ejemplos de estas malas prácticas. Pero, el caso más grave se produce en el momento en que el artista reduce su capacidad crítica y se adapta a lo que la institución quiere oír.
La solución pasa por que a todos los niveles de la sociedad se incremente la cultura democrática. Pero esta es una solución a largo plazo. En el camino hay que intentar distanciar la cultura de la política. Los Consejos de las Artes y la gestión de proyectos culturales por estructuras independientes sin ánimo de lucro son el mejor modelo.”[1]

Las estrategias de incorporación al sistema del arte antes mencionadas, para muchos puede resultar como una táctica válida y legitima, no obstante, se deja a un lado los principios fundamentales en que descansa la creación artística.  El artista debe hacer valer los valores y principios por los cuales se construye el arte, al margen de asegurar el cumplimiento de sus aspiraciones de legitimación. Digo todo esto, porque para algunos creadores lo fundamental pasa en  asegurar la participación en un certamen, o simplemente obtener una presea. Olvidándose de lo esencial de la actividad creadora.
Las paradojas de la institucionalidad
En algunos momentos, los organizadores de las bienales están dispuestos a cumplir con ciertas demandas o exigencias planteadas desde el curso del arte mismo, no obstante, los mismos certámenes a través de sus normativas pueden violentar la libertad creadora restringiendo o simplemente censurando determinada práctica artística.

 Esta claro, que a esta actitud violatoria se suma el crítico y el curador, probablemente por mantener un vinculo más estrecho con el sistema de instituciones y redes de lo artístico. Obvio, que esta interrelación no los exime de culpa, dado que desde la perspectiva de las normas sociales, y en eso soy muy aristotélico, una actividad determinada deberá de dirigirse a la obtención de la felicidad y el bienestar colectivo.
Al margen de la violación de la libertad creadora que puede incurrir una bienal , se suma un mecanismo un tanto peligroso de las bienales e instituciones legitimadoras, y es precisamente la de orientar discursos, tendencias o formas de lo artístico dentro de un contexto o sociedad determinada. Lo anterior, lo considero un peligro inminente, dado que muchas veces no prevalecen las buenas intenciones sino que se entrecruzan los juegos de poder, intereses personales, políticos, económicos, etc., Sin duda alguna, esta consciencia de su rol  legitimador en algunas ocasiones ha influido de forma incorrecta en el curso de una dinámica cultural determinada. Son varios los artistas que se han visto favorecidos, y no necesariamente por sus aportes estéticos a tales alteraciones. Pero al final, lo que prevalece al margen de estas transgresiones es la obra que se muestra para ser comprendida desde múltiples dimensiones y por varias generaciones.
Otro de los problemas presentados por estas alteraciones, es la sustitución de lo artístico por la imagen de la institución, mecanismo casi inevitable por la inversión realizada por las instituciones promotoras, ya sea por la vía estatal o privada. Aún cabe determinar quien debe ser el promotor, que a nuestro juicio puede ser cualquiera, siempre y cuando no intervenga de manera alguna en el proceso creativo y desde luego haciendo valer los mecanismos establecidos por los artistas y profesionales del arte sin oponer líneas o discursos oficiales. O simplemente montar campañas para enaltecer imágenes o determinados productos.
No obstante, las bienales siguen mostrándose como esos espacios que nos permiten indagar y pensar el curso del arte. Son los artistas a partir de sus propias reflexiones lo que nos hacen acercarnos al mundo y a la realidad desde diferentes escenarios, claro, teniendo al arte como un punto integrador que amalgama diferentes esferas de lo real.

Una mirada utópica
 Serán los mismos artistas en su afán de alcanzar la libertad plena los que con sus obras, y propuestas  se resisten a los cánones y paradigmas establecidos por la institucionalidad del arte y su momento histórico. A partir de los intentos de las vanguardias artísticas, concretamente la postura de los surrealistas y de los deriva es que nos hemos dado cuenta que en determinado momento de nuestra existencia las bienales y certámenes artísticos tan solo serán consideradas como objetos de reconocimiento histórico y no como mecanismos de creación artística. En una palabra, no habrá mayor necesidad de ellas.  Esta claro, que los artistas deberán de asumir un compromiso mayor para emprender estas transformaciones, que en gran medida, pasan por la actitud y la misma práctica histórica de los creadores.



[1] Toni González. La legitimidad de las artes y su instrumentalización. (Disponible en: http://tonigonzalez.wordpress.com/2009/08/06/la-legitimidad-de-las-artes-y-su-instrumentalizacion/) (Con acceso el 03/10/12)

martes, 2 de octubre de 2012

Recientemente - León Leiva Gallardo, Honduras


Recientemente
 
Para qué brújula
para qué rosa de los vientos
si se ha descajado el eje de mi tierra
 
para qué un montículo de piedras
y arcordarme
de que ahí yace algo o alguien
 
para qué seguir buscando
el monte de los espíritus…
 
si mi corazón está en tinieblas.