Escritas en San Juan, Puerto Rico, estas crónicas intentan trasladarles sonidos, sensaciones, sal e isla, pero sobretodo, sumergirlos en una cotidianeidad que me ayudó a conocer a Borinquen como lo haría un calamar gigante que llega, se asombra y palpa sus costas, muy sensible y a la vez distante.
https://drive.google.com/file/d/1Lq93bzFHGSh5tLm4Ew4JkblCJyGVrChX/view?usp=sharing

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