domingo, 9 de junio de 2019

Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara - Fabricio Estrada


Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara

Por supuesto, antes te recuerdo nuestra última plática: Lo que no termina de convencerme es la prisa de muchos por hacer de Urano y Júpiter dos inmensas cuadraturas que liguen con la idea de un dios que juega a los dados; que la palabra dios haya sido inserta para quedar bien con los chicos astrofísicos del Vaticano y que juegan naipe con imágenes del santoral y que hablando sobre el kairos pretenden ponerle a Stephen Hawking cuatro caras de revelación y así acallar las protestas de Juan de Patmos.
Y bueno, lo que tampoco termina de convencerme es que tuvieras que irte partiendo madres a través del istmo de Tehuantepec, agarrado como un ácaro a las cerdas de la bestia, ahí parado como Leonardo di Caprio en el Titanic más veloz que puede ofrecer la nación mexicana, sin máscaras de El Santo como aquella con que me vencías de niño, no, sólo tu cara de tacómetro enloquecido siempre en dirección norte, recibiendo en tu frente la variación de nombres con que traduce el viento a los grillos, saltamontes, langostas, chapulines, cricket, Grass hopper, lobsters, todo cambiando de significado a medida que acelera la distancia y tu cuerpo se va haciendo más pesado por los recuerdos y eso que ya solo sos el hueso y ese nombre que te suena extraño cuando lo grita la migra en sus parlantes de circo y que vos hubieras deseado oír el día en que te anunciaran la beca.
Pero lo que en verdad no termina de convencerme es que ya incrustado en ese norte desolado, me mandés videos donde vas por la octava cerveza en medio de un campo nevado al que solo un asesino en serie puede llamar hogar, ahí entre fantasmas de bisontes y bosques marchitos dignos de películas de brujas.
No me mandés a decir que el cielo es claro y que se puede ver hasta un Bosson de Higgs cuando sumás la décima cerveza. Bien sabés que un hombre desolado, bajo la lluvia o nieve, tendrá que tragarse dos cajas de chelas para romper la ley que te prohíbe estar en dos lugares a la vez.

Decime, nada más, que extrañás a Honduras.


F.E.
(de Los juegos fascinantes, próximo a publicar)

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