viernes, 7 de agosto de 2015

Diana Espinal - Honduras



Cuando la poesía de Diana apareció publicada en nuestro medio, era evidente que algo había pasado en el cambio de las formas poéticas que expresan lo erótico. En el principio fue su verbo, pues aún no tenía la edición impresa, tenía la vocalización y el reto permanente de su performance cuando leía en público, ante oídos aún timoratos. Pocos entendimos que las vertientes surrealistas habían hecho en la poesía de Diana imagen pero no semejanza, manzana sin morder en un paraíso donde Eva está en cacería. La precisión de sus versos y el desdoblamiento imprevisto son su cerbatana ¿y la presa? la imaginación que recorre el cuerpo con la punta de los dedos.

Esta poética agarró por sorpresa al machismo canónico, yo podía verlo mientras estaba en la mesa junto a ella, en alguna lectura donde ambos coincidíamos -que han sido muchas-, y lo primero que observaba era la reacción de lxs jóvenes entendiendo el signo y esperando más, alborozadxs. Entonces fue cuando fui comprendiendo lo que es leer a nivel sensorial, como lo explicaba Bretón y como lo definía con su dicción Diana. Ahora que recuerdo esas lecturas es cuando pienso que México -donde ahora reside ella-, tiene en resguardo una de nuestras poetas generacionales que sabrán plantarse con firmeza en nuestra historia literaria, con látigos de sándalo sobre nuestra insípida y provinciana piel bondage.



“En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación".
(Octavio Paz.)

1.-Quiero Regalarte
Un orgasmo triple
todas las tardes:

Uno urgente
Que suene a corto circuito y huela a esporas encalladas en deseos sazones
Capricornio y guitarras.

Uno oblicuo clarividente
que tenga epidemias de lengua efímeras
latitudes
meridianos
para rasgar en pedazos el cuarto

Uno ecuestre
que como vieja caldera desgaje al animal fluorescente
ávido de espacio
células
naufragio de profundas telarañas
refugio de lo absoluto.


2.- Debo quitarme la ropa
sacar las viejas cuentas de vidrio molido
enterrar sahumerios
convocar tizones y pezones de cangrejo
pestañeos burdelinos

Es hora de esculpir tus epicentros.


3.- Cuando escampen tus manos de alfarero
Rozaré los ecos de los postigos

Cuando escampen las bisagras
saltaré fuera del círculo
desdoblaré mi sombra
los espejos callejeros y desconociendo tus molinos
me encontraré
un quince de diciembre a la altura de la cicatriz del fuego.



4.- Saberte mío en el instante
es lo enorme viniéndoseme encima
las llamas del estruendo
lamen mis mejillas de bahía disyunta

Tengo miedo de estremecer los bordes del precipicio
y romperte en pedacitos de indicios.


5.- Aquí en el sinfín de corrientes sastres
completamente sordomuda
impasible…
me dibujan a través del indicio dos luces de hebilla

Me ubican distante
justo en la frontera del añoro
zurcida me envuelvo
en instantes
en instancias
en instintos.


6.- Entre las fauces de un vuelo
apenas temblorosa
intocable
he yacido en cuartos menguantes que taladran pianos

Temo resbalar por canales de papel mojado y masticar cortinas de almendra.


7.- Me desnudo en tu boca de almendro
acantilado entreabierto
desprendo los ruidos
los ruedos y el biés de mi falda
allá lejos
entre el agua y la sal
te desnudo dentro de múltiples lunas.


8.- El biombo del viento
me acorrala con las alas de cien murciélagos
punza las cítaras de la luna…

Invito al viento Etesio
a tomar un ron de sudor nocturno y en las rocas
soltar telones
morder labios
revolcar tintas en ceniza.

9.- El pleamar resplandeciente de tus labios
profanó los míos cuando la noche deshojaba tu olor de hombre escarlata

Hoy en la estepa del enigma
tarareo olores bermejos.


10.- Enhebras mis hilos con tus manos
zurces mis entrañas con tus entrañas
siento que se estallan las riendas que me enredan y me enervan

Enhebro tus hilos con mis dedos
meriendo el desborde del océano y el gimoteo de la ola

Entre tú y yo
el rechinar de las bisagras
el apagón del inconsciente en el punto central del éxtasis
en la estrella cefálica.


11.- En la dimensión del estruendo
la vida se derrama del renglón…
el mar desentierra sus viejas canicas morenas
se enmaraña mi magia con tu veteranía
y
las suaves mordidas de lengua
ondulan
Indelebles en las butacas de jabón.


12.- He e ayudarte a sonar como el mar
a retorcer los arabescos besos de lengua que no sueltas por temor a la araucaria

He de ayudarte
a encontrar el ritmo de los arenques plateados
arrodillada y en escorzo hacia las rocas
romperé tu cota de mallas
tus guanteletes
y como el armiño cambiaré mi pelaje negro por uno blanco

Perfecto como en una agitación de espejos rotos.


13.- Despertá acariciando pergaminos de liquidámbar
regresá de ese precipicio de orquídeas que te acosan
permití que limpie con mi lengua el poniente del depósito de tus lágrimas
la lumbre de tu sonrisa
el pulso acelerado…
Perpetuemos grillos en las manchas de la luna
en cálidos despertares
sabré provocar en ti aguas recién drogadas en nueces.


14.- Depílame haz aquel corte con cara de escarmiento
expone mis dragones íntimos
los impresionistas y los cubistas

Desdobla los rizos reticentes
los murmullos de labios que explotan en el silencio

Reduce poco a poco la melena
Inténtalo…

Guarda en tu mente este cielo cielo
yuxtapone el complemento
con tu lengua lengua a 90°.


15.- Vibré como una catástrofe contradictoria
Inexacta, inclusive en la estructura y en la teoría

Más en el remanso, mutilé resurgencias
Memorias impenetrables
Albedríos…

Y con la ansiedad dulcificada
Convertí tu equidistancia en surtidor de antorchas que afables se adhieren
En busca de tu sierpe.



Diana Annabell Espinal Meza. Diciembre 1964. Tegucigalpa Honduras. Lic. en Literatura, por la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán“.
 
Autora de los Poemarios: 1.- Del Ladrido del Sombrero a la Escama del Sol. (Agosto de 2007.); 2.-Tras los Hilos. (Junio de 2004.); 3.-Eclipse de Agujas. (Mayo de 2000.)
Autora del Poemario Inédito: "Reiteración de Cornisas”.
 
Investigación: 1830: Vida y obra del poeta Justo Pérez. Inédito. 1998 – 2004

Representante Internacional de la Casa del Poeta peruano en Honduras.

Traducida al Catalán por: Peré Bessó. (2008). Mis poetas contemporáneosen catalán.
 
INVITACIONES INTERNACIONALES:
 
1.- II Encuentro Internacional de Poetas E investigadores en Homenaje a Ernesto Cardenal. Invita: Universidad Autónoma de Chiapas. Escuela de lenguas- Tuxtla C-1.
México, 30-31 de agosto, 1 de septiembre de 2007.
 
2.- VI Encuentro Mundial y XI Nacional de Poetas. “Iván Vásquez Salazar y Benigno Araico Baca.” Chimbote, PERU. HONDURAS, país invitado de honor. Noviembre de 2006.
 
3.- VIII FILGUA y X FILCEN.
Encuentro de escritores centroamericanos. GUATEMALA. Agosto de 2006.
 
4.- I Encuentro de Escritoras y escritores en PANAMA. Invita: Universidad Tecnológica ROGELIO SINAN y La Asociación de Escritores de Panamá, coordinado por el escritor: Enrique Jaramillo Levi. Del 2 – 7 de octubre de 2005.
 
5.- III Encuentro Internacional de Poetas. ECUADOR. Invita: Universidad Laica “Eloy Alfaro” Manabí.
 
6.- XII Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el país de las Nubes. México.  Oaxaca. 2004.
 
7.- Consolidando la Cultura de la Paz por medio de la Poesía. San Salvador, El Salvador. Mayo de 1999.
 
 
ANTOLOGADA EN:  
1.- “Palabra Iluminada” El discurso poético en Honduras. Por: Helen Umaña. Lic. En Lenguas y Literatura Española, Universidad de San Carlos Borroneo en Guatemala. Editorial Letra Negra, Guatemala. 2007.
 
2.- “Los Amantes llegan al Puerto” . VI Encuentro Mundial de Poetas. Chimbote. Perú. 2006. Clasificada entre los poetas de HONOR LATINOAMERICANOS. 3.-Jornadas para las Mujeres. Honduras. Editorial IXBALAM. MUA “Mujeres en las artes” Leticia de Oyuela. Christian AID. 2006.
 
4.-“Los Ángeles también cantan” Proyecto de CD. A nivel Latinoamericano. Casa del Poeta peruano. Lima Perú.
 
5.- “Voces sin fronteras”. Ediciones Alondras. Montreal Canadá. Junio de 2006.
 
6.- Poetas del Mundo: (Toluca-México). Voces para la Educación. Convocada por el sindicato de maestros al servicio del estado de México. Coordinado por la escritora: Lina Zerón. Noviembre de 2005.
 
7.- Proyecto “Libros sin tapa” (Uruguay). Mujeres de la Torre. Nuevas Dulcineas Latinoamericanas. Sello Editorial aBrace. En CD. Coordinado por el escritor: Roberto Bianched.
 
.- “Letras del Desamor” (Uruguay). Sello Editorial aBrace. Marzo de 2005. Coordinado por el escritor: Roberto Bianched.
 
9.- “Poesía de Raíces Mágicas” Oaxaca- México. Anuario 2004. Mujeres en el país de las nubes. Centro de Estudios de la Cultura Mixteca. Colección VIZDU.
 
10.- “Cómo ángeles en Llamas” Perú. Editorial Maribelina. Designada por la Comisión Académica  Como: LA POETA EXCELENTE. De las selección latinoamericana referida.
 
11.- Cintura de América. El Salvador, San Salvador. Primer encuentro de Escritores centroamericanos. Santa Ana. Noviembre de 2001.
 

lunes, 3 de agosto de 2015

La fiesta hacia adentro - Fotos: Fabricio Estrada

En base a la vibración van a encender un fuego –me dije-. La casa vibra como un panal en la frecuencia que se emite el calor que se necesita y, si  el calor desciende, habrá que ir por él afuera, donde está el aguardiente, regresar con los dedos encendidos y hacer la fogata de la música alrededor de la cual bailarán todos en silencio, apretados.
Estas fueron mis primeras impresiones al llegar a la fiesta del bautizo de la nieta de Gissel, en la aldea de San Patricio, Sabanagrande. Tenía el nuevo lente .50 mm para estrenar y las ganas enormes de llevar a mi hijo a una caminata nocturna hacia la aldea, con los amigos de toda la vida. Llevaba a Esteban. Sería su iniciación en algo que es profunda tradición y que aún convoca, muy lejos de la pre-fabricación de discomóviles que llegan al pueblo, muy lejos de lo que parece estandarizado por las cadenas radiales y su enajenante programación musical. 





Nos vamos camino al cementerio y lo único que cambia es, que en lugar de focos de baterías, lo que nos ilumina el camino son los celulares. El resto de cosas sigue en su orden: las sombras de las tumbas, las piedras ferrosas sueltas y los viejos santuarios donde bajábamos a jugar en la ruta del río y sus pozas.

Hay ansiedad porque no se deja escuchar la fiesta. Son las nueve de la noche y, cuando ya llevamos un kilómetro y medio en el laberinto, nos llega de pronto el ritmo monocorde de las cuerdas y ese canto que no se distingue del cantado en las viejas romerías que llegaban a las ferias. Sin perder el tiempo, entramos –a otros tiempos- a la pequeña casa donde han dejado libre la sala para que toque el conjunto. No hay mejor definición que conjunto para este tipo de agrupación musical, sí, aquí la música se hace simultáneamente a otra cosa con un fin común, y a duras penas se distingue un instrumento de otro hasta que uno se acerca al círculo de protección del fuego y se da cuenta que la llama pulsa, casi en su entera forma, desde el bajo.






Contrario a la música garífuna donde el tambor es el que marca y orquesta y la agrupación de músicos y cantantes se despliega en abanico hacia los presentes, en el conjunto de cuerda del sur de Honduras –en su manifestación más atávica, al menos, la que yo volví a presenciar- los protagonistas se cierran en círculo apretado en torno al bajo, el violín,  la tumba, la guitarra y la caña (dos latas soldadas con maicillo en su interior que hacen las veces de maracas pero en forma única y tubular). Es decir, se organiza la fiesta en torno a dos formaciones cerradas: la de los músicos y la de los que bailan, y cada una es independiente de la otra y crea, durante toda la noche, una dinámica aparentemente inconexa, pues los músicos están en su mundo y casi se podría decir que hacen la música para su propio provecho. 






Otra de las características reside en que los músicos van entrando y saliendo del círculo en un relevo continuo marcado por la ingestión del guaro (aguardiente); es así que el próximo bajista bien puede estar calentándose entre los que están en el patio o los que están bailando, lo que a primera vista parece ser una cantera inagotable de músicos dispuestos a que el fuego no se apague. Las canciones van cantándose a intervalos de tres una vez que se ponen de acuerdo cuál tocarán, y es en ese momento, el de ponerse de acuerdo, donde se manifiesta la mística del baile, porque las canciones que vienen se dicen en murmullos, entre ellos y casi al oído mientras afinan y encienden cigarros, en un siseo que también trata de guardarse hasta el estallido mismo del ensamble y las armonías. Alejo Carpentier, en su novela Los pasos perdidos, puede ayudarme con mayor exactitud para explicar este instante esencial y previo al baile:

Hay un silencio ritual, preparador del ensalmo, que lleva la expectación de los que esperan a su colmo. Y en la gran selva que se llena de espantos nocturnos, surge la Palabra. Una Palabra que ya es más que palabra.



Comienza entonces a bailarse el secreto, porque secreto es lo que se dice aprovechando la cercanía y la estrechez, secreto es la mano que pocos ven bajando por la espalda de la muchacha y afianzando la cintura incluso más abajo. El baile está contando un secreto –me diría al oído Diane Arbus- y los niños, subidos a las ventanas, metidos entre las piernas de los ya mareados bailarines, husmeando entre las cortinas, asisten a la primera visión del celo y su ritual, con ojos de azoro y nerviosismo pre-adolescente.










Yo, en cambio, he visto cómo la palabra emprendía su camino hacia el canto, sin llegar a él; he visto como la repetición de un mismo monosílabo originaba un ritmo cierto; he visto en el juego de la voz real y de la voz fingida que obligaba al ensalmador a alternar dos alturas de tono, cómo podía originarse un tema musical de una práctica extramusical.
Carpentier sigue asistiéndome mientras trato de no intimidar demasiado con la cámara. Me pego al conjunto y veo los rostros del sincretismo más delirante, el cimarronaje que hizo de la polka este espacio único enclavado en las montañas del sur hondureño.






Los antiguos esclavos que huyeron o fueron deslumbrados por una libertad imprevista y que ahora habitan y se multiplican en el silencio, en los campeonatos de fútbol, en las filas de la Policía Nacional o del Ejército. De una costa a otra supieron hacerse libres, pienso, llegaron negros y al cruzar el territorio hacia el sur, el país y la historia filtró su sangre. Lo que se canta de frente al mar y con hondo grito en la costa norte aquí, en la costa sur, se canta hacia adentro, hacia las sombras, de espalda al viento para que éste no venga y apague la llama de su esencialidad.




Que siga el baile, entonces, decimos mientras nos retiramos con Fidel, Winga, Pavón, Saúl, Andrecito, Jovel, Lupita, Allan y Esteban, que ya conoció que al final de todo camino en la noche hay siempre una aldea con una fiesta a espaldas del tiempo.


jueves, 23 de julio de 2015

Rolando Kattan - Honduras



Leímos juntos cuando se tenía que cargar las sillas del público y convocar a viva voz, leímos juntos cuando había que callar al mar y su lamento sordo, leímos juntos para conjurar con la palabra nuevos espacios para la poesía... en fin, sé que Rolando no ha encontrado mayor razón para vivir que la poesía y cuando empezó su oficio de minotauro, ordenó sus libros a modo que cualquiera se perdiera, los ordenó de tal forma que el laberinto terminó por salir de su casa y organizó el urbanismo de su entorno, levantó el asfalto y llegó hasta la tumba lejana que ya empezó a construirse para que lo acompañe en su recorrido hacia Seth. Su sed es insaciable -ama demasiado el limón- cuando se trata de libros y entra en estado de trance cuando defiende un poema. Ha llevado una letra azarosa, como corresponde a quien decide conquistar el verso subiendo la ladera más arriesgada, pero ha sabido aguantar el vértigo y llegar a esa lugar de escaso oxígeno pero de claridad inapelable. Ahí se detiene Rolando, en la cornisa donde han quedado muchos alpinistas de nuestra poesía. Se detiene y avanza con soltura, ya sin ningún tipo de cautelas, apropiándose de la parte más lúdica de las ideas y relanzándose a despecho de los que caen.
Dueño de sí mismo, Rolando Kattan ha sabido darle a nuestra poesía una lección de tenacidad y de conquista especial, no sólo a través del texto si no que también a través de la divulgación y gestión de la palabra. Cuando quede el último libro dentro de Honduras, estoy seguro, Rolando sabrá encontrarlo, admirarlo y conversarlo. Quizá al ser el último libro también tendrá que ser él uno de los últimos lectores -como en Piglia- y, por ende, en ese momento, sabrá que su poesía ha sido el homenaje más íntimo y silencioso que por estos rumbos se le haya hecho a la lectura y a su fascinación.

Los siguientes son poemas de su poemario Animal no identificado.

EL HOMBRE QUE VOLVIÓ A LA TIERRA 

mi cabeza
pudo ser
una cruz
pudo ser mármol
mi cabeza pudo ser
un desierto

pero tú insistes en embellecer 
mi cabeza 
como las flores insisten 
en embellecer las tumbas olvidadas 

mi cabeza
también
pudo ser enterrada en Spoon River
pudo ser asfixiada
en algún viejo libro
pudo ser la cabeza de Yorik
pudo ser cabeza
o pudo
no ser nada

pero tú insistes en embellecer 
mi cabeza 
como las flores insisten 
en embellecer las tumbas olvidadas



TRATADO SOBRE EL CABELLO

todas las cosas grandes
inician con una idea en una cabeza despeinada
como pudo –por decirlo así- crear Dios el universo con una cabeza engomada
¿qué habría hecho Noé adentro del arca con una cabeza de mayordomo
o Jesucristo en el monte si sus cabellos no se hubiesen entrelazado con el viento?

Heráclito salió del río tan despeinado como Arquímedes de la bañera
y a Sócrates y a Platón les crecía sobre su calvicie una cabellera desorbitada
es sabido que Homero murió arrancándose los pelos de desesperación
y que Cervantes Quevedo y Góngora se peinaban
como Shakespeare solamente el bigote

Juana de Arco ardió más fuerte en la hoguera por su aguerrida cabellera
y en la antigüedad
los primeros hombres en sembrar el café y el maíz
los chamanes y los sacerdotes
los que tallaron en las lejanas piedras los primeros poemas
todos son parte de los anónimos despeinados de siempre

después
a Newton lo despeinó una manzana
a Tomás Alba Edison la electricidad le puso los pelos de punta
Bach disimulaba su melena con una peluca
y Leonardo Da Vinci se despeinaba también las barbas

todos los ángeles del cielo las hespérides las musas
las sirenas y las mujeres que saben volar
todos y todas tienen extensas cabelleras destrenzadas

en la historia reciente
Albert Einstein fue el más despeinado del siglo XX
y Adolfo Hitler por supuesto el de los cabellos más ordenados
pero las cosas grandes también son cosas sencillas
como aquellos que llegan a casa apresurados por despeinarse
o los niños cuando aprenden del amor despeinando a sus madres
es obvio que los sueños nacen en la cabezas dormidas
porque siempre están despeinadas

y los amantes que sobre todas las cosas se despeinan
cuando se besan y se aman
por eso les digo:
hay que desconfiar de un amor que no te despeina



ANIMAL NO IDENTIFICADO 

no entraron en El Arca:

las jirafas
que en un principio tenían el cuello corto
y que cabizbajas andaban por la selva anhelando
las hojas más altas

el Dodo y el Solitario de Rodríguez
que olvidados en las islas inhabitadas del océano Índico
renunciaron a la divina gracia del vuelo

los cisnes negros
porque no fueron creados por Dios sino por un poeta

todos los peces
las grandes ballenas
y los más pequeños organismos
en el ojo de una niña que llora

tampoco los dragones unicornios y pegasos
de las aves sólo las domésticas
las gallinas los gansos los patos el gallo
y como consta en las sagradas escrituras: la paloma

se quedaron afuera los centauros
las nereidas los faunos y los animales esféricos de Borges

porque eran muchos y muy grandes
también
la mayoría de los dinosaurios

pero de todos los animales que entraron
no reconozco al animal que recorre mi cuerpo



HOY MIS PIES PESAN TANTO 

hoy mis pies pesan tanto
que a cada paso
—con la tierra al cuello—
el cielo es ahora el único horizonte

hoy mis pies pesan tanto
que en vez de huellas van dejando tumbas



KIRIBATI 

Kiribati es una isla en medio del océano Pacífico
integrada por un grupo de 33 atolones coralinos y una isla volcánica,
(Banaba) según lo han escrito en la Wikipedia
siempre quise escribir sobre esa isla
quizás algún poema que titulara: Viaje imaginario a Kiribati
pero Kiribati ya no es El Futuro
desde el 2011 es el último lugar del planeta
en dar la vuelta al calendario
después de ser el primero

y lo que yo quería era estar un día delante de la vida
viajar a Kiribati el día de mi muerte para no morirme
ser el primero en decirle te amo a una mujer en un año nuevo
quería viajar al futuro para encontrarme al niño que habité en el ayer
y guardar como en una bolsa de canicas
24 horas más para hacer lo que quiera
Kiribati decidió de pronto ser el pasado
ya no quiero ir a Kiribati



ENRIQUE PAREDES 1891 

El pan se horneaba sobre el noble fuego de la leña
y Enrique Paredes posó en 1891
para un retrato que dedicó así: Para mi simpática amiga Leonor
como un débil testimonio de mi amistad
Enrique Paredes la desposó y de esa unión
nació la madre de mi padre: Evangelina
guardo ese retrato contra el olvido
y a veces lo comparto entre vino y palabra

temprano o tarde todos se refieren a la hermosa caligrafía
al elaborado y lento dibujo de cada letra
solemne y cuidadoso
con la misma delicadeza
que se acomodan los panes sobre el noble fuego de la leña
así se escribía entonces
y las palabras calzaban
como calzan los nenúfares de los estanques de Monet



LAS CORBATAS SUPERAN AL IDEAL DE BELLEZA 

se encarnan
y se vuelven otra lengua
por donde deslizan las palabras que no digo
no en vano están llenas de misterio y absurdo

¿quién puede hablar con una corbata anudada en el cuello?
por eso las oficinas son mudas y pintadas de blanco

¿quién ofrece su cuello para llenarse de gracia?
con ellas mi rostro es un perro cansado
y mi lengua una lengua bordada de silencios



PETER BELLERBY 

Peter Bellerby es un artesano británico 
que aun fabrica globos terráqueos a mano, 
uno de los últimos de su especie. 

El País de España 
1 de mayo 2013 

también mi oficio ha caído en desuso como el de un pregonero
o como las farolas apagadas

pienso en Peter Bellerby pintando con una acuarela el mar del Norte
y siento entonces la tristeza del librero
la melancolía del hombre que se quedó tocando el acordeón en las esquinas

¿cuántas veces me detuve en un café a leer un libro
cuantas frutas corté del árbol de la vida?
en mi cuenta visité más supermercados que bibliotecas

siento hoy la tristeza de un hombre que dibuja la nieve de los Himalaya
yo que he querido viajar a Kiribati
que como Montejo he querido plegar un mapa para conocer Islandia
y al final recobrar la fe en un oficio que se cree muerto

y hacer también el mundo más pequeño
más pequeño y más quieto


Rolando Kattan, Tegucigalpa, 1979. Cofundador del Colectivo Paíspoesible, es miembro de la Comisión Permanente de los Juegos Florales de Tegucigalpa, así como uno de los pilares del Premio Europeo Hibueras de Narrativa, promovido por las Representaciones Europeas en Honduras. Integra igualmente la Directiva de la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño y el Comité Pro Monumentos a Juan Ramón Molina (en sustitución de Mario Hernán Ramírez, fue elegido en abril del 2015 como Presidente del Comité).
Hasta fechas recientes era miembro de la Directiva de la Alianza Francesa de Tegucigalpa.
Igualmente es miembro de la Academia Hondureña de la Lengua.
  • Animale non identificato. Edición bilingüe con traducción y edición de Piera Mattei.4 Ed. Gattomerlino, Italia, 2014.5
  • Animal no Identificado. Tegucigalpa, 2013.
  • Poemas de un Relojero. UCR, San José, 2013. Mención de Honor en el Premio Centroamericano de Poesía Rubén Darío.
  • Exploración al Hormiguero. La Sexta Vocal, Tegucigalpa, 2004.
  • Lo que no cabe en mí. Ediciones Paradiso, Tegucigalpa, 2003.
  • Fuga de sombras. Ediciones Paradiso, Tegucigalpa, 2001.

miércoles, 15 de julio de 2015

Plascebo

Lo escribí hace algún tiempo. Vale la pena devolverlo a luz. Creo.


"La política sistémica diseña y organiza el hambre del pueblo. No hay ninguna probabilidad de que el pueblo se libre de la necesidad artificialmente construida desde las élites. Se controlan los medios de producción y se produce escacez, sobretodo en la antesala de toda contienda electoral. De esta forma el pueblo está desamparado y sin circulante, condiciones necesarias para la política de limosna o de contingencia de los candidatos o candidatas.
El sistema electoral tiene sólo dos engranajes: la limosna y el decisivo día de elecciones. Con la limosna se regala y se compra, dos muestras definitivas con que la psicología del necesitado sabe reconocer al "político que sí entiende el asunto". Con la compra, el pueblo negocia humillado su voto y siempre pierde. Pierde porque el circulante del día de elecciones es un plascebo y negocia para sentirse importante o reconocido.
El elector no reconoce ni elije candidatos para que gobiernen bien, todo lo contrario, se elije para que el gobierno no exista, ya que el sistema de explotación transnacional no necesita gobiernos pero si "personal" en forma de candidatos que repartan el plascebo, o en su defecto la limosna.
Hay mucho que reflexionar sobre la idea de desarrollo que tiene para sí un pueblo humillado y alienado, despojado y arrinconado. Por lo general, lo único que desea un pueblo en estas condiciones es que se le deje en paz y si se le lleva "ayuda", que sea rápida como se le puede exigir a un cartero que toca a la puerta con correspondencia, con la salvedad que la carta nunca lleva remitente, ni mensaje, nada, sólo una hoja en blanco que crea la sensación de vacío pero a la vez de poder. Todo enigma es un sin fin de posibilidades, pero en sí mismo no es nada."
F.E.

jueves, 9 de julio de 2015

Livio Ramírez - Honduras


Cuando Livio regresó de México ya se habían adelantado las palabras del poeta mexicano Marco Antonio Campos para que le recibiéramos -la nueva horneada- con la curiosidad a flor de piel: "Livio fue quizá el poeta más lúcido de mi generación que conocí en aquellos años. Eran notables su capacidad de exposición y de síntesis... al revisar Arde como fiera vuelvo a sentir, hermanos, una violencia verbal, tensa como un cable cruzado sobre el abismo... una impetuosidad salvajemente controlada". Porque cuando comenzamos a acercarnos a él era como si hubiera regresado por esos días, y el descubrimiento paulatino con el que nos íbamos asombrando nos daba la sensación de que no podíamos fallar a la hora de abordar el verso.

Sentados en la clínica donde acompañábamos en su pre-parto a Nelly, la madre de Elías, primogénito del poeta Heber Sorto (genealogía biblíca necesaria para esa noche de tumbos y redirecciones), leímos poesía justo en la sala de visitas, en aquella noche de Comayagüela similar al día en que nació Esteban, mi heredero de asombros. El nerviosismo dio paso a los poemas de Livio, y él nos hablaba con la alegría de haber encontrado una nueva bandada de gavilanes metálicos, dispuestos a picotear la cívica nacionalidad de quejas y pesadumbres. A partir de entonces, verlo llegar es cosa no común pero sí de entrañable celebración. Nunca ha dejado Livio de mantener su piedra inflamable al frente de las razones más humanas, nunca se ha permitido, con nosotros, el silencio del que resguarda un tesoro inalcanzable. Entre mi generación su libro Arde como fiera es un tantra antes de quemar la página en blanco, y nos revisamos muchas veces en él, y dejamos que sus ecos asistan al parto de nuestros primogénitos para que estos sean lo que en verdad esperábamos.


Palabra

no me traiciones
no te me rompas a mitad de vuelo
prefiero que me enseñes
la forma de matarte
si no me das el hijo que yo quiero.


Qué importa

esta cara de mártir barato
la inútil personal
cabrona muerte
huyo de mi posible santidad
quemo el templo
que mi propio dolor construye
corro sobre mis huesos
hasta llegar aquí
donde el dolor de todos
arde como fiera
como mar brutalmente humano


Muerdo mi propia sangre

diariamente
cada instante
pregunto a mis verdades
me escucho
con profunda desconfianza
toco a muerte
el íntimo tambor
a ver si no se rompe
con mi nombre
llamo traidor al ojo
si no llega al subsuelo de la imagen
practico la acrobacia del yo mismo
en el fondo la vida es cuestión de saltos mortales


Tengo ahora

nostalgia de yo mismo
y me quedo sin tiempo
en niño antiguo
y de verdad el pájaro es el pájaro
y un caballo de amor
el aire tiene
son las tres de la tarde
está lloviendo
mi padre habla del mar
siento los peces
mil novecientos livio
y era entonces
un cielo mío
vivo
ciertamente


Invierno:

Tren de tristeza atravesando la tristeza


Ruinas.

Bajo un cerrado mar de alas quebradas,
con un inmenso peso
atado al cuerpo,
yace ese amor.

Ruinas. Amargas ruinas:
destrucciones
que duele ver.
Vencidas,
arrasadas nuestras huellas.

Únicamente en pie,
sobreviviendo:
el árbol del que caen cicatrices.


Molina: aniversario del poeta.

Puntuales    solemnísimos
Posan ante su tumba
Los implacables enemigos de la poesía.


Década.

La poesía contigo
La poesía conmigo
La poesía mostrándote
Su brújula salvaje
La poesía abrazándote
La poesía diciendo
Con su espejo de fuego
Mírate
No traiciones la luz
Que te fue dada
No se apaguen tus manos


Es tarde.

El amanecer se aproxima
como un jaguar.
Los obreros comienzan
a levantar el día.
A estas horas
la soledad acaricia mi cabeza.
Su mano es áspera,
aunque percibo
algo muy parecido a la piedad,
pero mi ojo es materia en combustión:
llama.
Dardo que fluye.
Hoguera casi triste.


¿Y el lenguaje vivísimo que no puede
Escribirse?

¿Y todas las palabras que se niegan a ser
sólo palabras?
¿Y la canción total?
Sueño con páginas
realmente viscerales,
sueño escribir un libro huracanado,
algo como un zarpazo.
Sueño con un canto de actos
que no me necesite
y salga al mundo,
y viva
igual que un gavilán de ojos metálicos.


Escribo:

No sé si hago una autopsia
o giro en la borrasca de un gran autorretrato
o combato en un óleo de todos o de nadie.
Sueño activamente
como una piedra que se incendia de júbilo
a pleno mediodía.
En mis manos dan saltos las imágenes.
La realidad del mundo es mi realidad,
pero no consigo escribir
mi profunda verdad animal,
la tempestad que arrecia aquí en mis sienes.

Infancia.

En el acribillado jardín
los árboles definitivamente callan
las estatuas me miran desde otra realidad
ni el eco de tu nombre te responde:
oh invisible violencia que te arrasa


Livio Ramírez, Tegucigalpa, 1943. Premio Nacional de Literatura -2002. Poeta, ensayista, catedrático e investigador universitario. Sus poemarios: Sangre y estrella, Arde como fiera, Descendientes del fuego, Personajes y otros poemas y Columna que fluye. Fue miembro del Taller Universitario de la UNAM, en 1968, dirigido por Juan Bañuelos. Fundó en 1971 el Primer Taller Universitario de Poesía en la UNAH, Premio Internacional de Poesía Platero, en Ginebra, Suiza-1980, Premio Nacional de Literatura-2000, Premio Nacional de Letras, UNAH- 2002.