En 1998 publiqué mi primer poemario, Sextos de lluvia, y de entre todas las premoniciones terribles nunca advertí que la más concreta sería la del ángel de Rilke (todo ángel es terrible), lo inevitable que sería la poesía durante toda mi vida hasta ahora. Aquí les comparto un poco de esas memorias y por igual, las guerras horribles que siguen siendo calca este 2026.
https://drive.google.com/file/d/1q2mSft7tGcgANL_qe1Nvf-m9KGi6LAhD/view?usp=sharing

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