miércoles, 22 de mayo de 2019

Elsye Suquilanda - Ecuador




Berlín ich Liebe dich
Ambiente libre y tolerante

Puedes llamarte Oscar y tener tetas
se vienen las nuevas elecciones
un partido ofrece semillas de marihuana

habemus:

Pingpong Simius
cacatúas elegantes de cola larga
culebras rosadas desnudas, toman sol en tiempos de verano, o a la mínima presencia de un rayo solar.

Los vodkarius verdus en shorts carbono 14
Esos que tienen la capacidad de transformarse con tan solo un sorbo de algún líquido mágico y sorprendentemente hablan en lenguas….

Las ratas ojonas que saludan al transeúnte
tus niños juegan libremente
bebes parqueados en sus cochecitos fuera de las
tiendas mientras mamá hace las compras

Los punkis declaman
Maradona berlinés con panza cervecera
dirige el equipo de fútbol del barrio

El Hulk que sonríe con medio cuerpo al descubierto
El que patina con cigarillo en la mano derecha y cerveza en la izquierda,
con audífonos y cantando!

Poemario: "Agua de Mono Eau de Toilette Spree" 2016



Cyberpoet


Me voy con "Herni" a la "Disco" en "Serbia"
o es que tengo ¿una hernia cervical?

a Herni,
le tomó tanto tiempo decirme ¡que quería!

Explicaciones
diagnósticos
que más suenan a arreglos de carrocerías.

- Serás un auto de lujo!

- Serás la modelo 001 barbie Andina!

Si te cambian el disco,
serás un discazo de larga duración.


!Soy un ensamble
con motor alemán y carroceria andina
Llevo dos titanios de 14 x 15 mm en la yugular!


Poemario: Agua de Mono Eau de Toilette Spree2016


Mujer de Pelo en teta

Mujer de Pelo en Teta
Porque tú lo vales
Porque yo lo valgo
Porque todas lo valemos

Siempre con los huevarios bien puestos y el corazón de algodón
Mujer de Pelo en Teta
!Adelante¡

Poemario: “Yo te envío mis amígdalas en una paloma mensajera” 2014


Barrio LSD


de los peculiares vecinos
de los libros de Kafka, Faust,
Marx, Trotsky,
de los túnel transterra
hasta el mismísimo Che Guevara
cruzan la pierna gratis por todo lado

los perros de nombre Einstein,
Nietzsche, Mozart, Julius
Hércules

la jungla salvaje,
el budista,
la cantante de ópera,
La tienda que vende comida gourmet para perros,
El Bar “Der Neuen Deutschpoeten”
¿porque tan vacío?

zapatitos con ruedas
camino de piedra

Oscar Schindler vivía a una cuadra de mi casa
exclama un hombre en la Raumerstraße a voz pelada!

43 años la vecina polaca - alemana
defendiendo a los animales
se rehusó a decir " hello hitclif"
cayó en cana sin temor,
una y otra vez.

El restaurant Frida Kahlo "comida mexicana"
pero que no es mexicana
más bien es una fusión turco-alemana

El escritor finlandés Seepovaara juega ajedrez
a los exteriores del bar griego Misirlou.

Me es tan familiar…
¿Es o no es el actor del film " los Educadores"
quien da un sorbo al café mañanero
en la panadería francesa?
Si! y recién me desayuno, que ha sido  mi vecino

El Lakino man
Los elfos de los kioskos
los bares, las tiendas vistosas,
los restaurantes
que abrazan con sus alas circulares a mi LSD

Lychenerstrasse, Schliemannstrasse, Dunckerstrasse

Poemario: Agua de Mono Eau de Toilette Spree 2016


Ecuatoriano Kitch

Trepa al bus vía al sur, vía al norte
Chofer: ¡música!
O los chistes de todo tipo, hasta los más agrios…


Los ribukjs cosidos por el zapatero don Luis…
El calzón limpia polvos,
El ceviche en balde,
Grosella y limón,

Aguante vea…

No sea malito, se fue a volver…
Que no puede… Que vuelva mañana…

La tienda de la esquina
Con los productos La Favorita,
La confianza del vecino tendero,
Y la cuenta en el cuadernito
¡Dará anotando veci!

Bueee….

El Ecuador lleno de esa locura
Y ese caos que tanto me alegra la vida…

Grosella y limón.
Aguante vea…
No sea malito, se fue a volver…

Libro: “Me fui a volver” narrativas, autorías y lecturas teorizadas de las migraciones ecuatorianas. 2014



Parking trolle frente al streeper club en la Danziger
hay un pene y sus gotas palpitantes
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
pasan las generaciones jóvenes,
 las generaciones antiguas, pasa la vida,
 pasan los turistas, pasan los sueños,
 pasa el aliento de alcohol,
 pasa el hollín de los cigarros las bicicletas cojas,
 los autos con uñeros, la poesía en bragas doradas....
Se escucha a los lejos entre dientes:

- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado
 ha ganado las olimpiadas de invierno.
Era una situación -Karl Marx Strasse- la que se vivía
Poemario interactivo: 030 – Berlín 2018

Una ojeada al buitre sin tripas
Y como suele suceder un día, mirando el periódico nacional.
“Busco damita inteligente, no importa su condición económica, estatura 1.60, gorda, flaca, que esté dispuesta a llegar a una relación más seria... pero eso sí, que sepa hacer:
Feijoda, arroz con huevo, carne azada, chucchucaras, motesito de San Juan, mote sucio, el sancocho, el morocho, viche, corviche, bola e’verde, camarón, los tamales, la caucara, la guatita, los roscones, yapingachos, la sesina, los sambates, el quimbolo, sarandajas, el menudo, el librillo, la lengüita, feijoada, feijoada, chicharrón, la fritada, yahuarlocro, el mondongo, el sango, las arvejas con guineo, papi huevo, papi carne, el tronquito, la salchicha, caldo e’patas, arroz con chancho, misturiada, la chanfaina, 7 pingas, el san peter para que no me pateé, la melcocha, alfeñique, la nogada, los confites, bocadillos, la cocada, los bueñuelos, el quesillo, y los pinchos, feijoada, feijoada.
Y, por favor, que no olvide: emborrajado, el morocho, molleja azada, huevo duro, tallarín en hoja del seguro, seco e’ chivo, leche de cabra, come y bebe, repesito, rompope y el arrope. Y te aseguro que seremos muy felices.”
Firma: El gato solitario (Pueblo misceláneo, multiétnico, gracioso, lleno de novias del cholo death)
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003


Gasas en los úteros
Escasos los latidos del corazón, con la concha bien rasurada con gillette y el yodo que vertía su efecto por la entre pierna; viaje largo y sin retorno hasta una hora después, o dos, dependiendo del caso.
Yo le curo, me decía, yo cobro caro, pero efectivo... Si tiene dolarcitos, mejor. Mientras José de Sucre me guiñaba el ojo, Rumiñahui y Espejo se acercaban a decirme algo al oído, ya fue tarde...
Arrojada en una cama con caras extrañas a mi alrededor, arriba de mi cabeza un aparato muy similar a una nave extraterrestre o ese calienta salchipapas de los vendedores ambulantes.
No te va a doler, me dijo, un viejo gringo, el anestesiólogo con floripondio...
Llegando a la casa con mis pies hinchados y mi cuerpo de marrano. ¿Porqué? Algo salió de mi alcance, algo no tenía sentido; una hemorragia de callejuelas de rosas marchitas, una gasa que se despedía en el remolino del inodoro me avisó... Casi te matan, pendeja. Solo ahí recordé que este man era oncólogo y no ginecólogo.
!No se harán operar así no más!
Poemario surrealista: Nalgas”  2003

Elsye Suquilanda, nacida en la larga ciudad de Quito a las faldas del volcán Pichincha, estudió cinematografía y producción de radio y televisión en Chicago y  Quito. Creadora multivitamínica, escritora, poeta, tejedora de videos, gestora cultural, activista por los derechos de los animales, co–creadora de la corriente perrosófica “Chichoismo”. Ha participado de varios festivales de literatura, cine y arte en Latinoamerica, Europa y USA. Autora de 8 poemarios, 1cuento para niños, guiones cinematográficos y de teatro. Su poesía y escritos constan en varias antologías, revistas, blogs, cortometrajes. Traducida al alemán, inglés, francés, japonés, portugués, finés y shuar. Su obra ha sido analizada por la escritora peruana Ethel Barja para Latinale Académica y es parte del libro “Todo boca arriba”.  Reside desde el 2008 en Berlín creando así poesía 100% ecuaterrestre made in Berlín. Es parte del Kollektiv Dunckerstrasse.


Costumbrista-surrealista, mi cabeza es como un mercado de pulgas, juego de palabras que se compaginan en una frase poética”



               https://kollektivdunckerstrasse.wordpress.com


email: elsyesuquilanda@gmail.com



Técnica de lectura en el sembradío

Con el tiempo, he ido desarrollando una técnica para catar poesía. Ante el reto (sí, el reto de tanta masificación) de leer un nuevo poemario que ha llegado a mí de manera directa o que mi propia dinámica de curiosidad haya decidido comprarlo, releo antes poemas de los o las poetas que me han impactado estéticamente. Así, ya afinado el paladar estético, ya bien calibrada la lectura, abordo lo que se me presenta como novedad.
Obviamente, un verso, un poema, una lectura escuchada en algún escenario o un fino comentario de alguien que considero tiene finos los comentarios, me llevan a esa detección previa. Con las lecturas en escenario tengo mucho cuidado, no son mi mejor coto de caza. Defino, en un instantáneo proceso de edición que me ha llevado años sintetizar, qué expresión tengo ante mí, si una oralidad performática o un texto con suficientes resonancias o un acto histriónico de profundas necesidades catárticas. Por lo general sucede lo último: están en boga las lecturas como instrumento psiquiátrico colectivo (de sanación colectiva, dirían los inspirados, y está bien, se debe sanar mucho), algo así como una terapia grupal con aspecto de refinada cultura. Por eso entiendo que debo salir pronto de una reunión así o quedarme para el vino y el buen jamón o la posplática que por lo general olvida rápido la trascendecia del evento de origen. Se platica de otra cosa. Por lo general de veleidades.

El asunto es que estoy ante un poemario nuevo y debo recordar la criba íntima que he ido armando entre óxidos y soldaduras mal hechas. Yo mismo he sido cribado, por supuesto. En la memoria de alguien debo estar con mis brazos desinflados y la paja que me rellenaba está flotando en los alisios. Digamos entonces que soy un espantapájaros con cierta técnica para no perder el tiempo. La poesía es un instrumento para ganar tiempo a la muerte. Al leer nos damos otra oportunidad: es probar cómo seríamos en otros. Por eso resulta de vital importancia saber de antemano quién fuimos en la lectura anterior para enfrentar lo que no queremos ser en la siguiente.

Es mi técnica, lo repito. Pueden venir los cuervos a cebarse con mi cuerpo.

F.E.


Fotos: Fabricio Estrada


miércoles, 15 de mayo de 2019

Desheroízate: Sentinel vs MarvelDC

No ha sido mi traslado a Puerto Rico el que me ha dado a conocer el mundo de los Superhéroes. Nadie en el mundo, probablemente, desconoce el despliegue de esa imaginación invasiva estadounidense. Quizá los habitantes de la isla Sentinel, en el Océano Índico, sí, tal vez ellos mantienen a raya a todo el mundo que quiere llegar a sus playas con el evangelio en la mano y con una camiseta de Marvel como escudo. Puerto Rico no es Sentinel, por supuesto, y aquí se vive en la naturalidad del mercado capitalista y sus representaciones de la misma forma que en Honduras. No recalco la condición colonial in jure de Puerto Rico porque es de sobra conocida, insisto sobre el cómo descolonizarse o al menos intentarlo, al menos guardar una pequeña isla en nuestro interior donde con lanzas y flechas neolíticas podamos impulsar decididamente el pensamiento anticolonial.

Mis observaciones antineohéroes, no van dirigidas a los que ya  no pueden ostentar un arsenal de conocimiento como elección en el momento en que se advierte que la Black Widow aparece flotando hasta en la sopa, no, me dirijo al sentinelés (ni idea del cómo utilizar el gentilicio) que sobrevive, arco en mano, y con toda la capacidad intelectual de ayudar a la descolonización.

Tenemos pocos héroes, es cierto ¿pero son necesarios? Los cristianos pueden sentir casi la misma admiración heroica que se le tiene a Batman por un San Lorenzo que pide que se le de vuelta en la parrilla porque ya tiene asada la espalda; un budista puede repetir una y otra vez cómo Sidharta convirtió en flores las flechas que le lanzaron los demonios al momento de su Nirvana. Muy bien, acordemos que se necesitan y por eso los bomberos han tenido un repunte de imagen luego del atentado al World Trade Center en el 2001. Descolonizarse a través del Desheroizarse no es estrictamente olvidar los actos heroicos de la cotidianeidad. Propongo la descontextualización.

¿Descontextualización? ¿La realidad no es el contexto? Sí, la realidad distribuida por la innegable dominación del streaming en forma de blockbuster, smartphones apps, series, moda, hashtags, en fin, el algoritmo de la mercancía sublimada. Descolonizarse es Desheroizarse, quitarse la armadura del supuesto derecho al ludismo como derecho civil dentro del ocio reglamentado.

Desheroizarse es contribuir a derrumbar una parte importante del andamio donde se erige a diario el ambiguo edificio de las ideas colonizadoras. Ya el Chapulín Colorado dio gran parte de la lección al igual que Patoruzú en Argentina: lo más desastroso -y que demuestra que se ha caído en el vaciamiento del marvelismodicismo- es cuando la burla a la realidad se convierte en la realidad. Levanten la mano los que escucharon los sollozos en el cine cuando Wolverine murió... Levanten la mano  los que lloraron cuando Tanos mató a la mitad de los superhéroes... Levanten la mano los que no entienden por qué sienten  ternura compasiva cuando ven la bandera de Estados Unidos ondear destrozada en las escenas finales de toda secuela... Levanten la mano los que sienten una entrañable necesidad de defender a esas sufridas ciudades destrozadas una y otra vez por alienígenas y villanos inexistentes...  Ya por favor, pueden bajarla ¿la bandera? Sí, también.

DESHEROIZARSE ES DESCOLONIZARSE... bueno, al menos intentarlo.

Fotos en un un hospital de niños en PR. "¡Pero si es para niños! ¿Qué querías que pintaran?"







lunes, 29 de abril de 2019

Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX



Hay agradecimientos que tienen en sí una carga oscura difícil de digerir, pero que una vez se revela crea una nueva interpretación de la vida. Este es el caso de excepcionales documentos históricos que hoy en día consideramos legado natural.
Nos resulta natural, por ejemplo, remitirnos a los documentales sobre los campos de concentración de la segunda guerra mundial para ser testigos de la demencia que desataron los nazis y, desde ahí, saber a qué punto no podemos permitirnos regresar como humanos. Pasadas las décadas, hemos llegado a considerar que esos documentos de experimentaciones y humillaciones físicas son un producto directo del broadcast vencedor, al punto que olvidamos que esas filmaciones las hicieron los propios nazis. ¿Por qué querrían registrar las atrocidades que luego los inculparían irremediablemente?

En primer lugar, las victorias de los primeros dos años de guerra (1939-1941) exacerbaron en los nazis su "destino manifiesto" y su arrogancia los llevó al nivel de creerse inmunes ante un futuro dentro del cual ellos serían los vencedores totales. En segundo lugar, la filmación de sus matanzas y experimentaciones físicas sobre judío, gitanos y homosexuales eran bitácoras que serían legadas a las generaciones del Reich de los mil años. ¿Qué buscaban legar? pues la desaparición de la "raza" judía causante de todos los males que intoxicaban a la raza aria. Los untermensch (sub humanos) debían retratarse hasta en su último aliento, medirse, cualificarse, analizarse, encerrarlos -en suma- en la única imagen posible donde se les pudiera recordar, ya no en la vida sino que en los archivos para estudio.

No es la primera vez que semejantes documentaciones se han realizado, ya que el pensamiento del poder colonizador de todas las épocas y culturas siempre ha llevado a cabo un registro minucioso de lo que quiere aprovechar para sí o aniquilar. El caso del Fray dominico Diego Durán (1537-1588) nacido en España pero criado desde los seis años en la Nueva España (México), es un antecedente que causa escalofríos y que, en principio, parece oponerse a la atroz voluntad de  Fray Diego de Landa quien ordena la quema de los códices mayas en Yucatán (1562).

Diego Durán decide escribir Historia de la Indias de Nueva España e islas de la Tierra Firme motivado por la necesidad de detallar las costumbres mexicas en su más insospechada expresión cotidiana. Al respecto, Tzvetan Todorov, hsitoriador búlgaro, en su libro La Conquista de América, dice lo siguiente:

"... éste decidió (Durán) que para la conversión de los indios hacía falta un mejor conocimiento de su antigua religión. Más precisamente, Durán encadena las dos inferencias siguientes: 1) para imponer la religión cristiana hay que extirpar toda huella de religión pagana 2) para lograr el paganismo, primero hay que conocerlo bien. ''Jamás podremos hacerles conocer de veras a Dios (a los indios), mientras de raíz no les hubiéramos tirado todo lo que huela a la vieja religión de sus antepasados''.

Criado en México desde niño, Durán ha crecido en el entorno natural de una brutal colonización y conoce la lengua nahuatl. Al llegar a ser frayle sospecha a diario que cada acto que hacen los indios son la continuidad de la ritualización sistémica que imperaba durante el tiempo de dominio mexica. Teme, con horror religioso colonizador, que el sincretismo sea el que haya triunfado y por eso se lamenta de lo que hiciera en Yucatán el funesto Digo de Landa:

''Y así erraron muchos los que, con buen celo, pero no con mucha prudencia, quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de antiguallas que tenían, pues nos dejaron tan sin luz, que delante de nuestros ojos idolatran y no los entendemos: en los 'mitotes', en los mercados, en los baños y en los cantares que cantan, lamentando sus dioses y sus señores antiguos, en las comidas y banquetes''.

Sin proponérselo, Durán logra que su determinación de profundo purismo religioso sea el vehículo para uno de los pocos legados que sobreviven acerca de las costumbres pre-colombinas en México, anotando de manera rigorosa -que casi raya en la etnografía- detalles que parecen superfluos pero que nos sirven para acercarnos al día a día mexica que quizá estaba escrito en los códices que Landa quemara y que ahora nos impide saber cómo era la contraparte maya en el Yucatán. Por ejemplo, este extracto comentado por Todorov del texto de Durán es revelador y nos abre un portal en el tiempo:

''Sus vestidos recuerdan a las casullas y sus danzas a la sarabanda. Tienen los mismos dichos y los mismos tipos de relatos épicos. Cuando juegan, hablan y blasfeman, exactamente igual que los españoles, y además, su juego de alquerque recuerda el ajedrez a tal punto que uno se puede confundir: tanto en éste como en aquel las fichas son negras y blancas...El gran tambor que se toca a la puesta del sol es como las campanas del Ave María; la purificación azteca por el agua es como la confesión; las penitencias son muy semejantes en ambas religiones, y también los frailes mendicantes. O más bien no: las abluciones aztecas son como el bautismo: hay agua en ambos casos...''

Y de manera directa remata el propio Durán:

''Reverenciaban al padre y al hijo y al espíritu santo, y decían tota, topiltzin y yolometl, los cuales vocablos quieren decir 'nuestro padre, y nuestro hijo y el corazón de ambos', haciendo fiesta a cada uno en particular y a todos tres en uno, donde se nota la noticia que hubo de la trinidad entre esta gente'' (¡Ya hubiera querido Bartolomé de las Casas tener el texto de Durán como argumento extra ante Sepúlveda en el tribunal de Valladolid!).

Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX, ambos expresiones de un poder colonizador y exterminador cultural, se unen en el agradecimiento más torvo que podamos dar en el contexto investigador del documento histórico.

F.E.



viernes, 5 de abril de 2019

Fabricio Estrada, sobre 33 Revoluciones para Rodríguez y el cómo escribir desde Puerto Rico - Entrevista

La siguiente es una entrevista que me hizo el escritor puertorriqueño Wilkins Román Sabot y que por razones que desconozco no se logró publicar. La rescato porque hay algunas consideraciones útiles para mi memoria personal en cuánto a cómo ha sido mi transición creativa desde Honduras a Puerto Rico.



Por: Wilkins Román Samot

1.1 Wilkins Román Samot (WRS, en adelante) 

– Recientemente, has recibido el premio Nacional de Poesía Los Confines (2017) por vuestro libro de poesía intitulado 33 revoluciones para Rodríguez (2018). ¿De qué trata o tratas en este poemario premiado y publicado en vuestro país de origen y cómo recorres entre la literatura y la realidad o no ficción?

1.2 Fabricio Estrada (FE, en adelante) –

Tuve la fortuna de apostarle a este poemario que en verdad creí parte de un souvenir muy personal, un registro que necesitó de la catarsis de la poesía para poder digerir lo que sentí al ver Searching for Sugar Man, el documental sobre Sixto Rodríguez ganador del Oscar 2012, que es base de los textos. El premio llegó junto a una alegre sorpresa generacional ya que cuando se dio el fallo en la ciudad de Gracias, Lempira, la mayoría de poetas junto a los que organizamos el Colectivo de Poetas Paíspoesible (2004-2009), estaban ahí, al fondo de la llamada telefónica, celebrando mi asombro. Este premio, convocado en el 2016 en el marco del Primer Festival Internacional de Los Confines, me fue entregado en una bella edición de la Editorial Universitaria de la UNAH, y fue considerado como ganador por la poeta y crítica literaria hondureña Helen Umaña, el poeta argentino Jorge Paoloantonio y el poeta panameño Javier Alvarado. Muchas cosas coincidieron en ese premio: mi ausencia de Honduras, las palabras del poeta español Juan Carlos Mestre (tan esencial para muchos de nosotros en Paíspoesible) y la acción directa de los poetas Salvador Madrid, Ethel Ayala, Carlos Ordóñez y Néstor Ulloa en el montaje del evento y la publicación, sin dejar de mencionar que mi impresor-mecenas de mis poemarios en Honduras, Evaristo López Rojas, está fungiendo como director de la Editorial Universitaria. Así que el premio fue todo un reencuentro.

33 Revoluciones para Rodríguez es metaficción pura y responde a uno de los enunciados de la poética aristotélica: la necesidad de fabular. En este caso, la misma historia de Sixto Rodríguez es todo un avasallador acto de elegía al solitario y anónimo creador que no calcula las consecuencias de lo creado. Su antí tesis sería la vida del escultor polaco Stanizlav Szukalski, y ambos, en un punto que solo la poesía puede reconocer, se unen para darnos una lección de dignidad artística insobornable. Intenté capturar esa chispa donde genialidad y anonimato confluyen, y a partir de ella prenderme fuego.

2.1 WRS – ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarle? ¿Qué relación tiene la poesía de 33 revoluciones para Rodríguez con vuestro trabajo creativo-poético anterior y hoy?

2.2 FE – Este poemario está íntimamente enlazado con mis dos poemarios anteriores, Blancas Piranhas (Editorial Pez Dulce, 2011) y Houdini vuelve a casa (Pez Dulce y Trabalis, 2015-17), en los cuales hice uso del soliloquio sostenido y fragmentado para poder explicar cierto regreso a una poesía intimista luego de largos años volcado hacia el exteriorismo y la militancia poética. Los cortos de David Lynch y Caza de conejos de Mario Levrero fueron llaves maestras para que redescubriera la viabilidad de imágenes y narrativa. Me quitaron la prudencia. Cuando escuché y vi a Sixto Rodríguez, sus letras y su música simplemente me dieron la conmoción que sirvió para desbordar lo acumulado. En Blancas Piranhas abordo la angustia del trabajo moderno, tan lleno de actos cuya finalidad es ser simple y llanamente improductivos, como bien explica el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, y en Houdini vuelve a casa llevo a cabo una larga conversación con mi querido amigo y gran poeta nicaragüense Francisco Ruiz Udiel, quien tomó la decisión del suicidio en las primeras horas del 2011. 

Vuelve aquí el punto de confluencia descrito anteriormente: Sixto Rodríguez amalgama ese recorrido. La primera vez que leí un par de textos de 33 fue en Rosario, Argentina, durante el Festival Internacional de Rosario del 2013, y me escuché de pronto casi cantando, cosa que no pasó desapercibido por el poeta cordobés Pablo Natale, quien tiene una banda llamada Los Bosques de Groenlandia. Al final de la lectura se me acercó super contento de que yo hubiera escrito y leído esos textos de alguien que también lo había dejado asombrado. Supe que el asunto era musical y así continué leyéndolo, esporádicamente, incluso en el Festival de Poesía de Costa Rica 2014 afiné definitivamente el cómo quería leerlos, y la idea pasaba por hacerme acompañar de una banda como lo hice en las presentaciones de Blancas Piranhas en Honduras, con Radio Zativa y Royal Blues, pero ya no encontré cómo.

3.1 WRS – Si compara su crecimiento y madurez como persona, poeta y escritor, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-poético o no de entonces (anterior) con el de hoy?

3.2 FE – Definitivamente siento la distancia que he tomado con la elegía cívica, tan proclive a darse en el medio poético centroamericano. El paisajismo es una forma que ya no ocupo quizá porque ya me sirvió para completar el paisaje interior donde necesitaba vivir, y la versificación ha ensamblado con un ritmo interior que entiende la poesía a través de un pentagrama más holístico, cercano a lo que buscaba el compositor húngaro Béla Bártok con todo y su mundo de convocatorias musicales desde la cotidianeidad.

4.1 WRS – Fabricio, ¿cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y Honduras, y fuera de estos dos países en los que ha tenido la oportunidad de vivir o sobrevivir?

4.2 FE – Creo que gran parte de mis textos están imbuidos del fervor ideal -recurro a Mario de Micheli- que mi generación en Honduras tomó como fuerza de acción colectiva. Eso incluye las grandes pláticas y fiestas, complicidades políticas, desencuentros políticos y la organización política militante, no solo a nivel ideológico, sino en la organización de la gestión cultural, desde el Taller de Poesía Casa Tomada (1992-96), la Biblioteca Andante de Rubén Izaguirre y Pez Dulce (2000-2004 en Tegucigalpa) hasta pasar a Paíspoesible y Artistas en Resistencia al golpe de Estado en el 2009. Existió todo un carrusel donde el vertiginoso girar nos concentró en la idea de una Honduras que por fin se liberaba del determinismo modernista, y para ello, buscamos integrar a los maestros vivos de la poética nacional posvanguardia, Roberto Sosa, Rigoberto Paredes, José Luis Quesada, Livio Ramírez, Helen Umaña, José Adán Castelar, Tulio Galeas, Pompeyo del Valle. En torno a ellos asumimos un grave compromiso: ser felices hasta morirnos de la risa de la Honduras cívica.

En Puerto Rico he tenido una dicha muy precisa, casi diría que he tenido la fortuna de un pulidor de diamantes que se arroba con un tesoro que no es de él. Aprendí a conocer esta inagotable isla a través de la dolorosa poesía de Iris Alejandra Maldonado y luego por la musicalidad de Mayda Colón, mucho antes que la de Julia Burgos. Cosa de tiempos, por supuesto, pero de ahí en adelante he aprendido que nada de la poética boricua puede entenderse sin la impronta de las mujeres. Alex Maldonado Lizardi es mi asombro personal por lo mucho que coincido en su búsqueda de estructurar el discurso poético, y la poesía de Liliana Ramos Collado me sigue dando lecciones, así como la de José Raúl Gallego, Amarilis Tabares, David Caleb Acevedo, Nicole Delgado, Rafael Acevedo y Ché Meléndez. Crezco en esta nueva vida borincana, y seres humanos espléndidos como Vilma Reyes, Hilda Vélez, Marcos Reyes, Antonio Rosa, Linda Rosa, Angie Camacho, Gaddiel Ruiz, Cindy Jiménez-Vera, Víctor Figueroa, Alex Maldonado, José Ernesto Delgado, Zayra Taranto, Alexandra Pagán, Manuel Almeida, Rafael Acevedo y Enid Álvarez me han dado la confianza para mis primeros pininos en esta isla escrita, agradecimiento que extiendo hacia Tite Vásquez y hacia vos, por supuesto. Y claro que también hay un fervor ideal en Puerto Rico, algo que siento profundamente.

5.1 WRS - ¿Cómo concibes la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares, bien sean escritores de poesía u otro género?

5.2 FE – El cuerpo habla a través de sus heridas. Bien lo describió Shakeaspeare al poner en voz de Mario Antonio que cada herida de Julio César eran bocas que gritaban la infamia de su asesinato. Latinoamérica, entonces, habla a través de Puerto Rico y Honduras, naciones a las que pertenezco sumidas en un colonialismo que intenta desangrarlas. Cualquier cosa que siga escribiendo está circunscrita a este dolor y el dolor tiene diferentes formas de recibirse.

6.1 WRS – Sé que vos sos de Honduras y que vives en Puerto Rico. ¿Se considera una autor hondureño o no? O, más bien, una autor de literatura, sea esta hondureña o no. ¿Por qué?

6.2 FE – Soy un escritor hondureño, ahora más que nunca. Lo atávico jamás me abandona, mucho menos ahora que el imperialismo amenaza con hacer de Honduras un territorio yermo, disgregado.

7.1 WRS – ¿Cómo integra su identidad étnica y su ideología política con o en su trabajo creativo?

7.2 FE – Sístole y diástole. Soy un mestizo y alcanzo a percibir hacia dónde respira mi memoria. Presto atención a los ecos que la memoria diversa me trae y si algo la amenaza, tengo la estructura ideológica para protegerla.

8.1 WRS – ¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor hoy en Puerto Rico?

8.2 FE – Trato de pulir mi disciplina de escritor. En Puerto Rico he encontrado un espacio calmo sin la cadena de enajenación mediática que bombardea desde los medios de represión hondureños. Y claro que aquí los hay, más perversos, incluso, pero estoy en cámara de despresurización todavía. El mar es un gran tanque de oxígeno.

9.1 WRS – ¿Qué diferencia observas, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática de éste? ¿Cómo ha variado?

9.2 FE – Creo que los que conocen lo que escribo, que no es solo poesía, se habrán dado cuenta ya de mi insistencia. Calidad e insistencia no son sinónimos, pero son gemelos que sospechan uno del otro. El “público lector”, por lo tanto, tiene más que derecho a dudar o a creer firmemente que estoy diciendo algo vital.

10.1 WRS - ¿Qué otros proyectos creativos tienes recientes y pendientes?

10.2 FE – Voy hacia la publicación de mis cuentos y una novela. Los poemas continúan su torrente bajo el título Los Juegos Fascinantes y Las Crónicas del Capitán Snorkel. Quiero consolidar mis crónicas y ensayos… Y mi fotografía.

sábado, 30 de marzo de 2019

Juana Pavón deja a Honduras sin nombre


Juanita ha fallecido ayer. Ayer -quiero creerlo- le tomé estas fotos. Fue durante el almuerzo de despedida de Honduras que me preparó el Maese Rafael Murillo Selva, en su casa en San Juancito. Juanita estaba ahí para despedirme, con un enorme cariño que me conmovió. Ayer era abril del año 2016 y la vida era larga y sin ningún marzo del 2019. Su poesía estaba siempre con ella, textual y físicamente, tan contundente y visceral como la primera vez en que supe que ella, más que un sismógrafo huidobriano, era el mismo terremoto que tumbaría cualquier buena intención poética de nuestros primeros pasos. Sí, Juana estaba ahí siempre, y quien quisiera preciarse de poeta debía entender que su presencia exigía textos de vida en tiempo real y además carácter, desenfado, quebrantamiento -de canon y cardíaco-, lucidez rabiosa.

Tuve un pequeño espacio para conocerla. Tuvimos nuestra cena de chino y cawamas inacabables. Nos leímos poemas una tarde en El Picnic y me aguanté, estoico, la primera gran putiada  vía telefónica que nunca recibiera a las tres de la madrugada. El asunto era por una foto pero la próxima vez que me la encontré me dijo que no le parara bola, que ni su misma imagen podía competir con ella.

La leí desde que supe de ella y dejé de leerla cuando supe que había trasladado todo su espíritu a la oralidad más necesaria de la poesía. La poeta, la actriz, la loca, Tegucigalpa derrumbándose, rehaciéndose, la cáustica, la genial dueña de todo espacio donde llegara, voraz escarmentadora de "lo modosito", la Maestra, Juana Pavón nos deja y a Honduras como que no le queda ni nombre, ni apellido. La República de la poesía duró de 1945 al 2019 ¿Bajo qué otros fundamentos tendrá que ponérsele nuevo nombre a Honduras?

Claude Levi-Strauss: lo que deseamos salvar


"Si se esperara del antropólogo -Dios no lo quiera- que presagiara el porvenir de la humanidad, no lo concebiría sin duda como una prolongación o una superación de las formas actuales, sino, más bien, sobre el modelo de la integración que reuniese progresivamente los caracteres propios de las sociedades "frías'' y ''cálidas''. Su reflexión anudaría nuevamente el hilo con el viejo sueño cartesiano de poner las máquinas al servicio de los hombres como si fueran autómatas y seguiría su huella en la filosofía social del siglo XVIII hasta Saint Simon; pues al anunciar el pasaje ''del gobierno de los hombres a la administración de las cosas'', éste anticipaba a la vez la distinción antropológica entre la cultura y la sociedad, y esta conversación -cuya posibilidad nos hace posible entrever al menos, los progresos de la teoría de la información y la electrónica-, de un tipo de civilización que inauguró hace tiempo el devenir histórico, pero al precio de una transformación de los hombres en máquinas, en una civilización ideal, que lograría transformar las máquinas en hombres. Entonces, con la cultura encargada de la misión de construir el progreso, la sociedad se liberaría de una maldición milenaria, que la obligaba a  esclavizar a los hombres para que hubiera progreso.

En lo sucesivo, la historia se haría sola, y la sociedad, colocada fuera y por encima de ella podría adoptar una vez más esta estructura regular y como cristalina, respecto de la cual las sociedades primitivas mejor preservadas nos enseñan que no se contradice con la humanidad. Desde esta perspectiva, aunque utópica, la antropología social encontraría su más alta justificación, ya que las formas de vida y pensamiento que ella estudia no revestirían solamente un interés histórico y comparativo, sino que corresponderían a una oportunidad permanente del hombre, sobre la cual la antropología social tendría la misión de velar, particularmente en las horas más sombrías.

Nuestra ciencia no podría montar esta guardia vigilante -ni siquiera hubiera llegado a comprender su importancia y necesidad- si en las regiones atrasadas de la tierra no hubiera hombres que resistieron obstinadamente la historia, y que permanecieron como una vívida prueba de lo que deseamos salvar''.

L.S.

lunes, 4 de marzo de 2019

Iris Alejandra Maldonado: prólogo de Alexandra Pagán para El abismo silba una canción de vaqueros, Ediciones Aguadulce, 2019


UNOS CUANTOS PIQUETITOS: PRÓLOGO

a nadie se le ocurrió ser poeta
y escribir la constitución propia
-Iris Alejandra Maldonado
 «Unos cuantos piquetitos» (1935) es un óleo sobre metal ejecutado por la reconocida pintora Frida Kahlo, se exhibe en Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México. En el cuadro figura de modo macabro la escena del asesinato por violencia de género que sufre una mujer, desconocida ya. «Unos cuantos piquetitos» fue la explicación que dio su marido (el asesino) en los tribunales. Los «piquetitos» fueron 20 puñaladas violentas, brutales. En la pintura el hombre sonríe, parece estar satisfecho, guarda su pañuelo en el bolsillo mientras mira el cadáver con una tranquilidad malévola. Kahlo inmortaliza la violencia de género, la denuncia. Kahlo sufrió también violencia de género, su labor pictórica se une al reclamo histórico por los derechos de las mujeres. A este reclamo se le une Iris Alejandra Maldonado, cuya voz poética presenta la violencia de ser mutilada, apuñalada y sobrevivir.
Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade. Dolor, miedo, encierro, angustia… las sensaciones que se evocan en este poemario son incómodas y no permiten sino solidarizarnos, hermanarnos, revestirnos y a(r)marnos. Iris Alejandra Maldonado es una alquimista. Su poemario El abismo silba una canción de vaqueros tiene el poder de transmutar la violencia en canciones poderosas de reivindicación, ajuste de cuentas y liberación. Mas esto no lo digo desde un dejo new age espiritualista de cable tv, sino que me refiero a que su alquimia se vale de las palabras para que, mediante metáforas y referentes literarios, bíblicos y populares, se construya un universo poético que sirve también de manifiesto feminista. Y no digo esto como quien dice «en las siguientes páginas leerá un panfleto de lucha feminista», no porque considere que eso hace del poemario uno menos valioso, sino porque este libro es una búsqueda, una remembranza; es poesía. Su lectura provoca unas miradas y reacciones que yo cualifico de este modo porque el contenido conjuga el amor y el horror, la belleza y el espanto. El poema «Después del tajo», por ejemplo, despliega un catálogo de violencias que resultan grotescas y repulsivas, pero que al tiempo son denuncias poderosas que conmueven.
El poemario registra la caída que lleva a un punto originario: todo y nada; el lenguaje como espacio de transmutación. Nos anuncia la voz poética: «dejé de ser el vómito de dios». Contundentemente los textos metapoéticos marcan el ejercicio estético como parte del secreto de esta alquimia que me empeño en plantear. Sin embargo, es una experiencia enmarcada por el horror, insisto. Una constante del poemario será conjugar el espacio conyugal con fosas; las sábanas nupciales se tiñen de sangre y la voz poética ajusticia, devuelve el derecho de ser, de vivir, de estar entera, segura, incólume, feliz y libre. Los espacios domésticos son cárceles, sepulcros; están cargados de toxicidad. Allí precisamente la poeta se enfrenta a la amenaza de su anulación con los poderes alquímicos de la poesía. De la determinación de la sobrevivencia y el amor propio surge un discurso estético, una obra de arte que sirve a su vez de homenaje a la resistencia femenina, al poder de las mujeres. Declama en «Abanico de mano»:
cuatro paredes
barrotes de piel
una fosa king size
es mi cama

yo no juego con la muerte

no quise morir
Y se vive, se sobrevive, con heridas y cicatrices, declamará:
una mujer y cicatrices
que se ofrecen a un dios
con los ojos abiertos (destaque mío)

pero también acciona con metáforas, conjuros y relatos unos más fantásticos que otros, unos bellos, otros horribles. Así el poemario recoge y conjuga extremos y centros, los prepara como elixir, los vuelve artificio liberador. Camino y búsqueda. Encuentro con el lenguaje, reproche:
«El nombre no hace la cosa» titula un poema/advertencia/reproche; las cosas preexisten, como el ser espejo. Mas subrayo, es un poemario que corta, que duele. Nos violenta al hacernos testigos del más cruel de los terrores, el que sufren las mujeres como resultado de la violencia de género en manos de sus parejas. Iris Alejandra Maldonado toma el mito bíblico de la mujer de Lot[1] para enmarcar la violencia a su cuerpo de mujer, víctima de la violencia patriarcal:
no mires hacia atrás
ordenó otra voz
y no pude evitar voltearme

allí estaba yo
en el espejo 
en el hielo y su imagen
                                               piedra

La voz poética tornará su mirada hacia sí misma en ese espejo que es la poesía. La reflexión tendrá propiedades caleidoscópicas que transmutarán en versos violentos y firmes, hermosos. Continúa el poema:
me diluía
entre el aceite y el humo
me diluía
en aquel hombre
[…]
en él fui agua
Esa mirada de ojos abiertos se detiene en su genealogía: madre, abuelo, padre. Cada poema escudriña orígenes y desvelos, discursos (de)formativos, microviolencias que comienzan en el núcleo familiar (como esclavizarse por amor al padre) y establecen precedentes a las violencias que les suceden. Leeremos versos como:
comienzo a vivir para la muerte
como antes

y unos muy transgresivos que acusan:
mi madre me parió a los 25 años
lo recuerdo bien
y desde que me parió traquetea en la cocina
despescueza gallos        gallinas conejos hijas

Los reclamos son también íntimos: «Te pedí fuego» se titula el poema cuyo primer verso declama: «y tú implantaste fiebre». El fuego, elemento de la alquimia será también presentado en otro poema: «Es de fuego este país», en el cual el país es fuego, agua, aire, tierra; un puente que: «nunca será mío, es solo fosa». La denuncia individual se colectiviza y nos incluye a todes. Resuena la pregunta: «¿cicatrizarán las heridas/ aun estando varios metros bajo tierra?»
En «El mismo poema», usa la metáfora del espejo para destacar el poder de la experiencia poética:
te nombro espejo
y te eriges frente a mí
observas a tu mujer cortada
                              deseas mis cicatrices

                         detienes el tiempo
                                tu
beso
                                       p
                                            a
                                                r
                    a
       
                                             cada una
ellas dejan de ser papel
serpentean rojo púrpura
se colocan el sombrero de la noche […]

Las mujeres violentadas dejan de ser papel, estadística, noticia del periódico sensacionalista, pero están muertas. La mirada a la experiencia nos da un mismo poema; ¿acaso no todes queremos el mismo poema? ¿Uno en el que no exista dicha violencia? Y es la mirada, que se vuelve nuestra en el poemario, que es el elixir de la alquimia de la voz poética la que finalmente nos transmuta.
me nombró ojos
y fui feliz

leemos y repetimos «fui feliz»…
Este poemario resulta de la cuidadosa labor editorial del equipo de Ediciones Aguadulce, es el primer poemario de la autora. El libro está dividido en 5 secciones: «In medias res», «Un retrato familiar», «Estudio legal de mariposas», «Vita brevis» y «Archivos». A elles y a Iris Alejandra Maldonado le extiendo mi agradecimiento por la valentía y el amor. Me queda repetirles la advertencia a les lectores: «Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade.»

Alexandra Pagán Vélez
Santurce, Puerto Rico




[1] Me refiero en específico a los poemas «Estatua» y «Peregrina de la sal». En estas coordenadas coincide con la poeta Carmen R. Marín y su poemario Cosmogonía y otras sales. La coincidencia temática entre estas poetas (Carmen R. Marín también trabaja el tema de la violencia en Salvahuidas) las vuelven poetas que deben leerse juntas.