En espera de la tormenta Dorian se pueden pasar de largo los huracanes más precisos: la declaración ayer de Macrón, presidente francés, aseverando que está llegando a su fin la hegemonía de occidente, que Trump le haya cortado las alas a los halcones respecto a Irán y China y Siria y... bueno, con Venezuela continúa ya que no pierde de vista la ley pétrea de la doctrina Monroe. El otro huracán de fuego avanza sobre el planeta, desde la Amazonía hasta Uganda, desde Borneo hasta Honduras, nombres y nombres y nombres de criminales al mando de las políticas forestales pasan con amarga alevosía, casi con pasos de brazas ayudando a atizar lo que le cambio climático ya tiene preparado. Así va el asunto, nada errático como la tormenta Dorian sobre Puerto Rico, nada que ver, diría que camina metodológicamente preciso.
Mientras tanto, recibo dos gestos de hermandad que son casi una mano en el hombro que me pide retomar la esencialidad del asombro. En parte son poemarios que traje de Costa Rica y Honduras, y en parte son gráficas alegrías o textuales honras. Me he dedicado a leer -cuando la universidad me lo permite- cada poemario que me fue dedicado, y digo que leerlos significa leerlos de cabo a rabo. Es signo de respeto hacerlo, cortar de raíz la banalidad esa de acumular trofeos de la amistad y no entrarle a fondo al contenido y al auténtico diálogo que significa que nos obsequien un libro ¿Se buscan los festivales para este diálogo textual a fondo? No, he comprendido que los festivales son una coincidencia portentosa o los cónclaves fundamentales para trasegar el pensamiento poético inter pares. Lo de la didáctica creo que paso (esta vez sí, como Dorian), las campañas de lecturas en colegios de secundaria, paso, las asistencias a eventos que se perfuman con la presencia del poeta, paso, los eventos que son fines en sí mismos y no para la poesía, paso. Ya estuvo bueno.
Aquí parte del rastro de los últimos dos meses:
A Fabricio Estrada (texto del poeta salvadoreño Noé Lima)
Desde El Carrizal
Hasta El Vino te vieron llegar
Con un sapo moteado en la mochila para detener el lamento del ciruelo
El imaginario juicio de la lluvia en la copa de los árboles
Que la vida es sólo una partitura para ser leída por la humedad del rocío
Te vieron llegar como Graves
“Lleno de muchas formas”
Con un pañuelo de arena en el cuello
Con una arpa de vidrio como escudo ante los temporales
Y una estrella de sal en la mirada
Para poder domar a los helechos
Al manómetro que tiene la medida de las nubes cuando rezan
Lo hicieron con la censura del incendio
Como el duro abrazo del árgoma al recordar a tu padre
La mirada de abedul de tu abuela
(que como toda abuela lo cura todo)
El empellón de la rodilla
La escarlatina apedreada por las crayolas
Hasta el olor de la pólvora
Lo hicieron créeme
Como cuando halagamos a un poeta
Con su laminado tren corcho antes de morir
Y su pezuña de granizo cuando grita
Como Graves
Así te vieron llegar a esa Sabana
Con los cenicientos poemas que terminan siendo una despedida
Para tu hijo
Para tu sombra de duras escaleras
Acribillada por la yema pálida del astro
Con su rostro de niña muerta
Como Graves con sus circulaciones de invierno bajo los huesos.
de su blog: https://dedicartpoem.blogspot.com/2019/08/en-la-altitud-de-la-sabana.html?m=1&fbclid=IwAR3el8EIEOn8pBPPUpOoiJtL7x9-2XfsXi0vLwIWET-IMNlQU_I8u00R_Bg
miércoles, 28 de agosto de 2019
martes, 16 de julio de 2019
¿Y qué tiene que ver la obra Tengamos el sexo en paz con los choferes de buses de Tegucigalpa? - Fabricio Estrada
Sobre la cultura del automóvil se podrán decir muchas cosas a partir del fetiche sublimado por el consumo. He querido abordar esta realidad casi totalizadora en Puerto Rico desde que llegué a la isla, entender los mecanismos de la satisfacción por esa propiedad móvil y veloz que tan bien le ha funcionado a la colonia en su afán de fragmentación social y en el acrecentamiento de una individualidad donde el automóvil es la verdadera patria, acondicionada a placer y con las fronteras de fibra de vidrio muy bien acolchadas. Más allá del parabrisas, el mundo puede dar vuelta en U. Pero en Honduras, el automóvil no es posesión generalizada y aún subsiste el transporte público masivo: no propietarios conduciendo a decenas de miles de no propietarios.
En Honduras funciona de otro modo la psicología detrás del volante, y creo que tiene mucho que ver con el deseo de propiedad donde actúa el narcisismo más negativo. Al ser testigos en velocidad propia -lo de carne propia dejémoslo para cuando nos regrese el alma al cuerpo una vez que nos bajemos del taxi o bus- de la forma en que los conductores afrontan la calle y su oficio en Tegucigalpa, casi se puede decir que el conductor roza el límite entre el asesinato y la violencia sexual. Un enorme pene de hojalata con llantas incorporadas y la lascivia de manosear al otro bus o al otro taxi que se viene encima con las mismas intenciones. Son innumerables las ocasiones en que he visto como los buseros aceleran cuando la gente aún no ha terminado de bajar o subir, cuando el pequeño grupo intenta cruzar la calle y se da la oportunidad de lanzarse encima de ella; cuando en un duelo medieval de penes con carrocería y vidrio se retan a quién se aparta, en el último segundo, de un choque frontal.
Ese narcisismo pervertido del cual hablo y que atraviesa a diario a Tegucigalpa, puede tener su sustento en el siguiente comentario del psicoanalista Jeremy Holmes, quien al abordar el narcicismo desde la óptica de Freud dice:
"A partir de la concepción de la líbido, Freud veía en el narcisismo una estación intermedia entre el autoerotismo y las relaciones de objeto. Las fantasías sexuales y masturbatorias inconscientes de los pacientes narcisistas (no sus fantaseos concientes) constituyen claves importantes para conocer su patología. En los hombres puede darse una enorme inquietud por el pene propio o ajeno. A veces, el narcisista ha abandonado toda esperanza de entablar relaciones de reciprocidad y confía, en cambio, en el poder y la coacción para tener acceso a sus objetos, un acceso capaz de brindarle sentimientos de seguridad y de satisfacción. De ahí que sean corrientes las fantasías sadomasoquistas".
Lo de sadomasoquistas se traslada hacia los pasajeros y sus obligada relación diaria con los insatisfechos choferes del transporte público capitalino, aclaro, como también aclaro ahora que esta es una reseña o nota motivacional para abordar la obra que el Teatro Memorias que dirige Tito Ochoa tiene en cartelera, por estos días, en Tegucigalpa. Hablo de Tengamos el sexo en paz, la adaptación hondureña a la otra adaptación que hicieran Darío Fo, Jacopo Fo y Franca Rame en 1996 en la Italia de Juan Orlando Berlusconi. Mis disculpas, hablo de Silvio Berlusconi, el mismo que, mientras dictaba una normativa puritana para los descendientes de Bocaccio y Agripina, se desataba en las más opíparas orgías a puerta cerrada en el Palazzo Chigi. Quizá no ha sido una equivocación, sí, quizá estamos hablando de Silvio Hernández, el asunto es que la puesta en escena de Imma López ha dado de nuevo al teatro nacional una lección magistral no solo sobre los recursos actorales del monólogo, sino que también sobre cómo se vive -esta vez sí- en carne propia la insatisfacción o el desconocimiento sexual hasta desarrollar toda la velocidad del placer y la satisfacción a despecho de los que hacen el amor, cogen, chichan con la luz apagada y aguantándose los gemidos, así como los pasajeros dentro de un bus a 80 km/h bajando la cuesta Lempira en un busito, bus o taxi destartalado en Tegucigalpa.
Tengamos el sexo en paz puede ser un repaso a los prejuicios actuales y pasados de nuestra sociedad, pero también un definitivo manual de liberación del cuerpo visto desde el cuerpo y ser que más ha recibido la locura de la normativa patriarcal: la mujer. Ya Juana Pavón afirmó que Honduras tenía nombre de mujer, entonces es hora de imaginar la impotencia sexual de todo el machismo hondureño en la violenta arremetida de los choferes de buses y automóviles en general en Tegucigalpa. Total, se trata de saber cómo conducirnos, a qué velocidad ir, en qué buses, taxis o bólidos particulares jamás debemos subirnos.
F.E.
En Honduras funciona de otro modo la psicología detrás del volante, y creo que tiene mucho que ver con el deseo de propiedad donde actúa el narcisismo más negativo. Al ser testigos en velocidad propia -lo de carne propia dejémoslo para cuando nos regrese el alma al cuerpo una vez que nos bajemos del taxi o bus- de la forma en que los conductores afrontan la calle y su oficio en Tegucigalpa, casi se puede decir que el conductor roza el límite entre el asesinato y la violencia sexual. Un enorme pene de hojalata con llantas incorporadas y la lascivia de manosear al otro bus o al otro taxi que se viene encima con las mismas intenciones. Son innumerables las ocasiones en que he visto como los buseros aceleran cuando la gente aún no ha terminado de bajar o subir, cuando el pequeño grupo intenta cruzar la calle y se da la oportunidad de lanzarse encima de ella; cuando en un duelo medieval de penes con carrocería y vidrio se retan a quién se aparta, en el último segundo, de un choque frontal.
Ese narcisismo pervertido del cual hablo y que atraviesa a diario a Tegucigalpa, puede tener su sustento en el siguiente comentario del psicoanalista Jeremy Holmes, quien al abordar el narcicismo desde la óptica de Freud dice:
"A partir de la concepción de la líbido, Freud veía en el narcisismo una estación intermedia entre el autoerotismo y las relaciones de objeto. Las fantasías sexuales y masturbatorias inconscientes de los pacientes narcisistas (no sus fantaseos concientes) constituyen claves importantes para conocer su patología. En los hombres puede darse una enorme inquietud por el pene propio o ajeno. A veces, el narcisista ha abandonado toda esperanza de entablar relaciones de reciprocidad y confía, en cambio, en el poder y la coacción para tener acceso a sus objetos, un acceso capaz de brindarle sentimientos de seguridad y de satisfacción. De ahí que sean corrientes las fantasías sadomasoquistas".
Lo de sadomasoquistas se traslada hacia los pasajeros y sus obligada relación diaria con los insatisfechos choferes del transporte público capitalino, aclaro, como también aclaro ahora que esta es una reseña o nota motivacional para abordar la obra que el Teatro Memorias que dirige Tito Ochoa tiene en cartelera, por estos días, en Tegucigalpa. Hablo de Tengamos el sexo en paz, la adaptación hondureña a la otra adaptación que hicieran Darío Fo, Jacopo Fo y Franca Rame en 1996 en la Italia de Juan Orlando Berlusconi. Mis disculpas, hablo de Silvio Berlusconi, el mismo que, mientras dictaba una normativa puritana para los descendientes de Bocaccio y Agripina, se desataba en las más opíparas orgías a puerta cerrada en el Palazzo Chigi. Quizá no ha sido una equivocación, sí, quizá estamos hablando de Silvio Hernández, el asunto es que la puesta en escena de Imma López ha dado de nuevo al teatro nacional una lección magistral no solo sobre los recursos actorales del monólogo, sino que también sobre cómo se vive -esta vez sí- en carne propia la insatisfacción o el desconocimiento sexual hasta desarrollar toda la velocidad del placer y la satisfacción a despecho de los que hacen el amor, cogen, chichan con la luz apagada y aguantándose los gemidos, así como los pasajeros dentro de un bus a 80 km/h bajando la cuesta Lempira en un busito, bus o taxi destartalado en Tegucigalpa.
Tengamos el sexo en paz puede ser un repaso a los prejuicios actuales y pasados de nuestra sociedad, pero también un definitivo manual de liberación del cuerpo visto desde el cuerpo y ser que más ha recibido la locura de la normativa patriarcal: la mujer. Ya Juana Pavón afirmó que Honduras tenía nombre de mujer, entonces es hora de imaginar la impotencia sexual de todo el machismo hondureño en la violenta arremetida de los choferes de buses y automóviles en general en Tegucigalpa. Total, se trata de saber cómo conducirnos, a qué velocidad ir, en qué buses, taxis o bólidos particulares jamás debemos subirnos.
F.E.
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lunes, 17 de junio de 2019
Evocaciones fronterizas
La siguiente nota es un extracto del trabajo autoetnográfico que llevé a cabo en la clase de Antropología Sociocultural en la Universidad de Puerto Rico. Lo comparto para mantener el hilo de mis indagaciones sobre la transculturalidad que observo en mí mismo a partir de mi residencia en la isla. El tema que define todo el ensayo lo presenté bajo el título "Evocaciones fronterizas: Literatura, Migración y Racialización en Puerto Rico":
Puerto Rico, Historia Oral: Llegué en abril del 2016 a Puerto
Rico. Mi acento es lo que más ha intrigado cada vez que hablo. He sido peruano,
chileno, ecuatoriano y colombiano a la vez. Cuando no hablo puedo ser
cualquiera, pero nunca un puertorriqueño. En una ocasión, en la estación de
buses, un señor se intrigó y me preguntó de dónde era, y al saberlo se interesó
mucho que le contara sobre Honduras. “Oye -me dijo-, podrías ser un buen
locutor por el tono de tu voz… pero pensándolo bien, no creo que te den ese
trabajo porque en Puerto Rico no nos gustan los acentos extranjeros en la
radio”. Me hizo pensar mucho en cuanto a los espacios humanos y sus sonidos de
orientación territoriales, algo que he ahondado con mi colaborador, André
Marcel, puertorriqueño de 32 años y nacido en Bayamón. Hablando con él, hicimos
una suposición bastante sugerente respecto al por qué yo no podría ser locutor
de radio en Puerto Rico: la necesidad normalizada en la isla de una publicidad
que invite a poner en duda a la competencia necesita de un tono muy diferente
al acento descendente de los centroamericanos. Para animar hay que elevar, así
como de manera natural lo hace el acento puertorriqueño[1].
Como la
mayoría de gente que conozco en Puerto Rico y que me ha presentado mi esposa
(Iris Alejandra Maldonado ha publicado ya un poemario ), André es alguien que estuvo
relacionado bastante cerca con el nuevo circuito poético y con el circuito de
creación cinematográfica ya que tiene un bachillerato en Cine y audiovisuales
por la UPR. Ahora ya no participa de lecturas y está completamente comprometido
en su empleo. Tiene un altísimo nivel de cultura general y de conocimientos
literarios y musicales, así como de cine, sin embargo, su situación económica
es precaria como la de miles de puertorriqueños que se han visto acorralados
por la bancarrota colonizadora generalizada y la emigración masiva antes y
después de María. Subsiste con empleo tercerizado y ha aprobado para ayuda
estatal de vivienda. Hemos tenido largas pláticas tanto sobre su propia
racialización (mestiza ) como de la mía.
Dotado de
una inmensa curiosidad, casi de orden antropológico, siempre me ha preguntado
sobre detalles no comunes sobre cómo es Honduras y en qué nos centramos los
escritores hondureños a la hora de abordar la poesía. De esta forma he
comprendido que hay una manera poética de territorializar la palabra y hacerla
parte de lo que necesita escuchar determinada población en el contexto cultural
de su espacio geográfico. Escribir poesía formal en español no garantiza que la
población puertorriqueña amante de la poesía ‘’comprenda’’ la poesía de un
hondureño que aún no conoce en toda su dimensión la resistencia anticolonial desde el español hablado en Puerto Rico
(cadencias[2],
recursos, evocaciones, etc). Le he preguntado entonces a André si él considera
que hay una expresión defensiva de gueto en esta apreciación, y él me ha
respondido que “tendría que conocer un poco más de Centroamérica antes de
identificar tu escritura como hondureña’’[3].
Por otra parte, aún proceda de un país (Honduras) con siete lenguas vivas
signando su visión nacional (inglés, tol, garínagu, miskito, chortí, pech y
español) no hará de mí un escritor cosmopolita en Puerto Rico. Lo sería sí mis
evocaciones estuvieran ligadas al poder hegemónico del inglés y, al mismo
tiempo, a las respuestas creativas contra-hegemónicas. De esta forma mi estatus
será el de un escritor internacional pero no cosmopolita.
André me
recalcó algo muy puntual: desde la revelación de la poesía nuyoricán a través de Pedro Pietri, se impuso una cadencia que
dentro del circuito literario hizo percibir al slam como la lengua del futuro:
la entonación en las lecturas a partir de los nuyorican fue hacia la forma en que suena la poesía oral en inglés
(el flow), que no es otra que la raíz hegemónica del sonido, condicionado a la
vez por la búsqueda de sorpresa en la toma del escenario, así como el rap lo
inauguró en sus acciones de resistencia públicas. A la vez, un lector joven
boricua se establecerá desde el filtro escénico del spoken Word y, de manera natural, estará pendiente del encuentro
del poeta con su place memory nacional de resistencia. Podré disponer de un
capital cultural en Honduras, pero en Puerto Rico, al leer -que no en la
distribución del libro impreso-, tendré que conquistarlo bajo el tamiz de slam nuyorican[4].
En resumen: en Puerto Rico se ‘’lee’’ primero el acento y después se descifra
la evocación poética, una vez definida mi procedencia, la realidad evocativa
local, con todo y sus condicionamientos lingüísticos y de memoria
político-cultural, se activa el interés hacia su propia condición respecto a
Latinoamérica y las correspondencias con los creadores del ‘’patio local’’,
mismxs que, esencialmente, no hablan, ni escriben, ni evocan en el español que
yo utilizo.
Esta última
apreciación no me agarra por sorpresa ya que mi expresión literaria y también
la normalización relacional cotidiana, ha sido una constante prueba de
asimilación de espacio y de la otredad. Cuando publiqué mi primer poemario,
Sextos de lluvia, el texto fue recibido en Tegucigalpa como una buena expresión
rural de transición a la ciudad, y en mi pueblo, cuando se dieron cuenta que
había publicado un libro lo consideraron un producto de Tegucigalpa, “la
capital de la cultura de Honduras”. Tuvieron que pasar más de cinco años para
que mis amigos de infancia aceptaran que había salido de entre ellos un
escritor, y que además “salía en los periódicos”. Aún no tuvieran sensibilidad
para la poesía o que nunca hubieran leído un libro en su vida, hasta ese
momento consideraron que gran parte de su memoria estaba en juego en mis
escritos, y desde ahí, me cedieron representatividad.
Al respecto,
André me ha preguntado a quién represento ahora que vivo en Puerto Rico, si a
la nostalgia, a la patria perdida o a la ganada, a lo que le he respondido con
una situación onírica que me ocurre a diario: desde que llegué a Puerto Rico no
me ha aparecido aún en sueños una escena con paisaje puertorriqueño, si no que
todo sigue siendo una reiteración hondureña. Siguiendo el hilo, le he dicho que
estoy escribiendo una serie de prosas poéticas llamadas Las crónicas del Capitán Snorkel, por aquello de que el uso del
snorkel solo admite nadar en la superficie del mar, y a él le ha agradado la
idea de que la poesía siempre sea el adelanto de un sueño, en este caso, del
día en que por primera vez un paisaje puertorriqueño aparezca en mis sueños más
profundos. Cuando le he preguntado si cree que un día me podrá considerar
puertorriqueño me ha respondido que no, porque él mismo no podría sentirse
hondureño[5].
Ante esto, hemos reflexionado sobre cómo el auténtico bloqueo que el
imperialismo estadounidense ha diseñado para Puerto Rico y Latinoamérica ha
logrado crear zonas culturales del tipo limbo o de desconocimiento mutuo.
Conclusión
En cada
encuentro con André Marcel ha ocurrido esta paradoja: él ve en mí un
interlocutor mestizo latinoamericano, no a un hondureño, y cuando logra evocar
a Honduras desde su música resulta que es el estribillo garínagu (lengua de la
etnia negra garífuna) Watanegui
consup Luli ruami Wanaga lo que recuerda como “algo hondureño”, pero
admite que durante mucho tiempo creyó que esta canción del ritmo punta (Banda
Blanca[6],
Sopa de Caracol) pertenecía al cantante puertorriqueño Wilkins, quien la
popularizó en la isla en versión pop. Cabe resaltar que en Puerto Rico -como me lo
dijo André- se creyó que el estribillo significaba What a very good soup y que para él fue toda una sorpresa que la
traducción al español del garínagu significara “quiero tomar sopa… la quiero seguir disfrutando”. Lo internacional que ha logrado mi
identidad hondureña en Puerto Rico, entonces, fue reconocido a través de un
juego de manos del mercado de la música y no de la literatura ni del
conocimiento étnico de mi país. Por supuesto, ahora que la amistad entre André
Marcel y yo se ha consolidado, lo que yo escribo y le transfiero le da dado
nuevos significados acerca de la hondureñidad y una mayor curiosidad acerca de
la historia política del país, que aún así, admite verlo como un actor de
historia marginal.
Al
preguntarle sobre una hipotética situación en la que él pudiera tener el poder
de decidir qué idioma debería imponer para que Puerto Rico sobreviviera, no
dudó en afirmar que impondría el inglés. Gracias a la entrevista que me dio,
logré identificar algunos mecanismos hegemónicos de la cultura colonial
estadounidense en lo que concierne a la simbolización y comprensión creativa
del lxs puertorriqueñxs y, de este modo, asimilar que ya existe un modo muy
tenaz de escribir, ‘’hablar’’ y resistir en la literatura de Puerto Rico, muy
diferente a la forma en que yo escribo, resisto y abordo la difusa realidad
colonial en Honduras. Crear y resistir al poder hegemónico en Puerto Rico es
algo que inicia desde las bases del code switching (spanglish-slam); crear y
resistir en Honduras concierne a la forma y al canon, lo que significa
prolongar la colonia española con todo y sus valores evocativos.
De igual
forma, y en el transcurso de toda la investigación, aprendía a reconocerme
parte de una Centroamérica de múltiples realidades e hizo que se consolidara
aún más mi insistente latencia ancestral semita[7].
Ante mis amigos de escuela -la mayoría mulatos o de directo ascendente
indígena- yo era el niño blanquito que viajaba seguido y que pasaba en otros mundos por mi inusual insistencia
con los libros. Pasados los años, el traslado hacia una nueva vida en
Tegucigalpa inició una constante de idas y venidas que me llevaron a Europa, a
Sudamérica y ahora aquí, en Puerto Rico. Mi necesidad de volver a Sabanagrande,
mi pueblo, es la mayor constante, aunque sea por breves horas. Una vez que lo
hago, me siento más hondureño y dueño de una identidad mestiza asumida con
fuertes evocaciones dispóricas judías. Esta identidad, ante los ojos de lxs
puertorriqueñxs que me ven sin conocerme, tiene implicaciones de aislamiento en
mí, sensación que he aprendido a sobrellevar con mucha paciencia, si se toma en
cuenta que en Honduras soy un escritor reconocido cuyo capital cultural es
tomado en cuenta en múltiples foros públicos.
Pero ¿no provoca el constante
tránsito de un espacio a otro una personalidad espectral? Esa es la pregunta
que ahora, luego de terminar este proyecto, ha surgido con sugerente
insistencia. Y debo decir que ya la estoy tomando como una identidad
estratégica que me está permitiendo escribir con total desapego, cálculo o
visión out the box. Al final de cuentas, el viejo espíritu translocal
antillano, está dándome las primeras grandes lecciones, y por qué no, las
fronteras móviles que siempre habité sin definiciones ni arraigos de larga
duración.
F.E.
[1] La
altura relativa dentro del registro natural de la voz es significativa. Por
ejemplo, una elevación de altura al final de una emisión puede cambiar
totalmente su significado: con un tono descendente se trata de una simple
aserción; con un tono ascendente se convierte en una pregunta. (Roger Fowler,
1978, Para comprender el lenguaje-Una introducción a la lingüística, pag. 257,
México, Editorial Nueva Imagen)
[2] No
es necesario que un poema dependa de su música, pero si es así, esa música ha
de ser un deleite al entendido (Ezra Pound, 1918, Ensayos literarios, pag. 23,
Madrid, Tajamar Editores 2016)
[3]
Las leyes de la vida individual, que se prestan como las más nobles, que son
cantadas por la poesía, no son más que una negación de la vida de la humanidad
en general. De modo que no parece muy cercano el momento de la reconstrucción
de la totalidad; la realidad sigue permaneciendo sin consistencia, el
pensamiento es incapaz de reconstruir su solidez y su vínculo (Enrico de
Angelis, 1977, Arte e Ideología de la alta burguesía: Mann, Musil, Kafka,
Brecht, pag.133, Madrid, Akal Editor)
[4]
Los franciscanos y otros religiosos que llegan de España son los primeros que
aprenden la lengua de los vencidos y, aún si ese gesto es totalmente interesado
(debe servir para propagar mejor la religión cristiana), no por ello deja de
estar cargado de sentido: aunque solo fuera para asimilar mejor al otro a uno
mismo, uno empieza por asimilarse, por lo menos parcialmente, a él. (Tzvetan
Todorov, 2010, La conquista de América, pag.262, México, Grupo Editorial Siglo
XXI)
[5]
La raza es un concepto colonial que fue
inventado para clasificar las diferencias biológicas, sociales y culturales
percibidas (desde una terrible interpretación mendeliana). La Declaración sobre
la Raza firmada por gran parte de los antropólogos estadounidenses, señala que
el concepto Raza fue elevada a ideología colonial -desde teoremas
cuasi-religiosos: la inequidad como hecho natural dado por Dios-- y desvirtúa
este instrumento de coloniaje con pruebas irrefutables de la auténtica
atribución genética (AAA
Response to OMB Directive 15: Race and Ethnic Standards for Federal Statistics
and Administrative Reporting, 1998)
[6]
Banda Blanca popularizó Sopa de Caracol entre los años 1987-1990,
convirtiéndose en la primera banda de punta-merengue hondureña más reconocida a
nivel mundial.
[7] André
Marcel no dudó tampoco en decir que de primera impresión el creería que soy
árabe.
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lunes, 10 de junio de 2019
Las crónicas del Capitán Snorkel 10 - Fabricio Estrada
Plaza ondulante, mujer que amanece con el cabello mojado y que al despertar te mira por largos minutos antes de hablar. Plaza sorda, tus monumentos son los barcos que deslumbran un momento y luego apagan las luces.
Ninguna gloria deja rastro en esta inmensidad.
Ninguna estatua puede echar raíces.
F.E.
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Poesía
domingo, 9 de junio de 2019
Al modo Renoir
Casa en Sagrado Corazón, Santurce. Esta bella casa ha sido durante tres años una gran contendiente del mar. Desde la ventana de nuestro apartamento, ella se interpone y, como un pavo real, despliega su melancolía. Abandonada hace más de cinco años, la casa está hipotecada por un banco que ahora está rematándola, al igual que cientos de casas en todo Puerto Rico. La zona en que está ubicada es protegida como patrimonio histórico de San Juan, pero como ella, en la cuesta que baja desde la calle Las Violetas hacia la estación del tren, existen más de 10 casas de este porte y en las mismas condiciones, en las que apenas dos o tres han sido restauradas y habitadas.
El huracán María y la ley PROMESA vinieron a dar el tiro de gracia a muchas de ellas, en muchos aspectos, desde el abandono total a ser compradas por estadounidenses a precios irrisorios que, ni aún así, pueden alcanzar lxs puertorriqueñxs, dado el monto de la restauración. La frondosidad y colorido del patio en esta casa era superior antes del huracán: dos acacias inmensas fueron arrancadas de raíz y parte de las copas de los sobrevivientes no alcanzaron a retoñar de nuevo, sin embargo, su imagen, con ayuda de la lluvia en mi fotografía, sigue siendo digna de verla con la mirada de Renoir.
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Fotografía
Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara - Fabricio Estrada
Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé
que migrara
Por supuesto, antes te recuerdo nuestra última plática: Lo que no
termina de convencerme es la prisa de muchos por hacer de Urano y Júpiter dos inmensas
cuadraturas que liguen con la idea de un dios que juega a los dados; que la
palabra dios haya sido inserta para quedar bien con los chicos astrofísicos del
Vaticano y que juegan naipe con imágenes del santoral y que hablando sobre el kairos
pretenden ponerle a Stephen Hawking cuatro caras de revelación y así acallar
las protestas de Juan de Patmos.
Y bueno, lo que tampoco termina de convencerme es que tuvieras que
irte partiendo madres a través del istmo de Tehuantepec, agarrado como un ácaro
a las cerdas de la bestia, ahí parado como Leonardo di Caprio en el Titanic más
veloz que puede ofrecer la nación mexicana, sin máscaras de El Santo como
aquella con que me vencías de niño, no, sólo tu cara de tacómetro enloquecido
siempre en dirección norte, recibiendo en tu frente la variación de nombres con
que traduce el viento a los grillos, saltamontes, langostas, chapulines,
cricket, Grass hopper, lobsters, todo cambiando de significado a medida que
acelera la distancia y tu cuerpo se va haciendo más pesado por los recuerdos y
eso que ya solo sos el hueso y ese nombre que te suena extraño cuando lo grita
la migra en sus parlantes de circo y que vos hubieras deseado oír el día en que
te anunciaran la beca.
Pero lo que en verdad no termina de convencerme es que ya incrustado
en ese norte desolado, me mandés videos donde vas por la octava cerveza en
medio de un campo nevado al que solo un asesino en serie puede llamar hogar, ahí
entre fantasmas de bisontes y bosques marchitos dignos de películas de brujas.
No me mandés a decir que el cielo es claro y que se puede ver hasta
un Bosson de Higgs cuando sumás la décima cerveza. Bien sabés que un hombre
desolado, bajo la lluvia o nieve, tendrá que tragarse dos cajas de chelas para
romper la ley que te prohíbe estar en dos lugares a la vez.
Decime, nada más, que extrañás a Honduras.
F.E.
(de Los juegos fascinantes, próximo a publicar)
miércoles, 22 de mayo de 2019
Elsye Suquilanda - Ecuador
Berlín ich Liebe
dich
Ambiente libre y
tolerante
Puedes llamarte Oscar y tener tetas
se vienen las nuevas elecciones
un partido ofrece semillas de marihuana
habemus:
Pingpong
Simius
cacatúas
elegantes de cola larga
culebras
rosadas desnudas, toman sol en tiempos de verano, o a la mínima presencia de un
rayo solar.
Los
vodkarius verdus en shorts carbono 14
Esos que tienen la capacidad de transformarse con tan solo un
sorbo de algún líquido mágico y sorprendentemente hablan en lenguas….
Las ratas
ojonas que saludan al transeúnte
tus niños juegan libremente
bebes parqueados en sus cochecitos fuera de las
tiendas mientras mamá hace las compras
Los punkis declaman
Maradona berlinés con panza cervecera
dirige el equipo de fútbol del barrio
El Hulk que sonríe con medio cuerpo al descubierto
El que patina con cigarillo en la mano derecha y
cerveza en la izquierda,
con audífonos y cantando!
Poemario:
"Agua de Mono Eau de Toilette Spree" 2016
Cyberpoet
Me voy con "Herni" a la
"Disco" en "Serbia"
o es que tengo ¿una hernia cervical?
a Herni,
le tomó tanto tiempo decirme ¡que
quería!
Explicaciones
diagnósticos
que más suenan a arreglos de
carrocerías.
- Serás un auto de lujo!
- Serás la modelo 001 barbie Andina!
Si te cambian el disco,
serás un discazo de larga duración.
!Soy un ensamble
con motor alemán y carroceria andina
Llevo dos titanios de 14 x 15 mm en la yugular!
Poemario:
“Agua de Mono Eau de Toilette Spree” 2016
Mujer de Pelo en
teta
Mujer de Pelo en Teta
Porque tú lo vales
Porque yo lo valgo
Porque todas lo valemos
Siempre con los huevarios bien puestos y el corazón
de algodón
Mujer de Pelo en Teta
!Adelante¡
Poemario: “Yo te
envío mis amígdalas en una paloma mensajera” 2014
Barrio
LSD
de los peculiares
vecinos
de los libros de
Kafka, Faust,
Marx, Trotsky,
de los túnel
transterra
hasta el mismísimo
Che Guevara
cruzan la pierna
gratis por todo lado
los perros de
nombre Einstein,
Nietzsche, Mozart,
Julius
Hércules
la jungla salvaje,
el budista,
la cantante de
ópera,
La tienda que vende comida gourmet para perros,
El Bar “Der Neuen
Deutschpoeten”
¿porque tan vacío?
zapatitos con
ruedas
camino de piedra
Oscar Schindler
vivía a una cuadra de mi casa
exclama un hombre
en la Raumerstraße a voz pelada!
43 años la vecina
polaca - alemana
defendiendo a los
animales
se rehusó a decir
" hello hitclif"
cayó en cana sin temor,
una y otra vez.
El restaurant
Frida Kahlo "comida mexicana"
pero que no es
mexicana
más bien es una
fusión turco-alemana
El escritor finlandés Seepovaara juega
ajedrez
a los exteriores
del bar griego Misirlou.
Me es tan
familiar…
¿Es o no es el
actor del film " los Educadores"
quien da un sorbo al café mañanero
en la panadería francesa?
Si! y recién me
desayuno, que ha sido mi vecino
El Lakino man
Los elfos de los
kioskos
los bares, las
tiendas vistosas,
los restaurantes
que abrazan con
sus alas circulares a mi LSD
Lychenerstrasse, Schliemannstrasse, Dunckerstrasse
Poemario: “Agua de Mono Eau de Toilette Spree” 2016
Ecuatoriano Kitch
Trepa al bus vía
al sur, vía al norte
Chofer: ¡música!
O los chistes de
todo tipo, hasta los más agrios…
Los ribukjs
cosidos por el zapatero don Luis…
El calzón limpia
polvos,
El ceviche en
balde,
Grosella y limón,
Aguante vea…
No sea malito, se
fue a volver…
Que no puede… Que
vuelva mañana…
La tienda de la
esquina
Con los productos
La Favorita,
La confianza del
vecino tendero,
Y la cuenta en el
cuadernito
¡Dará anotando
veci!
Bueee….
El Ecuador lleno
de esa locura
Y ese caos que
tanto me alegra la vida…
Grosella y limón.
Aguante vea…
No sea malito, se
fue a volver…
Libro: “Me fui a volver” narrativas,
autorías y lecturas teorizadas de las migraciones ecuatorianas. 2014
Parking
trolle frente al streeper club en la Danziger
hay un pene
y sus gotas palpitantes
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
pasan las
generaciones jóvenes,
las generaciones antiguas, pasa la vida,
pasan los
turistas, pasan los sueños,
pasa el aliento de alcohol,
pasa el hollín de los
cigarros las bicicletas cojas,
los autos con uñeros, la poesía en bragas
doradas....
Se escucha a
los lejos entre dientes:
- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado ha ganado las olimpiadas de invierno.
- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado ha ganado las olimpiadas de invierno.
Era una
situación -Karl Marx Strasse- la que se vivía
Poemario interactivo: “030 – Berlín” 2018
Una ojeada al buitre sin tripas
Y como suele suceder un día, mirando el periódico
nacional.
“Busco damita inteligente, no importa su condición
económica, estatura 1.60, gorda, flaca, que esté dispuesta a llegar a una
relación más seria... pero eso sí, que sepa hacer:
Feijoda, arroz con huevo, carne azada, chucchucaras,
motesito de San Juan, mote sucio, el sancocho, el morocho, viche, corviche,
bola e’verde, camarón, los tamales, la caucara, la guatita, los roscones,
yapingachos, la sesina, los sambates, el quimbolo, sarandajas, el menudo, el
librillo, la lengüita, feijoada, feijoada, chicharrón, la fritada, yahuarlocro,
el mondongo, el sango, las arvejas con guineo, papi huevo, papi carne, el
tronquito, la salchicha, caldo e’patas, arroz con chancho, misturiada, la
chanfaina, 7 pingas, el san peter para que no me pateé, la melcocha, alfeñique,
la nogada, los confites, bocadillos, la cocada, los bueñuelos, el quesillo, y
los pinchos, feijoada, feijoada.
Y, por favor, que no olvide: emborrajado, el morocho,
molleja azada, huevo duro, tallarín en hoja del seguro, seco e’ chivo, leche de
cabra, come y bebe, repesito, rompope y el arrope. Y te aseguro que seremos muy
felices.”
Firma: El gato solitario (Pueblo misceláneo, multiétnico,
gracioso, lleno de novias del cholo death)
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003
Gasas en los úteros
Escasos los latidos del corazón, con la concha bien
rasurada con gillette y el yodo que vertía su efecto por la entre pierna; viaje
largo y sin retorno hasta una hora después, o dos, dependiendo del caso.
Yo le curo, me decía, yo cobro caro, pero efectivo... Si
tiene dolarcitos, mejor. Mientras José de Sucre me guiñaba el ojo, Rumiñahui y
Espejo se acercaban a decirme algo al oído, ya fue tarde...
Arrojada en una cama con caras extrañas a mi alrededor,
arriba de mi cabeza un aparato muy similar a una nave extraterrestre o ese
calienta salchipapas de los vendedores ambulantes.
No te va a doler, me dijo, un viejo gringo, el
anestesiólogo con floripondio...
Llegando a la casa con mis pies hinchados y mi cuerpo de
marrano. ¿Porqué? Algo salió de mi alcance, algo no tenía sentido; una
hemorragia de callejuelas de rosas marchitas, una gasa que se despedía en el
remolino del inodoro me avisó... Casi te matan, pendeja. Solo ahí recordé que
este man era oncólogo y no ginecólogo.
!No se harán operar así no más!
!No se harán operar así no más!
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003
Elsye Suquilanda, nacida en la larga ciudad de Quito a
las faldas del volcán Pichincha, estudió cinematografía y producción de radio y
televisión en Chicago y Quito. Creadora
multivitamínica, escritora, poeta, tejedora de videos, gestora cultural,
activista por los derechos de los animales, co–creadora de la corriente
perrosófica “Chichoismo”. Ha participado de varios festivales de literatura,
cine y arte en Latinoamerica, Europa y USA. Autora de 8 poemarios, 1cuento para
niños, guiones cinematográficos y de teatro. Su poesía y escritos constan en
varias antologías, revistas, blogs, cortometrajes. Traducida al alemán, inglés,
francés, japonés, portugués, finés y shuar. Su obra ha sido analizada por la
escritora peruana Ethel Barja para Latinale Académica y es parte del libro
“Todo boca arriba”. Reside desde el 2008 en Berlín
creando así poesía 100% ecuaterrestre made in Berlín. Es parte del Kollektiv
Dunckerstrasse.
“Costumbrista-surrealista,
mi cabeza es como un mercado de pulgas, juego de palabras que se compaginan en
una frase poética”
email:
elsyesuquilanda@gmail.com
Etiquetas:
Fotografía,
Poesía
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