miércoles, 23 de agosto de 2017
Caligramas, desde hace muchos caligramas atrás
Guillaume Apollinaire es quizá el reconocido autor de los caligramas mejor conocidos del siglo XX, pero los menos conocidos se remontan hace siglos, como lo muestra esta bella entrada de Pijamasurf:
http://pijamasurf.com/2017/08/aratea_dibujando_constelaciones_con_palabras_en_el_siglo_9/
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Ilustraciones,
Poesía
Rommel Martínez - Honduras
Foto: Fabricio Estrada
Inminencia
Ver
Ver es sentir
los motores en la calle
cantan poesía absurda;
tengo un recuerdo futurístico
alguien entra,
transfiero mis moléculas
ante una película japonesa
la poesía
se adueña de todo
y todo
es este cuarto
con sillas de barbería y maquinas
alguien entra
veo un arma como una fosa nasal,
me encuentra y algo se detona en el aire
ver
ver es sentir
creo que son los motores del artilugio
las pulsiones del corazón
creo que es el amor reventando
sangrando en mi cuerpo
hay balas
que son lo mismo que las caricias a destiempo
no sé porqué vinieron
ni de donde,
ver
ver es sentir,
alguien entra
me confronta
una detonación
creo que es el amor
me veo.
Morir.
Transeúnte
El viento es un río alrededor de las piedras;
la transacción de los elementarios químicos consiste en esquivar los edificios,
puestos comerciales itinerantes y minas de desechos corporales de los perros.
Ésta es la marcha de los martillos;
parvadas de gente, danzando de un lado a otro entre la liquida imagen del
viento, tras el sitio donde su destino se asienta. Bailan todxs en las
corrientes del aire, entre los edificios cuevas rocas, mientras se evita la
indecencia de morir, contra el tiempo de emigrar al sur.
Media culture process
No nos bombardearán por la noche
Cuando después de la cena
Los niños duerman
Y conversemos en la intimidad con el amor
de la vida
No nos bombardearán por la noche, no
Ni tras la sombra
Evitando la belleza,
Será para sufrir la rabieta del día
En el trabajo
En la plaza pública
En algún lugar frente a las pantallas del
corto circuito
Cuando no tengamos tiempo del beso íntimo
del amor de la vida
y nuestro último deseo sea
el cuidado de los niños y las niñas.
No hay más prisa para quien es un
asesino a tiempo
No hay prisa
Digo que las formas más románticas se
desarrollan
Antes de la luz,
Que toca la monstruosidad
Toda la monstruosidad.
No hay más prisa que infligir la ley moral
En este instante.
Tener que existir a sueldo
Es más hijueputa que morir desnudo,
Es lo que digo.
No hay prisa
No hay más prisa
No hay más prisa ya para quien prefiere ser
un asesino a tiempo
Todo es despacio
Todo es espacio
Todo espacio
Todo es
Todo
Despacio
Despacio
No hay prisa
Digo, hay que hacer morir las ansias
Y resguardar la ternura
Toda nuestra ternura.
El fuego, la rueda y mucho antes la poesía
De una rama nació un libro, y de ese libro;
viento. El viento a su vez, era la
exhalación de alguien que empezaba a delimitar el cenit de su nadir, y dijo
para sí: “el mar parece una naranja, y estas conchas en la playa, su
piel.” Desde el patio trasero de las
montañas nacen los relámpagos, como cascadas numéricas desde las pantallas
universales, anunciando la muerte inimaginable de las cosas. De una rama, nació
el agua, y al ir cayendo a tierra nació un niño. El niño con el tiempo llegó a
ser un hombre; y lo único a su favor era la locura deliciosa de la irrupción.
De una rama nació una iguana, la mascota de un niño en la isla desierta que
suele ser un libro. Se encendieron diodos fotovoltaicos y de las rocas creció
un arrullo que viajaba entre sus tímpanos y los ríos ocultos en el océano, que
es la vida. De su habitad, entramó un lenguaje; lo binario de su digitalización
emancipó su afán de ver las cosas únicamente, para sentir el deseo de explicarlas;
y pensó: “en esto de la poesía no hay nada escrito.” Porque ya sabía que la
poesía era una iguana, y que nació mucho antes que el sueño.
Viaje
en tu tiempo
Como un
niño aprendiendo a tocar el universo
Niño
tiempo
Grito
punzante de agua
Que
también fluye
Que
también pulsa;
Niño
tiempo
Rompecabezas
armado del cuerpo
Eco
enjambre
Interestelar
Orquídeo.
Niño
tiempo
Poesía
quantum
Pulsar
del sueño, niño tiempo
Efecto
Kubrick:
La
odisea
Nuestro
espacio,
El
cuerpo maduro como una fruta
Los
triángulos ardientes
La
mujer exacta.
Armstrong pisa la
fotografía de un sueño
Sin
darse cuenta;
Preocupado por su frase
mejor retocada, hasta el lamento:
“ un pequeño paso para
el hombre…
Aplauso
foto gritería sorpresa
Michael
Jackson camina hacia atrás sobre la luna,
La
humanidad se enorgullece.
Niño
tiempo
Cámbrico
Oloroso
río
Lavando
los pies desnudos
Niño
tiempo
Kubrick
La
ocarina del beso
Alguien
tiene miedo como un orgasmo;
La
mujer exacta
Niño
tiempo
Kubrick
La
estrella A712 estallando en formas parecidas a las caricias:
El
viaje del espíritu
El
pubis
El
verbo latente
La
piel
Engrifados
los vellos
Los
besos
El
ombligo la palabra
Agujero
negro
Quásar
de la sensualidad, arrastrando a sí
El
deseo;
La
constelación Hipopotomonstroesquipedaliofobia triturada
(que
es lo mismo, que el mapa de la hiperestesia
Alejando
la palabra extensa del acto poético;
Acercando
los labios
A
la piel)
Como
dejando
Al amor
Consumir.
Al revés de 99.9 AM
Estación del tiempo y el Jinete del caballo
rojo
Ataque de napalm, ataques sirios o afganos,
las ak-47 en las manos de mujeres liberando sus temores. La yihad y los
norcoreanos, las remanencias de la CIA por todo el globo y el MI6. Ataque de napalm.
El vacío de la prestidigitación molecular. Putas pasando de los 55 años y
trasvestis de pelo en pecho, nigromantes, y entonces el alarido de la fe
asesinada desde el Vaticano, a voz en cuello. Protestantes oraciones y ataques
con napalm. El peligro de la salvación ante un mesías revolucinario. Las Farc,
manos, dedos, números, 13´s, 18´s y AK´s -47 en los barrios nuestros de cada
día, el Kremlin se parece a un helado de cianuro. Hordas kurdas y narco
corridos. Libertarios postulados contra los enemigos de los enemigos de los
enemigos. AK-47´s en las manos de las niñas y los niños. Zetas matazetas,
<> dice el poeta chileno, y
yo le creo. Entonces la apología de la
relatividad en los amarillos misterios del amor. Sacrificios a Baál, Móloc, Ares y Hades panfletario con
una carcajada desde su habitación. Y esa cancioncilla y esa cancioncilla: I
want you… I want you so bad.
Nuestro amor superó los límites del genocidio
Mi burbuja es tan de discordia como los gametos y las esporas
Me rompes toda la boca cuando
dices: shut up punk
/and smell my fire inside
La verdad es que carezco de
piedras lizas y ríos en su plenitud, para lanzar a gusto el espíritu mal sano
No puedo extrañar por la insólita
razón del tanto sentir compasión
Nuestro amor llegó silencioso
bravío roto ingenuo carroñero Carmesí
Este amor es tan grande que me
voy a derretir entre caracolas espuma
/medusas sal y arena negra
Sueno como una respiración, y
tiemblo ahogado en una playa de osamentas.
Rommel
Martínez. 1989. Comayagüela – Honduras.
Técnico
Industrial en Electrónica / Barbero / Gestor Cultural
En el
2010 fue miembro del taller “Poema” impartido por el poeta Fabricio Estrada.
Fue parte del proyecto "el serpentario Electro shock" a base de poesía, performance y música
experimental. En 2015 integró el “taller
de creación poética” impartido por la poeta Mayra Oyuela.
Miembro
fundador [no activo] del extinto colectivo y taller poético LetraEle. Su
opinión ha sido publicada en el periódico digital <> . Publicado
por la asociación cultural 13 lunas, en la colección de cuadernillos de noveles
escritores de poesía y cuento, con motivo de la primera feria del libro
Hondureño “13 Lunas” [Diciembre 2016]. Actualmente
es miembro fundador del joven grupo
sobre estudio, y taller poético: "Mientras matamos moscas". Invitado
al festival de poesía ¨Amada Libertad¨ en El Salvador [Julio de 2017]. Es 'Blogger': <> es su blog personal.
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Poesía
Lizbeth Román y Los Duendes Invisibles - Foto: Fabricio Estrada
Ayer asistimos al lanzamiento del disco de Lizbeth Román y Los Duendes Invisibles en el MAC (Museo de Arte Contemporáneo) en Santurce, una experiencia realmente buena. Desde que la escuché por primera vez en la Feria de San Sebastían y luego en el Festival de Diario Claridad, la Román me dejó impresionado por su fuerza interpretativa y alto dominio de la energía en el escenario. Energía desde su voz hasta sus letras. No dudo en afirmar que ella bien pudiera ser una revelación internacional de altísimo nivel, como lo es ya Lafourcade. Espero que sea cosa de poco tiempo el que se den las circunstancias porque escuchar su música en todas partes será en verdad Otra Ruta para el ritmo puertorriqueño. Y como si no fuera suficiente, conocí al cantante de Circo, Luis Fofé Abreu, un extraordinario cantante ya figura de culto en el rock de la isla.
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Música
En defensa de los trabajadores invisibles - Leonardo Boff
Paul Klee, Ad marginen - 1930
Por más amenazas que pesen sobre la Casa Común, la Tierra, atacada en todos los frentes por el tipo de cultura que hemos desarrollado en los últimos dos siglos, explotando ilimitadamente sus limitados bienes y servicios, más directamente para la acumulación material de unos pocos, a pesar de todo eso ella continúa ofreciéndonos generosamente la belleza de los frutos, flores, plantas, animales y una amplia biodiversidad.
A mí me impresionan las pequeñinas flores rojas y amarillas de tres vasos que cuelgan de una de mis ventanas. Ellas, alegres, sonríen al universo. Eso me remite a la frase del místico poeta alemán Ángel Silesius que dice: «la flor no tiene un porqué, florece por florecer, no se preocupa de si la miran o no, simplemente florece por florecer».
Sabemos que solamente un 5% de la vida es visible. Lo restante es invisible, está compuesto de microorganismos, bacterias, virus y hongos. Ya escribí esto aquí y lo repito con las palabras de uno de los mayores biólogos vivos, Edward O. Wilson: «en un sólo gramo de tierra, o sea, en menos de un puñado, viven cerca de 10 mil millones de bacterias, pertenecientes hasta a 6 mil especies diferentes» (La creación: cómo salvar la vida en la Tierra, 2008, p. 26). Si eso es así en solo un puñado de tierra, imaginemos los trillones de trillones de microorganismos que habitan en el subsuelo de la Tierra. Por eso tienen razón James Lovelock y su grupo al afirmar que la Tierra es un superorganismo vivo. No en el sentido de un animal inmenso, sino en el de un sistema que se autorregula y que articula lo físico, lo químico y lo ecológico de forma tan inteligente y sutil que siempre produce y reproduce vida. La llamó Gaia, nombre griego para designar a la Tierra viva.
En la naturaleza nada es superfluo. Con cierto sentido del humor escribió el Papa Francisco en su encíclica “Sobre el Cuidado de la Casa Común” refiriéndose a san Francisco, que este pedía a los frailes «que dejasen siempre en el convento una parte del huerto para las hierbas silvestres», porque a su manera ellas también alaban al Creador.
Debemos cuidar de estos trabajadores anónimos que garantizan la fertilidad de los suelos y son responsables de la inimaginable diversidad de los seres, de los distintos frutos, de la variedad de flores, de la diversidad de las plantas y también de la existencia de los seres humanos, en sus diferentes modos de ser lo que son. Con los miles de millones de litros de agrotóxicos (sólo en Brasil se vierten en el suelo cerca de 760 mil millones de litros) los amenazamos y matamos. La humanidad es la primera especie en la historia de la vida, que tiene ya 3,8 mil millones de años de duración, que se ha vuelto una fuerza geofísica letal. Ella es el meteoro rasante, capaz de generar, por su falta de cuidado y por la máquina de muerte que ha creado, las condiciones para exterminar la vida visible y nuestra civilización. Habrá quien diga que con eso se inauguró una nueva era geológica, el antropoceno. Pero a esos microorganismos les es indiferente. Un naturalista, Jacob Monod, lanzó la idea de que, debido al fracaso de nuestra especie, surgirá tal vez otro ser, capaz de soportar el espíritu, que sea más amante de la vida. Consideremos estos hechos: los pequeños organismos vivos y visibles como las hormigas totalizan cerca de 10 mil billones y tienen un peso equivalente al de toda la población humana de 7,5 mil millones de personas. Los insectos, por miles de millones, son responsables de la polinización de las flores que, posteriormente, darán frutos.
¿Quién podría imaginar que una simple hierba silvestre de Madagascar proporcionaría alcaloides que curan la mayoría de los casos de leucemia infantil aguda? ¿O que un oscuro hongo de Noruega proporcionaría una sustancia que permite realizar el trasplante de órganos? Más sorprendente aún: a partir de la saliva de las sanguijuelas se ha desarrollado un disolvente que evita la coagulación de la sangre en las cirugías.
Como se deduce, todos los seres poseen primeramente un valor en sí mismos, por el simple hecho de haber surgido a lo largo de millones de años de evolución y enseguida poder ser generosamente útiles para su hermano o hermana, el ser humano.
Las especies consideradas “dañinas” que, en realidad, son silvestres, enriquecen el suelo, limpian las aguas, polinizan la mayoría de las plantas con flores. Sin ellos nuestra vida estaría sujeta a enfermedades y sería más breve. Esa legión de microorganismos y minúsculos invertebrados, especialmente los gusanos nematodos que constituyen las cuatro quintas partes de todos los seres vivos de la Tierra, como nos afirman los biólogos, no están inútilmente y sin cumplir su función en el proceso cosmogénico. Los necesitamos para sobrevivir. Ellos no necesitan de nosotros.
San Francisco pisaba el suelo suavemente con miedo de matar algún bichito. Nosotros andamos atropellando, sin conciencia de que, escondidos en el subsuelo, hay miembros de la comunidad de vida.
L.B.
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Cambio climático,
Memoria
viernes, 18 de agosto de 2017
Óscar Borge - Nicaragua-Honduras
Foto: Fabricio Estrada
Poema para Oskar.
Yo también quise un tambor de hojalata
callar al pájaro negro de un redoble
detener el tiempo y sus balas
atizar la voz contra el vidrio.
Yo también nací bajo el jazz de una mariposa
con una luna de campos de algodón
entre el tap de los tacones de mi madre
Soñé polvo
efervescente
sobre la mano de mi vecina,
coleccioné estampitas;
y me robaron los ojos más abiertos del
universo
en mi primer visita al circo.
Me enamoré de mis enfermeras
y la profesora de geografía
fui lapidario de cada ladrillo que cayó en
Berlín
quise hacer cine, jazz y esperanzas…
Yo también mi querido Oskar
toco el tambor de hojalata
¡Me niego rotundamente a crecer!
Palabra,
has venido acá a ser liberada,
a ser
la rueda que hace andar
el mundo de los sueños,
a ser
el agua que lubrica el universo del hombre.
Vienes
del llano de un solo rostro
porque
otro es acá tu cuerpo, otro es tu espíritu.
Eres la
más grande estampida de los olvidados,
pájaro
que surca rompiendo el viento.
Palabra,
has venido a ser la catarsis
del
volcán que festeja el otro instante que esconde
la
aurora de los ángeles.
Palabra,
eres el músculo del rostro
de esa
niña que llaman deseo.
Vienes
de la soledad de los escogidos,
vienes
del árbol de la dignidad,
vienes
a la metamorfosis
del pan
que da de comer solo a los hambrientos,
a ser
el círculo de la celebración.
Otra
eres en este ritual. Palabra,
has
venido a ser liberada,
a ser
la mano que roba el fuego y la devuelve al hombre.
81
Aquí
estuviste
siglos
atrás
desde
la leyenda del barro que pintaba rojo y negro
la
montaña en el rostro de los indios.
Esta es
la vida, dijiste,
la
punta de la lanza con que la muerte da la vida
la
selva de septentrión que la lluvia atesora
porque
es el agua
donde
la selva cuenta la verdad de su credo
por qué
doña Anita te esperó siempre en sus rezos
en sus
rosarios estabas
entre
sus dedos y los misterios
y vos
en la selva, en su cuerpo de agua
soñando
lanzas y molinos
amando
el azul de los ojos que vieron el futuro
vos
también viste el azul de la poesía
la
catedral en llamas de Managua
la
ceniza, las banderas.
Luego
llegaste vos, don Tomás, doña Anita,
y todos
los demás
intemporal
tu cuna
como el
testamento de la luna blanca.
He aquí
vos, otra vez siendo noche
en el
testimonio de las muchachas
las que
salen de los ríos
con sus
pechos desnudos
como si
en mis manos moldearan el redondo deseo
del que
tus manos -ahora mías- dibujaron.
Con tu
mirada dejas
el
pilar cuando en la cárcel esculpías mi espina dorsal
el
canto
que
desde tus dioses de la furia y tus demonios de ternura
huían
de todas las prisiones;
vos lo
sabes
todos
los presos eran los dueños de tu canto
los
dueños de tus torturas
las
paredes fueron pájaros
que
dejaron sobre el cielo la amenaza: si Tomás muere…
y los push and pull con sus bombas
no
derribaron ni un dedo del eco
ni el
tatuaje del grafito que se adentraba en las barricadas
ni los
demonios ni los dioses
esos
jamás se derriban con bombas de fósforo blanco
ni los
meteoritos borran el agua
que
desde la selva traía el dibujo de tu celda.
Estas
acá
tu
canto
y en
mis dedos el peso que cae como gotas de lluvia
cada
letra de tu máquina de escribir.
Tus
lentes que todo lo leyeron:
los
besos fugitivos de todas las mujeres
los
abrazos de despedida de los amigos en los aeropuertos
acá
esta, el Dios ausente del amor de los prostíbulos.
Todas
tus cartas las he leído siglos atrás
cada
paso que se tiñó en rojo
la casa
de tus vecinos
la casa
de tus abuelos
el
recio roble neurálgico que en Matagalpa dejaste
todos
los secretos de las casas clandestinas
todo me
lo has dejado
cada
día en cada cárcel por cada país de este istmo
cada
río con el laberinto de su arena
el río
de la Segovia con su arrechura a las canoas
el
sabor a hogar que solo un guerrillero puede degustar de la carne de un mono.
Las
estrellas:
las que
se fugan los sábados en la soledad de los cerros
las
otras estrellas que nunca regresaron
se
fueron al mar a la claridad de las rocas.
Todo me
lo has dejado
el
dolor de la tortura
los
clavos que ruedan en el suelo del Gólgota
los
tuyos, los de todos
los
ángeles de la loma de Tiscapa
quienes
decidieron ser el agua
porque
Managua es el agua que la tierra esconde
eso
desde aquel día
en el
monte La Calavera del campo Larreynaga
en que
dejaste en mi mano los casquillos
con la
sentencia
que
solo deja la memoria.
La travesía del peón
Un peón cruza el campo de batalla
va indemne viendo pasar a su lado
el festival de los caídos
ve envejecer los caminos
paciente hasta llegar a su meta
hasta que en su último movimiento
atraviesa una crisálida
y en un acto de metamorfosis
se vuelve otro u otra
en su renacimiento.
¡Oh,
sí se suavizara de pronto en nuestro tacto La piel de este silencio que ahora
nos ahoga Y nos fuera posible olvidar, dioses...
Yorgos Seferis
Han entrado a mi casa
con avionetas y barriles explosivos; han pintado sus paredes con la baba de la
muerte y la llamaron verdad, tomaron pieza a pieza, con sus ojos vigilantes,
sin permitir que ningún murmullo del viento asome sobre el prado de la tierra.
Día a día han dado mil nombres llamativos a la humedad y la luz, día a día han
entrado a la luz para llamarla sombra, para estrujar fuegos artificiales de su
miel, y dárnosla de beber en brebajes prefabricados; día a día se han adueñado
de la oscuridad han hecho de ella fantasma y polvo. El refinamiento de sus
métodos es su oficio de bisturí, siglos a siglos han tomado con hordas y
pretorianos mi casa, derrumbado cada cimiento, hecho retazos y ceniza.
En un día el fuego
ajeno, la espada ajena ha evaporado la infinitud de las mariposas que vivían en
el ático, espantado el mar quien desde mi ventana huyo dejando menos que el
suspiro de un desierto. A la noche la adornaron de bagatela, cortaron toda vena
que alimentaba las estrellas y socavaron la tierra nocturna, a las fieras con
la luz de sus ojos los disecaron hasta dejar de ellos salones interminables en
grandes museos y zoológicos.
Han tomado mi casa con
un ejército de dioses, quienes marchan con sus truenos a un compás.
Edifico mi casa como
un mortal cualquiera, para que a cada instante estos dioses arremetan contra
ella, aún dentro de mi han poseído parte de mi alma, han sembrado un árbol seco
dentro de mi coraza. Que puede un simple mortal contra dioses.
En mi bicicleta el
aire que se celebra en mi rostro es la libertad encontrada, esté aire no es
sino el palacio de Circe y el asfalto es el camino para la soledad de mis dos
ruedas; yo te bautizo como mi compañera ¡oh bicicleta!, como la plegaria al
viento de la patria que no tuve, como el verso limpio de tu manubrio; como el
canto de sirena que deja la brisa de un océano.
Todos, siempre
estamos viajando
con equipaje o con los bolsillos
vacíos
con la mirada en el reloj
como si el aire se detuviera a
contar la arena de la playa cada vez que la arrastra
todos llevamos un Ulises en
nuestros huesos
vamos buscando el hogar, la patria,
el amor, y hasta el pasado
vamos buscando el reconocer nuestro
nombre frente al espejo
para que un día caprichoso no
volverte un completo extraño
es como abrasarte con desesperación
al mástil de tu propio barco, para no caer ante cada tormenta que cae
es andar entre el vaivén del hilo
en las manos de las Moiras
y los
hilos que teje quien te arrastra a la vida
el tiempo es el mar que siempre ve
un destino, pero no conoce el retorno
el tiempo es también el puerto en
una tarde nublada.
Dedicatoria. (Versión
eléctrica)
Pregunta de un niño a su madre
Hush now baby, baby, don`t you cry
Mother, Pink Floyd
Cuánto dolor
mora en el alcázar de tus pestañas
en qué momento arcillaste en tu espalda la
nitidez de los astros
qué sinfonía ejecuta tu cuerpo
acaso habita en tu mirada el vórtice del
barro.
Por qué la insurrección de tus alas
derrumbar el protocolo de lo posible
tu amor atalaya
qué rincón espectro acústico detonan tus
fusiles.
Qué semiótica de ángeles te estudia
por qué tu amor cariátide.
Óscar Borge Mejía, nicaragüense, abogado,
máster en derecho de las telecomunicaciones y tecnologías de la información por
la universidad Carlos III de Madrid, Master en Democracia y Gobierno por la
Universidad Autónoma de Madrid; especialista en Diseño y planificación de
campañas políticas. 8 años como diplomático en el servicio exterior de
Nicaragua en las embajadas de Honduras y España. El 2012 público su primer
poemario de nombre: “Is There anybody out there?”, el 2016 público su segundo
poemario en Costa Rica “Ulises 2016”. Ha sido incluido en la antología de
poesía iberoamericana en poetas sin sofá, Castellón, España e invitado al
festival de poesía de San José, Costa Rica el 2016.
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