jueves, 12 de mayo de 2016

Los gallos de Ciales pelean por uno, Foto: Fabricio Estrada

Al sol se le ponen espuelas. Las necesita para plantarse al borde de la noche y romper en cantos. Cantar en Ciales-Puerto Rico, cantar en Talanga-Honduras, en Guanajuato-México, en Caaucupé-Paraguay, pero cantar con las armas puestas para enfrentar a los otros soles que se le vienen encima, sortear las pruebas del peso del corazón, el griterío previo al combate (¡Voy de a seis, voy de a seis!), el encierro y la furia dentro de la urna cósmica.




Nunca había asistido a una pelea de gallos y vine a verla aquí a Puerto Rico, a Ciales, un pueblo de montaña de larga tradición en este tipo de justas. Acompaño a don José Maldonado, mi suegro, gallero irredento que este día le apuesta a dos guerreros. Van con nosotros Juan y Víctor, este último, un extemporáneo pirata de corazón noble, todo investido de autoridad gallera y con los atavíos de cada sábado: su camisa roja y las argollas bucaneras colgando de sus orejas. Más tarde lo veré cortando espuelas y negociando, gritando y alentando, socarrón y alma indefinible del Coliseo de Gallos. Nos tomamos las Medallas, hago las debidas libaciones y observo, ya metido al plan de documentalista. Don José me va presentando y es la confianza y el respeto que le tienen el que me permite poner mi cámara casi en el pálpito nerviosos de los duelistas.








Los veo ahí, con su corte de guerra, con sus músculos tensos y sin crestas (a la muerte no le enamoran las crestas ni nada que pretenda impresionarla). El corte y puesta de espuelas artificiales es rápido y tiene características industriales, casi automáticas: se toma al gallo con cierto amor descuidado, se toma la pata y sin aviso se corta; de inmediato se le aplica un cauterizador y se le venda con una cinta de meticulosas vueltas. Veo a un gallo que tiembla incontrolable y me trae al gladiador inexperto que se orina en la primera pelea que Russel Crowe acomete en Gladiator. Aquí no hay palabras de aliento pues hay unos sesenta gallos en proceso de armado, así que no creo que existan tantas citas épicas para repetírselas al oído y que tiemblen de otra cosa que no sea pánico, que tiemblen de excitación, por ejemplo, que tiemblen porque saben que los otros vienen dispuestos a que el día los ilumine.








Don José me ha conseguido una locación justo al borde de la arena de combate, al lado del juez, lo que me permite descifrar su monótona narración de los duelos, algo que para muchos viene resultando imposible de entender desde el principio de los tiempos y que han aprendido a identificar como un tantra tibetano de pase a la otra vida. La verdad es que apenas le entiendo, apenas percibo la frase que más repite al micrófono, el sigue perdiendo sigue perdiendo sigue perdiendo que es lo último que escucha el gallo más desesperado.



Desde esa distancia, me impresiona sobremanera el porte de estas bellas aves ¿pero qué estoy diciendo? ¿aves?, ¡mejor decir archaeopteryx reencarnados e implacables! Las plumas del cuello se despliegan, las alas se extienden en una curva tensa y alarmante, la danza prevista en los genes con toda y su solemnidad… el arquetipo de todos los trajes guerreros y la más pura furia delicadamente desencadenada. Cada parte del cuerpo es escudo, lanza, espada y puñal, cada giro una finta desconcertante que antecede al casi invisible tajo de las espuelas. Una fascinación culpable recorre mi espina dorsal, esa sangre que salta hacia mi rostro en gotas terribles, esa decisiva promesa de no dejar en pie al oponente… y las tribunas gritando, y el dueño del gallo que va perdiendo casi sobre la pista, en el borde acolchado, eufórico de tristeza, cantándole las palabras más melodiosas del caribe, las más boricuas e intraducibles, esa cantao que es de niños y de grumetes a la vez.






















Me he detenido por segundos para limpiarme el rostro y continuar fotografiando y, también, para hacerle caso al juez que me pide no meter la cámara a pelear. Quiero la foto más cercana quizá, la que le haga sacar espuelas a la cámara pero ese otro ojo distrae, esa otra coraza japonesa no es permitida a menos que ayude en algo, que devuelva la vista al gallo que ha quedado cegado por el pico contrario.  Disgrego por segundos y me dejo llevar por los rostros de la tribuna. El primer combate duró apenas 40 segundos y creo que al final se llevó el premio, pero hay otros que no comprendo por su extensa duración y escarnio. Luchas ciegas, estocadas ciegas, adiós lirismo en el coágulo que un guerrero expulsa por su pico, resurrecciones impensables, huidas auténticas, fragor, asfixia… creía que todas podían durar cuarenta segundos, pero no es así. Registro combates de hasta cinco minutos en los que se declara empate tan solo para que ambos vayan al sacrificio de otra forma, más privada y silente. Prefiero no ir a ese teocalli mexica, me quedo hecho un mar de contradicciones al ser testigo del carácter de especie que vuelve al gallo implacable una vez que comprendió que su oponente está a su merced. Sigue picoteando los ojos, sigue aplastando cabezas con arrogancia, danza de lado, arremete, canta. No hay piedad en ese canto, es como gritarles a todos que triunfó sobre el inframundo y que ha salvado a la humanidad de su pusilánime destino en las sombras.







Salgo del Coliseo aturdido. Algo perdí ahí adentro y a la vez, alguien ganó por mí. Al sol se le quitan las espuelas y se le cuentan las heridas. Es posible que pueda seguir peleando y que se cure luego de un largo tiempo en recuperación. Pienso en quiénes somos cuando otros luchan por uno y la voz del juez se eleva más clara que nunca, traducido a todos los idiomas y dialectos, cantados o murmurados, escritos u orales; la misma frase que el gallo al morir escucha por última vez es la que escucho yo una vez que veo la noche cerrarse sobre los campos, la misma frase y el mismo sino. La verdad es que en lo humano algo sigue perdiendo sigue perdiendo sigue perdiendo. 


viernes, 6 de mayo de 2016

Ha vuelto, de Timur Vermes y David Wnendt



Timur Vermes ha escrito una novela de impacto boomerang y David Wnendt nos ha regalado un cuarto de espejos. La he visto, justo ayer que se cumplían 71 años de la entrada de las tropas soviéticas a la Berlín aniquilada. ¿De qué otra forma debía empezar una historia que pretende volatizar lo políticamente correcto respecto al fascismo? El cuerpo de Hitler se volatizó en algún punto de los archivos soviéticos, una singularidad espacio-tiempo hace que de pronto Adolf aparezca en el mismo lugar donde sus guardias SS intentaron cremarlo. Sin orificio de entrada y salida, el suicida que llevó al suicidio a todo el pueblo alemán está ahí, despertando cada día y anocheciendo cómodamente, sintonizando canales donde la doctrina de la tele basura suple los códigos y consignas.
Un periodista freelance desempleado y con pocas historias descubre al fuhrer recién resucitado (que el periodismo pretenda descubrir todo es todo un signo, que la historia se reescriba como show es otro), y sin pensarlo lo adopta, lo convence de que debe salir en televisión. Ninguna oferta puede ser mejor para un político nacido de la aplanadora mediática de Goebbels, así que acepta de inmediato, porque él lo que quiere es "llegar de nuevo al Reichvolk", a su pueblo, un pueblo del que está sorprendido que no haya muerto con él.

Todos están con la boca abierta de ese nuevo show que se ha inventado un canal en decadencia, hasta que comienzan a sospechar que el reality verdadero los tiene a ellos como actores principales. Reality inverso es lo que se ve en toda la película que si bien necesita de alguna que otra puntual información sobre diálogos históricamente comprobados en el bunker final no se excede ni deviene en película para especialistas, por una sencilla razón: existe un Donald Trump en cada político globalizado, y la globalización ya volvió común el aspecto fascista que pretendió borrarse en la Alemania de 1945. Todos lo vemos a diario, millones lo anhelan a diario y, cosa paradójica, los neo nazis son los que terminan rechazando al revivido fuhrer. Este punto es importante diseccionarlo: el fascismo existe en el neo nazismo y en otras expresiones político-culturales, pero se cuida de no caer en ortodoxias. ¿Banderas exultantes satrurando el super bowl y los estacionamientos de malls?: muy bien. ¿La clásica bandera ondeando al final de toda película de súper héroes?: muy bien... ¡pero nada de ortodoxias, por favor! Bravos pero cools, implacables pero naifs, xenófobos pero united color of Benneton...

La actuación de Oliver Masuci camina entre lo hilarante e inquietante -sobre todo en los silencios- y para mí ya queda en reserva para el juego del quién ha hecho el mejor papel de Hitler. En sus diálogos alcanza, sin duda alguna, aquello que, en Ruido de Fondo, Don Delillo caracterizó así: (Hitler) "... se dirigía a la gente en interminables monólogos repletos de asociaciones libres, como si el lenguaje procediera de una inmensidad situada fuera de los límites del mundo y él fuera simplemente el médium encargado de su revelación...", pero sobretodo, alcanza a re-interpretar desde su condición de alemán de  siglo XXI, el por qué aún puede transmitir empatía y carisma una figura de tal corte, un supuesto error de sistema borrado que poco a poco va descendiendo de su modelo tragicómico hasta asentarse con holgura a la seriedad de planteamientos ya naturales en la sociedad neo fascista en boga.

"La gente no se enoja con Hitler tanto tiempo", argumenta la directora ejecutiva del canal que ha puesto a circular de nuevo al fuhrer, y tiene toda la razón. Hitler puede ser un fantasma hediondo en la  conciencia europea pero es solo eso, se puede guardar en el sótano aunque su fantasma vague cada día por todos los espacios de la casa hasta convertirse en parte de las vibras familiares.

Viene Trump, amigos y amigas. Y es mejor que miremos la película primero o despertemos de nuestra aparente locura y señalemos que el espanto volvió a casa.


F.E.



miércoles, 4 de mayo de 2016

Alfonso Kijadurías: "El poeta debe vivir dotado de gracia". Entrevista de Fabricio Estrada.

La pérgola está dispuesta para que a ella baje la lluvia y cualquiera de nuestros estados sobrenaturales. Quezaltepeque viene ardiendo desde El Playón y con Rainier ya nos hemos perdido en una intersección que casi nos lleva a Ahuachapán. Alfonso Fajardo dirige la operación de búsqueda del poeta y nos apresura. Llegan todos, poco a poco. El poeta está a punto de lanzar su reciente poemario, Nada, pero eso no impide que hablemos del todo. Sencillo y pausado, vamos girando el carrusel, el carrete, la noria de los elementos hasta que la lluvia por fin explota. Mi romería ha sido considerada -he decidido viajar desde Honduras para conocerlo-, tanto como cuando llegué a su poesía y me dejó penitente de ella hasta la fecha. Me siento ante uno de los poetas más importantes de Centroamérica, respiro hondo y lo dejo callar, crear el silencio más prístino de El Salvador.
Foto: Fabricio Estrada


F.E.
Estoy con el Maese Alfonso Kijadurías, quisiera saber sobre sus convicciones acerca de la poesía… desde aquí, desde su casa en Quezaltepeque, El Salvador. Estamos Alfonso Fajardo, Erick Chávez, Rainier Alfaro, Osvaldo Hernández, Vladimir Amaya y hace poco se acaba de retirar el Maese Ricardo Aguilar. Hemos venido a visitarlo porque nos urge saber lo que opina el Maese Kijadurías, antes de partir hacia Vancouver, Canadá -donde reside-, sobre este tiempo de poesía que se mueve dentro de la promoción y de la auto-promoción (ese tiempo que nunca ha sido el de la poesía). Queremos saber entonces, desde un poeta de su estatura, cómo valora la poesía y qué sigue diciendo la poesía y cómo su convicción acerca de ella sigue haciendo que genere libros.

A.K
Comencemos con las palabras. Cada palabra encierra un misterio. Es igual que los números, que las cifras. Como poeta, cuando era muy joven, yo nunca me planteé esas preguntas. Comencé a escribir de una manera espontánea y creo que en eso influye mi origen campesino pues siempre he estado ligado a la naturaleza y, como tal, mi poesía se ha desarrollado igual que una planta, una semilla que se siembra y germina y esa germinación a veces da frutos inesperados. Puede dar flores o no. En ese sentido, he seguido insistiendo y, luego -creo-, en mi caso particular pues vengo de un origen muy humilde, influyó en mí la lectura de los poetas clásicos. Si a alguien debo agradecerle es a Roberto Armijo que tuvo esa brillantez, esa visión de decirme que un poeta se desarrolla a través de los clásicos, siguiendo una tradición. Para ser modernos tenemos que ser tradicionales pues romper la tradición es ser modernos… no podemos ser modernos si despreciamos la tradición. Ese fue mi punto de partida: los que vienen retoman lo que para mí fue moderno. Un giro dialéctico lo convierte en lo moderno. Ese es el reto del poeta y, como alguien decía, la honestidad ayuda en ello, la honestidad de saber lo que quieres expresar. El compromiso del escritor es para con la poesía misma porque qué más compromiso que ser escritor, y no comprometerse con una ideología porque al final obedeces a un patrón que puede cegar tu visión.

F.E.
¿Qué es poesía?
A.K.
Podría decirte “La poesía eres tú”… (risas), pero recuerdo algo bien sobrenatural que me pasó en México. Iba con otro escritor y éste me preguntó qué cosa era la poesía, y en ese momento, de una manera mágica y misteriosa, se aparecen como diez mariposas y yo no dudé en responderle que esa era la poesía. Pero ese es un punto estético de la poesía porque la poesía es lo real, lo cotidiano, claro, hay que procurar siempre mantener la calidad en tu expresión, en el cómo vas a decir esa cosa cotidiana, cómo reducirla a un poema. Y eso es igual en todos los aspectos de la vida: tu actitud como político, como funcionario.

F.E.
¿El texto refleja una actitud?
A.K.
Claro que sí, una vocación, una formación también. Y refleja tu instinto porque la poesía es instintiva como la naturaleza. Uno puede decir voy a escribir este texto, sobre esto, voy a mantener esta estructura, y es mentira. Al momento de escribir se rompe esa estructura porque cada vez que te sientas ante la máquina de escribir o la página en blanco tú no sabes nada de lo que va a pasar. Esa es magia que viene de la nada, del subconsciente, como lo quieras llamar.

F.E.
¿Es literatura la poesía?
A.K.
Sí, yo creo que sí. La literatura encierra todos los géneros.

F.E.
Aprovechando que en estos momentos se acaba de ir la energía eléctrica, poeta, ¿la luz de la poesía qué nos devuelve?

A.K.
Oscuridad, iluminación, caos… esos son los fenómenos que debes tratar como poeta. Pero regresando a lo que dije al principio, yo le debo mucho a las lecturas que hice de niño, las lecturas de la biblia, por ejemplo, sin caer en la ortodoxia, leída como un texto literario esos textos me alimentaron como por igual hicieron Las Mil y Una Noches donde hay un espíritu creativo que trasciende todo. Ambas pueden ser obra de un díos pero sabemos que son obras de los hombres y esos son los orígenes de los cuales partimos todos los poetas, que no sabemos nada y morimos sin saber nada porque la poesía es un misterio.

F.E.
En su caso, ¿por qué escribe poesía?
A.K.
Uno escribe por catarsis, por desahogo. No siempre se puede escribir poesía y no todos los días… hay una acumulación de una experiencia que ni siquiera la razonas, pero hay un momento de sequedad, pero vas acumulando emociones que un momento dado te hace estallar como un volcán. Y en ese momento sí creo que la psicología toma parte junto a los aspectos formales en cuanto a qué estructura le vas a dar a esa catarsis, porque no toda catarsis es poética.

F.E.
Intentemos reflexionar sobre cuánto tiempo necesita el poema para construir la poesía y cuánto espacio necesita ese producto.
A.K.
Creo que eso es infinito, no se puede medir así. Lo que la poesía requiere es mucha paciencia y ciencia a la vez, mucha reflexión, mucha experiencia. Pienso que es como toda cosa en el universo que se mueve de acuerdo a su ciclo, no puede forzar nada en el lenguaje porque eso resulta en que sale algo forzado. Hay que adaptarse al giro natural de las cosas y si las partículas que están en el universo está en nosotros entonces debemos oírnos, oír nuestro cuerpo, nuestras vibraciones y de acuerdo a eso fijar nuestras metas. Es decir, sobretodo en este momento en que vivimos en un mundo desnaturalizado hay que regresar a nuestros orígenes y si lo hacemos vamos a encontrar ahí un eco, esas voces que aún están, los ritmos que están en el universo. Cada esfera transmite un ritmo, todo está hecho de música, de armonías… todo es cosa de escuchar y de callar, porque la poesía no solo está hecha de palabras, está hecha de grandes silencios.

F.E.
La poesía ha sido una de las voces de aquello que llamamos texto y que se volvió lenguaje estético; ha sido una de las mayores reveladoras de las intuiciones, evocaciones y aspiraciones de esa esfera de sensibilidad que no puede ser reglada para la acción ciudadana, ya sea en la política, en la economía… eso que suele suceder en esta época tan determinista. Sigue siendo la poesía la afirmación de Borges: ¿la inminencia de una revelación que nunca se da? ¿Sigue señalando algo en en medio de un mundo tan positivo?
A.K.
Pienso que siempre se tuvo la visión que el poeta debía de servir a un ordenamiento político y ahí se pierde la visión de la poesía como tal y se vuelve en un órgano publicitario. Creo que en eso debemos tener mucho cuidado, no caer en eso porque se desdice de la poesía misma y la poesía, creo, es de las expresiones más libres… el sentido de la libertad es regido con la poesía. Es tan libre la poesía que puedes expresar en ella tus contradicciones, tus culpas… siempre guardando un equilibrio en tu manera de decir.

F.E.
Esta civilización globalizada por el mercado toma con sumo agrado tanto el texto publicitario como el texto discursivo político. Cuando el poeta español Juan Carlos Mestre escribía que la poesía ha caído en desgracia se refería quizá a los arquetipos humanos que crearon el texto. ¿Usted considera que la poesía sigue siendo un baluarte de la condición humana?
A.K.
La poesía no ha caído en desgracia, probablemente los que cayeron en desgracia somos los poetas, porque la poesía siempre está viva, es la trascendencia… y el mundo sigue girando, las flores floreciendo, las semillas germinando… eso está vivo. Es el ser humano el que cae en desgracia o se deja caer en desgracia. Pero un poeta siempre debe vivir dotado de gracia.

F.E.
Ahora, como pregunta de cierre, qué formatos y formas advierte -el formato en el aspecto de tránsito del papiro al libro impreso, por ejemplo, y la forma en su metamorfosis continua en el caso de las corrientes estéticas como el modernismo en su ruta a la vanguardia- en la poesía para los años que vienen?
A.K.
Yo soy muy tradicionalista. A mí me encantan los libros, tocar sus páginas. Siento que puedo ser muy primitivo pero rechazo leer en pantallas. Para mí el deleite es tener un libro en mis manos, hojear, y creo que eso no va a morir, eso va a ser eterno, como en el origen los papiros.  Esa es mi esperanza.

F.E.
¿Y qué diría de la oralidad?
A.K.
Ah, claro, toda literatura en su origen es oral y,  nosotros los poetas y narradores, tenemos a la abuelita, al abuelito a los tíos que nos cuentan historias, y eso lo llevamos. Nuestro espíritu es oral. Seguiremos contando historias como las de Scherezada para evitar la muerte.

F.E.
Mors ultimo ratio… (la muerte es la última razón de todo), o el yo escribo para que la muerte no tenga la última palabra… ¿para qué escribe usted, Maese?
A.K.
Para seguir viviendo porque estoy cerca de morirme. Mis textos no son inmortalidad, tampoco creo en eso, pero cuando uno llega a viejo pues uno se acuesta con la muerte sin temor. Claro, el miedo es no saber qué es y yo tengo curiosidad. Desgraciadamente no voy a poder escribir sobre esa experiencia (risas).

F.E.
El Salvador. ¿Qué significa para usted El Salvador?
A.K.

Ah, qué pregunta tan difícil. Más dura en estos tiempos porque El Salvador ha dejado de ser lo que fue, está hoy en una encrucijada muy difícil donde los valores humanos son menospreciados, hay mucha corrupción y no hablo de la corrupción económica sino de los valores, de nuestro ser, y es doloroso vivir en El Salvador cuando las tasas de crímenes crecen cada vez más y cuando las instituciones ya son incapaces de responder a esa violencia. Es muy doloroso y muy difícil de aceptar esta realidad complejísima, donde yo creo que necesitamos volver a nuestros orígenes, al saber de dónde venimos. De ahí depende toda esta dificultad que viven nuestros países, no solo El Salvador sino que también Honduras… Guatemala… países que fueron hermosos, bellos, y ya nadie habla de esa belleza. A nivel internacional somos conocidos como países donde impera la violencia. Y eso tenemos que romperlo, debemos de luchar por dar una imagen diferente, y yo pienso que eso lo podemos lograr los artistas porque no estamos involucrados en toda esta maldad que se desarrolló en nuestros países sin saber de dónde viene. Porque a alguien le conviene esta violencia que no es gratuita. ¿De dónde vienen todas esas armas? Quién arma a las pandillas? ¿Quién mantiene este negocio? Otro de los problemas gruesos de este país es la educación, la cultura. Como una muestra un botón: el presupuesto en El Salvador para Educación y Cultura es el más débil y eso te puede llevar a una reflexión y ya no creer en las clases políticas porque los políticos nos han llevado a este atolladero. Entonces este es el momento en que la poesía, por lo menos, puede llevar un rayo de esperanza, una luz dentro del túnel.

martes, 3 de mayo de 2016

La lluvia venía del Mar de los Zargazos

Ayer vi la lluvia que viene del mar. Del antiguo Mar de los Zargazos. En ese punto, dicen las viejas cartas marinas, el mar no se mueve y detiene el impulso de las velas. Pero de ahí venía la lluvia que ayer cayó sobre San Juan, aquí en Puerto Rico. Como un aduanero de oficios particulares, me acerqué al ventanal a observarla y registrarla. Densidad, color, rachas y caprichos, nubes altas y nubes casi azul del mar. Pensé en Honduras, pero de inmediato supuse que sigo pensando en una Honduras que se deformó en Tegucigalpa.
Entonces es mejor pensar en territorios, me dije, valles y montañas serenas, azul de otro pero azul. Reviso las noticias y casi enternece escuchar la voz de los periodistas de nuestro lado, aunque sigan con su vulgaridad y su dolor exultante. De pronto me doy cuenta que quiero llenar esta lejanía con los sonidos psíquicos que electrizan, convulsionan y paralizan, y así revelado el hecho cierro la compu y me dedico a ordenar mi equipaje. Sí, mucho mejor.

La noticias quedan dando vueltas y se traslapan con páginas que recuerdo de las viejas enciclopedias que guardaba mi tía Lauren: la quema del Reichstag ahora en la quema de la sede del partido nacional en Comayaguela. Luego los nacionalistas llevando globos blancos a pedir paz a la sede de LIBRE. El ridículo en toda su caracterización.

Sin embargo, cae el verdadero rayo: a pocas horas de haber escrito en su muro el susto que se llevó en un aparente asalto en taxi, Félix Molina comprueba que la búsqueda es matarlo. Un segundo ataque y el amigo, el valiente amigo es herido a balazos en sus piernas.Me quedo sin respiración. La lógica de represión ya no se detendrá y lo que parece un hecho aislado es la verdadera voluntad de llevar al país a una confrontación que debió empezar hace mucho, ya en regla pero que, por alguna causa indeterminada en el ánimo de la hondureñidad no sucedió. Félix Molina, el amigo que tantos admiramos, cae por fin en las redes de los criminales y sobrevive. Se me vienen todas las pláticas con él, las risas, los análisis, la primera vez que lo conocí en un ciber net donde yo estaba recibiendo la noticia de invitación a Madrid, a un festival de poesía. Sin saber por qué, sentí las ganas de contárselo a él, que estaba al lado de mi cubículo. Me sonrío, me dio las felicitaciones y continuo redactado la nota urgente que debía mandar ese mediodía.

Ayer vi la lluvia y pensé que también iría en dirección a Honduras. La refrescará, me dije. La refrescará.



Gambardella

 Por supuesto que hago el supremo esfuerzo por comprenderlo, o al menos reconstruir signos que, con frustración para mi abuela, el catolicismo intento erigir en mí desde temprana edad. Yo observo y sigo observando el despliegue de la filantropía como un gesto más de la vanidad pública, ese punto donde la virtud no pudo ser naturalmente materializada sino que se ha debido congregar a varios para convencerse de que hay bondad posible o coartada perfecta para ingresar al paraíso. Eso pensaba durante la misa en que me vi inmerso apenas llegando a Puerto Rico. También pensaba mucho en Gambardella, el personaje de La Grande Bellezza (me puse en pie todas las veces que el sacerdote lo pedía, guardé silencio y vi la punta de mis zapatos cuando oraban, callé algunos chistes y no dije ni pio cuando una donante fuerte de la Fundación dijo que había que dejar de hacer tanto viaje a Tierra Santa para poder dar más a los niños, y claro, ella lleva ya unos 25 viajes y contando), en fin, era Gambardella y estaba contrito.

No sé bien a qué categoría de hereje pertenezco. Creo que soy suavemente cínico respecto al tema, para unos puedo ser agnóstico o ateo, pero para mi abuela sigo siendo un descarriado. El punto es que llegado el momento de la bendición del lugar no he podido contenerme para captar esta imagen del mórbido comelón que impone santidad con su mano y parece decir hey niña, salí de ese cuarto, este muchacho no te conviene, tu madre y tu padre están sumamente preocupados por esa relación precoz y procaz que llevás. El otro padre le hace barra, con manos estrujadas y pose de santoral. Toda una tensión ahí, todo otro lenguaje y apreciación desde este rincón del lente. Hay preocupación en el sacerdote, maestría histriónica, decisión y convencimiento de fe, casi pudo ser uno de los trompetistas de Jericó o un sustituto emergente en El Exorcista.


martes, 19 de abril de 2016

Un cuento que sale a luz, El movimiento de los chasis


Comencé a escribir cuentos hace mucho. Voy agrupándolos poco a poco y con mucho respeto, a tal punto que guardo la mayoría de lo que voy haciendo. Julio Escoto me preguntó hace un año si contaba con algo que narrara en sus atributos cierta desolación y obsesión amorosa. No lo dudé y le mandé este cuento, El movimiento de los chasis, especie de narrativa fetiche, feto armado de piezas mecánicas que hoy recorre la Revista Imaginación. Sonrío y me comprometo. Sí, es tiempo.

Policía hondureña y Ejército: algunos tips para entender lo de hoy

¿Por qué estaría interesado el gobierno en matarlo? Por 25 mil millones de inversión de la banca internacional y 30 años de impunidad, si son capaces de matar por un celular ya puede imaginar. (Comisionado Sabillón, señalado como parte de los asesinos del zar antidrogas por el New York Times, a su llegada al CONADEH para buscar protección luego de revelar que políticos están queriendo militarizar la policía nacional creando falsos positivos)


1- Patrick Leahy, un demócrata del estado de Vermont que lleva años monitoreando a las fuerzas de seguridad que reciben ayuda de Estados Unidos, “es muy difícil creer que se hayan ignorado los patrones de depravación y corrupción de la Policía y el ejército de Honduras. Es como una fraternidad y está claro que los encubren". (El Heraldo)
Me gusta que mencionen la palabra "Ejército", esa institución que quiere salir en caballito blanco y que es, esencialmente, la que tomó la dirección de la policía durante el golpe de Estado, eliminando la investigación criminal y llevando a todo el cuerpo policial a su aventura represora y asesina. De las largas noches de los toques de queda y el Estado de Sitio surgió la transformación de los cuerpos de seguridad en capos y sicarios estandarizados. ¿Quién ocupaba las calles vacías? ¿De qué se aprovecharon al vaciar las calles? Asesinatos, encarcelamientos, ocupación de los corredores de la droga... el golpe de Estado fue el laboratorio de donde se levantó nuestro Frankestein, el mismo que ahora buscan quemar con las antorchas arrebatadas a la indignación ingenua.

2- Cuando los políticos crearon el golpe de Estado, se dieron cuenta de inmediato que el ejército y la policía se les había ido de las manos mientras ellos los bendecían en el santuario de Suyapa y los elevaban a categoría de héroes en el congreso nacional. Se dieron cuenta también de otra cosa: o paraban la violencia militar, policial, paramilitar o la revolución de la Resistencia se les iría encima y el socialismo (infantil, vanguardista o lo que sea) tomaría el poder y legitimaría la justicia histórica del pueblo oprimido. 
Entonces dijeron: no huevos, mejor detengamos a la Resistencia, dejemos que el ejército y la policía hagan lo suyo, luego ya veremos, los detendremos con Washington... lo primero lo lograron, lo segundo... lo segundo.

3- ¿Quién recuerda el uniforme que llevaba la actual cúpula policial en la sala de crisis del Golpe de Estado? Moteado, por supuesto. La fiesta de disfraces es tal que usan el uniforme para cada cosa: para presentarse ante los tribunales o van de saco o van con su uniforme de gala para bañarse de perfume civil o para asustar a pura medalla a los jueces.

4- Más de 3000 casos confirmados de alta violencia de policías y militares contra civiles durante el golpe de Estado (asesinatos indiscriminados filmados en vivo o registrados por centenares desde celulares, violaciones a mujeres, provocación de asfixia mediante el uso de gases lacrimógenos en celdas atestadas, ametrallamientos indiscriminados, francotiradores, etc), pero claro, están registrados en el papel retórico de la Comisión de la Verdad y la Comisión de Verdad. Al parecer, lxs civiles que fueron apabulladxs, eran ese otro país que se ha querido exterminar en su juventud.


lunes, 18 de abril de 2016

María Rubio, mi abuela, a sus 24 años

El niño que sostiene es Jochito, el segundo de sus hijos, quien muriera luego que la silla voladora (juego mecánico de las ferias patronales) se soltara y diera contra la pared de una casa en el centro de Sabanagrande. Fue una terrible tragedia. Jochito no murió al instante sino que regresó por su propio pie a casa. No dijo nada, tenía ocho años (en la foto tendría unos dos) y se acostó. En la noche se quejó y ya no pudo ocultarlo ante la preocupación de mi abuela. La fiebre lo hizo hablar y a la mañana siguiente fue traído a Tegucigalpa pero no aguantó el viaje. La foto siempre me ha causado un dolor extraño por su lejanía, como el de ver un pez hermoso que salió un momento a la superficie y luego muere en el fondo de una pecera. 

Tenía 24 años mi abuela, a pocos años de haberse graduado de maestra en la Escuela Normal de Señoritas. Conservo una biblia que ella misma me regaló y dedicó con la misma letra que aparece al reverso de la fotografía. Pienso que aún a sus 102 años es capaz de escribir así, aunque sea en un mesmerismo tremendo jamás descrito en ningún cuento de Poe, pero que siempre sabré mio.




domingo, 17 de abril de 2016

Destrucción ambiental en Honduras

¡Despierta humanidad! ¡Ya no hay tiempo! (Berta Cáceres)

La dinámica de destrucción en la actual Honduras sucede en todo ámbito. Nada está ya bajo control, a excepción del patrón electoral para repetir los fraudes electorales que han llevado al poder del Estado -el mismo que ya no existe en su forma civil- a la organización criminal más devastadora del continente.
De esta forma, la destrucción se mueve en todas direcciones. La descomposición es tal que la misma naturaleza desata sus reacciones más violentas reconociendo que no hay control humano que pueda prevenirla o detenerla. Lo que pasa en los bosque hondureños debe elevarse a emergencia total: estas son las imágenes de un sector de los bosques en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional
La Tigra, entre Valle de Ángeles y San Juancito (a 40 km de Tegucigalpa), devastados por el fuego y por el gorgojo descortezador, el mismo que asola todo el territorio del país.

Da la impresión que la locura se asentó mientras la otra locura política juega al suicidio en "las urbes", ese conglomerado en que vivimos creyendo que la destrucción de los bosques y zonas protegidas sucede a miles de kilómetros de distancia en un país creado para vertedero de las peores consecuencias de la estupidez humana. Estoy llegando a creer, firmemente, que a este hermosa naturaleza le tocó una de las peores naciones, la más esquizofrénica, la más indiferente después de la aniquilación del espíritu indígena que lo habitaba y hacía santuario. Si algo queda para detener esto, no sé de cuánta fuerza contará para enfrentar ambas monstruosidades: la política paramilitar y la corporativa neoliberal.








Así se veían las zonas devastadas.


¿Para dónde huirán todas las poblaciones de la zona una vez que les llegue la vorágine?









sábado, 2 de abril de 2016

Berta Cáceres: a un mes de su asesinato, carta pública de su madre



A un mes del asesinato de mi hija.
Carta Pública de Austra Bertha Flores López.

Como saben ustedes, yo soy la madre de Bertha Isabel Cáceres Flores, asesinada el 2 de marzo del presente año. Ha pasado un mes de ese abominable y cobarde crimen, por lo que, he decidido, aunque es doloroso para mí, hacer pública la presente, para que pueda ser leída o escuchada por la mayor cantidad de personas posibles, con los objetivos siguientes:
1. Quiero expresar el más profundo agradecimiento a todas las personas, organizaciones sociales, organismos de derechos humanos, representaciones de pueblos indígenas y afrodescendientes, organizaciones de mujeres, organizaciones políticas, representaciones de diferentes iglesias , representantes diplomáticos acreditados en el país, organizaciones magisteriales, organizaciones de jóvenes, organizaciones de la diversidad, organizaciones ambientalistas, representantes de los medios de comunicación, en fin, a todas aquellos(as) que han mostrado la solidaridad en este tiempo tan difícil que me ha tocado vivir con este acto de violencia criminal y, bueno, a mis nietas y mi nieto a quienes se les arrebató a su madre de la manera más repugnante y de igual modo al resto de familiares que han sufrido esta irreparable pérdida.
Decirles que yo he servido a mi pueblo con mucho esmero, desde mi condición de enfermera partera, alcaldesa, gobernadora y diputada, lo que me permitió impulsar la aprobación del convenio 169 de la O.I.T. la defensa de los derechos de las mujeres, los niños y niñas así como los derechos humanos en general. A mis 83 años este crimen me ha golpeado duramente y sólo me mantengo con fortaleza por la solidaridad consecuente que he recibido de ustedes. Expresarles que no quisiera partir de este mundo sin que se logre justicia para mi hija Bertita, quien ha dado la vida por nuestra madre tierra, los derechos de los pueblos indígenas y negros, las mujeres y los ríos. Por lo que les pido, me sigan apoyando fuertemente para lograr justicia y que cese la impunidad en un país tan golpeado por la violencia política de los opresores del pueblo contra las personas que trabajan por construir una sociedad más justa y más humana. Les reitero mi agradecimiento y les pido que hagamos más grande nuestro reclamo de justicia ya que solo así podremos lograr que este crimen no se quede en la impunidad. Ustedes definen la forma de hacerla desde una plegaria, un afiche, una marcha, un dibujo en una pared, una acción no violenta pero muy fuerte. Hermanos y hermanas ustedes han demostrado una gran creatividad. Sigan por que un mundo sin violencia puede ser posible.
2. En segundo lugar me dirijo a ustedes para señalar como uno de los responsables de este crimen al estado de Honduras por las razones que a continuación les voy a señalar: El estado de Honduras había asumido la responsabilidad de garantizar medidas cautelares para asegurar la vida de mi hija y el estado no cumplió con este compromiso internacional.
El estado de Honduras ha aprobado concesiones de los bienes comunes naturales, incluyendo el Río Gualcarque, río que es parte de la territorialidad lenca, sin impulsar un proceso de consulta previo libre e informado, sabiendo que hay un convenio internacional que ha sido aprobado por el estado de Honduras. Que es el Convenio 169 de la O.I.T. y que el mismo habla del derecho a la consulta. La violación de este convenio ha generado tremenda conflictividad, en las comunidades que ha llevado a que se presenten hechos sangrientos, con asesinatos de los liderazgos indígenas y de ambientalistas.
El estado de Honduras criminalizó a mi hija usando la supuesta institucionalidad para montar sendos procesos en su contra, por el hecho de desempeñar una labor de defensora de los bienes comunes naturales y los derechos de los pueblos indígenas y negros de Honduras.
El estado de Honduras ha asumido un rol de defensor de los intereses particulares de las empresas extractivas, al grado que cuando mi hija en su condición de coordinadora general de COPINH dirigió una marcha en el recién pasado mes de febrero, en presencia de elementos policiales y del ejercito fue insultada, vilipendiada y amenazada por personas vinculadas a los intereses de DESA y estos mas bien asumieron una actitud de represión al grado que decomisaron los buses en que la población lenca se desplazaba.
El estado de Honduras en lugar de cuidar e investigar la escena del crimen, la contaminó.
Ha pasado ya un mes y pese a la presión nacional e internacional, el estado no ha sido capaz de dar captura a los responsables materiales e intelectuales de este crimen que nos ha enlutado como familia y como pueblo.
Después del golpe de estado salieron listas de personas, que tenían escuadrones de la muerte, para ser asesinadas. La primera de la lista era Bertha Isabel.
Sé que nadie ni nada podrá devolver la vida de mi hija, pero no voy a renunciar a enfrentar con decisión, con las fuerzas de mi vida, que aún me quedan, luchar para que el asesinato Bertita, no quede en la impunidad.
Esto pasa por que el estado de Honduras permita una comisión independiente que investigue este penoso asesinato, porque el estado de Honduras cancele las concesiones de los bienes comunes naturales que se han otorgado en clara violación al convenio 169 de la O.I.T. Y, particularmente del rio Gualcarque, que fue y es una lucha de mi hija en cualquier lugar en donde ella este. Que el estado de Honduras se comprometa a no permitir más crímenes contra defensores y defensoras de los derechos humanos. Que el estado de Honduras permita a nuestra familia participar en la investigación. Que el estado de Honduras cese la criminalización de COPINH y las organizaciones Sociales.
Expreso mi deseo para que la UNESCO declare al rio Gualcarque patrimonio natural y cultural de la humanidad.
Quiero aprovechar la oportunidad para expresar alegría por que ha sido posible el retorno de Gustavo Castro a su país, amigo entrañable que también sufrió el atentado.
Termino pidiendo a todo nuestro pueblo de Honduras y a todos los pueblos del mundo, que asuman la lucha por la defensa de la madre tierra y la vida. En este sentido, cito las palabras textuales de mi hija: “DESPERTEMOS HUMANIDAD YA NO HAY TIEMPO”
Con firmeza, gratitud y fraternidad, atentamente.
Austra Bertha Flores López.