viernes, 8 de julio de 2011

Neruda fue asesinado - Francisco Marín, Proceso, México




Neruda fue “asesinado”
Miércoles, 11 de mayo de 2011

Francisco Marín*

Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda se exiliara en México. Había viajado de su casa en Isla Negra a Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clínica Santa María. Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió. Araya –quien estuvo al lado del poeta en sus últimos días– cuenta a Proceso un secreto que lo ahoga: el poeta “fue asesinado”.


  
Valparaíso.- El poeta chileno Pablo Neruda “supo a las cuatro de la madrugada (del 11 de septiembre de 1973) que había un golpe de Estado. Se enteró a través de una radio argentina que captaba por onda corta. Ésta informaba que la marina se había sublevado en Valparaíso.

“Trató de comunicarse a Santiago, pero fue imposible. El teléfono estaba fuera de servicio. Recién como a las nueve de la mañana confirmamos que el golpe se había concretado. (…) Ese 11 de septiembre fue un día caótico y amargo porque no sabíamos qué iba a pasar con Chile y con nosotros.”

Manuel Araya Osorio habla de Neruda con la familiaridad de quien ha compartido momentos cruciales con un personaje histórico. Y sí. Fue asistente del poeta desde noviembre de 1972 –cuando regresó de Francia– hasta su muerte el 23 de septiembre de 1973.

El corresponsal se reunió con este personaje el pasado 24 de abril en el puerto de San Antonio. La entrevista se llevó a cabo en la casa del dirigente de los pescadores artesanales chilenos Cosme Caracciolo, a quien Araya le pidió ayuda para develar un secreto que lo ahogaba: “Lo único que quiero antes de morir es que el mundo sepa la verdad, que Pablo Neruda fue asesinado”, asegura a Proceso.

Sólo el diario El Líder, de San Antonio, dio cuenta parcial de su versión el 26 de junio de 2004. Pero no trascendió por la poca influencia de este medio.

Araya afirma que siempre ha querido que se haga justicia. Cuenta que el 1 de mayo de 1974 le propuso a Matilde Urrutia, viuda de Neruda, aclarar esa muerte. Ambos fueron testigos de sus últimas horas: durmieron, comieron y convivieron en la misma habitación a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 y hasta la muerte del poeta, 12 días después, en la clínica Santa María de Santiago. 

Pero Araya afirma que Matilde –quien murió en enero de 1985– no quiso tomar acción alguna para fincar eventuales responsabilidades. Según él, Urrutia le dijo: “Si inicio un juicio me van a quitar todos los bienes”. Araya cuenta que en otra ocasión tuvieron una discusión que marcó un quiebre final en su relación con la viuda. “Me dijo que lo que había pasado era cosa de ella y no mía, porque yo ya había terminado de laborar con Pablo, ya no era trabajador y no teníamos nada que ver”.

“Neruda quería que cuando muriera, la casa de Isla Negra quedara para los mineros del carbón (…) Pero la fundación (Pablo Neruda) se apropió de su obra y no ha concretado ninguno de sus sueños. A ellos (los directivos de la fundación) sólo les interesa el dinero”, espeta.

Afirma que hace dos años le entregó a Jaime Pinos, entonces director de la Casa Museo de Isla Negra, de la fundación, un relato sobre los últimos días del poeta. “Pero no han hecho nada con esa información, ni siquiera la han dado a conocer. No quieren que la verdad se sepa (…) Nunca me han dado la palabra en los actos que organizan ni siquiera en las conmemoraciones de su muerte”.

Araya proviene de una familia de campesinos de la hacienda La Marquesa, cerca de San Antonio. Cuando tenía 14 años fue acogido en Santiago por la dirigente comunista Julieta Campusano, quien le dio trato de ahijado. 

Este vínculo le ayudó, pues Campusano llegó a ser senadora y la mujer más influyente del Partido Comunista, y gestionó que Araya recibiera una preparación especial en seguridad e inteligencia, entre otras materias. Araya escaló rápido. Fue mensajero personal de Allende antes de fungir como principal asistente de Neruda.

Araya, quien hacía de chofer, mensajero y encargado de seguridad de Neruda, acepta que el autor de Canto general tenía cáncer de próstata, pero no cree que esa enfermedad lo matara. Asegura que dicho padecimiento “estaba controlado” y que Neruda “gozaba de buena salud, con los achaques propios de una persona de 69 años”. 


“Abandonados”

Araya dice que después del golpe del 11 de septiembre, Neruda, su mujer y el resto de los habitantes de la casa de Isla Negra quedaron “solos y abandonados”. El contacto con el mundo exterior se reducía a las noticias que les llegaban a través de una pequeña radio que Neruda sintonizaba, a las esporádicas conversaciones telefónicas de un aparato que sólo recibía llamadas y a lo que les contaban en la hostería Santa Elena, cuya dueña “era de derecha y sabía todo lo que pasaba”.

Cuenta que el 12 de septiembre llegó un jeep con cuatro militares. “Todos llevaban los rostros pintados de negro. Yo salí a recibirlos. (...) El oficial me preguntó quiénes estaban en la casa. Le tuve que decir que en ese momento estaban Cristina, la cocinera; la hermana de ésta, Ruth; Patricio, que era jardinero y mozo; Laurita (Reyes, hermana de Neruda); la señora Matilde, Pablito (Neruda) y yo.

“El oficial nos señaló que en el domicilio no podía quedar nadie más que Neruda, Matilde y yo. Entonces tuvimos que arreglárnoslas entre los tres: dormíamos en la recámara matrimonial que estaba en el segundo piso. Yo dormía sentado en una silla, arropado con un chal. Lo hacía para estar más cerca de Neruda, porque no sabíamos lo que nos iba a pasar.”

El 13 de septiembre, cerca de las 10 de la mañana, los militares allanaron la casa. Araya dice que eran como 40 soldados que venían en tres camiones. Iban armados con metralletas, con las caras pintadas de negro y uniforme de camuflaje. Vestidos y pertrechados “como si fueran a la guerra”.

Recuerda: “Entraban por todos lados: por la playa, por los costados (…) Salí al patio para preguntar qué querían. Hablé con el oficial que daba las órdenes. Me dijo que abriera todas las puertas. Mientras revisaban, destruían y robaban, los militares preguntaban si había armamento, si teníamos gente escondida adentro, si ocultábamos a líderes del Partido Comunista (…) Pero no encontraron nada. Se fueron callados. No pidieron ni perdón. Se sentían dueños y señores del sistema. Tenían el poder en las manos”.

Añade que como a las tres de la tarde, poco después de que se habían ido los soldados, llegaron marinos. “Estuvieron más de dos horas. También allanaron la casa y robaron cosas. Registraban con detectores de metales. (...) La señora Matilde me contó que el mandamás de los marinos entró al dormitorio de Neruda y le dijo: ‘Perdón, señor Neruda’. Y se fue”.

Araya recuerda que durante varios días la marina puso un buque de guerra frente a la casa del poeta. “Neruda decía: ‘Nos van a matar, nos van a volar’. Y yo le decía: ‘Si nos tenemos que morir, yo voy a morir en la ventana primero que usted’. Lo hacía para darle valor, para que se sintiera acompañado. Entonces le dijo a la señora Matilde: ‘Patoja –que así la nombraba–: mire el compañero, no nos va a abandonar, se va a quedar aquí’”.

Araya cuenta que conversaciones de ese tipo tenían lugar en la pieza del matrimonio: ellos acostados y él sentado a los pies de la cama. “Nos preguntábamos que haríamos nosotros solos. Pensábamos que a Neruda lo iban a asesinar. Entonces, resolvimos que la única opción era salir del país”. 


El viaje

Araya narra que Neruda le dijo que su plan era instalarse en México y una vez en ese país pedir “a los intelectuales y a los gobiernos del mundo entero ayuda para derrocar a la tiranía y reconstruir la democracia en Chile”.

Rememora: “Desde la hostería Santa Elena –a menos de 100 metros de la casa de Isla Negra– nos comunicamos con las embajadas de Francia y México. La de México se portó un siete (nota máxima en el sistema educativo chileno). El embajador (Gonzalo Martínez Corbalá) se movilizó para ayudarnos. Creo que el 17 de septiembre nos llamó para decirnos que se había conseguido una habitación en la clínica Santa María. Allí deberíamos esperar la llegada de un avión ofrecido por el presidente Luis Echeverría”.

El problema era trasladar al poeta a la clínica. “Con Neruda y Matilde pensamos que la mejor y más segura manera de llegar hasta allá era en una ambulancia. Mi misión era conseguirla. Viajé a Santiago en nuestro Fiat 125 blanco y pude arrendar una ambulancia. (...) Recuerdo que ofrecí como seis veces más de lo que me cobraban para asegurar que efectivamente fueran a buscarnos. Acordamos que fueran el 19, porque ese día la clínica tendría todo dispuesto para recibir a Pablito.

“Llega el 19 y solicitamos a Tejas Verdes (el regimiento militar de la provincia de San Antonio) permiso para trasladar a Neruda. Me dijeron: ‘No estamos dando salvoconductos, menos a Neruda’. A pesar de la negativa decidimos partir. La ambulancia entró hasta la puerta que daba a la escalera de su dormitorio. (...) Al salir se despidió de su perrita Panda, se subió a la ambulancia y se acostó en la camilla. Neruda y Matilde se fueron en la ambulancia. Yo los seguí muy de cerca en el Fiat.”

“El viaje fue triste, caótico y terrible. Nos controlaban cada cuatro o cinco kilómetros, parecía imposible llegar a nuestro destino. Imagínese que salimos a las 12:30 y llegamos a las 18:30 a la clínica (distante poco más de 100 kilómetros de Isla Negra).

“En Melipilla fue el control más maldito. Allí Neruda vivió el momento más terrible. (...) Los militares lo bajaron de la ambulancia y le registraron el cuerpo y la ropa. Decían que buscaban armas. Él pedía clemencia, decía que era un poeta, un premio Nobel, que había dado todo por su país y que merecía respeto. Para ablandar sus corazones les decía que iba muy enfermo, pero las humillaciones continuaban. En un momento lloramos los tres tomados de la mano porque creíamos que así iba a ser nuestro fin.”

Finalmente la ambulancia llegó a la clínica tres horas más tarde de lo acordado. “Como llegamos muy cerca de la hora del toque de queda, no pudimos hacer nada más que quedarnos todos en la clínica a dormir (…)

“El embajador Martínez Corbalá fue a vernos al día siguiente. Y también el francés, que nunca supe cómo se llamaba. También recibimos la visita de Radomiro Tomic y Máximo Pacheco (dirigentes democratacristianos), de un diplomático sueco, y de nadie más.”


La inyección misteriosa

Araya dice que los primeros días en la clínica transcurrieron sin sobresaltos. El 22 de septiembre, la embajada de México avisó que el avión dispuesto por su gobierno tenía programado salir de Santiago rumbo a México el 24 de septiembre. Le comunicó además que el régimen militar había autorizado su salida.

“Entonces Neruda nos pidió a mí y a Matilde que viajáramos a Isla Negra a buscar sus cosas más importantes, entre éstas sus memorias inconclusas. Creo que eran Confieso que he vivido. Al día siguiente –23 de septiembre– partimos temprano hacia la casa de Isla Negra. (...) Dejamos a Neruda muy bien en la clínica, acompañado por su hermana Laurita, que llegó ese día a acompañarlo.”

Asegura que Neruda estaba “en excelente estado, tomando todos sus medicamentos. Todos eran pastillas, no había inyecciones. Nosotros nos preocupamos de recoger todo lo que nos indicó. Estábamos en eso cuando Neruda nos llamó como a las cuatro de la tarde a la hostería Santa Elena, donde le dieron el recado a Matilde, quien devolvió la llamada. Neruda le dijo: ‘Vénganse rápido, porque estando durmiendo entró un doctor y me colocó una inyección’.

“Cuando llegamos a la clínica, Neruda estaba muy afiebrado y rojizo. Dijo que lo habían pinchado en la guata (el estómago) y que ignoraba lo que le habían inyectado. Entonces le vemos la guata y tenía un manchón rojo.”

Araya recuerda que momentos después, cuando se estaba lavando la cara en el baño, entro un médico que le dijo: “Tiene que ir a comprarle urgente a don Pablo un remedio que no está en la clínica”.

Fue a comprar el medicamento y Neruda se quedó con Matilde y Laurita. “En el trayecto me siguieron sin que yo me diera cuenta. El médico antes me había dicho que el medicamento no se encontraba en el centro de Santiago, sino en una farmacia de la calle Vivaceta o Independencia. Cuando salí por Balmaceda para entrar a Vivaceta aparecieron dos autos, uno por detrás y otro por delante. Se bajaron unos hombres y me pegaron puñetazos y patadas. No supe quiénes eran. Me cachetearon harto y luego me pegaron un balazo en una pierna.

“Después de todo lo que me pegaron terminé muy mal herido en la comisaría Carrión, que está por Vivaceta con Santa María. Luego me trasladaron al estadio Nacional donde sufrí severas torturas que me dejaron a un paso de la muerte. El cardenal Raúl Silva Henríquez logró sacarme de ese infierno. Por eso estoy vivo.”

Neruda murió a las 22:00 horas en su habitación –la número 406– de la clínica Santa María.

Consultado por Proceso, el director de archivos de la Fundación Neruda, Darío Oses, dio a conocer la posición de esta institución respecto de la muerte del poeta:

“No hay una versión oficial que maneje la fundación. Ésta se atiene a los testimonios de personas cercanas a Neruda en el momento de su muerte y de biógrafos que manejaron fuentes confiables. Hay bastantes coincidencias entre las versiones de Matilde Urrutia en su libro Mi vida junto a Pablo, la de Jorge Edwards en Adiós poeta y la de Volodia Teitelboim en su biografía Neruda. La causa de muerte fue el cáncer. Uno de los médicos que lo trataba, al parecer el doctor Vargas Salazar, le había advertido a Matilde que la agitación que le producía al poeta el enterarse de lo que estaba ocurriendo en Chile en ese momento podía agravar su estado. A esta situación también contribuyeron el allanamiento de su casa (...) y el traslado en ambulancia (...) con controles y revisiones militares en el camino.”

Pero Manuel Araya dice no tener duda alguna: “Neruda fue asesinado”. Y sostiene que la orden vino de Augusto Pinochet: “¿De qué otra parte iba a salir?”.


Consejos para Allende


VALPARAÍSO, CHILE.- El presidente chileno Salvador Allende era el visitante más asiduo de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra. “Cuando iba, Allende siempre le pedía consejos al poeta porque éste era muy sabio en política”, sostiene Manuel Araya Osorio, ex asistente personal de Neruda.

Recuerda, por ejemplo, los consejos que Neruda le dio a Allende sobre las fuerzas armadas en las semanas previas al cuartelazo, cuando el 23 de agosto de 1973 la derecha y los militares golpistas forzaron la renuncia del general Carlos Prats González, comandante en jefe del ejército.

“Tenemos que descabezar a las fuerzas armadas... Los de nosotros hacia acá y los otros hacia un lado”, le decía Neruda al presidente.

Araya lamenta que El Chicho (Allende) no le hiciera caso al poeta en este tema. “Si lo hubiera hecho, la historia habría sido bien diferente. Otro gallo hubiera cantado, todavía estaríamos en el poder”, dice convencido.

Y cuenta que el 10 de septiembre de 1973 –un día antes del golpe militar– Neruda le pidió que viajara a Santiago para entregarle un mensaje al presidente Allende. Se trataba de una invitación a la inauguración de Cantalao, el refugio para la inspiración y el descanso de los poetas, que sería precisamente el 11 de septiembre.

En entrevista con Proceso, Mario Casasús, estudioso de la vida de Neruda y corresponsal en México de El Clarín de Chile, dice que Neruda había escrito los estatutos de la fundación Cantalao. A ésta traspasaría los terrenos de la casa de los poetas del mismo nombre, que están muy cerca de su casa de Isla Negra.

Araya afirma que Allende lo recibió en su despacho. “Estaba caminando, parecía nervioso. Leyó la nota de Neruda e inmediatamente redactó una respuesta. Sin leerla me la guardé en un bolsillo. (...) No tengo idea lo que decía ese mensaje, pero el presidente me dijo: ‘Dígale al compañero (Neruda) que mañana yo voy a ir a la Universidad Técnica (donde anunciaría la realización de un plebiscito) y que posiblemente haya ruidos de sables este 11 de septiembre’”.

Dice que Neruda, al conocer el mensaje, se quedó muy preocupado porque entendía el curso que estaban tomando los acontecimientos. “Esa noche casi no durmió”.

Ese 11 de septiembre “nosotros quedamos completamente abandonados y solos” afirma Araya. “La muerte del presidente Salvador Allende afectó mucho a don Pablo. Sin embargo Él se sentía con la fuerza y entereza necesaria para seguir luchando por lo que crea justo”.

“Las noticias emitidas por los medios de comunicación nacionales eran manipuladas por el régimen militar. Sabíamos que eran falsas, que todo era mentira.”

Araya narra que Neruda se deprimió mucho. Él le pidió que no se pusiera triste. “Le dije que los militares en un mes le iban a entregar el poder a la Democracia Cristiana”.

Neruda le replicó: “No compañero, esto va a durar muchos años, como ocurrió en España. Yo conozco la historia, usted no sabe de golpes de Estado”.



*Corresponsal en Chile del semanario mexicano Proceso, reportaje publicado en la edición número 1081 del 8 de mayo de 2011. Se reproduce en Clarín.cl con autorización del autor.

Encuentros en Tegucigalpa - Juan Carlos Zelaya, Comayagua


Las ilustraciones son de Allan McDonald, incluidas en el poemario de Juan Carlos

ENCUENTROS EN TEGUCIGALPA
Toda la vida nos han mentido. Nos han dicho que ya no hay lugar para la nostalgia, para la poesía, para el amor, para la amistad, que esto a lo que algunos llaman todavía mundo es una selva, pero los acontecimientos que hoy evoco dejan desfasados esos criterios, recién anduve en Tegucigalpa la del poeta Molina, la ciudad adoptiva de Rigoberto Paredes, la ciudad incrustada en Paradiso y en Cinefilia, la ciudad donde –con asombro-descubrí que hay mas carros que gente, la ciudad donde ya no hay espacio aparente para el sosiego, ahí donde asisten todos los laberintos posibles, tuve encuentros con seres especiales y los enunciaré por el orden de aparición (como cuando existían aún los cines) a Rigoberto Paredes, con su estampa barbada, el de la palabra apacible pero dura como debe de ser-según mi criterio-(tan de moda ahora con los jueces en apuros) la palabra de los poetas en estos momentos post golpe.

El Maestro Paredes me ofreció su estancia como si ese preciso momento en que lo volví a conocer, hubiese permanecido intacto toda la vida, (o tal ves la muerte) a la cual me confesó de viva voz que no le preocupaba y lo cuento aquí porque no fue secreto de confesión y aunque soy de Comayagua donde abundan los curas y las enfermedades no aspiro al sacerdocio, luego conocí a Novoa en el lugar menos esperado; en el trajín de un periódico con un nombre digno “El Libertador”, quien tuvo la gentileza de recordar mi nombre, el que  a veces hasta yo lo olvido, quien me atendió muy gentilmente pero con el cual quedó el compromiso de una plática pendiente.

Ya para finalizar el día y después de varios intentos conocí a Fabricio Estrada, el poeta que no tuvo otra opción histórica de escribir “Poemas contra el miedo” y descubrió con valentía que aquí: “Imposible un ángel”, pero poco hablamos de literatura sino de todo lo que significa la atrocidad retrógrada del golpe bajo del 28 de Junio del 2009, la persecución verdeoliva de aquí y de las tierras “uribes y santas” que nos intentan someter y no han podido; los verdugos que tienen la ley pero no la razón y que el pueblo hondureño después de tanto letargo se levanta y no cree ya en ningún pichinguito púrpura, ni en comisionados de aquí o de allá, bueno de tantas cosas hablamos que a él y solo a él le confesé que la poesía “Este volver a Honduras” de Jaime Fontana no me dejaba salir de estas “tierras de pan llevar” y doy fe de su gentileza y desprendimiento de ponerme al día de la novísima poesía nacional, me brindó de forma transparente su amistad algo que para mi fue los mas valioso que me sucedió en esos días de ajetreo y cansancio para gente como yo de provincia, acostumbrada a una ciudad triste; que  por la poesía a tiempo y la compañía invaluable hicieron renacer la esperanza y la solidaridad.

Asesinatos indetenibles en Honduras


Honduras
Bajo Aguán: Otros dos campesinos asesinados
No para la matanza en medio del silencio y la impunidad

Por Giorgio Trucchi - Rel-UITA

Ya son 27 los integrantes de organizaciones campesinas del Bajo Aguán que han sido asesinados en los útimos 15 meses. Una matanza que hunde sus raíces en el acaparamiento de tierra por parte de unos cuantos terratenientes y productores palmeros, en la lucha por la sobrevivencia de miles de familias campesinas, y en el desinterés del régimen para buscar soluciones reales y equitativas al conflicto.

El día de ayer (10/5), José Paulino Lemus Cruz, 30 años, miembro de la Cooperativa Brisas del Edén que forma parte del Movimiento Campesino del Aguán (MCA), fue ultimado de un balazo en el pecho mientras se trasladaba de la comunidad Guadalupe Carney a Los Leones, en la margen izquierda del río Aguán.

Según una primera reconstrucción de los hechos, Lemus Cruz fue interceptado y asesinado por desconocidos y su cuerpo fue encontrado con las pertenencias personales, por lo cual sus compañeros descartan que la causa del asesinato haya sido el robo.

El pasado 7 de mayo, fue asesinado Henry Roney Díaz, miembro de la Cooperativa El Despertar que forma parte del Movimiento Auténtico Reivindicador de Campesinos del Aguán (MARCA). El hecho ocurrió durante un intento de desalojo por parte de los cuerpos represivos del Estado, que también dejó gravemente herido a Manuel Vásquez, miembro de la misma cooperativa.

Esta grave situación, a la que se suman las reiteradas denuncias de hostigamiento, persecución y amenazas contra miembros y directivos de las organizaciones campesinas del Bajo Aguán, se enmarca en un contexto de total impunidad y desinterés del régimen para resolver el conflicto.

Ante esta dramática situación, algunas de las organizaciones campesinas han decidido volver a iniciar un proceso de recuperación de las tierras que reivindican como propias. En los últimos días, el MARCA tomó las fincas La Trinidad, El Despertar y San Esteban, mientras que el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) la cooperativa Guanchías.

El pasado 5 de mayo, durante un primer intento de desalojo de la finca La Trinidad, dos miembros del MARCA fueron gravemente heridos.

Actualmente, centenares de familias campesinas se encuentran atrincheradas y sus tierras cercadas por fuertes contingentes de militares, policías y guardias de seguridad de los terratenientes palmeros. A muchas de ellas se les están acabando los alimentos y el agua, y no pueden salir por temor a ser asesinadas.

De acuerdo con un comunicado difundido ayer, FIAN Honduras expresa “su profunda preocupación e indignación por la violencia incontrolable que ya ha cobrado tantas vidas humanas, sin que haya instancia estatal a la que se pueda acudir para detenerla”.

También hace un llamado a la solidaridad nacional e internacional para que “ejerza la presión necesaria sobre el régimen, para contener esta ola de violencia que afecta en casi su totalidad a los sectores sociales menos favorecidos, en un país en donde la riqueza se concentra  cada día más”.

Finalmente, FIAN Honduras senaló que de persistir la estrategia de resolver los conflictos agrarios mediante la represión, lo único que se logrará serán más muertos y heridos y más tomas de tierras, “porque lo que mueve a los campesinos es la necesidad de sobrevivir”, concluye el comunicado.

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Compañeras (os), les informo que anoche fue asesinado otro periodista en el país. Se trata de Héctor Francisco Medina Polanco que coordinaba el noticiero del canal Omega Visión en Morazán, Yoro, a 1 hora y media de El Progreso. Anteriormente había recibido amenazas a muerte por su trabajo de denuncia de algunos actos ilícitos de la municipalidad de ese municipio y otros problemas de tierras que involucran a ganaderos de la zona.

Eran alrededor de las 7:30 de la noche cuando él salía del noticiero y dos sicarios en motocicleta lo siguieron hasta su casa y le dispararon por la espalda con armas 9 milímetro, 3 disparos en el tórax y uno en el brazo. Murió cuando era atendido en el hospital Mario Catarino Rivas de la ciudad de San Pedro Sula.

En pleno mes de mayo, cuando internacionalmente proclamamos que el derecho a la libertad de prensa y de expresión sean plenos en una Honduras golpeada por la crisis política, se suma una muerte más de un compañero comunicador.

Además el próximo 25 de mayo, en el país se conmemora el Día del periodista.

Son los primeros datos que tenemos de este hecho, que nuevamente repudiamos y exigimos un verdadera y efectiva investigación de estas autoridades que tienen todas sus esperanzas en regresar a la OEA, no en políticas efectivas de respeto a los derechos humanos.

Bifronte


Bifronte

Estoy del otro lado de la lluvia,
a espaldas de ella.

Preparo los campos como un campesino ciego
que siembra guijarros  mientras reza.
La lluvia resbala silenciosa
sobre el domo
y los días son palabras verdes
hierbajos que lo cubren todo,
ruina vegetal.
Jano bifronte me aguarda en la esquina
con su escudilla de hambre.
Pregunta por el ciclo de la fe,
pregunta por qué las puertas siguen abiertas
y yo debo responderle con limosnas,
con monedas que lanzo al aire
y que mañana sellarán mis ojos.

La lluvia quedó del otro lado.
inmigrante temerosa
ve cómo me alejo
abriendo surcos
a tientas.

F.E.

Honduras: Sacerdote católico y Asistente son obligados a exiliarse





 

Tegucigalpa, 8 de jul. Como resultado de las fuertes amenazas a muerte que iniciaron desde diciembre de 2009, el comisionado de la Comisión de Verdad,  Padre Fausto Milla, y su más cercana colaboradora Denia Mejía, anunciaron hoy su partida hacia el exilio.


La conferencia de prensa se efectuó en el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH). Las victimas anunciaron ante la comunidad internacional que saldrán con destino hacia Nicaragua, pero que no es su destino final para exiliarse.


El religioso narró ante los medios de comunicación internacional y nacional, de cómo en la década de los ochentas, existieron más de 50 proyectos militares de asesinatos, algunos de ellos comprobados hasta su último detalle.


Hace treinta años, el Padre Fausto Milla fue víctima de estos actos de terror, puesto que estuvo raptado por el otrora batallón 316  durante seis días, “Dios me salvo en aquel entonces por medio de organismos que habían participado en el tribunal permanente de los pueblos en México”. Describió el religioso y luchador social.

Tortura del exilio

Luego de este hecho estuvo exiliado por cuatro años. Y nuevamente, es obligado a abandonar Honduras para resguardar su vida. Milla caracterizó su partida como dolorosa, hiriente y obligada.


La erupción


La verdad ha surgido ayer como un volcán y ha crecido tumultuosa en una calle olvidada de Tegucigalpa. De pronto fue que los automóviles comenzaron a agolparse y a causar un infernal tráfico, y nadie sabía exactamente lo que sucedía, hasta el momento en que, esos mismos automóviles, comenzaron a volcarse y a despeñarse de las faldas.

La verdad comenzó a rugir, a temblar. Los puestos del mercado no soportaron el estremecimiento y colapsaron. ¡Es la verdad! -gritaban todas y todos, ¿y qué es la verdad?, respondían los que aún no habían visto nada y que eran empujados hacia el centro de la capital.

¡La verdad es un volcán y está creciendo!! gritaron. A los bomberos se les hizo imposible llegar a la zona cero, pero hacían seguimiento del proceso de erupción a través de los datos que los sastres del mercado -al pie del cono- iban calculando con sus cintas métricas. ¡Ya va por 15 metros! ¡Ya va por 22! Y los bomberos se empinaban junto a la policía y se mentían unos a otros: la situación es estable, es sólo un tiroteo y un par de muertos más... a lo sumo es una concentración de políticos o una procesión de la iglesia, pero un volcán ¡Imposible!

La verdad fue acumulando todo el magma de la zona, y los puestos de revistas, de periódicos, de anuncios de farmacias de turno, de afiches políticos  y de libros usados avivaron más la llama interna, tragándose a la vez las máquinas de freír pollos, las gasolineras, las bolsas de marihuana de la Quinta Avenida, las piedras de crak de Sipile, la posta policial y las picanas. Todo iba siendo engullido por el magma insaciable que se hundía bajo el asfalto y que hacía crecer aceleradamente a la verdad.

Muertos, ataúdes, arreglos florales, estatuas de poetas, rollos de tela, cintas pornos de los antiguos cines, cartitas de estudiantes enamorados, paños de mesas de billar, carteras robadas por el coime, recibos de la luz y el agua jamás pagados, pancartas de iglesias sanadoras, bajos de mariachis, patinetas de insomnes, ruletas de chiviadores, naipes marcados, constituciones de comerciantes individuales y constituciones políticas, pestañas postizas, tacones de aguja transparentes, piscinas inflables de la temporada pasada, cordones de zapatos, perfumes Musk de veinte años, calendarios de chinos, menús de cafeterías baratas, corbatas de doble uso, sacos de alquiler para bodas y diputados, forros para muebles, sobrefundas, calzones salvadoreños, testamentos de ladrones... todo lo que hacía la verdad más prístina y deseable, más monstruosa e implacable, fue tragado, mascado y hecho fuego.

Pero el volcán dejó de crecer a la altura exacta de 2011 metros, cuando toda la ciudad ya había desaparecido y cuando todos en el mundo esperaban la súper explosión el volcán cesó su actividad y cayó en un indescifrable mutismo.

El Volcán de La Verdad empezó a ser conocido en todas las guías turísticas mundiales y en los catálogos científicos más especializados. Una nueva Pompeya había surgido, aniquilada por la verdad.

F.E.

jueves, 7 de julio de 2011

Honduras: No a la compra de aviones de guerra





No a la compra de aviones de guerra



Mientras el pueblo aguanta hambre, los hospitales carecen de medicinas, las comunidades demandan la construcción de escuelas y se aprueban más impuestos, las Fuerzas Armadas proyectan la compra cuatro aviones Tucano, valorados en cuarenta millones de dólares a costa del sacrificio y sufrimiento de nosotros los condenados de la tierra.

Hoy, nos preguntamos para qué va adquirir el Estado de Honduras aviones de guerra si no está en conflicto con ningún país y si lo estuviera la guerra no sería la solución. 

Qué beneficios le traerá al país la compra de aviones de guerra a nuestros niños y niñas, cuando lo que necesita más son medicinas, aulas escolares, centros de salud, alimentación, contratación de maestros, médicos, construcción de vivienda y la construcción de espacios públicos para la recreación. 



Con 40 millones de dólares se podrían comprar 



1.- 58 millones 260 mil 200 libras de arroz

2.- 40 millones 930 mil 233 libras de frijoles

3.- 18 millones 788 mil 481 libras de bistec

4.- 42 millones 161 mil 560 litros de leche

5.- 27 millones 782 mil 673 docenas de huevos

6.- 102 millones 965 mil 986 libras de azúcar

7.- 8millones 432 mil 312 latas de leche en polvo

8.- 43 millones 847 mil 045 libras de manteca

9.- Alimentar a 721,414 personas por un mes

10- Alimentar 60,117 personas por un año



Condenamos la compra de artefactos bélicos, que terminaran convertidos en chatarras en los hangares de las Fuerzas Armadas, mientras nuestros niños y niñas tienen que trabajar y hurgar en los basureros para sobrevivir.
Desde nuestra condición de ciudadanos y ciudadanas con derecho a participar en la vida de nuestro país.
¡Exigimos gastos para la vida, no para la muerte!

Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Victimas de la Tortura y sus Familiares CPTRT






miércoles, 6 de julio de 2011

Lavapies, Madrid: protesta espontánea contra el racismo


En una acción espontánea que liga con las demostraciones populares que sacuden toda España, los vecinos del céntrico barrio Lavapies, en Madrid, echaron a la policía que realizaba un operativo sorpresa anti-inmigrante en el cual, detenían a discreción a aquellas personas que tuvieran color oscuro de piel, denotando un racismo oficial muy de uso normal en la policía europea.
La indignación ha calado, y ahora no será fácil que se le haga retroceder, en todo el mundo.

martes, 5 de julio de 2011

Tabaco y niñez: el antiguo uso publicitario








Las litografias corresponden a la serie “Alegorías infantiles Cubanas del cigarro y del Tabaco” impresas en la fábrica La Honradez. Publicadas en el libro “Marquillas Cigarreras Cubanas”.

Sidney, Australia: a dos años del golpe de Estado, solidaridad con Honduras









Desde Australia nos envía Rossana Wong:

Saludos solidarios!

Por favor difundir...

Sidney Australia: Sigue la Solidaridad con la lucha de la Resistencia en Honduras
El domingo 26 de junio de 2011, casi cien personas llegaron en Plaza Iberoamericana en Sidney, para manifestarse en contra del golpe de estado en Honduras que hoy tiene 2 años.

Los diversos sectores de las resistencias de Sydney vamos a seguir en acompañamiento de los diferentes sectores de la resistencia en Honduras en lucha contra este sistema y golpe neoliberal, patriarcal, y asesino. Ni olvido ni perdón ni reconciliación. Estamos con rabia y no descansamos. Solidaridad siempre.

Aqui, mi colección de fotos que tomaron amistades, y mis resumens de los discursos también, y links... se pueden publicar las partes que quieren. O solo las fotos está bien también.


Gracias y solidaridad.
Rossie

5 de julio: a dos años del asesinato de Isis Obed - Juan Carlos Zelaya-Alan McDonald


Opiniones de un payaso - Heinrich Boll

Schnier es un payaso fracasado. Todos lo saben. Incluido él mismo. Sólo que ante el espejo, Schnier sabe algo más: el maquillaje ya es parte de él.

La novela alemana de la posguerra lleva dos nombres eminentes: Grass y Boll, y en ambos, el sentido del ridículo es el eje de sus historias. En Opiniones de un payaso, Boll no puede callarse ni señalar lo que  en forma de burla (¿burla al sentido de nación germana?) ha sido montado en la moral del ciudadano, ya sea para sobrevivir o para tener un precario sentido de seguridad, unas veces cubierta esta moral por las conveniencias católicas o evangélicas.

"Quiero volver a respirar el aire católico de Bonn", le dice Marie -su pareja católica- al abandonar a Schnier. "No lo entenderías, es una necesidad metafísica"... y ahí es donde el derrumbe de la pareja cimienta el punto de fuga de la narración, porque desde ahí para allá, Schnier mantiene un constante monólogo existencial con ácidas desavenencias dirigidas al círculo de amigas y amigos de Marie.

Es realmente delicioso el intercambio telefónico que Schnier entabla con el sacerdote consejero de Marie, a quien Schnier dirige toda su batería crítica, unas veces mordazmente ateo y otras con la furia del desamor, pues Marie lo ha abandonado para casarse con un guía espiritual católico y se ha ido para Roma, de luna de miel, razón por la cual, Schnier imagina que va tras ella y logra una audiencia con el Papa para advertirle que Marie es una pecadora, porque Marie aún lo ama.

Los detalles con que Boll va construyendo su narración son de un gusto minimalista finísimo, ya que entra en juego la capacidad que tiene Schnier para olfatear a través de los auriculares telefónicos a quienes están al otro lado de la línea, como una solución literaria para evitar el discurso de "hasta lo que hablan apesta", "tienen un tufillo santurrón que se filtra hasta por el teléfono". El otro detalle en el cual me logró concentrar Boll, es en la forma en que recuerda a Marie apretando el tubo dentífrico (cuando aún convivían) y que utiliza como recurso vengador en su memoria, ya que piensa que Marie se estará prostituyendo cada vez que apriete el dentífrico frente a su nuevo esposo, por la sencilla razón que eso forma parte de sus sencillos recuerdos cotidianos, y desde ese pequeño detalle se construyó también el amor de ambos.
Aquí, más que en otro pasaje, se define aquello de que la obsesión reside en los detalles.

El pasado de la familia alemana durante la guerra es uno de los señalamientos más fuertes que hizo de Boll uno de los escritores más controversiales en una Alemania de posguerra que deseaba olvidar lo más rápidamente posible su pasado nazi. La ruptura espiritual con la mamá y papá ricachones a pesar de las carencias impuestas por la guerra, la tacañería alemana resuelta en la escena donde la mamá baja a hurtadillas al sótano para comer a oscuras el jamón en la alacena, el mismo jamón que administraba en la mesa familiar con una falsa frugalidad; la forma cívica y orgullosa con la que enviaron al frente a Henriette, su hija adolescente, y el posterior silencio sepulcral cuando llegó la noticia de su muerte al pie de una batería anti-aérea; todo, incluso la conversión de un frágil y desorientado hermanito Leo al catolicismo (Schnier provenía de una familia luterana) es el entramado de un circo cuyas risotadas se dan en off, pero con la imagen convulsa de la gente en las graderías.

Opiniones de un payaso es todo un monumento al ridículo de la civilización aséptica que heredamos de  la más profunda brutalidad. Y en ese circo de conveniencias todos y todas hemos pagado la entrada.

F.E. 

lunes, 4 de julio de 2011

Till down, TGU en julio




El hombre ama
para creer en algo.
Ese es su tiempo,
su comprensión,
el espanto...

viernes, 1 de julio de 2011

Daguerrotipo de los durmientes súbitos


Daguerrotipo de los durmientes súbitos

En la carga de Gettysburg
cayeron, a mitad de carrera
todos
mientras cantaban
muertos de sueño.

En el asalto a las murallas de Constantinopla
cuando los arietes reventaban la piedra
y enjambres subían por las atalayas
cayeron
todos
muertos de sueño.

En el chaco
una vez conquistado el pozo
los sedientos
saciados
cayeron
todos
muertos del sueño.


Extraño y súbito
el sueño que se aspira suave
como un polen
y hace que los hombres
se extiendan bajo el sol
como turistas cansados
hartos de matarse
unos a otros.

F.E.


Winslow Homer

 Al rescate

 Breezing up

Gulf stream

The herring net

Portraite of Helena de Kay

Summer

Summer squall

The gale

Eigth bells

Eagle head

Desde que vi por primera vez un cuadro de Winslow Homer, no pude dejar de oscilar en busca de más océano, de más sal y viento en la cara, y cada vez que estoy ante el mar, invariablemente, lo recuerdo, y lo hago con aprehensión, así como debe sentir eternamente ese pescador negro acechado por los tiburones en Gulf stream (o muerte en el golfo).

Cuando leí El viejo y el mar de Hemingway, las imágenes las puso en mi imaginación Homer, y luego, cuando releía a Stevenson cada golpe de mar siguió siendo de Homer. Esa intensidad de la naturaleza en el lienzo es la que busco cuando alguien me recomienda a un pintor x, y así, la mayoría de las veces, he caído en enormes decepciones. El día en que estuve frente a una obra de él en el Thyssen- Bornemisza de Madrid, lloré. Por fin la lluvia insistente y la sal resbalaban por mi rostro.

F.E.