viernes, 16 de julio de 2010

Café Guancasco de segundo aniversario, Honduras

Chat de los abduccidos

La pantallita aparece como una luna espontánea. Es Wingston Gonzáles, poeta guatemalteco. Hablamos. Afuera, rugen los motores.




Wingston: fabricio!
qué tal está
yo: poeta querido
cómo sopla el viento en venus?
aquí arrecia la nieve
Wingston: hey!
qué lindo
un planeta altamente gaseoso
yo: es correcto, una bola de sueños
yo más o menos pero vivo, y más vivo aún para afrontar el universo
pienso cambiar de aires
por eso lo de la pregunta sobre Venus
jeje
Wingston: demasiado
hace un calor terrible
si no fuera un sueño, segurametne ya estaría más muerto de ser posible
¿cerca de cuál estrella de alfa centauro está?
yo: sirio
Wingston: ah!
genial!
yo: por aquí no le ponen nombres a las estrellas
Wingston: quisiera conocer la que aquí llamamos A
yo: aquí se definen como suenan
Wingston: wow!
yo: si
¿recuerda la música de las esferas de Aristóteles?
¡ERA CIERTO!
Wingston: de hecho, el lenguaje es apenas un dócil pacto entre la realidad, la percepción mía de ella y la percepción de los demás
no recuerdo la música de las esferas
yo: si, una conveniencia
Wingston: ¿qué decían que resultó tan cierto como para ser mayúsculo?
yo: que el universo se mueve a impulsos semejantes al solfeo
con ritmo
pulsaciones
por eso Pink Floyd y su Pulsar
Wingston: ah! claro
yo: yes
Wingston: que alguna vez creímos prueba irrefutable de que podíamos constatar que la tierra no era lo único con vida inteligente
siempre me ha gustado pensar en los pulsar como los únicos dignos de llamarse monstruos
yo: no hay vida, los humanos
somos notas
algunas veces graves, otras veces agudas, pero generalmente en tonos bajos
si, los pulsar
Wingston: si es así, demasiado bajos
yo: tan infantiles en su catástrofe
Wingston: los pulsares son sonidos más allá de go
gigaherth
yo: atraviesan todo
una vez que explotan
Wingston: todo lo que hemos instalado en nuestras percepción de la realidad
yo: asi me dicen los alienígenas
que no me asuste cuando lleguemos al concierto
Wingston: quizá nuesto LHC nos diga que no todo eso es atravesable... aún
yo quisiera estar ahí
yo: a muchos años luz de la estrella A va a presentarse Pink Floyd
esos extraterrenos
por cierto
aquí no le llaman estrella A
le llaman nebula solfa
Wingston: nébula solfa
bello nombre, cuando la belleza aún era mayor que el asombro
yo: wow, siiii
Wingston: ferlenghetti estaría feliz en medio del sistema centauro
yo: cuénteme de Ferlenghetti, tal vez anda por aquí
aunque aquí nos tienen en cuartos separados
Wingston: aún esperaba el renacer del asombro hace unos años, junto al ejército de salvación y las películas de
woody allen
la belleza terrestre da sentido a la nada que es la belleza terrestre
por eso allá en la tierra (que está cerca, por cierto) está en auge la poesía de la astromonía
es el único lugar donde habitan los verdaderos monstruos
yo: miré que abduccieron a un
Titerote del mundo anillo
todos concordamos que tiene apariencia de monstruo pero
algunos opinan que se parece a Woody allen, si
Wingston: ¿qué es un titerote?
yo: un ser que maneja todass las escalas
Wingston: maravilloso
yo: viene de un planeta en forma de anillo donde se
quedó viviendo después de salvarlo de los mudos
Wingston: no puedo entender qué significan esas palabras ante tal monstruosidad
yo: realmente, tiene poca importancia entenderlos, la idea es la post-confusión
Wingston: pero hoy tengo que regresar
yo: ahí basan su lenguaje
a la tierra?
Wingston: está amaneciendo y tendré que mover mi casa a la sombra de nuevo
aquí el lenguajes es el del instante
el ahora es el único lenguaje
yo: el tercer sol se mueve entonces hacia Gizéh?
Wingston: no
yo: pero amanece...
Wingston: yo me muevo a la
parte oscura de venus cada 20 horas
porque amanece y la luz es tan intensa que nada que no sea sueño queda en pie ante ella
yo: es complicado, tiene usted que habitarse cuánticamente para evitar tanto ajetreo, se lo recomiendo
Wingston: y los sueños pasamos por ella pero en
fotones

lo intentaré en la siguiente mensualidad que me envíe la misión
salu y vida fabricio
yo: y qué fue de la poesía?
un adiós?
Wingston: es una maravilla que el internet sea más grande
que dios y haya llegado a todo el universo conocido. si no nos hubiéramos podido hablar

abrazos!
yo: siempre en contacto, Houston
todo el abrazo!

Tres estocadas

"La prisa de un tonto no es velocidad."
Lenin


"Ningún hombre es bueno tan solo porque crea en la bondad, sino porque ha sido educado conforme a un estilo de vida bueno."
Reed


"Es la ausencia de imaginación la que transforma al hombre en un inválido de la realidad."
Juan Bañuelos

Entrevista a Valerio M. Manfredi



Cuando la historia es una gran novela épica



Entrevista en Módena con uno de los reyes de la narración histórica. El autor italiano de la famosa serie Aléxandros habla del fenómeno editorial del género, de sus investigaciones y del lugar que ocupa la imaginación en sus documentados y trepidantes libros
Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia - Módena, 2010


El taxi llega a su villa , rodeada por un cuidadísimo parque, luego de media hora de viaje desde la estación de Bolonia, a través de una encantadora campiña llena de duraznos en flor. Valerio Massimo Manfredi, barba y melena blanca, 67 años muy bien llevados, nos espera en la entrada.
Apenas lo reconoce, el taxista, un muchacho joven, sale como una saeta del auto y corre a saludarlo. "Me leí todos sus libros y quería felicitarlo", le dice. Manfredi, escritor italiano que saltó a la fama internacional con la serie Aléxandros , no oculta su satisfacción.



Está acostumbrado a este tipo de escenas. Según cuenta a adncultura durante una larga entrevista en su enorme y ecléctica casa de Piumazzo -"hecha a mi imagen y semejanza", según dice-, que se hizo construir hace cinco años en un terreno cercano al de su familia, para él es normal que la gente lo pare por la calle para decirle que ha leído todas sus novelas. En la charla, almuerzo y café de por medio, Manfredi reveló cómo llegó a ser tan conocido en Italia -donde condujo varios programas televisivos de historia- y a ser considerado en el mundo (mal que le pese) una suerte de "rey" de la novela histórica.

La serie Aléxandros , que escribió en 1998, vendió seis millones de ejemplares y fue traducida a treinta y seis lenguas en cincuenta y cinco países. "Escribí la trilogía como en apnea, sin parar nunca para mantener la tensión y la excitación. Escribí mil ciento setenta y cinco páginas en once meses: es una exageración y también una blasfemia, porque una opinión difundida entre los escritores es que debe haber una suerte de maceración... Pero el mío es otro modo de escribir, que hace que uno arrastre al lector en un vórtice", explica.

Manfredi, casado con una estadounidense y padre de dos hijos (Giulia, de 25 años y Fabio, de 22), escribió muchos otros libros exitosos. Y acaba de publicar un thriller político, Los idus de marzo , sobre el asesinato de Julio César. Nacido en Piumazzo, pueblito de la provincia de Módena, en la región de Emilia Romaña, en los años 70 se dio cuenta de que tenía talento para escribir. En ese momento, enseñaba en la universidad Arqueología y topografía del mundo antiguo, tras haber estudiado Letras Clásicas en la Universidad de Bolonia y haberse especializado en topografía del mundo antiguo en la Universidad Católica de Milán. Fueron sus estudios, junto a sus apasionantes viajes y aventuras por el mundo (en Oriente, Pakistán, Afganistán, Irán, Irak, Marruecos, Jordania, etcétera), lo que permitió que fuera madurando en su interior el mundo que luego saldría a flote en sus libros.

-¿Escribía de niño?

-No, de chico leía muchísimo, porque al estar cinco años pupilo en un colegio, tampoco había muchas otras distracciones...


-¿Y leía de todo?

-De todo. Pero me gustaban mucho la aventura, los viajes. Julio Verne, Emilio Salgari, pero también otras cosas. A los 16 años había leído todo Edgar Allan Poe, Dickens. Me gustaba escribir, por ejemplo, las redacciones para la escuela. A los 20 años, como todo el mundo, yo también probé escribir. Justo el otro día encontré en el archivo, poniendo un poco de orden, una carpeta que decía "Intentos literarios". Y hay poesías de cuando estaba en la secundaria. Creo que todos hemos escrito poesías en la secundaria...



-¿Cómo fue el paso hacia la novela histórica?

-A la novela en general, porque yo he escrito de todo. La mitad de mis libros está ambientada en el presente: El oráculo (años 70), La torre de la soledad (años 30), Quimaira (ahora), El faraón del desierto (tercer milenio). Es decir, no tengo límites. Por otra parte, creo que todas las novelas son históricas. ¿Quién puede escribir una novela fuera de la historia? ¡Dios! Empecé a escribir por pura casualidad. Yo hacía unas pequeñas colaboraciones para una editorial de Bolonia. Ellos publicaban sólo clásicos, porque no pagaban derechos de autor... Un día la editora me dijo que iban a sacar una serie de narrativa, pero esta vez original y me preguntó: "¿Por qué no probás vos también? Sé que estás en el Instituto de Historia Antigua". Le contesté que nunca lo había hecho, pero que podía probar. Fue así como escribí una novela (en verdad, la mitad de una novela, porque ellos no querían que superara las 150 páginas) que se vendió bastante bien.


-¿Cuál?

-El título era otro, pero esa novela se convirtió luego en la primera parte de uno de mis libros más exitosos, Talos de Esparta .


-¿En qué año lo escribió?

-Años 70... Entonces me di cuenta de que era capaz de escribir. Y unos años más tarde se me ocurrió otra idea. Estaba excavando cerca de Roma con mis estudiantes de la Universidad Católica de Milán, huésped de mis colegas de la Universidad de Roma. Pensé que quería un editor más grande y sin ningún tipo de límites. La idea de escribir un libro, enviarlo y que después me mandaran la tarjeta amarilla "No entra en los programas editoriales" no me cerraba. Gracias a un amigo que trabajaba en Mondadori, logré obtener una cita con el editor y le planteé que quería exponerle un proyecto editorial. "Sabe, si todos vinieran a exponernos proyectos editoriales, nosotros no haríamos nada", me contestó. "Tiene razón, ya no lo molesto más", le respondí. Mientras me estaba yendo, agregué: "Pero si usted me da cinco minutos, se dará cuenta de que si no me los hubiera dado, no se lo habría perdonado jamás". Él se quedó descolocado. "A ver, escuchemos", me dijo. Y yo empecé a contarle la trama, como si fuera una película, todo pá, pá, pá...


-¿Era Aléxandros?

-No, Aléxandros llegó varios años después. Era Paladión , una historia moderna, con un ritmo infernal, un thriller arqueológico impresionante. Terminados los cinco minutos que habíamos convenido, le dije: "No quisiera aprovecharme de usted". Y el editor me detuvo: "No, no, tómese todo el tiempo que quiera, siéntese por favor". Entonces me di cuenta de que la cosa estaba cerrada... Me hizo hablar durante una hora, y yo también inventaba mientras hablaba, porque ni siquiera había hecho un esqueleto de la novela. Al final me dijo: "Es una historia fantástica, pero quién sabe cuándo usted la va a escribir". Le contesté: "Este verano, y si mientras tanto usted también me hace un contrato, voy a estar aún más contento". Fue así como salió esa novela, que fue un éxito.


-La primera novela con Mondadori.

-Sí, y después siempre me quedé en Mondadori.



-¿Por qué se leen las novelas históricas?


-Creo que la gente lee lo que le gusta, lo que considera lindo y apasionante. De qué tema se trate es un problema secundario. Como dije antes, no existe una novela que no sea histórica porque ¿cómo se hace, si no, para ambientarla? Para mí, más que la novela histórica, lo que fascina es la Antigüedad. La Antigüedad fascina porque vivimos en una dimensión cada vez más aleatoria, en una situación en la que prácticamente el ser humano, el individuo, es como una hoja al viento. Ya no hay más ideologías, no hay más creencias. La religión sufre por varios motivos. No hay más un punto de referencia: la globalización ha roto todos los obstáculos, todas las separaciones, pero también todas las formas de contención.

Si uno va al pueblo a comprar algo, hay cosas chinas. Ya no existe el mundo al que estábamos acostumbrados y las personas tienen la impresión de no ser importantes. Las sociedades son cada vez más grandes y el individuo está cada vez menos presente o es cada vez menos tenido en consideración. Por ejemplo, Internet y el hecho de que todos quieran ser visibles en la Red, que todos quieran comunicarse, es una señal. No quieren estar en la oscuridad.


La Antigüedad aparece como una dimensión en la que todavía había espacio para el individuo, el misterio, la aventura, para expandir la propia personalidad. Hoy la gran mayoría de las personas lleva una vida que no tiene ningún sentido: se levantan a la mañana, van a trabajar, hacen lo mismo todos los días, vuelven a la noche a su casa, encienden el televisor y se van a dormir. Esto, trescientos días al año. Y cuando se toman las vacaciones, van a los mismos lugares a hacer lo mismo que hacen todos. Por eso la Antigüedad es another time , another place , un lugar donde de algún modo todo era posible y todo era imposible.

De hecho, podía suceder que un muchacho de 21 años como Alejandro tuviera el mundo de rodillas, frente a él, a la edad de mi hijo, a quien mi mujer todavía persigue diciéndole: "Comé la banana". Y también está la cuestión del exotismo y la curiosidad por dialogar de alguna manera con los propios antepasados. Hay muchos aspectos que ayudan.


-¿Quizás también ayude el hecho de que ya no existe una épica moderna?

-La épica no existe más. La épica fue el cine por un cierto período de tiempo. Pero también ahí estamos en las últimas fronteras. Sí, está Avatar pero después de Avatar, ¿qué se puede hacer?


-¿La vio?

-Sí, el distribuidor para Italia, que es muy amigo mío, quiso que yo estuviera en el estreno.


-¿Le gustó?

-Bueno... Es un film extraordinario desde muchos puntos de vista. Pero su importancia es que uno se da cuenta de que hemos llegado a un punto en que ya no hay nada imposible. La verdad es que ahora ni siquiera recuerdo la trama de Avatar , me acuerdo más de los pitufos. Las películas que me sé de memoria son Blade Runner , de Ridley Scott, 0 The Blues Brothers , o Matrix , el primero, o El Padrino . Es decir, ese tipo de películas que te quedan impresas porque están construidas de manera potente, con densidad sentimental, emotiva, con potencia expresiva. Es ése el tipo de películas que recuerdo. Avatar es una orgía óptica pero no me convence.


-¿Y cuánto de aventura y cine hay en sus novelas?

-En una novela hay de todo. El objetivo principal de la literatura es transmitir emociones y, a través de las emociones, también mensajes. Deriva justamente del hecho de que tenemos una mente que es mucho más grande que nuestra vida. Una mente que tiene capacidades infinitamente superiores a nuestro destino personal. Salgari, por ejemplo, que es uno de los más grandes escritores de aventura italianos, no se movió nunca de Turín. Sin embargo, ambientó sus novelas en todo el mundo porque era capaz de soñar, de inventar, de imaginar. Para que la emoción se transmita, todo debe parecer auténtico, aun si no lo es, aun donde no lo es. Por eso la perfección de los detalles, de los ambientes, de las situaciones es fundamental, si no, se rompe la magia.


-¿Hay reglas en cuanto a la imaginación histórica? ¿Cuál es el equilibrio entre la imaginación histórica y la ficción o la invención?

-La imaginación es ficción. Si nosotros hablamos de una novela, prescindiendo del período en que está ambientada, porque no cambia nada, siempre es imaginación. El otro día presentaba Los idus de marzo en Estados Unidos y en un momento me preguntaron cuánto hay de auténtico y cuánto de imaginación. Y es todo imaginación, si bien todo lo que cuento ha ocurrido en la realidad. Porque cuando habla César y hay un diálogo entre él, y por ejemplo, su mujer, o entre él y Cleopatra, soy yo el que habla. ¡No es él, no es Cleopatra, soy yo el que habla! De lo que realmente dijo César en su vida tendremos poquísimas frases que nos han llegado.

Por lo tanto, es todo imaginación. Al mismo tiempo, digamos que mucho de lo que sucede en las páginas de la novela realmente ha sucedido. ¡Es otra dimensión! La historia con H mayúscula es el intento colectivo de la humanidad de construir una memoria común. La memoria después se transforma en identidad, algo de lo que tenemos una necesidad absoluta. Nadie puede vivir sin memoria, nadie puede vivir sin identidad.

Pero sustancialmente hay dos dimensiones: la cronológica (esto pasó antes, esto pasó después) y la "política" (esto pasó debido a esto y tuvo estas consecuencias). La literatura tiene una tercera dimensión que es la de la vida, de los sentimientos, de las emociones, del terror, de la ansiedad, del amor. Tiene la capacidad de recrear ambientes. Ninguna página histórica mueve sus personajes en una situación ambiental de la misma forma, de modo unitario.

Tenemos, por ejemplo, textos especializados que hablan de la vida cotidiana de Roma en el siglo I. Pero si hablamos de César, es todo un discurso, a nivel histórico, político, ideológico y cronológico. Son dos formas expresivas totalmente distintas.


-¿Como investiga los temas?


-Bueno, en literatura la investigación es bastante esencial pero no es tan radical, profunda y abarcadora como en el campo científico y es muy distinta de la que se hace en el ámbito histórico y científico. Por ejemplo, nada de lo que se cuenta en mi novela La torre de la soledad es verdadero, pero es una de las novelas que más me gustan. Tomemos la Odisea , que es para mí la novela más grande de todos los tiempos: nosotros sabemos bien que los cíclopes no existen, que las sirenas no existen, que los monstruos no existen, pero sin la Odisea seríamos mucho, mucho más pobres. Porque ahí el tema es otro: es contar la historia de un hombre en el que todos nos reconocemos. Cada uno de nosotros se reconoce en el protagonista de la Odisea , en esa ansiedad de ir siempre más allá, de perseguir un horizonte que se aleja cada vez que tratamos de acercarnos.

El hecho de querer ir lejos pero también querer volver, las contradicciones del hombre, sus sentimientos, que son contradictorios pero que son el sentido de la vida, la sal de la vida. En suma, la investigación tiene como fin sobre todo dar un ambiente que sea auténtico. Si yo planto una banana en el jardín de Julio César, ya está, no es más algo creíble, no tiene más sentido, se descubre enseguida lo falso.


-Y para Los idus de marzo, ¿cuánto tiempo de investigación necesitó?, ¿qué documentación?

-Son cosas que conozco, por lo que se trata sobre todo de fórmulas de control. Es decir, yo voy a controlar si efectivamente tal día Cicerón estaba presente en Roma, o si Cleopatra estaba tal noche en la villa de César del otro lado del Tíber... Porque todo lo que es posible restituir a su autenticidad tiene que estar. Después, está la libertad del escritor de representar a los personajes de modo creíble, pero desde el punto de vista de la vida. O sea, el lector en ese momento puede asistir a un encuentro de los conjurados en una casa de Roma, de noche, a las dos de la mañana; puede asistir a las discusiones, observar las rivalidades, los distintos puntos de vista, los miedos de los unos, las decisiones de los otros... Y todo esto es imaginación, aun si es plausible.


Por otra parte, tampoco en la historia existe un confín neto entre imaginación, literatura y expresión histórica. El discurso de Pericles sobre los caídos, llamado Epitafion , del primer año de la Guerra del Peloponeso, es considerado una de las piezas más altas tanto de la historia como de la literatura porque, por un lado, es el manifiesto de la democracia ateniense, y por otro, su fuerza y su potencia expresiva son extraordinarias.


Si leo una obra literaria ambientada en un determinado período histórico, absorbo también una cantidad de elementos que son parte del ambiente de esa época, pero que nunca veo juntos en una página de historia. Por ejemplo, en este momento está ocurriendo una cosa: hay una entrevista, yo estoy vestido de un cierto modo, ésta es una alfombra hecha de tal otro modo, hay un cuadro en la pared, hay un fotógrafo que está sacando fotos, estamos tomando un café, que fue hecho de tal modo, etcétera. Son los elementos que forman la realidad. Nunca están todos juntos en una página de historia, sino que sólo están en una página de literatura, y es ésa la magia, la fascinación... ¡Es la vida!


¿Nosotros qué queremos de la literatura? Queremos esa vida que nuestro destino personal no nos ha concedido. Por eso soñamos de noche y soñamos también de día. La investigación, si uno quiere, se la puede mandar a hacer a un muchacho del tercer año de la universidad. Le da tres mil euros y le dice: "Controlame estas cosas". Si es diligente y no es un estúpido, lo hace. Pero ser un escritor exige una cosa que se llama talento, que no se puede aprender. O se lo tiene o no se lo tiene. En eso reside la capacidad de cautivar a las personas, de transmitir emociones.



-¿Con cuál de todas las novelas que escribió se divirtió más?

-Más que diversión escribir es siempre una fatiga... Una de las novelas que más amo es El oráculo , que está ambientada en la Grecia de los años 70, durante la dictadura de los coroneles. Yo estaba en Atenas durante la noche del asalto al Politécnico... La historia está infiltrada por una profecía del undécimo libro de la Odisea , es decir, una profecía de dos mil setecientos años, que en un momento es lo que da el sentido del misterio y de la imaginación, lo que da el sentido de todos los hechos.

Esto sólo puede suceder en una historia imaginada, inventada, construida, donde existe la posibilidad de combinar de todo, de crear todos los elementos posibles, que pueden recrear completamente el mundo. Eso es lo que hace que el lector se encuentre dentro de la novela y no afuera. Como en una página histórica, en la que el lector también está fuera de los sentimientos y de las emociones, porque debe él mismo, como el historiador, intentar acercarse lo más posible a una posible verdad.


¿Qué pasó realmente? Sabemos que la verdad es un concepto abstracto. Cada uno de nosotros tiene su punto de vista sobre la verdad. La historia tiene la carga de la prueba, mientras que la literatura, no. En literatura uno habla como si fuera el único testigo existente de lo que está contando. Después, está en su honestidad intelectual crear un mundo donde existen las emociones, que son protagonistas, y al mismo tiempo, un mundo que él, en su alma, siente que es el más cercano posible, de todos modos, a una verdad. Pero es otro registro, es otra forma expresiva.


-¿En qué sentido?

-Cuando Tucídides escribe la Guerra del Peloponeso , que marca el inicio de la historiografía moderna, dice: "Olvídense de los poetas, ellos escriben por el placer del auditorio, de la gente que los escucha, ellos escriben para entretener; lo que escribo yo es un patrimonio para siempre, porque yo soy testigo de las cosas, yo les digo lo que realmente sucedió". Aunque después esto no sea cierto, porque existe lo que llamamos "crítica de las fuentes", que es un sistema muy sofisticado para analizar cualquier tipo de testimonio y tratar de extraer todo lo que es atendible y lo que, en cambio, es un punto de vista, también quizá muy personal, de la fuente que estamos leyendo. Por eso, al final, se trata de mundos que no se pueden separar con una línea neta.


Reitero, no importa el tipo de ambientación. Cualquier ambientación es posible en literatura. También en el futuro. Las cosas no cambian por eso. ¿Por qué nacieron la épica, el teatro, la poesía, la ópera, el cine? Porque nos ofrecen vidas que nosotros nunca hubiéramos podido vivir, pero que queremos vivir. Cuando íbamos al cine de chicos, salíamos y enseguida cada uno quería ser en el juego el héroe que había visto en la pantalla. Imitábamos su modo de comportarse, de hablar, de empuñar la pistola. ¿Por qué? Porque en esas dos horas cada uno de nosotros se había convertido en el héroe que veía en la pantalla, así como cuando uno lee la Odisea , se convierte en Ulises. Ésa es la fuerza de este modo de narrar.


Nosotros necesitamos de la memoria y de la identidad, pero también necesitamos de la emoción. Porque una vida sin emociones es una vida sin sentido.



-Usted dirigió una colección en la que eligió a escritores para que novelaran todo Roma...


-Sí, el editor eligió buenos escritores y cada uno tomó un argumento principal de la historia de Roma. Yo participé en el proyecto general y es algo que está funcionando bien. Son cosas que, si están bien hechas, ejercen siempre mucha fascinación.



-¿Ahora en qué está trabajando?

-El año pasado trabajé mucho para el cine, un gran proyecto internacional, una trilogía épica que está en fase de guión... Pero veremos, son proyectos enormes.


-¿De qué se trata?


-Lamentablemente no puedo decir más que eso. La producción en su momento anunciará la cosa, porque son proyectos tan complejos, difíciles y costosos que es mejor no hablar. Para mí fue una experiencia extraordinaria. Lo más extraordinario fue indagar sobre un período, una época y una situación que conocía en la medida en que cualquier persona de cierta cultura conoce esas cosas, pero en las que nunca había ido a fondo. Ahí sí que tuve que estudiar a fondo, porque si uno quiere tener una competencia aceptable en cualquier campo, debe especializarse, si no, es imposible saber todo.


-¿Entonces no está escribiendo ninguna novela ahora?

-No. Mi última novela fue Los idus de marzo, que presenté en Estados Unidos hace unas semanas.



-Una novela que es muy actual...


-Sí, es un thriller político. Yo me quedé fascinado por el componente caótico de la historia. Es una ilusión creer que el ser humano puede forjar su propio destino. Puede hacer mucho, pero al final se le escapa. Puede pasar cualquier cosa. Basta un terremoto, o pensemos en el avión que se cayó con el presidente y medio gobierno de Polonia... Ése es un aspecto caótico de la historia. Nadie podía esperarse algo parecido. En Los idus de marzo yo me di cuenta de que en los últimos veinte minutos, pasó de todo.


Yo hice mis cálculos y diez minutos antes de que se diera el primer golpe de puñal, los conjurados estaban listos para matarse. Pero después pasó otra cosa, una estupidez, y eso es muy fascinante. El hecho de que llega cierta noticia, o de que uno interpreta de una cierta manera una mirada, hubiera podido cambiar el curso de los hechos, también de los nuestros, y hubiera podido cambiar nuestra vida de hombres de hoy. Eso es fascinante. Además, hay algo siempre actual, que es cuánto el hombre está dispuesto a pagar en términos de libertad para tener paz, prosperidad, tranquilidad; para olvidar el horror, las venganzas, los asesinatos, las ejecuciones sumarias. ¿Cuánto pesa el miedo en el plato de la balanza? Y el rol de hombres especiales como lo fue César. Un hombre que dice: "Aquí alguien tiene que poner fin a las guerras civiles porque si no, todo este mundo terminará", y tenía razón.


Muchos años después Tácito, hablando de la "pax Augustea", dirá tranquillitas non libertas (tranquilidad, no libertad). Pero también es cierto que seguimos viendo cosas tan tremendas como esos padres a quienes les devuelven el cadáver de un hijo de 20 años, uno de esos chicos que caen en Bagdad o en Afganistán... ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar para que esto no sea más necesario? Son problemas eternos. César estaba convencido de que era el hombre justo para poner fin a todo eso. Pero para lograrlo era necesario un poder casi absoluto, nadie sabe por cuánto tiempo. Él se metió en un camino sin retorno, dijo "Ahora o nunca más. O lo hago yo o será el fin".



-¿Qué diferencia hay entre su Idus de marzo y lo que hizo Shakeaspeaere?


-Que Shakespeare es un genio y yo no [risas]. Yo soy una persona dotada de alguna capacidad de imaginación, de intensidad de sentimientos y de capacidad emotiva, pero Shakespeare era un gigante, como Dante Alighieri. Dante siempre me impresionó porque escribió una carta a su protector Cangrande della Scala que dice :"Yo vi en serio las cosas que escribí". Lo cual obviamente no es cierto porque Dante no fue al infierno ni al purgatorio ni al paraíso...


Esperemos de todos modos que exista el paraíso, porque se lo ha merecido. Su mente, su potencia imaginativa lo hicieron real. Nunca me olvido de una frase del film Matrix , el primero: "Your mind makes it real" (Tu mente lo hace real), no hay nada más cierto... ¿Cuántas veces a la una o la dos de la mañana, mientras escribo en la oscuridad, con la música, se me llenan los ojos de lágrimas, o siento terror y tengo que parar, mirar un poco de televisión e irme a la cama? ¿Por qué? Porque uno se autosugestiona y es el modo con que uno puede comunicar emociones a la gente. Esto queda confirmado por el hecho de que la gente me para en la calle y me dice: "Leí todo lo que usted escribió", y las ediciones económicas de mis novelas son reimpresas cada cuatro o cinco meses en Italia y también en el exterior.


-¿Cómo es su rutina?


-Lo ideal sería sentarse a escribir cuando uno tiene ganas. Pero en la realidad la vida es distinta. Existen empresas con miles de empleados que ponen en pie toda una maquinaria y uno no puede hacerse la estrella de Hollywood. Existe también un aspecto profesional por el cual, si uno se compromete a entregar el libro tal día, hay que tratar de cumplir. Dicho esto, uno logra desarrollar la capacidad de sumergirse repentinamente adentro de una gran aventura como si no hubiera pasado nada. Yo prefiero trabajar de noche.


-Es un pájaro nocturno...


-Sí, todas las mañanas hago una hora de gimnasia, después leo los diarios, los mails, respondo mensajes, llamados. De tarde estudio, me preparo, pero para la narrativa trabajo de noche. Para los ensayos no, escribo de mañana o en la tarde. Como estoy firmemente convencido de que mis lectores esperan de mí una gran historia y emociones fortísimas, no estoy dispuesto a escribir una página que no merezca ser escrita. Por eso, tengo que trabajar en condiciones ideales. Yo no podría nunca trabajar en un hotel o en una estación. Puedo hacer trabajos de corrección o revisión de cosas ya escritas. Pero nunca lograré componer en un avión, en un tren o en un no lugar.


-¿Y escucha música clásica o de qué tipo mientras escribe?

-No, no. La música clásica es tan importante que termina por distraerte. Uno piensa en Beethoven y no piensa en la historia...


-¿Radio?

-No, son músicas ambientales. Tengo una persona que me hace especialmente unas compilaciones de diversas músicas. Me di cuenta de que para mí la música era vital, fundamental y conocí casualmente a una persona que se ocupa de eso y que elige las músicas. Yo ni siquiera sé lo que estoy escuchando, ella me prepara cosas extraordinarias, la alfombra narrativa: música de suspenso, de terror, patética, etcétera. Es la banda musical de mis sueños o de mis pesadillas.



-Si usted llega a un capítulo dramático, ¿ella ya sabe?

-Cuando yo empiezo a escribir, mi historia ya existe. Entonces le digo: "Mirá, voy a necesitar sustancialmente estas atmósferas", y ella me crea eso y me manda los CD.


-¿Fuma?

-Fumo dos cigarrillos por día.


-¿Cuáles son sus escritores preferidos contemporáneos? ¿Autores de novelas históricas?

-No leo novelas históricas, sino que leo de todo. Hace poco leí La elegancia del erizo . Pero también leo a Saviano, a Valerio Evangelisti, a McEwan... Leí mucha literatura del siglo XIX. A menudo releo los clásicos: Tolstoi, Dostoievski, Manzoni, Verga. Lamentablemente, en los últimos tiempos escribo más de lo que leo.


-Para terminar, usted dice que todas las novelas en verdad son históricas, pero ¿es menos artista un escritor de novelas históricas?


-Depende. Hay escritores que tienen un buen conocimiento de una determinada época y piensan que eso es suficiente para ser escritores. Y hacen ese híbrido que yo no amo mucho y que llaman historia novelada. En realidad, son personas que no tienen la capacidad de inventar una historia, por lo cual, como la historia ya está hecha, la cuentan como una ficción. Eso es un tipo de literatura menor, sin duda, porque no hay creatividad.


Pero, por ejemplo, la literatura italiana moderna comienza con Los novios , de Alessandro Manzoni, que es una novela histórica y una obra maestra. ¿Por qué? Porque existe una historia que imaginó él, pero también existe la descripción de hechos reales, por ejemplo la peste de Milán, que es algo como para quedarse sin aliento. Ahí está la potencia creativa de un gran genio, que toma un hecho histórico y lo transforma en una visión onírica, de pesadilla, de una potencia devastadora. El dónde y el cuándo son relativos, lo importante es que salga una gran historia, que apasione, que cautive, que encante.

jueves, 15 de julio de 2010

Mientras sucedía el milagro

Mientras sucedía el milagro, la gente caminaba de dos en dos, tomada de la mano.

Eso fue hace muchos segundos, y la eternidad que habita en ellos sirvió para escribir y escribir, compulsivamente. Ni lo gitanos supieron explicarlo. La multitud.

F.E.

Extracto 8

Largamente posada, la postura es incómoda y no deja ver por dónde entra el balazo de almidón. Me sorprende la curva que hace correrse a las estrellas. Toda la galaxia corre hacia el rojo que nace en mi costado, como un río manso, como una larga víscera que luego ovillan las hormigas.

He sido demasiado impaciente en el conteo de las nubes. Estas gotean y van abriendo un pozo verde en mis ojos. Ahí abrevan todos los dibujos que mi pequeño guardó bajo la almohada.

Para vivir, saqué una ampliación de cada fotografía donde aparece la felicidad.

Extracto 7

Cuando busqué imitar a las casas, bandadas de pájaros se estrellaron contra las ventanas. Era un firmamento lo que mostraba en mi frente y los jardines levitaban sin remedio.

Mi hijo juega con su sombra toda la tarde. Yo le he cedido amplios corredores para crear su reino y sin más, él incrusta caracoles en los mapas de la humedad. Sus castillos resbalan o huyen. Algo vivo quedó en el nácar que no se resigna a ser espejo de las maravillas.

Nada puede evitar que choque contra los postes del alumbrado una vez que decido irme al bosque. Los pájaros me siguen susurrándome viejas nanas que escuché, cuando era mi hijo quien jugaba en mí, como una visión.

Un salto y han temblado las frutas en suspenso. La mordida es un eclipse funesto que revela gusanillos blancos e irresistibles.

Vuelta





















































miércoles, 14 de julio de 2010

Entrevista a Henri Cartier-Bresson - Pierre Assouline, 1998


Datos Biográficos


Henri Cartier-Bresson nació el 22 de Agosto de 1908 en Chanteloup, Seine-et-Marne, en el seno de una familia que pertenecía a la burguesía Francesa. Ya desde niño comienza a demostrar un gran interés y apreciación por el arte y la estética. Su familia lo apoya en todo momento cuando decide dedicarse a la pintura. Cartier-Bresson atribuye su encuentro con la pintura a su tío, o "padre mítico". Aún recuerda su inicio en el mundo del arte cuando lo llevaron al estudio de su tío contando tan sólo con cinco años, donde comenzó a "impregnarse" de los lienzos. Más tarde cursa sus estudios secundarios en el Lycée Condorcet en París, donde no llega a graduarse. Paralelamente a su educación en el Liceo, estudia pintura de manera independiente con dos maestros diferentes.

Entre 1927 y 1928 estudia con el pintor cubista Andre Lhote, durante estos años de formación desarrolla el entrenamiento visual que serviría como la estructura para su arte como fotógrafo. La buena posición social en que se encontraba ubicada su familia contribuye a que Cartier-Bresson pueda relacionarse con la élite cultural de su tiempo. Mediante sus profesores se encontró artistas, escritores, poetas y pintores, tal como Gertrude Stein, Rene Crevel -escritor surrealista-, Max Jacob -poeta-, Salvador Dalí, Jean Cocteau y Max Ernest, entre otros. Después de que el Surrealismo golpeara la escena del arte, Cartier-Bresson siente una afinidad natural para con los conceptos planteados dentro de los numerosos manifiestos del movimiento.

En su adolescencia, se asocia con muchos de los artistas involucrados en el Surrealismo. Este período, después de la primera guerra mundial, estuvo marcado por una desesperación moral y política que ocasionó que los jóvenes intelectuales desdeñaran las pequeñas instituciones de la burguesía y cualquier noción de tradición.

En 1929 Cartier-Bresson realiza el servicio militar obligatorio y a su regreso parte hacia Camerún, al oeste del continente africano. Hay quienes dicen que este viaje marcó el primer punto decisivo en su vida, como el quiebro de las tradiciones y de todo lo que le era familiar. Durante este tiempo adquiere su primera cámara y se lanza a la búsqueda de aventuras, de las que sólo había leído en los libros de juventud. Con prácticamente ninguna posesión, Cartier-Bresson vivió de la caza, matando animales silvestres y vendiendo la carne en mercados. Volvió a Francia y luego de revelar las fotografías de su viaje por África pierde su intenso deseo de pintar y compra su primera cámara Leica, la misma que lo acompañaría durante toda su exitosa carrera. A continuación viaja a lo largo de Europa Oriental: Alemania, Polonia, Austria, Checoslovaquia y Hungría.

En 1932, viaja a Francia, España e Italia. También en ese mismo año sus primeras fotografías se exponen en Nueva York y posteriormente en el Ateneo de Madrid. En 1934 viaja a México junto a un equipo de fotógrafos -es en este viaje donde realiza la fotografía titulada por él como “La araña del amor”- comprometidos en un proyecto etnográfico patrocinado por el gobierno de este país. Debido a problemas burocráticos el proyecto fracasa, sin embargo Cartier-Bresson decide prolongar su estancia por un año, continuando así con su "captura" de gente y lugares marginales de la sociedad. Expone sus fotografías en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. De allí se muda a la ciudad de Nueva York, en 1935, y expone junto a Walker Evans. Estando en esta ciudad comienza a interesarse por el cine, de la mano de Paul Strand, y durante este período realiza pocas fotografías.

En 1936 vuelve a Francia y entre este año y 1939 trabaja como colaborador de Jean Renoir haciendo algunas películas bastante polémicas. Durante este tiempo gana una posición como fotógrafo estable para el periódico comunista "Ce Soir". Allí forjó relaciones profundas de trabajo con otros dos fotoperiodistas: David Capa y David Seymour. Los tres realizaron, además, colaboraciones para la agencia “Alliance Photo” con la esperanza de lograr una mayor difusión de sus trabajos. Entre 1944 y 1945 se une al grupo de profesionales que fotografían la liberación de París. Dirige una película documental sobre la vuelta de los deportados y prisioneros, “Le retour”.

En 1946, luego de finalizada la guerra, vuelve a los EEUU para completar una exposición en El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). Junto a Robert Capa, David Seymour y Georges Rodger funda la primer agencia cooperativa de fotografía del mundo, "Magnum Photos". Para ésta empresa volvió a viajar y enfocó su trabajo en la fotografía de reportaje. Viaja por Oriente: India, Birmania, Pakistán, China e Indonesia entre 1948 y 1950. En 1954 viaja a la URSS y se convierte así en el primer fotógrafo admitido por este país después del "deshielo".

En el año 1955, es invitado por el Louvre de París para convertirse en el primer fotógrafo en exponer en este museo. En 1965 vive seis meses en la India y tres en Japón. Henri Cartier-Bresson abandonará en 1966 la agencia Magnum, que sin embargo conserva bajo su custodia los archivos del fotógrafo.
A principio de los años 70 deja a un lado su Leica para concentrarse en la pintura. Henri Cartier-Bresson murió el lunes 2 de agosto de 2004 a los 95 años en el sureste de Francia.




















































































Realizada por: Pierre Assouline, en París, para La Nación.
Traducción de Zoraida J. Valcárcel.
Publicada en el suplemento Cultura del diario La Nación, el domingo 9 de agosto de 1998.


Para muchos, es el fotógrafo más importante de este siglo, el hombre que enseñó a sus contemporáneos a mirar a través de una cámara. El 22 de agosto de este mes: cumple 90 años.
En uno de los escasos reportajes que concedió, habló de los autores que ama, de la televisión que detesta, y de algunos de los artistas que más contaron en su vida, así como de su experiencia en el cine bajo las órdenes del gran Jean Renoir. Desde hace mucho, Cartier-Bresson prefiere no referirse a la fotografía, porque la considera una etapa superada de su vida: en cambio, le encante reflexionar sobre el dibujo, una actividad que aún practica y que fue la base de su obra admirable.


Este caballero de pañuelo a lo pirata no es agresivo; es un hombre indignado. A los 90 años, todavía se mantiene en permanente rebeldía porque nunca faltan motivos para indignarse. Con su discreción habitual, más que señales de su paso por la tierra, prefiere dejar huellas. No le hablen de su obra. Quiere ser artesano más que artista. Fanático por el dibujo desde siempre, dibujante compulsivo desde hace veinte años, sigue sacando fotos en su mente. Esto nos dice que Henri Cartier-Bresson –de él se trata– es, ante todo, un poeta.
El nuestro ha sido el siglo de la imagen. En sus postrimerías, ella pierde su alma al amenazarnos con hacerse virtual. Eso sería un horror incalificable, cuyas consecuencias aún no podemos medir.
Cartier-Bresson siempre será un compositor admirable. Sonidos, signos, palabras... ¿qué importa el medio? En él, todo es pura búsqueda del equilibrio y la armonía. Rechaza cifras y fechas para deleitarse mejor con la sección áurea. El resto –técnica, luz, preparación– es mera literatura para aficionados a la fotografía.


Nada hay menos premeditado que el encuentro entre una sensibilidad y un instante fugaz. No cree en la sociedad sino en el hombre. No hay lección más hermosa para los tiempos que corren. Si su obra ha servido para eso, Cartier-Bresson no habrá vivido en vano.


-¿Sigue siendo un libertario?

Sí, desde siempre. Desde el primer momento, muy temprano por cierto, en que descubrí la existencia de otros mundos aparte de las civilizaciones judeocristiana y musulmana. El anarquismo es, ante todo, una ética y, como tal, se ha mantenido intacto. El mundo ha cambiado, no es así el concepto libertario, el desafío frente a todos los poderes. Gracias a eso, he logrado zafarme del falso problema de la celebridad. Ser un fotógrafo conocido es una forma de poder y yo no la deseo.


-Su negativa a dejarse fotografiar, ¿debe entenderse en este sentido?

Sin duda. Hay que pasar inadvertido y protegerse a toda costa. El hecho de ser observado modifica el modo de mirar a los otros.


-Por cierto que jamás se lo ve por televisión.

¿A mí? ¿Y para qué? No soy actor.


-¿Le interesa lo que se televisa?

¿Ese tropel ininterrumpido de imágenes? Ni siquiera son imágenes porque eso no es visual. No es nada. Hombres como Julien Gracq, Samuel Beckett o Louis René des Forets no van a la televisión. Son mis escritores preferidos, entre los contemporáneos.


-Usted ha fotografiado a Julien Gracq.

La primera vez que fui a su casa, charlamos sin llegar a nada. Le dije: "Perdón, adiós” Más tarde, volví a llamarlo y le pregunté: “¿Podemos intentarlo de nuevo?” Y entonces hice un truco con su mirada penetrante. Eso es peligroso porque siempre hay que hablar mientras se fotografía a alguien. Si no, la gente no comprende. En cambio, para dibujar el retrato de alguien se necesita silencio. Pero dejemos la fotografía y hablemos de otra cosa.


-¿De los escritores clásicos?

Siempre releo a los mismos. Saint Simon, que me apasiona, Nietzsche, Stendhal, Montaigne, Baudelaire, la novela inglesa y, por supuesto, Rimbaud. Sin olvidar el Aragonsurrealista, el de Paysan de Paris (1926). Y Joyce, y Proust, del que no me canso. Al releer La prisionera, siento una emoción renovada. Cuando salgo de la literatura francesa, por lo general, es para leer algo sobre el budismo tibetano o el zen japonés, más accesible para los occidentales.


-¿Es creyente?

Nunca lo fui. Mis padres eran católicos de izquierda pero, cuando yo era muy pequeño, las historias bíblicas me aterraban. Del cristianismo elijo el amor, por eso prefiero el Cantar de los Cantares al resto. Del budismo, elijo la compasión.


-Pero, ¿qué le ha aportado el budismo?

Me ha permitido captar mejor la cuestión que me obsesiona, que no es el espacio sino el tiempo, la duración infinitesimal, la plenitud del instante. El tiempo es una convención. El budismo nos dice que no es lineal, que no avanza en una sola dirección. ¡En mi juventud detesté tanto el positivismo! Gracias al budismo, que me ha marcado mucho, he podido encarar mejor el problema del tiempo.


-¿También en la fotografía?

En ese aspecto, la fotografía tiene cierto matiz fúnebre. “Listo, retírese. Que pase el siguiente“. En el budismo, lo que importa es el instante. Cézanne expresó en una carta: “Cuando pinto y me pongo a pensar, todo huye”. Los artistas de hoy miran menos y piensan demasiado. El resultado es un supuesto academicismo de vanguardia. Hay que vivir el instante en plenitud, sólo así uno puede estar en lo que hace.


-¿Quiénes influyeron más en su manera de mirar el mundo?

Ante todo, mi tío que, en cierto modo, fue mi padre mítico ya que el mío, el verdadero, murió en la guerra, cuando yo era muy pequeño. Mi tío me llevaba a su taller. Después, el pintor André Lhote, con el que estudié en su Academia. El me decía: “Pequeño surrealista, qué hermosos colores!” De allí proviene mi gusto por la forma, la composición y la geometría en la fotografía. No sé contar, pero sé dónde cae la sección áurea.


Todo eso se hace sin premeditación, como algo integrado hasta devenir un reflejo. Encuentro mi placer en la contemplación. Otro hombre que influyó mucho sobre mí fue el crítico y editor de arte Tériade, mi amigo desde la década del 30. Era mi gurú. Jamás me atreví a tutearlo, pese a que entre los dos no había una gran diferencia de edad. Fue por respeto. El me dijo, hace veinte años, “Has hecho cuanto podías hacer en fotografía; en ella, sólo podrás venir a menos. Deberías volver a la pintura y el dibujo” Desde luego, tenía razón. Seguí su consejo inmediatamente.


-¿No le quedaba nada por demostrar en ese campo?

La fotografía no demuestra absolutamente nada, ni es mi propósito demostrar algo. Mi amigo Sebastiao Salgado sacó fotografías extraordinarias que no fueron concebidas por el ojo de un pintor, sino por el de un sociólogo, un economista, un militante. Respeto muchísimo lo que él hace, pero en él hay una faceta mesiánica que yo no poseo. Es la diferencia que hay entre una novela auténtica, no de tesis, y un libelo.


-¿Cómo sitúa sus dos actividades principales ante el problema del tiempo?

La fotografía es la acción inmediata; el dibujo es la meditación. Aquella es el impulso espontáneo de una atención visual perpetua; capta el instante y su eternidad. En éste, el trazo elabora lo que nuestra conciencia pudo captar de ese instante. Al dibujar, disponemos de un tiempo; no así cuando fotografiamos.


-La fotografía y el dibujo, ¿le proporcionan placeres distintos?

El placer es el mismo; concretar, luchar contra el tiempo. Pero tanto en la fotografía como en el dibujo o la pintura, una vez acabada la obra, quiero saber si tiene sentido o no. Esa es la verdadera crítica. No me interesa saber si aquél a quien muestro lo que hago lo ama o no, si todos los gustos están contenidos en la naturaleza y otras tonterías. Criticar es meterse en la piel de otro e intentar comprender qué quiso hacer. Sólo me importa el porqué de las cosas.


-¿Qué le ha gustado en la fotografía durante tantos años?

Apretar el disparador o, si lo prefiere, sacar la foto. Es mi pasión. Estuve tres años en la India, Birmania, China e Indonesia. En todo ese tiempo, digamos que sólo vi mis fotos por casualidad, en los diarios. Las sacaba y las enviaba a Magnum, sin interesarme por el resultado. Soy como ese cazador al que le apasiona derribar una pieza, pero no la comería. A mí me ocurre lo mismo; sólo me importa disparar. El problema es encontrar el momento oportuno, el instante...


-¿El instante decisivo?

Nada tengo contra esa expresión, pero la llevo pegada a la piel como una etiqueta, desde que Verve publicó mi libro Images a la sauvette, con una ilustración en tapa de Matisse que era un homenaje a la fotografía en general. Yo lo había encabezado con una cita del cardenal de Retz: “Nada hay en el mundo que no tenga un momento decisivo”. Un editor neoyorquino que publicó mi libro, se inspiró en ella y lo tituló The Decisive Moment. Desde entonces, esa frase me persigue.


-¿Cómo concilia los imperativos de ese instante decisivo con su gusto por la geometría?

La composición se basa en el azar. Jamás hago cálculos. Entreveo una estructura y espero que suceda algo. No hay reglas.


-En última instancia, ¿trata su cámara como si fuera una libreta de bosquejos?

Absolutamente. En verdad, me meto en la imagen recortada en el visor. Esta actitud no sólo requiere sensibilidad y concentración; en mi caso, también pide espíritu geométrico.


-¿Por qué nunca dejó encuadrar sus fotos cuando era necesario?

Es mi alegría, mi placer. La única que hice encuadrar fue la del cardenal Pacelli, el futuro Papa, que tomé en Montmartre en 1938. Trabajaba para el diario Cesoir y la foto debía estar lista a las 11. Tuve que alzar la cámara por encima de mi cabeza y disparar a ciegas. Después, hubo que encuadrarla en el laboratorio.


-De todos modos, el laboratorio no lo apasiona...
No tengo nada que ver con todo eso. No es mi oficio. Para mis exposiciones, sólo pido que me dejen pasar una hora a solas, antes de la inauguración, y sugerir, si fuera preciso, el desplazamiento de tal o cual foto.


-¿Hay fotos que lamenta haber sacado?

En un momento dado, hubo una autocensura pero... eso a nadie le interesa ni le concierne.


-¿En qué situaciones interviene esa autocensura?

En el amor, la violencia, la muerte. Es una cuestión de pudor. Sin olvidar nuestra propia violencia cuando queremos sacar fotos. Comprendo muy bien la renuencia de los orientales a dejarse fotografiar.


-¿Se ha autocensurado a menudo?

Las malas fotos abundan y se desperdician muchas. En 1934, en México, fui muy afortunado. Sólo tuve que empujar una puerta y ahí estaban dos lesbianas haciendo el amor. ¡Qué voluptuosidad, qué sensualidad! No se veían sus rostros. Disparé. Haber podido verlo fue un milagro. Eso nada tiene de obsceno. Es el amor físico en plenitud. Nunca habría logrado que posaran.


-¿Qué es el pudor para un fotógrafo?

Los desnudos, por ejemplo. Jamás fotografié uno...


-Pero los ha dibujado...

No es la misma visión. En fotografía, me desagrada. Degas obtuvo un desnudo fotográfico admirable. Salvo en tales casos, es uno de esos temas que a nadie conciernen. En dibujo, es otra cosa. Hago muchos. Es lo que mas me cuesta dibujar; me obstino hasta el encarnizamiento. El dibujo me obsesiona de veras. En las exposiciones, hago muchos bosquejos. No soy un ilustrador; carezco totalmente de imaginación. Cuando era segundo asistente de Jean Renoir, en La regla del fuego y Une partie de campagne, los dos sabíamos muy bien que yo nunca dirigiría un film porque, sinceramente, no tengo imaginación.


-¿Aprendió mucho de su contacto con él?

“De su contacto con él” es una expresión que viene al caso porque, cuando se trabajaba a su lado, lo más enriquecedor era escucharlo y seguirlo. Trabajaba de un día para otro, rehacía los diálogos y cada uno aportaba lo suyo. Era la época del Frente Popular. Estábamos en medio del torbellino, el entusiasmo y el desorden, pero el equipo vivía la experiencia de una auténtica solidaridad entre todos sus miembros. Nos divertíamos mucho.


Georges Bataille y yo fuimos extras en Une partie de capmagne, vestidos de seminaristas. Allí estuvieron también Jackes Becker y Luchino Visconti. Entre los niños que participaron como extras en La regla del juego, figuraron los nietos de Paul Cézanne y de Auguste Renoir. Esta experiencia cinematográfica no me dejó ninguna enseñanza técnica. Un segundo asistente no ponía el ojo en el visor.


-¿Cómo se puede tener vista de pintor y, al mismo tiempo, ver el mundo únicamente en blanco y negro?

No predomina la luz, sino la forma. Ese es el quid de la cuestión.


-¿Por eso se dedica al dibujo más que a la pintura?

Soy un apasionado del color pero, para acercarme a la paleta, necesito que alguien me dé un puntapié en el trasero. Quizá tema enfrentar el problema del color. En fotografía, el color se basa en un prisma elemental, se queda en lo químico, no trasciende como en la pintura.


-¿Qué pintores reúne su museo imaginario?

Van Eyck, Cézanne, Uccello. Me obsesiona la composición. Matisse, por supuesto, pero también Bonnard, Bonnard... Y la pintura metafísica del joven de Chirico, por su misterio. Las Meninas, de Velázquez, es el misterio absoluto. No lo comprendo y, por lo tanto, toda vez que lo miro me trastorna. Tal vez sea preciso renunciar a saber y explicar. Limitarse a mirar. La gente identifica, pero no mira. La observo en las exposiciones.


Pasa uno o dos minutos frente a un cuadro con los auriculares puestos; exactamente lo que dura la perorata. ¡Pero no somos estudiantes de paleografía! La pintura se dirige, ante todo, a la emoción, a la sensibilidad, a la vista. La historia viene después. Durante la muestra de escultores taínos en el Petit Palais, me entretuve observando a los visitantes. Una minoría ínfima daba la vuelta a cada vitrina. A la mayoría, le bastaba echarle un vistazo de frente, acercarse lo imprescindible para leer el tarjetón. ¡Algunos se decepcionaban cuando no encontraban el precio! Eso no es amar la pintura.


-Usted ha sido surrealista...

Más bien he sido “surrealizante”. Conocí muy bien a Bretón, Cree el, Hernista. Pero no amo la pintura surrealista. Es literatura. Magrita está lleno de astucias. ¡Es bueno para la publicidad!


-La publicidad tampoco le gusta mucho que digamos...

Es la punta de lanza de un sistema que, sin ella, se derrumbaría. Nos obliga a comprar. La aparición de la sociedad de consumo, en la década del 60, es una de las dos grandes fechas del pensamiento contemporáneo; la otra fue el descubrimiento de las matemáticas cuánticas. He trabajado para la industria en condiciones hoy inexistentes, pero jamás para agencias de publicidad.


-Desde siempre, es conocido como un gran rebelde, pero, ¿ha cambiado el objeto de su indignación?

Hay mucha gente lúcida respecto a la demografía y el estallido del mundo, por ejemplo, pero esa lucidez impele a muy poca cosa a rebelarse. En el mejor de los casos, se hastían. Hoy el desastre tiene un nombre: tecnociencia, esta carrera de aprendices de brujos. Eso me rebela. Y el universo de los “especialistas”. Y la supuesta “brecha generacional”. Cuando estamos sobre la tierra, todos pertenecemos a la misma generación. Mientras vivimos sobre la misma tierra, somos solidarios. Esta segregación entre edades me horroriza tanto como los integrismos religiosos.


-¿No discrimina entre jóvenes y viejos?

No, con una sola excepción, que reconozco. Tengo problemas con mis coetáneos alemanes, pero ninguno con los jóvenes alemanes. No siento odio alguno; simplemente, prefiero no conversar con ellos. Hace poco montaron una exposición de fotos mías en Hamburgo. La visité y me sentí muy cómodo, pero... también me invitaron a visitar Salzburgo. De noche, en la Opera, me crucé con hombres de mi edad en smoking, y tuve ganas de preguntarles qué hacían durante la guerra.


-¿Cincuenta años después?

Hice trabajos forzados en treinta “komandos” diferentes. Me evadí tres veces. Tuve compañeros denunciados, torturados, fusilados. Eso no se puede olvidar. Mi nacionalidad no era “francés”, sino “prisionero evadido”. He conocido la verdadera solidaridad; he conocido a personas de una calidad humana... HOMBRES que habían asumido su destino.


-¿Es inútil abrigar la esperanza que alguna vez podamos leer sus memorias?

No soy escritor. Apenas si puedo escribir tarjetas postales. De todos modos, no tengo tiempo.


-Pero, ¿qué hace todo el día?

¿Qué cree que hago? Miro.


martes, 13 de julio de 2010

Panamá en lucha! Martinelli se estrena


Frenadeso (Para Kaos en la Red) 2010-07-13 09:52:41


12:00 m. (13 de julio de 2010).

Arranca formalmente la Huelga Nacional.
En distinas provincias se realizaron marchas y piqueteos antes del inicio de la huelga nacional, en un ambiente de terror y represión policial.
Horas antes se supo de la liberación de los 28 presos colonenses al ser dec larada la ilegalidad de sus detenciones. Los presos fueron liberados 8 días después de solidarizarse con sus compañeros en huelga en el proyecto de la Ampliación del Canal.

1:00 a.m. Al filo de la media noche se conoció que gracias a los habeas corpus preventivos interpuestos por el Foro de Abogados por la Libertad, se suspendió las órdenes de conducción y detención que pesaban sobre 127 dirigentes sindicales y populares, entre ellos, Genaro López, Saúl Méndez, Gabriel Castillo, Maribel Gordón, Andrés Rodríguez, Mario Almanza, Juan Carlos Salas, Marcos Andrade, Marco Guzmán, Cristian Díaz y Gloria Castillo.


Sin embargo, siguen detenidos Ronaldo Ortíz y Jaime Caballero de FRENADESO, este último se declaró en huelga de hambre.

A todos se les acusa de participar en una reunión el 24 de junio, el Encuentro de Dirigentes Nacionales celebrado en la Universidad de Panamá y de preparar acciones para paralizar el Canal.


Se trata de una vulgar patraña, éste fue un acto público donde incluso estuvieron los medios de comunicasción. De los 17 implicados en el expediente, más de la mitad no asistieron por distintas razones.


A Caballero lo condujeron arrestado de Chiriquí a Panamá, el pasadio sábado 10 de julio. No obstante, la orden de conducción girada en su contra es del 11 de julio.
Caballero y el resto de los dirigentes imputados son acusados por una testigo anónima, que se piensa es la Ministra de Trabajo, Alma Cortés.
Jaime Caballero fue uno de los que no asistió al evento del 24 de junio, por encontrarse su hermano en estado delicado en el Hospital de David.
Mañana se interpondrán otros recursos en favor de los perseguidos políticos del Gobierno de Martinelli.


2:00 a.m. En los programas r adiales de la noche y en la madrugada, los ciudadanos critican la visita demagógica de Martinelli a los más de 150 heridos traídos de Bocas del Toro al Hospital Santo Tomás en Panamá, todos ellos en estado delicado.
Martinelli, fingiendo estar conmovido como parte de sus acostumbrado shows mediáticos, realiza esta visita luego de ordenar la represión contra el pueblo de Bocas del Toro que dejó al menos 6 muertos, según fuentes radicadas en la provincia, varios desaparecidos, centenarse de heridos y detenidos.


“Tiraron pa dejanos ciegos”, relató ayer Serafín Serrano, uno de los trabajadores heridos que fue trasladado al HST y reenviado al Complejo de la CSS.
Con 25 años, Serrano llegó junto con José Fabio, Emilio Arias y Bernaldo Ábrego, todos con heridas en los ojos causadas por los perdigones lanzados por la policía durante las protestas de Changuinola. (La Prensa)


En David, provincia de Chiriquí, unas 12 personas están recluidas en el Hospital Rafael Hernández, también con heridas en los ojos. Mientras que en Changuinola, las autoridades de Salud no han dado información sobre la cantidad de heridos. (La Prensa)


Varios analistas criticaron la represión, entre ellos Edwin Cabrera quien expresó: "...en los disturbios recientes en Bocas del Toro, para mi sorpresa –y es algo que me tiene muy preocupado– fue la gran cantidad de manifestantes con heridas provocadas por perdigones en el rostro y en los ojos".


"Me aterra pensar que haya habido una orden a la Policía para disparar a la cara de los manifestantes, porque si es así estaríamos a otro nivel de la represión contra una manifestación. Yo creo que en la Policía Nacional alguien va a tener que dar una explicación de porqué dispararon a la cara de las personas que protestaban. Yo estoy muy preocupado con esta historia de tantos heridos en el rostro. Cons idero que la forma como se reprimió a la gente en Bocas del Toro es muy inusual de la Policía".


3:00 a.m. De La Prensa:
"En Bocas apoyarán con marcha
Los representantes de las fincas bananeras y empacadoras de Bocas del Toro ratificaron ayer lo acordado en la noche del domingo pasado, suspendiendo el paro que tuvo por nueve días a la provincia incomunicada.


Sin embargo, la decisión no fue fácil. Durante una reunión en la que los negociadores explicaron los pormenores del proceso, algunos dirigentes rechazaron los detalles de lo pactado.


Por ello, y a pesar de que los trabajadores acudirán a laborar, decidieron enviar una delegación a la marcha que se realizará desde el sector de El Empalme hasta Changuinola para apoyar la huelga nacional convocada por diversos sectores de todo el país".


4:00 a.m. Hoy, a las 10:00 a.n. el Foro de Abogados por la Libertad se reunirá con el Defensor del Pueblo, Ricardo Vargas. Luego se trasladarán a las instalaciones de CONUSI en Ancón.


5:00 a.m. La Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines (FECOMA) efectuó ayer un piqueteo en la Embajada de Panamá en ese país. Su Secretartio General, Fernando Serrano, entregó carta a la Ministra Consejera, condenando la persecución y arrestos de dirigentes sindicales. Hoy se efectuará una acción similar en Barcelona.


(http://fecoma.es/Pages/Actualidad/Noticia643_FECOMA_exige_al_Embajador _de_Panam%C3%A1_en_Espa%C3%B1a_la_inmediata_liberaci%C3%B3n_de_los_trab ajadores_y_sindicalistas_detenidos_.aspx)

6:00 a.m. Se reporta que en Barcelona se celebra un piqueteo de solidaridad con el pueblo y los trabajadores panameños por parte de la Federación Estatal de Construción, Madera y Afines (FECOMA) frente al Consulado de Panamá.

7:00 a.m. Se informa paralización total de los colegios primarios y secundarios, Universidad de Panamá y proyectos de construcción.

8:00 a.m. Se informa falta de transporte en Vacamonte y otras comunidades del populoso distrito de Arraiján.

9:00 a.m. Comienzan a concentrarse los educadores en sus bastiones de lucha.

9:30 a.m. Piqueteos de trabajadores de la Coca Cola en la Transìstimica y de varios proyectos de construción en Chilibre. También comunidades entre ellas La Esmeralda, Altos del Río, Altos del Río y Milagros. Hay presencia policial.

10:00 a.m. Obreros de la Construcc ión marchan desde distintos puntos al Parque Porras.

11:00 a.m. Los trabajadores de la Construcción comienzan a concentrarse en el Parque Porras. Vienen desde distintos puntos de la capital en marcha lo cual ha ocasionado una paralización de hecho.

En Chiriquí, SITRAPEID, SUNTRACS, Trabajadores de la Coca Cola, pueblos originarios, entre otros, efectúan una concentración.

En la Escuela República de Venezuela se concentran los educadores para marchar.

12:00 m. Se crelebra marcha en La Chorrera.

12:30 p.m. Los compañeros Genaro López, Saúl Méndez y Marco Andrade contra quienes se giró orden de arresto llegan al Parque Porras, a donde se concentran miles de trabajadores de la construcción y de otros sindicatos.
Se informa marchas en Colón como antesala a la movilización de esta tarde a las 4:00 p.m. FUAR y ASEUPA cierran las calles frente al Centro Regional Universitario, lo mismo sucede en Penonomé.

Congestionamiento vehicular por marcha de Asociación de Funcionarios de la Caja de Seguro Social (Anfacss), universitarios, docentes, miembros del Sindicato Único de Trabajadores y Similares (Suntracs), el Frente Unidos por Colón y el Sindicatos de Aduaneros.ç

1:00 p.m. Acaba de concluir reunión del Foro de Abogados por la Libertad y el Defensor del Pueblo, para exponer las graves violaciones de los derechos humanos.
2:00 p.m. Se aguarda la liberación del compañero Ronaldo Ortiz. Jaime Caballero sigue en huelga de hambre.
2:30 p.m. (La Prensa) Durante tres hora s obreros de las bananeras, educadores, personal de la Universidad de Panamá y familiares de los fallecidos y heridos en el conflicto bananero realizaron hoy una marcha por la ciudad de Changuinola.

Desde las 11:00 a.m. hasta las 2:00 p.m. se efectuó la marcha con el propósito de que el Gobierno derogue la Ley 30, conocida también como la “Ley 9 en 1”.

La marcha salió del corregimiento de El Empalme y recorrió diferentes calles de esa ciudad, las mismas en las que hubo disturbios hace dos días atrás.

El grupo terminó su protesta frente a las oficinas de la Gobernación de la provincia de Bocas del Toro, en Changuinola.

Allianoi, Turquía: ecos de una tragedia arqueológica


















La antigua ciudad termal de Allianoi, en el oeste de Turquía, a menudo comparada con Pompeya por su extraordinario estado de conservación, será pronto engullida por las aguas de una presa.
Una fuente de agua caliente, que alimenta un estanque todavía protegido por los muros de casi cinco metros de altura, una sala decorada con columnas monolitas intactas y mosaicos, pasillos cubiertos, vestigios de avenidas y de viviendas, fuentes y cerca de 11.000 objetos, componen este tesoro arqueológico.


Hicieron falta casi nueve años al doctor Ahmed Yaras y a su equipo de arqueólogos para catalogar estos vestigios conservados gracias a un providencial caudal de barro y que sólo representan una pequeña parte de las joyas de Allianoi.

Únicamente el 20% de la superficie de la antigua ciudad termal egea, que conoció su hora de gloria en el siglo II, ha sido explorado.

Sin embargo, los investigadores no tendrán tiempo de descubrir el resto: tras un controvertido debate, una comisión científica se decantó en octubre de 2007 por dejar que Allianoi fuera engullida.

El pleno de agua de la presa de Yortanli, destinada a la irrigación de unas 8.000 hectáreas de tierras agrícolas y cuya construcción fue finalizada el año pasado, ya es sólo cuestión de semanas.
"Lo que me duele en tanto que científico, es que estos vestigios nos sean arrebatados para siempre sin haber podido conocer antes todas sus riquezas", declara Yaras, quien visitó Allianoi hace unos días para rendir un último homenaje al lugar.

Lo que este 20% explorado "nos ha permitido comprender, es que Allianoi posee la mayor fuente termal antigua y la mejor conservada en el mundo. Sólo por esto debería protegerse este sitio", se indigna el investigador.

"Hemos hallado unos 400 instrumentos médicos de metal, más que en ninguna otra ciudad antigua del mundo", agrega.
Muchos científicos interrogados por la AFP comparten la desesperación de su colega y deploran la desaparición de un lugar "excepcional".

"La administración turca ha dado muestras de una muy mala voluntad", asegura Pierre Chuvin, especialista francés de la Grecia Antigua.
Para el arqueólogo Aksel Tibed, la desaparición programada de Allianoi es doblemente absurda porque la duración de vida de la presa será una de las más reducidas.
"Esta presa sólo podrá ser utilizada durante unos 50 años, a causa de los depósitos de aluviones", dice.
En cambio, si se hubiese conservado Allianoi, "podría haberse convertido en una segunda Pompeya. Sin fecha de caducidad", deplora Chuvin.




Este suceso corresponde al año 2008. Hoy en día, las ruinas yacen bajo las aguas.
tomado de Taerra Anticva

Bajo la piel fui buscándole el mármol - Foto: Chaliobala ®


Dame un cincel, le dije al viento.

Carta de Manuel Zelaya, Con motivo de la nominación para la Coordinación General del Comité Ejecutivo del FNRP

Para nosotros, la familia Zelaya Castro y Zelaya Rosales, que sabemos valorar la fuerza y la responsabilidad con que tomaron esa decisión, sin lugar a dudas honra la lucha, los principios y la causa que defendemos desde hace muchos años.

Reconocemos el valor del Frente Nacional de Resistencia Popular, lo que representa su existencia y su fortalecimiento para el momento histórico que vivimos todos los Hondureños y Hondureñas.

Manifiesto que nunca he necesitado ningún puesto para defender a los pobres y al pueblo hondureño, y quiero dejar constancia que en todo este tiempo de probados esfuerzos y de tragedia, nunca he pedido un cargo para apoyar al Frente; sólo deseo un lugar, una trinchera de lucha al par del PUEBLO que tanto amo.

Manifiesto que al haber decidido que esté de nuevo en el frente de batalla este su servidor – morazanista, hijo de Cinchonero en Olancho, descendiente de Guillén Zelaya y Lorenzo Zelaya, recibiré con gusto los ataques del enemigo hasta verlo caer derrotado, y vencerle.

He demostrado en mi vida que soy un demócrata por causas justas, humanas y pacíficas; he enfrentado sin temor a la oligarquía y a sus tentáculos en el norte de América, a los Estados Unidos. Arriesgué mi vida muchas veces, y estoy dispuesto a hacerlo. Y lo haré una vez más a pedido del Frente.

¡Prefiero morir mil veces defendiendo al pueblo que me vio nacer, que permitirles que queden impunes los crímenes y asesinatos que han cometido!
Soy cristiano, liberal de cuna – ahora pro socialista --, estoy en contra los que pregonan la muerte y la violencia.

Creo que las cosas materiales esclavizan al hombre. Por eso me he proclamado como un crítico de forma y fondo del neoliberalismo, del capitalismo salvaje, sin límites, que se practica en nuestras tierras.

No comparto el Imperialismo como forma de someter a nuestros pueblos a la vil pobreza.

Creo en la Libertad, por eso abrí Honduras al mundo, a los pueblos del Sur, que practican el Socialismo como etapa avanzada del Liberalismo Social. Creo en la Igualdad, como principio del humanismo.

Y ustedes son testigos presénciales que por estas razones y muchas otras uní mi vida a los trabajadores, a los campesinos, al magisterio y a los obreros. Junto a Xiomara, a las mujeres indígenas, jefas de hogar, las mujeres con VIH SIDA y a las madres solteras.

Y por esta gente y estos principios, nadie podrá separarme del Frente Nacional de Resistencia Popular, pues esos sectores están aquí representados, son las grandes mayorías en las que se siente el futuro de los cambios que necesita Honduras.

Por eso, manifiesto que la posición que me proponen para coordinar el Frente, la acepto sin reservas de ninguna naturaleza. Construiremos juntos la nueva Constitución y, de igual manera, haremos la Asamblea Nacional Constituyente.

Juntos, llenos del principio del humanismo pacífico pero revolucionario, refundaremos la Honduras solidaria, la del Poder Ciudadano, la Honduras revolucionaria. Seguiremos el sueño morazánico de la Unidad de Centroamérica.

Honduras del pueblo para el pueblo y por el pueblo, nunca más Honduras de unos pocos. Compatriotas, compañeros, compañeras: En relación a los últimos acontecimientos, discusiones y problemas que ha generado la organización del Frente, propondré el próximo lunes un Plan de Trabajo amplio, para que sea discutido, analizado, reformado y aprobado por el Comité Ejecutivo.

Todos queremos un Frente Revolucionario pero Amplio, de puertas abiertas, de debate. ¿Tenemos la razón?, pues debatamos para crear más conciencia. Queremos entregar a Honduras una Nueva Constitución. No parches, ni remiendos. Una Asamblea Nacional que nos de los instrumentos para una Honduras justa y desarrollada, para que todos y todas al comulgar con estas ideas se unan, y que nadie sea excluido.

Debo decirle al pueblo que estoy claro en lo que hago, que confíen en mí.

Hago un llamado a mi Partido No Golpista, al Partido Liberal en Resistencia, que no se mancha las manos de sangre con el tirano y sanguinario Micheleti; a los demócratas liberales, que nos sumemos al Frente.

Los problemas se van a arreglar. El Frente no es un partido político. No lo vean como competencia, sino como la verdadera plataforma de lucha del pueblo en el Siglo XXI. Nadie me convence de lo contrario: el Frente es la verdadera expresión de las luchas del pueblo hondureño en el siglo XXI.

Es cierto, es una expresión de diferentes tendencias, liberales, social demócratas, socialistas. Por eso considero que sería un error en este momento, por ahora, hacer del Frente un partido político. Pero ahora es la verdadera esperanza de cambio justo.

Compañeros, compañeras: Como demócrata, humanista, reitero sin reservas de ninguna naturaleza:!acepto el desafío, el reto que me proponen! Y con humildad seré un servidor, un militante, un revolucionario contra los golpistas y sus herederos.

Mel Zelaya, República Dominicana, 12 de julio de 2010.