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miércoles, 28 de agosto de 2019

Repaso al paso de Dorian

En espera de la tormenta Dorian se pueden pasar de largo los huracanes más precisos: la declaración ayer de Macrón, presidente francés, aseverando que está llegando a su fin la hegemonía de occidente, que Trump le haya cortado las alas a los halcones respecto a Irán y China y Siria y... bueno, con Venezuela continúa ya que no pierde de vista la ley pétrea de la doctrina Monroe. El otro huracán de fuego avanza sobre el planeta, desde la Amazonía hasta Uganda, desde Borneo hasta Honduras, nombres y nombres y nombres de criminales al mando de las políticas forestales pasan con amarga alevosía, casi con pasos de brazas ayudando a atizar lo que le cambio climático ya tiene preparado. Así va el asunto, nada errático como la tormenta Dorian sobre Puerto Rico, nada que ver, diría que camina metodológicamente preciso.

Mientras tanto, recibo dos gestos de hermandad que son casi una mano en el hombro que me pide retomar la esencialidad del asombro. En parte son poemarios que traje de Costa Rica y Honduras, y en parte son gráficas alegrías o textuales honras. Me he dedicado a leer -cuando la universidad me lo permite- cada poemario que me fue dedicado, y digo que leerlos significa leerlos de cabo a rabo. Es signo de respeto hacerlo, cortar de raíz la banalidad esa de acumular trofeos de la amistad y no entrarle a fondo al contenido y al auténtico diálogo que significa que nos obsequien un libro ¿Se buscan los festivales para este diálogo textual a fondo? No, he comprendido que los festivales son una coincidencia portentosa o los cónclaves fundamentales para trasegar el pensamiento poético inter pares. Lo de la didáctica creo que paso (esta vez sí, como Dorian), las campañas de lecturas en colegios de secundaria, paso, las asistencias a eventos que se perfuman con la presencia del poeta, paso, los eventos que son fines en sí mismos y no para la poesía, paso. Ya estuvo bueno.

Aquí parte del rastro de los últimos dos meses:

A Fabricio Estrada (texto del poeta salvadoreño Noé Lima)

Desde El Carrizal
Hasta El Vino te vieron llegar
Con un sapo moteado en la mochila para detener el lamento del ciruelo
El imaginario juicio de la lluvia en la copa de los árboles
Que la vida es sólo una partitura para ser leída por la humedad del rocío 

Te vieron llegar como Graves
“Lleno de muchas formas”
Con un pañuelo de arena en el cuello
Con una arpa de vidrio como escudo ante los temporales
Y una estrella de sal en la mirada
Para poder domar a los helechos
Al manómetro que tiene la medida de las nubes cuando rezan

Lo hicieron con la censura del incendio
Como el duro abrazo del árgoma al recordar a tu padre
La mirada de abedul de tu abuela
(que como toda abuela lo cura todo)
El empellón de la rodilla
La escarlatina apedreada por las crayolas
Hasta el olor de la pólvora

Lo hicieron créeme
Como cuando halagamos a un poeta
Con su laminado tren corcho antes de morir
Y su pezuña de granizo cuando grita

Como Graves
Así te vieron llegar a esa Sabana
Con los cenicientos poemas que terminan siendo una despedida
Para tu hijo
Para tu sombra de duras escaleras
Acribillada por la yema pálida del astro
Con su rostro de niña muerta

Como Graves con sus circulaciones de invierno bajo los huesos.

de su blog: https://dedicartpoem.blogspot.com/2019/08/en-la-altitud-de-la-sabana.html?m=1&fbclid=IwAR3el8EIEOn8pBPPUpOoiJtL7x9-2XfsXi0vLwIWET-IMNlQU_I8u00R_Bg








lunes, 10 de junio de 2019

Las crónicas del Capitán Snorkel 10 - Fabricio Estrada



Plaza ondulante, mujer que amanece con el cabello mojado y que al despertar te mira por largos minutos antes de hablar. Plaza sorda, tus monumentos son los barcos que deslumbran un momento y luego apagan las luces.

Ninguna gloria deja rastro en esta inmensidad.

Ninguna estatua puede echar raíces.


F.E.

domingo, 9 de junio de 2019

Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara - Fabricio Estrada


Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara

Por supuesto, antes te recuerdo nuestra última plática: Lo que no termina de convencerme es la prisa de muchos por hacer de Urano y Júpiter dos inmensas cuadraturas que liguen con la idea de un dios que juega a los dados; que la palabra dios haya sido inserta para quedar bien con los chicos astrofísicos del Vaticano y que juegan naipe con imágenes del santoral y que hablando sobre el kairos pretenden ponerle a Stephen Hawking cuatro caras de revelación y así acallar las protestas de Juan de Patmos.
Y bueno, lo que tampoco termina de convencerme es que tuvieras que irte partiendo madres a través del istmo de Tehuantepec, agarrado como un ácaro a las cerdas de la bestia, ahí parado como Leonardo di Caprio en el Titanic más veloz que puede ofrecer la nación mexicana, sin máscaras de El Santo como aquella con que me vencías de niño, no, sólo tu cara de tacómetro enloquecido siempre en dirección norte, recibiendo en tu frente la variación de nombres con que traduce el viento a los grillos, saltamontes, langostas, chapulines, cricket, Grass hopper, lobsters, todo cambiando de significado a medida que acelera la distancia y tu cuerpo se va haciendo más pesado por los recuerdos y eso que ya solo sos el hueso y ese nombre que te suena extraño cuando lo grita la migra en sus parlantes de circo y que vos hubieras deseado oír el día en que te anunciaran la beca.
Pero lo que en verdad no termina de convencerme es que ya incrustado en ese norte desolado, me mandés videos donde vas por la octava cerveza en medio de un campo nevado al que solo un asesino en serie puede llamar hogar, ahí entre fantasmas de bisontes y bosques marchitos dignos de películas de brujas.
No me mandés a decir que el cielo es claro y que se puede ver hasta un Bosson de Higgs cuando sumás la décima cerveza. Bien sabés que un hombre desolado, bajo la lluvia o nieve, tendrá que tragarse dos cajas de chelas para romper la ley que te prohíbe estar en dos lugares a la vez.

Decime, nada más, que extrañás a Honduras.


F.E.
(de Los juegos fascinantes, próximo a publicar)

miércoles, 22 de mayo de 2019

Elsye Suquilanda - Ecuador




Berlín ich Liebe dich
Ambiente libre y tolerante

Puedes llamarte Oscar y tener tetas
se vienen las nuevas elecciones
un partido ofrece semillas de marihuana

habemus:

Pingpong Simius
cacatúas elegantes de cola larga
culebras rosadas desnudas, toman sol en tiempos de verano, o a la mínima presencia de un rayo solar.

Los vodkarius verdus en shorts carbono 14
Esos que tienen la capacidad de transformarse con tan solo un sorbo de algún líquido mágico y sorprendentemente hablan en lenguas….

Las ratas ojonas que saludan al transeúnte
tus niños juegan libremente
bebes parqueados en sus cochecitos fuera de las
tiendas mientras mamá hace las compras

Los punkis declaman
Maradona berlinés con panza cervecera
dirige el equipo de fútbol del barrio

El Hulk que sonríe con medio cuerpo al descubierto
El que patina con cigarillo en la mano derecha y cerveza en la izquierda,
con audífonos y cantando!

Poemario: "Agua de Mono Eau de Toilette Spree" 2016



Cyberpoet


Me voy con "Herni" a la "Disco" en "Serbia"
o es que tengo ¿una hernia cervical?

a Herni,
le tomó tanto tiempo decirme ¡que quería!

Explicaciones
diagnósticos
que más suenan a arreglos de carrocerías.

- Serás un auto de lujo!

- Serás la modelo 001 barbie Andina!

Si te cambian el disco,
serás un discazo de larga duración.


!Soy un ensamble
con motor alemán y carroceria andina
Llevo dos titanios de 14 x 15 mm en la yugular!


Poemario: Agua de Mono Eau de Toilette Spree2016


Mujer de Pelo en teta

Mujer de Pelo en Teta
Porque tú lo vales
Porque yo lo valgo
Porque todas lo valemos

Siempre con los huevarios bien puestos y el corazón de algodón
Mujer de Pelo en Teta
!Adelante¡

Poemario: “Yo te envío mis amígdalas en una paloma mensajera” 2014


Barrio LSD


de los peculiares vecinos
de los libros de Kafka, Faust,
Marx, Trotsky,
de los túnel transterra
hasta el mismísimo Che Guevara
cruzan la pierna gratis por todo lado

los perros de nombre Einstein,
Nietzsche, Mozart, Julius
Hércules

la jungla salvaje,
el budista,
la cantante de ópera,
La tienda que vende comida gourmet para perros,
El Bar “Der Neuen Deutschpoeten”
¿porque tan vacío?

zapatitos con ruedas
camino de piedra

Oscar Schindler vivía a una cuadra de mi casa
exclama un hombre en la Raumerstraße a voz pelada!

43 años la vecina polaca - alemana
defendiendo a los animales
se rehusó a decir " hello hitclif"
cayó en cana sin temor,
una y otra vez.

El restaurant Frida Kahlo "comida mexicana"
pero que no es mexicana
más bien es una fusión turco-alemana

El escritor finlandés Seepovaara juega ajedrez
a los exteriores del bar griego Misirlou.

Me es tan familiar…
¿Es o no es el actor del film " los Educadores"
quien da un sorbo al café mañanero
en la panadería francesa?
Si! y recién me desayuno, que ha sido  mi vecino

El Lakino man
Los elfos de los kioskos
los bares, las tiendas vistosas,
los restaurantes
que abrazan con sus alas circulares a mi LSD

Lychenerstrasse, Schliemannstrasse, Dunckerstrasse

Poemario: Agua de Mono Eau de Toilette Spree 2016


Ecuatoriano Kitch

Trepa al bus vía al sur, vía al norte
Chofer: ¡música!
O los chistes de todo tipo, hasta los más agrios…


Los ribukjs cosidos por el zapatero don Luis…
El calzón limpia polvos,
El ceviche en balde,
Grosella y limón,

Aguante vea…

No sea malito, se fue a volver…
Que no puede… Que vuelva mañana…

La tienda de la esquina
Con los productos La Favorita,
La confianza del vecino tendero,
Y la cuenta en el cuadernito
¡Dará anotando veci!

Bueee….

El Ecuador lleno de esa locura
Y ese caos que tanto me alegra la vida…

Grosella y limón.
Aguante vea…
No sea malito, se fue a volver…

Libro: “Me fui a volver” narrativas, autorías y lecturas teorizadas de las migraciones ecuatorianas. 2014



Parking trolle frente al streeper club en la Danziger
hay un pene y sus gotas palpitantes
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
pasan las generaciones jóvenes,
 las generaciones antiguas, pasa la vida,
 pasan los turistas, pasan los sueños,
 pasa el aliento de alcohol,
 pasa el hollín de los cigarros las bicicletas cojas,
 los autos con uñeros, la poesía en bragas doradas....
Se escucha a los lejos entre dientes:

- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado
 ha ganado las olimpiadas de invierno.
Era una situación -Karl Marx Strasse- la que se vivía
Poemario interactivo: 030 – Berlín 2018

Una ojeada al buitre sin tripas
Y como suele suceder un día, mirando el periódico nacional.
“Busco damita inteligente, no importa su condición económica, estatura 1.60, gorda, flaca, que esté dispuesta a llegar a una relación más seria... pero eso sí, que sepa hacer:
Feijoda, arroz con huevo, carne azada, chucchucaras, motesito de San Juan, mote sucio, el sancocho, el morocho, viche, corviche, bola e’verde, camarón, los tamales, la caucara, la guatita, los roscones, yapingachos, la sesina, los sambates, el quimbolo, sarandajas, el menudo, el librillo, la lengüita, feijoada, feijoada, chicharrón, la fritada, yahuarlocro, el mondongo, el sango, las arvejas con guineo, papi huevo, papi carne, el tronquito, la salchicha, caldo e’patas, arroz con chancho, misturiada, la chanfaina, 7 pingas, el san peter para que no me pateé, la melcocha, alfeñique, la nogada, los confites, bocadillos, la cocada, los bueñuelos, el quesillo, y los pinchos, feijoada, feijoada.
Y, por favor, que no olvide: emborrajado, el morocho, molleja azada, huevo duro, tallarín en hoja del seguro, seco e’ chivo, leche de cabra, come y bebe, repesito, rompope y el arrope. Y te aseguro que seremos muy felices.”
Firma: El gato solitario (Pueblo misceláneo, multiétnico, gracioso, lleno de novias del cholo death)
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003


Gasas en los úteros
Escasos los latidos del corazón, con la concha bien rasurada con gillette y el yodo que vertía su efecto por la entre pierna; viaje largo y sin retorno hasta una hora después, o dos, dependiendo del caso.
Yo le curo, me decía, yo cobro caro, pero efectivo... Si tiene dolarcitos, mejor. Mientras José de Sucre me guiñaba el ojo, Rumiñahui y Espejo se acercaban a decirme algo al oído, ya fue tarde...
Arrojada en una cama con caras extrañas a mi alrededor, arriba de mi cabeza un aparato muy similar a una nave extraterrestre o ese calienta salchipapas de los vendedores ambulantes.
No te va a doler, me dijo, un viejo gringo, el anestesiólogo con floripondio...
Llegando a la casa con mis pies hinchados y mi cuerpo de marrano. ¿Porqué? Algo salió de mi alcance, algo no tenía sentido; una hemorragia de callejuelas de rosas marchitas, una gasa que se despedía en el remolino del inodoro me avisó... Casi te matan, pendeja. Solo ahí recordé que este man era oncólogo y no ginecólogo.
!No se harán operar así no más!
Poemario surrealista: Nalgas”  2003

Elsye Suquilanda, nacida en la larga ciudad de Quito a las faldas del volcán Pichincha, estudió cinematografía y producción de radio y televisión en Chicago y  Quito. Creadora multivitamínica, escritora, poeta, tejedora de videos, gestora cultural, activista por los derechos de los animales, co–creadora de la corriente perrosófica “Chichoismo”. Ha participado de varios festivales de literatura, cine y arte en Latinoamerica, Europa y USA. Autora de 8 poemarios, 1cuento para niños, guiones cinematográficos y de teatro. Su poesía y escritos constan en varias antologías, revistas, blogs, cortometrajes. Traducida al alemán, inglés, francés, japonés, portugués, finés y shuar. Su obra ha sido analizada por la escritora peruana Ethel Barja para Latinale Académica y es parte del libro “Todo boca arriba”.  Reside desde el 2008 en Berlín creando así poesía 100% ecuaterrestre made in Berlín. Es parte del Kollektiv Dunckerstrasse.


Costumbrista-surrealista, mi cabeza es como un mercado de pulgas, juego de palabras que se compaginan en una frase poética”



               https://kollektivdunckerstrasse.wordpress.com


email: elsyesuquilanda@gmail.com



Técnica de lectura en el sembradío

Con el tiempo, he ido desarrollando una técnica para catar poesía. Ante el reto (sí, el reto de tanta masificación) de leer un nuevo poemario que ha llegado a mí de manera directa o que mi propia dinámica de curiosidad haya decidido comprarlo, releo antes poemas de los o las poetas que me han impactado estéticamente. Así, ya afinado el paladar estético, ya bien calibrada la lectura, abordo lo que se me presenta como novedad.
Obviamente, un verso, un poema, una lectura escuchada en algún escenario o un fino comentario de alguien que considero tiene finos los comentarios, me llevan a esa detección previa. Con las lecturas en escenario tengo mucho cuidado, no son mi mejor coto de caza. Defino, en un instantáneo proceso de edición que me ha llevado años sintetizar, qué expresión tengo ante mí, si una oralidad performática o un texto con suficientes resonancias o un acto histriónico de profundas necesidades catárticas. Por lo general sucede lo último: están en boga las lecturas como instrumento psiquiátrico colectivo (de sanación colectiva, dirían los inspirados, y está bien, se debe sanar mucho), algo así como una terapia grupal con aspecto de refinada cultura. Por eso entiendo que debo salir pronto de una reunión así o quedarme para el vino y el buen jamón o la posplática que por lo general olvida rápido la trascendecia del evento de origen. Se platica de otra cosa. Por lo general de veleidades.

El asunto es que estoy ante un poemario nuevo y debo recordar la criba íntima que he ido armando entre óxidos y soldaduras mal hechas. Yo mismo he sido cribado, por supuesto. En la memoria de alguien debo estar con mis brazos desinflados y la paja que me rellenaba está flotando en los alisios. Digamos entonces que soy un espantapájaros con cierta técnica para no perder el tiempo. La poesía es un instrumento para ganar tiempo a la muerte. Al leer nos damos otra oportunidad: es probar cómo seríamos en otros. Por eso resulta de vital importancia saber de antemano quién fuimos en la lectura anterior para enfrentar lo que no queremos ser en la siguiente.

Es mi técnica, lo repito. Pueden venir los cuervos a cebarse con mi cuerpo.

F.E.


Fotos: Fabricio Estrada


sábado, 30 de marzo de 2019

Juana Pavón deja a Honduras sin nombre


Juanita ha fallecido ayer. Ayer -quiero creerlo- le tomé estas fotos. Fue durante el almuerzo de despedida de Honduras que me preparó el Maese Rafael Murillo Selva, en su casa en San Juancito. Juanita estaba ahí para despedirme, con un enorme cariño que me conmovió. Ayer era abril del año 2016 y la vida era larga y sin ningún marzo del 2019. Su poesía estaba siempre con ella, textual y físicamente, tan contundente y visceral como la primera vez en que supe que ella, más que un sismógrafo huidobriano, era el mismo terremoto que tumbaría cualquier buena intención poética de nuestros primeros pasos. Sí, Juana estaba ahí siempre, y quien quisiera preciarse de poeta debía entender que su presencia exigía textos de vida en tiempo real y además carácter, desenfado, quebrantamiento -de canon y cardíaco-, lucidez rabiosa.

Tuve un pequeño espacio para conocerla. Tuvimos nuestra cena de chino y cawamas inacabables. Nos leímos poemas una tarde en El Picnic y me aguanté, estoico, la primera gran putiada  vía telefónica que nunca recibiera a las tres de la madrugada. El asunto era por una foto pero la próxima vez que me la encontré me dijo que no le parara bola, que ni su misma imagen podía competir con ella.

La leí desde que supe de ella y dejé de leerla cuando supe que había trasladado todo su espíritu a la oralidad más necesaria de la poesía. La poeta, la actriz, la loca, Tegucigalpa derrumbándose, rehaciéndose, la cáustica, la genial dueña de todo espacio donde llegara, voraz escarmentadora de "lo modosito", la Maestra, Juana Pavón nos deja y a Honduras como que no le queda ni nombre, ni apellido. La República de la poesía duró de 1945 al 2019 ¿Bajo qué otros fundamentos tendrá que ponérsele nuevo nombre a Honduras?

lunes, 4 de marzo de 2019

Iris Alejandra Maldonado: prólogo de Alexandra Pagán para El abismo silba una canción de vaqueros, Ediciones Aguadulce, 2019


UNOS CUANTOS PIQUETITOS: PRÓLOGO

a nadie se le ocurrió ser poeta
y escribir la constitución propia
-Iris Alejandra Maldonado
 «Unos cuantos piquetitos» (1935) es un óleo sobre metal ejecutado por la reconocida pintora Frida Kahlo, se exhibe en Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México. En el cuadro figura de modo macabro la escena del asesinato por violencia de género que sufre una mujer, desconocida ya. «Unos cuantos piquetitos» fue la explicación que dio su marido (el asesino) en los tribunales. Los «piquetitos» fueron 20 puñaladas violentas, brutales. En la pintura el hombre sonríe, parece estar satisfecho, guarda su pañuelo en el bolsillo mientras mira el cadáver con una tranquilidad malévola. Kahlo inmortaliza la violencia de género, la denuncia. Kahlo sufrió también violencia de género, su labor pictórica se une al reclamo histórico por los derechos de las mujeres. A este reclamo se le une Iris Alejandra Maldonado, cuya voz poética presenta la violencia de ser mutilada, apuñalada y sobrevivir.
Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade. Dolor, miedo, encierro, angustia… las sensaciones que se evocan en este poemario son incómodas y no permiten sino solidarizarnos, hermanarnos, revestirnos y a(r)marnos. Iris Alejandra Maldonado es una alquimista. Su poemario El abismo silba una canción de vaqueros tiene el poder de transmutar la violencia en canciones poderosas de reivindicación, ajuste de cuentas y liberación. Mas esto no lo digo desde un dejo new age espiritualista de cable tv, sino que me refiero a que su alquimia se vale de las palabras para que, mediante metáforas y referentes literarios, bíblicos y populares, se construya un universo poético que sirve también de manifiesto feminista. Y no digo esto como quien dice «en las siguientes páginas leerá un panfleto de lucha feminista», no porque considere que eso hace del poemario uno menos valioso, sino porque este libro es una búsqueda, una remembranza; es poesía. Su lectura provoca unas miradas y reacciones que yo cualifico de este modo porque el contenido conjuga el amor y el horror, la belleza y el espanto. El poema «Después del tajo», por ejemplo, despliega un catálogo de violencias que resultan grotescas y repulsivas, pero que al tiempo son denuncias poderosas que conmueven.
El poemario registra la caída que lleva a un punto originario: todo y nada; el lenguaje como espacio de transmutación. Nos anuncia la voz poética: «dejé de ser el vómito de dios». Contundentemente los textos metapoéticos marcan el ejercicio estético como parte del secreto de esta alquimia que me empeño en plantear. Sin embargo, es una experiencia enmarcada por el horror, insisto. Una constante del poemario será conjugar el espacio conyugal con fosas; las sábanas nupciales se tiñen de sangre y la voz poética ajusticia, devuelve el derecho de ser, de vivir, de estar entera, segura, incólume, feliz y libre. Los espacios domésticos son cárceles, sepulcros; están cargados de toxicidad. Allí precisamente la poeta se enfrenta a la amenaza de su anulación con los poderes alquímicos de la poesía. De la determinación de la sobrevivencia y el amor propio surge un discurso estético, una obra de arte que sirve a su vez de homenaje a la resistencia femenina, al poder de las mujeres. Declama en «Abanico de mano»:
cuatro paredes
barrotes de piel
una fosa king size
es mi cama

yo no juego con la muerte

no quise morir
Y se vive, se sobrevive, con heridas y cicatrices, declamará:
una mujer y cicatrices
que se ofrecen a un dios
con los ojos abiertos (destaque mío)

pero también acciona con metáforas, conjuros y relatos unos más fantásticos que otros, unos bellos, otros horribles. Así el poemario recoge y conjuga extremos y centros, los prepara como elixir, los vuelve artificio liberador. Camino y búsqueda. Encuentro con el lenguaje, reproche:
«El nombre no hace la cosa» titula un poema/advertencia/reproche; las cosas preexisten, como el ser espejo. Mas subrayo, es un poemario que corta, que duele. Nos violenta al hacernos testigos del más cruel de los terrores, el que sufren las mujeres como resultado de la violencia de género en manos de sus parejas. Iris Alejandra Maldonado toma el mito bíblico de la mujer de Lot[1] para enmarcar la violencia a su cuerpo de mujer, víctima de la violencia patriarcal:
no mires hacia atrás
ordenó otra voz
y no pude evitar voltearme

allí estaba yo
en el espejo 
en el hielo y su imagen
                                               piedra

La voz poética tornará su mirada hacia sí misma en ese espejo que es la poesía. La reflexión tendrá propiedades caleidoscópicas que transmutarán en versos violentos y firmes, hermosos. Continúa el poema:
me diluía
entre el aceite y el humo
me diluía
en aquel hombre
[…]
en él fui agua
Esa mirada de ojos abiertos se detiene en su genealogía: madre, abuelo, padre. Cada poema escudriña orígenes y desvelos, discursos (de)formativos, microviolencias que comienzan en el núcleo familiar (como esclavizarse por amor al padre) y establecen precedentes a las violencias que les suceden. Leeremos versos como:
comienzo a vivir para la muerte
como antes

y unos muy transgresivos que acusan:
mi madre me parió a los 25 años
lo recuerdo bien
y desde que me parió traquetea en la cocina
despescueza gallos        gallinas conejos hijas

Los reclamos son también íntimos: «Te pedí fuego» se titula el poema cuyo primer verso declama: «y tú implantaste fiebre». El fuego, elemento de la alquimia será también presentado en otro poema: «Es de fuego este país», en el cual el país es fuego, agua, aire, tierra; un puente que: «nunca será mío, es solo fosa». La denuncia individual se colectiviza y nos incluye a todes. Resuena la pregunta: «¿cicatrizarán las heridas/ aun estando varios metros bajo tierra?»
En «El mismo poema», usa la metáfora del espejo para destacar el poder de la experiencia poética:
te nombro espejo
y te eriges frente a mí
observas a tu mujer cortada
                              deseas mis cicatrices

                         detienes el tiempo
                                tu
beso
                                       p
                                            a
                                                r
                    a
       
                                             cada una
ellas dejan de ser papel
serpentean rojo púrpura
se colocan el sombrero de la noche […]

Las mujeres violentadas dejan de ser papel, estadística, noticia del periódico sensacionalista, pero están muertas. La mirada a la experiencia nos da un mismo poema; ¿acaso no todes queremos el mismo poema? ¿Uno en el que no exista dicha violencia? Y es la mirada, que se vuelve nuestra en el poemario, que es el elixir de la alquimia de la voz poética la que finalmente nos transmuta.
me nombró ojos
y fui feliz

leemos y repetimos «fui feliz»…
Este poemario resulta de la cuidadosa labor editorial del equipo de Ediciones Aguadulce, es el primer poemario de la autora. El libro está dividido en 5 secciones: «In medias res», «Un retrato familiar», «Estudio legal de mariposas», «Vita brevis» y «Archivos». A elles y a Iris Alejandra Maldonado le extiendo mi agradecimiento por la valentía y el amor. Me queda repetirles la advertencia a les lectores: «Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade.»

Alexandra Pagán Vélez
Santurce, Puerto Rico




[1] Me refiero en específico a los poemas «Estatua» y «Peregrina de la sal». En estas coordenadas coincide con la poeta Carmen R. Marín y su poemario Cosmogonía y otras sales. La coincidencia temática entre estas poetas (Carmen R. Marín también trabaja el tema de la violencia en Salvahuidas) las vuelven poetas que deben leerse juntas.