En espera de la tormenta Dorian se pueden pasar de largo los huracanes más precisos: la declaración ayer de Macrón, presidente francés, aseverando que está llegando a su fin la hegemonía de occidente, que Trump le haya cortado las alas a los halcones respecto a Irán y China y Siria y... bueno, con Venezuela continúa ya que no pierde de vista la ley pétrea de la doctrina Monroe. El otro huracán de fuego avanza sobre el planeta, desde la Amazonía hasta Uganda, desde Borneo hasta Honduras, nombres y nombres y nombres de criminales al mando de las políticas forestales pasan con amarga alevosía, casi con pasos de brazas ayudando a atizar lo que le cambio climático ya tiene preparado. Así va el asunto, nada errático como la tormenta Dorian sobre Puerto Rico, nada que ver, diría que camina metodológicamente preciso.
Mientras tanto, recibo dos gestos de hermandad que son casi una mano en el hombro que me pide retomar la esencialidad del asombro. En parte son poemarios que traje de Costa Rica y Honduras, y en parte son gráficas alegrías o textuales honras. Me he dedicado a leer -cuando la universidad me lo permite- cada poemario que me fue dedicado, y digo que leerlos significa leerlos de cabo a rabo. Es signo de respeto hacerlo, cortar de raíz la banalidad esa de acumular trofeos de la amistad y no entrarle a fondo al contenido y al auténtico diálogo que significa que nos obsequien un libro ¿Se buscan los festivales para este diálogo textual a fondo? No, he comprendido que los festivales son una coincidencia portentosa o los cónclaves fundamentales para trasegar el pensamiento poético inter pares. Lo de la didáctica creo que paso (esta vez sí, como Dorian), las campañas de lecturas en colegios de secundaria, paso, las asistencias a eventos que se perfuman con la presencia del poeta, paso, los eventos que son fines en sí mismos y no para la poesía, paso. Ya estuvo bueno.
Aquí parte del rastro de los últimos dos meses:
A Fabricio Estrada (texto del poeta salvadoreño Noé Lima)
Desde El Carrizal
Hasta El Vino te vieron llegar
Con un sapo moteado en la mochila para detener el lamento del ciruelo
El imaginario juicio de la lluvia en la copa de los árboles
Que la vida es sólo una partitura para ser leída por la humedad del rocío
Te vieron llegar como Graves
“Lleno de muchas formas”
Con un pañuelo de arena en el cuello
Con una arpa de vidrio como escudo ante los temporales
Y una estrella de sal en la mirada
Para poder domar a los helechos
Al manómetro que tiene la medida de las nubes cuando rezan
Lo hicieron con la censura del incendio
Como el duro abrazo del árgoma al recordar a tu padre
La mirada de abedul de tu abuela
(que como toda abuela lo cura todo)
El empellón de la rodilla
La escarlatina apedreada por las crayolas
Hasta el olor de la pólvora
Lo hicieron créeme
Como cuando halagamos a un poeta
Con su laminado tren corcho antes de morir
Y su pezuña de granizo cuando grita
Como Graves
Así te vieron llegar a esa Sabana
Con los cenicientos poemas que terminan siendo una despedida
Para tu hijo
Para tu sombra de duras escaleras
Acribillada por la yema pálida del astro
Con su rostro de niña muerta
Como Graves con sus circulaciones de invierno bajo los huesos.
de su blog: https://dedicartpoem.blogspot.com/2019/08/en-la-altitud-de-la-sabana.html?m=1&fbclid=IwAR3el8EIEOn8pBPPUpOoiJtL7x9-2XfsXi0vLwIWET-IMNlQU_I8u00R_Bg
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miércoles, 28 de agosto de 2019
lunes, 10 de junio de 2019
Las crónicas del Capitán Snorkel 10 - Fabricio Estrada
Plaza ondulante, mujer que amanece con el cabello mojado y que al despertar te mira por largos minutos antes de hablar. Plaza sorda, tus monumentos son los barcos que deslumbran un momento y luego apagan las luces.
Ninguna gloria deja rastro en esta inmensidad.
Ninguna estatua puede echar raíces.
F.E.
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Poesía
domingo, 9 de junio de 2019
Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé que migrara - Fabricio Estrada
Carta a un amigo astrofísico que nunca pensé
que migrara
Por supuesto, antes te recuerdo nuestra última plática: Lo que no
termina de convencerme es la prisa de muchos por hacer de Urano y Júpiter dos inmensas
cuadraturas que liguen con la idea de un dios que juega a los dados; que la
palabra dios haya sido inserta para quedar bien con los chicos astrofísicos del
Vaticano y que juegan naipe con imágenes del santoral y que hablando sobre el kairos
pretenden ponerle a Stephen Hawking cuatro caras de revelación y así acallar
las protestas de Juan de Patmos.
Y bueno, lo que tampoco termina de convencerme es que tuvieras que
irte partiendo madres a través del istmo de Tehuantepec, agarrado como un ácaro
a las cerdas de la bestia, ahí parado como Leonardo di Caprio en el Titanic más
veloz que puede ofrecer la nación mexicana, sin máscaras de El Santo como
aquella con que me vencías de niño, no, sólo tu cara de tacómetro enloquecido
siempre en dirección norte, recibiendo en tu frente la variación de nombres con
que traduce el viento a los grillos, saltamontes, langostas, chapulines,
cricket, Grass hopper, lobsters, todo cambiando de significado a medida que
acelera la distancia y tu cuerpo se va haciendo más pesado por los recuerdos y
eso que ya solo sos el hueso y ese nombre que te suena extraño cuando lo grita
la migra en sus parlantes de circo y que vos hubieras deseado oír el día en que
te anunciaran la beca.
Pero lo que en verdad no termina de convencerme es que ya incrustado
en ese norte desolado, me mandés videos donde vas por la octava cerveza en
medio de un campo nevado al que solo un asesino en serie puede llamar hogar, ahí
entre fantasmas de bisontes y bosques marchitos dignos de películas de brujas.
No me mandés a decir que el cielo es claro y que se puede ver hasta
un Bosson de Higgs cuando sumás la décima cerveza. Bien sabés que un hombre
desolado, bajo la lluvia o nieve, tendrá que tragarse dos cajas de chelas para
romper la ley que te prohíbe estar en dos lugares a la vez.
Decime, nada más, que extrañás a Honduras.
F.E.
(de Los juegos fascinantes, próximo a publicar)
miércoles, 22 de mayo de 2019
Elsye Suquilanda - Ecuador
Berlín ich Liebe
dich
Ambiente libre y
tolerante
Puedes llamarte Oscar y tener tetas
se vienen las nuevas elecciones
un partido ofrece semillas de marihuana
habemus:
Pingpong
Simius
cacatúas
elegantes de cola larga
culebras
rosadas desnudas, toman sol en tiempos de verano, o a la mínima presencia de un
rayo solar.
Los
vodkarius verdus en shorts carbono 14
Esos que tienen la capacidad de transformarse con tan solo un
sorbo de algún líquido mágico y sorprendentemente hablan en lenguas….
Las ratas
ojonas que saludan al transeúnte
tus niños juegan libremente
bebes parqueados en sus cochecitos fuera de las
tiendas mientras mamá hace las compras
Los punkis declaman
Maradona berlinés con panza cervecera
dirige el equipo de fútbol del barrio
El Hulk que sonríe con medio cuerpo al descubierto
El que patina con cigarillo en la mano derecha y
cerveza en la izquierda,
con audífonos y cantando!
Poemario:
"Agua de Mono Eau de Toilette Spree" 2016
Cyberpoet
Me voy con "Herni" a la
"Disco" en "Serbia"
o es que tengo ¿una hernia cervical?
a Herni,
le tomó tanto tiempo decirme ¡que
quería!
Explicaciones
diagnósticos
que más suenan a arreglos de
carrocerías.
- Serás un auto de lujo!
- Serás la modelo 001 barbie Andina!
Si te cambian el disco,
serás un discazo de larga duración.
!Soy un ensamble
con motor alemán y carroceria andina
Llevo dos titanios de 14 x 15 mm en la yugular!
Poemario:
“Agua de Mono Eau de Toilette Spree” 2016
Mujer de Pelo en
teta
Mujer de Pelo en Teta
Porque tú lo vales
Porque yo lo valgo
Porque todas lo valemos
Siempre con los huevarios bien puestos y el corazón
de algodón
Mujer de Pelo en Teta
!Adelante¡
Poemario: “Yo te
envío mis amígdalas en una paloma mensajera” 2014
Barrio
LSD
de los peculiares
vecinos
de los libros de
Kafka, Faust,
Marx, Trotsky,
de los túnel
transterra
hasta el mismísimo
Che Guevara
cruzan la pierna
gratis por todo lado
los perros de
nombre Einstein,
Nietzsche, Mozart,
Julius
Hércules
la jungla salvaje,
el budista,
la cantante de
ópera,
La tienda que vende comida gourmet para perros,
El Bar “Der Neuen
Deutschpoeten”
¿porque tan vacío?
zapatitos con
ruedas
camino de piedra
Oscar Schindler
vivía a una cuadra de mi casa
exclama un hombre
en la Raumerstraße a voz pelada!
43 años la vecina
polaca - alemana
defendiendo a los
animales
se rehusó a decir
" hello hitclif"
cayó en cana sin temor,
una y otra vez.
El restaurant
Frida Kahlo "comida mexicana"
pero que no es
mexicana
más bien es una
fusión turco-alemana
El escritor finlandés Seepovaara juega
ajedrez
a los exteriores
del bar griego Misirlou.
Me es tan
familiar…
¿Es o no es el
actor del film " los Educadores"
quien da un sorbo al café mañanero
en la panadería francesa?
Si! y recién me
desayuno, que ha sido mi vecino
El Lakino man
Los elfos de los
kioskos
los bares, las
tiendas vistosas,
los restaurantes
que abrazan con
sus alas circulares a mi LSD
Lychenerstrasse, Schliemannstrasse, Dunckerstrasse
Poemario: “Agua de Mono Eau de Toilette Spree” 2016
Ecuatoriano Kitch
Trepa al bus vía
al sur, vía al norte
Chofer: ¡música!
O los chistes de
todo tipo, hasta los más agrios…
Los ribukjs
cosidos por el zapatero don Luis…
El calzón limpia
polvos,
El ceviche en
balde,
Grosella y limón,
Aguante vea…
No sea malito, se
fue a volver…
Que no puede… Que
vuelva mañana…
La tienda de la
esquina
Con los productos
La Favorita,
La confianza del
vecino tendero,
Y la cuenta en el
cuadernito
¡Dará anotando
veci!
Bueee….
El Ecuador lleno
de esa locura
Y ese caos que
tanto me alegra la vida…
Grosella y limón.
Aguante vea…
No sea malito, se
fue a volver…
Libro: “Me fui a volver” narrativas,
autorías y lecturas teorizadas de las migraciones ecuatorianas. 2014
Parking
trolle frente al streeper club en la Danziger
hay un pene
y sus gotas palpitantes
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
sus paredes rosadas
a nadie le llama la atención
puertas blindadas
pasan las
generaciones jóvenes,
las generaciones antiguas, pasa la vida,
pasan los
turistas, pasan los sueños,
pasa el aliento de alcohol,
pasa el hollín de los
cigarros las bicicletas cojas,
los autos con uñeros, la poesía en bragas
doradas....
Se escucha a
los lejos entre dientes:
- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado ha ganado las olimpiadas de invierno.
- el incienso que corría descarriado por los ovarios del acantilado ha ganado las olimpiadas de invierno.
Era una
situación -Karl Marx Strasse- la que se vivía
Poemario interactivo: “030 – Berlín” 2018
Una ojeada al buitre sin tripas
Y como suele suceder un día, mirando el periódico
nacional.
“Busco damita inteligente, no importa su condición
económica, estatura 1.60, gorda, flaca, que esté dispuesta a llegar a una
relación más seria... pero eso sí, que sepa hacer:
Feijoda, arroz con huevo, carne azada, chucchucaras,
motesito de San Juan, mote sucio, el sancocho, el morocho, viche, corviche,
bola e’verde, camarón, los tamales, la caucara, la guatita, los roscones,
yapingachos, la sesina, los sambates, el quimbolo, sarandajas, el menudo, el
librillo, la lengüita, feijoada, feijoada, chicharrón, la fritada, yahuarlocro,
el mondongo, el sango, las arvejas con guineo, papi huevo, papi carne, el
tronquito, la salchicha, caldo e’patas, arroz con chancho, misturiada, la
chanfaina, 7 pingas, el san peter para que no me pateé, la melcocha, alfeñique,
la nogada, los confites, bocadillos, la cocada, los bueñuelos, el quesillo, y
los pinchos, feijoada, feijoada.
Y, por favor, que no olvide: emborrajado, el morocho,
molleja azada, huevo duro, tallarín en hoja del seguro, seco e’ chivo, leche de
cabra, come y bebe, repesito, rompope y el arrope. Y te aseguro que seremos muy
felices.”
Firma: El gato solitario (Pueblo misceláneo, multiétnico,
gracioso, lleno de novias del cholo death)
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003
Gasas en los úteros
Escasos los latidos del corazón, con la concha bien
rasurada con gillette y el yodo que vertía su efecto por la entre pierna; viaje
largo y sin retorno hasta una hora después, o dos, dependiendo del caso.
Yo le curo, me decía, yo cobro caro, pero efectivo... Si
tiene dolarcitos, mejor. Mientras José de Sucre me guiñaba el ojo, Rumiñahui y
Espejo se acercaban a decirme algo al oído, ya fue tarde...
Arrojada en una cama con caras extrañas a mi alrededor,
arriba de mi cabeza un aparato muy similar a una nave extraterrestre o ese
calienta salchipapas de los vendedores ambulantes.
No te va a doler, me dijo, un viejo gringo, el
anestesiólogo con floripondio...
Llegando a la casa con mis pies hinchados y mi cuerpo de
marrano. ¿Porqué? Algo salió de mi alcance, algo no tenía sentido; una
hemorragia de callejuelas de rosas marchitas, una gasa que se despedía en el
remolino del inodoro me avisó... Casi te matan, pendeja. Solo ahí recordé que
este man era oncólogo y no ginecólogo.
!No se harán operar así no más!
!No se harán operar así no más!
Poemario surrealista: “Nalgas” 2003
Elsye Suquilanda, nacida en la larga ciudad de Quito a
las faldas del volcán Pichincha, estudió cinematografía y producción de radio y
televisión en Chicago y Quito. Creadora
multivitamínica, escritora, poeta, tejedora de videos, gestora cultural,
activista por los derechos de los animales, co–creadora de la corriente
perrosófica “Chichoismo”. Ha participado de varios festivales de literatura,
cine y arte en Latinoamerica, Europa y USA. Autora de 8 poemarios, 1cuento para
niños, guiones cinematográficos y de teatro. Su poesía y escritos constan en
varias antologías, revistas, blogs, cortometrajes. Traducida al alemán, inglés,
francés, japonés, portugués, finés y shuar. Su obra ha sido analizada por la
escritora peruana Ethel Barja para Latinale Académica y es parte del libro
“Todo boca arriba”. Reside desde el 2008 en Berlín
creando así poesía 100% ecuaterrestre made in Berlín. Es parte del Kollektiv
Dunckerstrasse.
“Costumbrista-surrealista,
mi cabeza es como un mercado de pulgas, juego de palabras que se compaginan en
una frase poética”
email:
elsyesuquilanda@gmail.com
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Poesía
Técnica de lectura en el sembradío
Con el tiempo, he ido desarrollando una técnica para catar poesía. Ante el reto (sí, el reto de tanta masificación) de leer un nuevo poemario que ha llegado a mí de manera directa o que mi propia dinámica de curiosidad haya decidido comprarlo, releo antes poemas de los o las poetas que me han impactado estéticamente. Así, ya afinado el paladar estético, ya bien calibrada la lectura, abordo lo que se me presenta como novedad.
Obviamente, un verso, un poema, una lectura escuchada en algún escenario o un fino comentario de alguien que considero tiene finos los comentarios, me llevan a esa detección previa. Con las lecturas en escenario tengo mucho cuidado, no son mi mejor coto de caza. Defino, en un instantáneo proceso de edición que me ha llevado años sintetizar, qué expresión tengo ante mí, si una oralidad performática o un texto con suficientes resonancias o un acto histriónico de profundas necesidades catárticas. Por lo general sucede lo último: están en boga las lecturas como instrumento psiquiátrico colectivo (de sanación colectiva, dirían los inspirados, y está bien, se debe sanar mucho), algo así como una terapia grupal con aspecto de refinada cultura. Por eso entiendo que debo salir pronto de una reunión así o quedarme para el vino y el buen jamón o la posplática que por lo general olvida rápido la trascendecia del evento de origen. Se platica de otra cosa. Por lo general de veleidades.
El asunto es que estoy ante un poemario nuevo y debo recordar la criba íntima que he ido armando entre óxidos y soldaduras mal hechas. Yo mismo he sido cribado, por supuesto. En la memoria de alguien debo estar con mis brazos desinflados y la paja que me rellenaba está flotando en los alisios. Digamos entonces que soy un espantapájaros con cierta técnica para no perder el tiempo. La poesía es un instrumento para ganar tiempo a la muerte. Al leer nos damos otra oportunidad: es probar cómo seríamos en otros. Por eso resulta de vital importancia saber de antemano quién fuimos en la lectura anterior para enfrentar lo que no queremos ser en la siguiente.
Es mi técnica, lo repito. Pueden venir los cuervos a cebarse con mi cuerpo.
F.E.
Obviamente, un verso, un poema, una lectura escuchada en algún escenario o un fino comentario de alguien que considero tiene finos los comentarios, me llevan a esa detección previa. Con las lecturas en escenario tengo mucho cuidado, no son mi mejor coto de caza. Defino, en un instantáneo proceso de edición que me ha llevado años sintetizar, qué expresión tengo ante mí, si una oralidad performática o un texto con suficientes resonancias o un acto histriónico de profundas necesidades catárticas. Por lo general sucede lo último: están en boga las lecturas como instrumento psiquiátrico colectivo (de sanación colectiva, dirían los inspirados, y está bien, se debe sanar mucho), algo así como una terapia grupal con aspecto de refinada cultura. Por eso entiendo que debo salir pronto de una reunión así o quedarme para el vino y el buen jamón o la posplática que por lo general olvida rápido la trascendecia del evento de origen. Se platica de otra cosa. Por lo general de veleidades.
El asunto es que estoy ante un poemario nuevo y debo recordar la criba íntima que he ido armando entre óxidos y soldaduras mal hechas. Yo mismo he sido cribado, por supuesto. En la memoria de alguien debo estar con mis brazos desinflados y la paja que me rellenaba está flotando en los alisios. Digamos entonces que soy un espantapájaros con cierta técnica para no perder el tiempo. La poesía es un instrumento para ganar tiempo a la muerte. Al leer nos damos otra oportunidad: es probar cómo seríamos en otros. Por eso resulta de vital importancia saber de antemano quién fuimos en la lectura anterior para enfrentar lo que no queremos ser en la siguiente.
Es mi técnica, lo repito. Pueden venir los cuervos a cebarse con mi cuerpo.
F.E.
Fotos: Fabricio Estrada
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sábado, 30 de marzo de 2019
Juana Pavón deja a Honduras sin nombre
Juanita ha fallecido ayer. Ayer -quiero creerlo- le tomé estas fotos. Fue durante el almuerzo de despedida de Honduras que me preparó el Maese Rafael Murillo Selva, en su casa en San Juancito. Juanita estaba ahí para despedirme, con un enorme cariño que me conmovió. Ayer era abril del año 2016 y la vida era larga y sin ningún marzo del 2019. Su poesía estaba siempre con ella, textual y físicamente, tan contundente y visceral como la primera vez en que supe que ella, más que un sismógrafo huidobriano, era el mismo terremoto que tumbaría cualquier buena intención poética de nuestros primeros pasos. Sí, Juana estaba ahí siempre, y quien quisiera preciarse de poeta debía entender que su presencia exigía textos de vida en tiempo real y además carácter, desenfado, quebrantamiento -de canon y cardíaco-, lucidez rabiosa.
Tuve un pequeño espacio para conocerla. Tuvimos nuestra cena de chino y cawamas inacabables. Nos leímos poemas una tarde en El Picnic y me aguanté, estoico, la primera gran putiada vía telefónica que nunca recibiera a las tres de la madrugada. El asunto era por una foto pero la próxima vez que me la encontré me dijo que no le parara bola, que ni su misma imagen podía competir con ella.
La leí desde que supe de ella y dejé de leerla cuando supe que había trasladado todo su espíritu a la oralidad más necesaria de la poesía. La poeta, la actriz, la loca, Tegucigalpa derrumbándose, rehaciéndose, la cáustica, la genial dueña de todo espacio donde llegara, voraz escarmentadora de "lo modosito", la Maestra, Juana Pavón nos deja y a Honduras como que no le queda ni nombre, ni apellido. La República de la poesía duró de 1945 al 2019 ¿Bajo qué otros fundamentos tendrá que ponérsele nuevo nombre a Honduras?
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lunes, 4 de marzo de 2019
Iris Alejandra Maldonado: prólogo de Alexandra Pagán para El abismo silba una canción de vaqueros, Ediciones Aguadulce, 2019
UNOS CUANTOS PIQUETITOS: PRÓLOGO
a nadie se le ocurrió ser poeta
y escribir la constitución propia
-Iris Alejandra Maldonado
«Unos cuantos
piquetitos» (1935) es un óleo sobre metal
ejecutado por la reconocida pintora
Frida Kahlo, se exhibe en Museo Dolores Olmedo de la Ciudad de México.
En el cuadro figura de modo macabro la escena del asesinato por violencia de
género que sufre una mujer, desconocida ya. «Unos cuantos piquetitos» fue la explicación que dio su marido (el
asesino) en los tribunales. Los «piquetitos» fueron 20 puñaladas violentas,
brutales. En la pintura el hombre sonríe, parece estar satisfecho, guarda su
pañuelo en el bolsillo mientras mira el cadáver con una tranquilidad malévola.
Kahlo inmortaliza la violencia de género, la denuncia. Kahlo sufrió también
violencia de género, su labor pictórica se une al reclamo histórico por los
derechos de las mujeres. A este reclamo se le une Iris Alejandra Maldonado,
cuya voz poética presenta la violencia de ser mutilada, apuñalada y sobrevivir.
Maneja este
poemario con cuidado; no importa qué, saldrás cortade. Dolor, miedo, encierro,
angustia… las sensaciones que se evocan en este poemario son incómodas y no
permiten sino solidarizarnos, hermanarnos, revestirnos y a(r)marnos. Iris
Alejandra Maldonado es una alquimista. Su poemario El abismo silba una canción de vaqueros tiene el poder de
transmutar la violencia en canciones poderosas de reivindicación, ajuste de
cuentas y liberación. Mas esto no lo digo desde un dejo new age espiritualista de cable tv, sino que me refiero a que su
alquimia se vale de las palabras para que, mediante metáforas y referentes
literarios, bíblicos y populares, se construya un universo poético que sirve
también de manifiesto feminista. Y no digo esto como quien dice «en las
siguientes páginas leerá un panfleto de lucha feminista», no porque considere
que eso hace del poemario uno menos valioso, sino porque este libro es una
búsqueda, una remembranza; es poesía. Su lectura provoca unas miradas y
reacciones que yo cualifico de este modo porque el contenido conjuga el amor y
el horror, la belleza y el espanto. El poema «Después del tajo», por ejemplo,
despliega un catálogo de violencias que resultan grotescas y repulsivas, pero
que al tiempo son denuncias poderosas que conmueven.
El poemario
registra la caída que lleva a un punto originario: todo y nada; el lenguaje
como espacio de transmutación. Nos anuncia la voz poética: «dejé de ser el
vómito de dios». Contundentemente los textos metapoéticos marcan el ejercicio
estético como parte del secreto de esta alquimia que me empeño en plantear. Sin
embargo, es una experiencia enmarcada por el horror, insisto. Una constante del
poemario será conjugar el espacio conyugal con fosas; las sábanas nupciales se
tiñen de sangre y la voz poética ajusticia, devuelve el derecho de ser, de
vivir, de estar entera, segura, incólume, feliz y libre. Los espacios
domésticos son cárceles, sepulcros; están cargados de toxicidad. Allí
precisamente la poeta se enfrenta a la amenaza de su anulación con los poderes
alquímicos de la poesía. De la determinación de la sobrevivencia y el amor
propio surge un discurso estético, una obra de arte que sirve a su vez de
homenaje a la resistencia femenina, al poder de las mujeres. Declama en
«Abanico de mano»:
cuatro
paredes
barrotes
de piel
una
fosa king size
es mi
cama
yo no
juego con la muerte
no
quise morir
Y se vive, se sobrevive, con heridas y cicatrices,
declamará:
una mujer y cicatrices
que se
ofrecen a un dios
con los ojos abiertos (destaque mío)
pero también acciona con metáforas, conjuros y relatos
unos más fantásticos que otros, unos bellos, otros horribles. Así el poemario
recoge y conjuga extremos y centros, los prepara como elixir, los vuelve
artificio liberador. Camino y búsqueda. Encuentro con el lenguaje, reproche:
«El nombre no hace la cosa» titula un
poema/advertencia/reproche; las cosas preexisten, como el ser espejo. Mas
subrayo, es un poemario que corta, que duele. Nos violenta al hacernos testigos
del más cruel de los terrores, el que sufren las mujeres como resultado de la
violencia de género en manos de sus parejas. Iris Alejandra Maldonado toma el
mito bíblico de la mujer de Lot[1] para
enmarcar la violencia a su cuerpo de mujer, víctima de la violencia patriarcal:
no
mires hacia atrás
ordenó
otra voz
y no
pude evitar voltearme
allí
estaba yo
en el
espejo
en el
hielo y su imagen
piedra
La voz poética tornará su mirada hacia sí misma en ese
espejo que es la poesía. La reflexión tendrá propiedades caleidoscópicas que
transmutarán en versos violentos y firmes, hermosos. Continúa el poema:
me
diluía
entre
el aceite y el humo
me
diluía
en
aquel hombre
[…]
en él
fui agua
Esa mirada de ojos abiertos se detiene en su
genealogía: madre, abuelo, padre. Cada poema escudriña orígenes y desvelos,
discursos (de)formativos, microviolencias que comienzan en el núcleo familiar
(como esclavizarse por amor al padre) y establecen precedentes a las violencias
que les suceden. Leeremos versos como:
comienzo
a vivir para la muerte
como
antes
y unos muy transgresivos que acusan:
mi
madre me parió a los 25 años
lo
recuerdo bien
y
desde que me parió traquetea en la cocina
despescueza
gallos gallinas conejos hijas
Los reclamos son también íntimos: «Te pedí fuego» se
titula el poema cuyo primer verso declama: «y tú implantaste fiebre». El fuego,
elemento de la alquimia será también presentado en otro poema: «Es de fuego
este país», en el cual el país es fuego, agua, aire, tierra; un puente que: «nunca
será mío, es solo fosa». La denuncia individual se colectiviza y nos incluye a
todes. Resuena la pregunta: «¿cicatrizarán las heridas/ aun estando varios
metros bajo tierra?»
En «El mismo
poema», usa la metáfora del espejo para destacar el poder de la experiencia
poética:
te
nombro espejo
y te
eriges frente a mí
observas
a tu mujer cortada
deseas mis cicatrices
detienes el tiempo
tu
beso
p
a
r
a
cada una
ellas
dejan de ser papel
serpentean
rojo púrpura
se
colocan el sombrero de la noche […]
Las mujeres violentadas dejan de ser papel,
estadística, noticia del periódico sensacionalista, pero están muertas. La
mirada a la experiencia nos da un mismo
poema; ¿acaso no todes queremos el mismo poema? ¿Uno en el que no exista dicha
violencia? Y es la mirada, que se vuelve nuestra en el poemario, que es el
elixir de la alquimia de la voz poética la que finalmente nos transmuta.
me
nombró ojos
y fui
feliz
leemos y repetimos «fui feliz»…
Este poemario
resulta de la cuidadosa labor editorial del equipo de Ediciones Aguadulce, es
el primer poemario de la autora. El libro está dividido en 5 secciones: «In
medias res», «Un retrato familiar», «Estudio legal de mariposas», «Vita brevis»
y «Archivos». A elles y a Iris Alejandra Maldonado le extiendo mi
agradecimiento por la valentía y el amor. Me queda repetirles la advertencia a
les lectores: «Maneja este poemario con cuidado; no importa qué, saldrás
cortade.»
Alexandra
Pagán Vélez
Santurce,
Puerto Rico
[1] Me refiero en
específico a los poemas «Estatua» y «Peregrina de la sal». En estas coordenadas
coincide con la poeta Carmen R. Marín y su poemario Cosmogonía y otras sales. La coincidencia temática entre estas
poetas (Carmen R. Marín también trabaja el tema de la violencia en Salvahuidas) las vuelven poetas que
deben leerse juntas.
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