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lunes, 29 de abril de 2019
Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX
Hay agradecimientos que tienen en sí una carga oscura difícil de digerir, pero que una vez se revela crea una nueva interpretación de la vida. Este es el caso de excepcionales documentos históricos que hoy en día consideramos legado natural.
Nos resulta natural, por ejemplo, remitirnos a los documentales sobre los campos de concentración de la segunda guerra mundial para ser testigos de la demencia que desataron los nazis y, desde ahí, saber a qué punto no podemos permitirnos regresar como humanos. Pasadas las décadas, hemos llegado a considerar que esos documentos de experimentaciones y humillaciones físicas son un producto directo del broadcast vencedor, al punto que olvidamos que esas filmaciones las hicieron los propios nazis. ¿Por qué querrían registrar las atrocidades que luego los inculparían irremediablemente?
En primer lugar, las victorias de los primeros dos años de guerra (1939-1941) exacerbaron en los nazis su "destino manifiesto" y su arrogancia los llevó al nivel de creerse inmunes ante un futuro dentro del cual ellos serían los vencedores totales. En segundo lugar, la filmación de sus matanzas y experimentaciones físicas sobre judío, gitanos y homosexuales eran bitácoras que serían legadas a las generaciones del Reich de los mil años. ¿Qué buscaban legar? pues la desaparición de la "raza" judía causante de todos los males que intoxicaban a la raza aria. Los untermensch (sub humanos) debían retratarse hasta en su último aliento, medirse, cualificarse, analizarse, encerrarlos -en suma- en la única imagen posible donde se les pudiera recordar, ya no en la vida sino que en los archivos para estudio.
No es la primera vez que semejantes documentaciones se han realizado, ya que el pensamiento del poder colonizador de todas las épocas y culturas siempre ha llevado a cabo un registro minucioso de lo que quiere aprovechar para sí o aniquilar. El caso del Fray dominico Diego Durán (1537-1588) nacido en España pero criado desde los seis años en la Nueva España (México), es un antecedente que causa escalofríos y que, en principio, parece oponerse a la atroz voluntad de Fray Diego de Landa quien ordena la quema de los códices mayas en Yucatán (1562).
Diego Durán decide escribir Historia de la Indias de Nueva España e islas de la Tierra Firme motivado por la necesidad de detallar las costumbres mexicas en su más insospechada expresión cotidiana. Al respecto, Tzvetan Todorov, hsitoriador búlgaro, en su libro La Conquista de América, dice lo siguiente:
"... éste decidió (Durán) que para la conversión de los indios hacía falta un mejor conocimiento de su antigua religión. Más precisamente, Durán encadena las dos inferencias siguientes: 1) para imponer la religión cristiana hay que extirpar toda huella de religión pagana 2) para lograr el paganismo, primero hay que conocerlo bien. ''Jamás podremos hacerles conocer de veras a Dios (a los indios), mientras de raíz no les hubiéramos tirado todo lo que huela a la vieja religión de sus antepasados''.
Criado en México desde niño, Durán ha crecido en el entorno natural de una brutal colonización y conoce la lengua nahuatl. Al llegar a ser frayle sospecha a diario que cada acto que hacen los indios son la continuidad de la ritualización sistémica que imperaba durante el tiempo de dominio mexica. Teme, con horror religioso colonizador, que el sincretismo sea el que haya triunfado y por eso se lamenta de lo que hiciera en Yucatán el funesto Digo de Landa:
''Y así erraron muchos los que, con buen celo, pero no con mucha prudencia, quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de antiguallas que tenían, pues nos dejaron tan sin luz, que delante de nuestros ojos idolatran y no los entendemos: en los 'mitotes', en los mercados, en los baños y en los cantares que cantan, lamentando sus dioses y sus señores antiguos, en las comidas y banquetes''.
Sin proponérselo, Durán logra que su determinación de profundo purismo religioso sea el vehículo para uno de los pocos legados que sobreviven acerca de las costumbres pre-colombinas en México, anotando de manera rigorosa -que casi raya en la etnografía- detalles que parecen superfluos pero que nos sirven para acercarnos al día a día mexica que quizá estaba escrito en los códices que Landa quemara y que ahora nos impide saber cómo era la contraparte maya en el Yucatán. Por ejemplo, este extracto comentado por Todorov del texto de Durán es revelador y nos abre un portal en el tiempo:
''Sus vestidos recuerdan a las casullas y sus danzas a la sarabanda. Tienen los mismos dichos y los mismos tipos de relatos épicos. Cuando juegan, hablan y blasfeman, exactamente igual que los españoles, y además, su juego de alquerque recuerda el ajedrez a tal punto que uno se puede confundir: tanto en éste como en aquel las fichas son negras y blancas...El gran tambor que se toca a la puesta del sol es como las campanas del Ave María; la purificación azteca por el agua es como la confesión; las penitencias son muy semejantes en ambas religiones, y también los frailes mendicantes. O más bien no: las abluciones aztecas son como el bautismo: hay agua en ambos casos...''
Y de manera directa remata el propio Durán:
''Reverenciaban al padre y al hijo y al espíritu santo, y decían tota, topiltzin y yolometl, los cuales vocablos quieren decir 'nuestro padre, y nuestro hijo y el corazón de ambos', haciendo fiesta a cada uno en particular y a todos tres en uno, donde se nota la noticia que hubo de la trinidad entre esta gente'' (¡Ya hubiera querido Bartolomé de las Casas tener el texto de Durán como argumento extra ante Sepúlveda en el tribunal de Valladolid!).
Purismo religioso español del siglo XVI vs Purismo ario del siglo XX, ambos expresiones de un poder colonizador y exterminador cultural, se unen en el agradecimiento más torvo que podamos dar en el contexto investigador del documento histórico.
F.E.
domingo, 27 de enero de 2019
Fray Ramón Pané, Cómo fue hecho el mar según los taínos de La Española
Capítulo IX
Cómo dicen que fue hecho el mar Hubo un hombre llamado Yaya, del que no saben el nombre; y su hijo se llamaba Yayael, que quiere decir hijo de Yaya. El cual Yayael, queriendo matar a su padre, éste lo desterró, y así estuvo desterrado cuatro meses; y después su padre lo mató, y puso los huesos en una calabaza, y la colgó del techo de su casa, donde estuvo colgada algún tiempo. Sucedió que un día, con deseo de ver a su hijo, Yaya dijo a su mujer: "Quiero ver a nuestro hijo YayaeF'. Y ella se alegró y bajando la calabaza, la volcó para ver los huesos de su hijo. De la cual salieron muchos peces grandes y chicos. De donde, viendo que aquellos huesos se habían transformado en peces, resolvieron comerlos. Dicen, pues, que un día, habiendo ido Yaya a sus conucos, que quiere decir posesiones, que eran de su herencia, llegaron cuatro hijos de una mujer, que se llamaba Itiba Cahubaba, todos de un vientre y gemelos; la cual mujer, habiendo muerto de parto, la abrieron y sacaron fuera los cuatro dichos hijos, y el primero que sacaron ere caracaracol, que quiere decir sarnoso, el cual caracaracol tuvo por nombre [DeminánJ; los otros no tenían nombre.
Capítulo X
Cómo los cuatro hijos gemelos de Itiba Cahubaba, que murió de parlo, fueron juntos a coger la cabalaza de Yaya, donde estaba su hijo Yayael, que se había transformado en peces, y ninguno se atrevió a cogerla, excepto Deminán Caracaracol, que la descolgó, y todos se hartaron de peces. Y mientras comían, sintieron que venía Yaya de sus posesiones, y queriendo en aquel apuro colgar la calabaza, no la colgaron bien, de modo que cayó en tierra y se rompió. Dicen que fue tanta el agua que salió de aquella calabaza, que llenó toda la tierra, y con ella salieron muchos peces; y de aquí dicen que haya tenido origen el mar. Partieron después éstos de allí, y encontraron un hombre, llamado Conel, el cual era mudo.
Capítulo XI
De las cosas que pasaron los cuatro hermanos cuando iban huyendo de Yaya. Estos, tan pronto como llegaron a la puerta de Bayamanaco, y notaron que llevaba cazabe, dijeron:" Ahiacabo guárocoel", que quiere decir: "Conozcamos a este nuestro abuelo". Del mismo modo Deminán Caracaracol, viendo delante de sí a sus hermanos, entró para ver si podía conseguir algún cazabe, el cual cazabe es el pan que se come en el país. Caracaracol, entrando en casa de Bayamanaco, le pidió cazabe, que es el pan susodicho. Y éste se puso la mano en la nariz, y le tiró un guanguayo a la espalda; el cual guanguayo estaba lleno de cohoba, que había hecho hacer aquel día; la cual cohoba es un cierto polvo, que ellos toman a veces para purgarse y para otros efectos que después se dirán. Esta la toman con una caña de medio brazo de largo, y ponen un extremo en la nariz y el otro en el polvo; así lo aspiran por la nariz y esto les hace purgar grandemente. Y así les dio por pan aquel guanguayo, en vez del pan que hacía; y se fue muy indignado porque se lo pedían ... Caracaracol, después de esto, volvió junto a sus hermanos, y les contó lo que le había sucedido con Bayamanacoel, y del golpe que le había dado con el guanguayo en la espalda, y que le dolía fuertemente. Entonces sus hermanos le miraron la espalda, y vieron que la tenía muy hinchada; y creció tanto aquella hinchazón, que estuvo a punto de morir. Entonces procuraron corlarla, y no pudieron; y tomando un hacha de piedra se la abrieron, y salió una tortuga viva, hembra; y así se fabricaron su casa y criaron la tortuga.
Fragmento de Fray Ramón Pané, Descubridor del Hombre Americano. THESAURUS, Tomo XLVII, Num. 2 (1992) José Juan ARROM. Centro Virtual Cervantes.
https://pueblosoriginarios.com/textos/pane/intro.html
https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012014000200004
Cómo dicen que fue hecho el mar Hubo un hombre llamado Yaya, del que no saben el nombre; y su hijo se llamaba Yayael, que quiere decir hijo de Yaya. El cual Yayael, queriendo matar a su padre, éste lo desterró, y así estuvo desterrado cuatro meses; y después su padre lo mató, y puso los huesos en una calabaza, y la colgó del techo de su casa, donde estuvo colgada algún tiempo. Sucedió que un día, con deseo de ver a su hijo, Yaya dijo a su mujer: "Quiero ver a nuestro hijo YayaeF'. Y ella se alegró y bajando la calabaza, la volcó para ver los huesos de su hijo. De la cual salieron muchos peces grandes y chicos. De donde, viendo que aquellos huesos se habían transformado en peces, resolvieron comerlos. Dicen, pues, que un día, habiendo ido Yaya a sus conucos, que quiere decir posesiones, que eran de su herencia, llegaron cuatro hijos de una mujer, que se llamaba Itiba Cahubaba, todos de un vientre y gemelos; la cual mujer, habiendo muerto de parto, la abrieron y sacaron fuera los cuatro dichos hijos, y el primero que sacaron ere caracaracol, que quiere decir sarnoso, el cual caracaracol tuvo por nombre [DeminánJ; los otros no tenían nombre.
Capítulo X
Cómo los cuatro hijos gemelos de Itiba Cahubaba, que murió de parlo, fueron juntos a coger la cabalaza de Yaya, donde estaba su hijo Yayael, que se había transformado en peces, y ninguno se atrevió a cogerla, excepto Deminán Caracaracol, que la descolgó, y todos se hartaron de peces. Y mientras comían, sintieron que venía Yaya de sus posesiones, y queriendo en aquel apuro colgar la calabaza, no la colgaron bien, de modo que cayó en tierra y se rompió. Dicen que fue tanta el agua que salió de aquella calabaza, que llenó toda la tierra, y con ella salieron muchos peces; y de aquí dicen que haya tenido origen el mar. Partieron después éstos de allí, y encontraron un hombre, llamado Conel, el cual era mudo.
Capítulo XI
De las cosas que pasaron los cuatro hermanos cuando iban huyendo de Yaya. Estos, tan pronto como llegaron a la puerta de Bayamanaco, y notaron que llevaba cazabe, dijeron:" Ahiacabo guárocoel", que quiere decir: "Conozcamos a este nuestro abuelo". Del mismo modo Deminán Caracaracol, viendo delante de sí a sus hermanos, entró para ver si podía conseguir algún cazabe, el cual cazabe es el pan que se come en el país. Caracaracol, entrando en casa de Bayamanaco, le pidió cazabe, que es el pan susodicho. Y éste se puso la mano en la nariz, y le tiró un guanguayo a la espalda; el cual guanguayo estaba lleno de cohoba, que había hecho hacer aquel día; la cual cohoba es un cierto polvo, que ellos toman a veces para purgarse y para otros efectos que después se dirán. Esta la toman con una caña de medio brazo de largo, y ponen un extremo en la nariz y el otro en el polvo; así lo aspiran por la nariz y esto les hace purgar grandemente. Y así les dio por pan aquel guanguayo, en vez del pan que hacía; y se fue muy indignado porque se lo pedían ... Caracaracol, después de esto, volvió junto a sus hermanos, y les contó lo que le había sucedido con Bayamanacoel, y del golpe que le había dado con el guanguayo en la espalda, y que le dolía fuertemente. Entonces sus hermanos le miraron la espalda, y vieron que la tenía muy hinchada; y creció tanto aquella hinchazón, que estuvo a punto de morir. Entonces procuraron corlarla, y no pudieron; y tomando un hacha de piedra se la abrieron, y salió una tortuga viva, hembra; y así se fabricaron su casa y criaron la tortuga.
Fragmento de Fray Ramón Pané, Descubridor del Hombre Americano. THESAURUS, Tomo XLVII, Num. 2 (1992) José Juan ARROM. Centro Virtual Cervantes.
https://pueblosoriginarios.com/textos/pane/intro.html
https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012014000200004
martes, 27 de noviembre de 2018
El exterminio y esclavitud de los nativos en Argentina
Los sobrevivientes de la llamada “Conquista del Desierto” holocausto argentino
fueron “civilizadamente” trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos.
fueron “civilizadamente” trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos.
A mitad de camino se montó un enorme campo de concentración en las cercanías de Valcheta, en Río Negro. El colono Galés John Daniel Evans recordaba así aquel siniestro lugar: “En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia. (…) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura; en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos; ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: ‘poco bara chiñor, poco bara chiñor’ (un poco de pan señor)”.1
La historia oral, la que sobrevive a todas las inquisiciones, incluyendo a la autodenominada “historia oficial” recuerda en su lenguaje: “La forma que lo arriaban…uno si se cansaba por ahí, de a pie todo, se cansaba lo sacaban el sable lo cortaban en lo garrone. La gente que se cansaba y…iba de a pie. Ahí quedaba nomá, vivo, desgarronado, cortado. Y eso claro… muy triste, muy largo tamién… Hay que tener corazón porque… casi prefiero no contarlo porque é muy triste. Muy triste esto, dotor, Yo me recuerdo bien por lo que contaba mi pobre viejo paz descanse. Mi papa; en la forma que ellos trataban. Dice que un primo d’él cansó, no pudo caminar más, y entonces agarraron lo estiraron las dos pierna y uno lo capó igual que un animal. Y todo eso… a mí me… casi no tengo coraje de contarla. Es historia… es una cosa muy vieja, nadie la va a contar tampoco, ¿no?...único yo que voy quedando… conocé… Dios grande será… porque yo escuché hablar mi pagre, comersar…porque mi pagre anduvo mucho… (…)”. 2
De allí partían los sobrevivientes hacia el puerto de Buenos Aires en una larga y penosa travesía, cargada de horror para personas que desconocían el mar, el barco y los mareos. Los niños se aferraban a sus madres, que no tenían explicaciones para darles ante tanta barbarie.
Un grupo selecto de hombres, mujeres y niños prisioneros fue obligado a desfilar encadenado por las calles de Buenos Aires rumbo al puerto. Para evitar el escarnio, un grupo de militantes anarquistas irrumpió en el desfile al grito de “dignos”, “los bárbaros son los que les pusieron cadenas”, en un emocionado aplauso a los prisioneros que logró opacar el clima festivo y “patriótico” que se le quería imponer a aquel siniestro y vergonzoso “desfile de la victoria”.
Desde el puerto los vencidos fueron trasladados al campo de concentración montado en la isla Martín García. Desde allí fueron embarcados nuevamente y “depositados” en el Hotel de Inmigrantes, donde la clase dirigente de la época se dispuso a repartirse el botín, según lo cuenta el diario El Nacional que titulaba “Entrega de indios”: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia”.3
Se había tornado un paseo “francamente divertido” para las damas de la “alta sociedad”, voluntaria y eternamente desocupadas, darse una vueltita los miércoles y los viernes por el Hotel a buscar niños para regalar y mucamas, cocineras y todo tipo de servidumbre para explotar.
En otro articulo, el mismo diario El Nacional describía así la barbarie de las “damas” de “beneficencia”, encargadas de beneficiarse con el reparto de seres humanos como sirvientes, quitándoles sus hijos a las madres y destrozando familias: “La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia”.
Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la propiedad, habiendo despojado a estas gentes de su tradición y sus propiedades, ahora iban por sus familias. A los hombres se los mandaba al norte como mano de obra esclava para trabajar en los obrajes madereros o azucareros.
Dice el Padre Birot, cura de Martín García: “El indio siente muchísimo cuando lo separan de sus hijos, de su mujer; porque en la pampa todos los sentimientos de su corazón están concentrados en la vida de familia”.4
Se habían cumplido los objetivos militares, había llegado el momento de la repartija del patrimonio nacional.
La ley de remate público del 3 de diciembre de 1882 otorgó 5.473.033 de hectáreas a los especuladores. Otra ley, la 1552 llamada con el irónico nombre de “derechos posesorios”, adjudicó 820.305 hectáreas a 150 propietarios. La ley de “premios militares” del 5 de septiembre de 1885, entregó a 541 oficiales superiores del Ejército Argentino 4.679.510 hectáreas en las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego. La cereza de la torta llegó en 1887: una ley especial del Congreso de la Nación premió al general Roca con otras 15.000 hectáreas.
Si hacemos números, tendremos este balance: La llamada “conquista del desierto” sirvió para que entre 1876 y 1903, es decir, en 27 años, el Estado regalase o vendiese por moneditas 41.787.023 hectáreas a 1.843 terratenientes vinculados estrechamente por lazos económicos y/o familiares a los diferentes gobiernos que se sucedieron en aquel período.
Desde luego, los que pusieron el cuerpo, los soldados, no obtuvieron nada en el reparto. Como se lamentaba uno de ellos, “¡Pobres y buenos milicos! Habían conquistado veinte mil leguas de territorio, y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador que la adquirió sin mayor esfuerzo ni trabajo, muchos de ellos no hallaron –siquiera en el estercolero del hospital– rincón mezquino en que exhalar el último aliento de una vida de heroísmo, de abnegación y de verdadero patriotismo”.5
Los verdaderos dueños de aquellas tierras, de las que fueron salvajemente despojados, recibieron a modo de limosna lo siguiente: Namuncurá y su gente, 6 leguas de tierra. Los caciques Pichihuinca y Trapailaf, 6 leguas. Sayhueque, 12 leguas. En total, 24 leguas de tierra en zonas estériles y aisladas.
Ya nada sería como antes en los territorios “conquistados”; no había que dejar rastros de la presencia de los “salvajes”. Como recuerda Osvaldo Bayer, “Los nombres poéticos que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos y valles fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires. Uno de los lagos más hermosos de la Patagonia, que llevaba el nombre en tehuelche de “el ojo de Dios”, fue reemplazado por el Gutiérrez, un burócrata del ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, el lago llamado “Descanso del horizonte” pasó a llamarse “Monseñor Fagnano”, en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz” 5.
Referencias:
1 Walter Delrio, “Sabina llorar cuando contaban. Campos de concentración y torturas en la Patagonia”, ponencia presentada en la Jornada: “Políticas genocidas del Estado argentinos: Campaña del Desierto y Guerra de la Triple Alianza”, Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Poder Autónomo, Buenos Aires, 9 de mayo de 2005. Citado por Fabiana Nahuelquir en “Relatos del traslado forzoso en pos del sometimiento indígena a fines de la conquista al desierto”, publicado en http://www.elhistoriador.com.ar/…/sometimiento_indigena_con….
2 Testimonio recogido en Perea Enrique: “Y Félix Manuel dijo”, Fundación Ameghino, Viedma, 1989. Citado por Fabiana Nahuelquir, op. cit.
2 Testimonio recogido en Perea Enrique: “Y Félix Manuel dijo”, Fundación Ameghino, Viedma, 1989. Citado por Fabiana Nahuelquir, op. cit.
3 El Nacional, Buenos Aires, 31 de diciembre de 1878.
4 Álvaro Yunque, Historia de los argentinos, Buenos Aires, Anfora, 1968.
5 Manuel Prado, La guerra al malón, Buenos Aires, Eudeba, 1966.
6 Osvaldo Bayer, “Rebelde amanecer”, Buenos Aires, Página/12, 8 de noviembre de 2003.
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Fuente: www.elhistoriador.com.ar
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martes, 13 de noviembre de 2018
La rendición
Me parece esta una de las mejores representaciones de la rendición incondicional alemana, el 8 de mayo de 1945. Todo el patetismo resuelto en tomas largas que buscan escarbar a fondo lo que Keitel, Doenitz y Runstedt pensaban de sí mismos, más que de Alemania. Ahí estaban los tres aristócratas de rancia tradición prusiana ante un Zhukov de extracción campesina y sin embargo, héroe absoluto de la URSS. La escena de la cena es sencillamente genial y el detalle de los soldados de los tanques rusos es brutal. Disfrútenla.
De la peícula White Tiger.
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lunes, 24 de septiembre de 2018
Una consideración sobre Puerto Rico y Cuba en la década de 1890
Mas las nieblas del olvido
no han de empañar los reflejos
del hogar que miro lejos
tras de los mares perdido!…
no han de empañar los reflejos
del hogar que miro lejos
tras de los mares perdido!…
Lola Rodríguez de Tió
Más que alas de un mismo pájaro, Puerto Rico y Cuba
comparten una historia de contrastes radicales -aparentemente en común- en toda la década de 1890. No solo se acercaba
la sombra de una guerra, sino que esa guerra que Estados Unidos emprendería
para arrebatarle a España sus más preciadas joyas le quitaría a la población de
ambas islas su dinámica de producción y auto sostenimiento. Puerto Rico era la
isla más productiva de las Antillas mayores en proporción a su área geográfica y
“la más densamente poblada y la más
establecida en sus costumbres e instituciones”[1].
Esto nos da una idea del impacto real que tuvo la invasión de
Estados Unidos en 1898 y en perspectiva, podemos darnos cuenta de la situación
actual de Puerto Rico respecto a su dependencia, casi total, en la importación
de alimentos. De igual forma, debemos recordar que el intento de independencia
del 23 de septiembre de 1868, conocido como El Grito de Lares, fracasó en gran
medida porque las armas que debían de llegar de República Dominicana no
llegaron. Los organizadores de la breve revolución, sofocada por las tropas
españolas, decidieron que las armas fueran donadas a la causa de libertad
cubana, la misma lucha que hizo que José Martí se exiliara en los Estados
Unidos. Al respecto, el escritor Antonio Quiñonez, afirma que “El Grito de Lares fracasó por la apatía de
los puertorriqueños al uso de la fuerza para adelantar causas políticas”[2],
lo que podría explicarse con la bonanza que existía en la isla, donde la “la tierra no estaba monopolizada por grandes
plantaciones -como lo estaba en Cuba-, sino
que estaba dividida principalmente en pequeñas tenencias independientes”[3].
Así, uno puede imaginarse al llamado jíbaro, muy a gusto de
sus propia producción, acomodado a una colonia española que lo mantenía lejos de
su órbita política y al que la guerra le llegó, históricamente hablando, en los
ya lejanos siglos XVII-XVIII, en la forma de piratas que asolaban la isla
intermitentemente, pero sobre todo, era a los ricos quienes afectaba, no a la
población que contribuyó con tripulaciones a esos mismos piratas ingleses,
franceses y holandeses que atacaban el fuerte del Morro y San Cristobal
poniendo en aprietos a las élites criollas. Prueba de ello, es la admiración que
causó el ahora legendario pirata puertorriqueño Roberto Cofresí [4](
nombre mestizo que se le dio a Roberto Kupferschein, de padre austríaco y madre
boricua) quien llegó a contar con el patrocinio de la corona española para que
sirviera como bucanero contra otros bucaneros. Esta realidad la supo siempre
Betances -el José Martí boricua-, quien llegó a decir: “Nosotros no queremos la separación; nosotros queremos la paz, la unión
con España; más es justo que pongamos también condiciones en el contrato”.[5]
F.E.
[1] Hill, Robert T. National
Geographic magazine, march edit., 1899. https://abeyno.wordpress.com/2018/02/10/de-como-y-por-que-los-invasores-estadounidenses-tildaron-a-la-isla-de-puerto-rico-de-mendiga-majadera-rafael-rodriguez-cruz/
[2] Calderón,
Antonio Q. Historia Política de Puerto Rico, Tomo I. The Credibility Group,
2002.
[3] Hill, Robert T.
[5] Betances,
Ramón E. Proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres.
miércoles, 13 de junio de 2018
Mateo y los helenistas: una buena nueva para los modernos del mundo antiguo.
El Evangelio según Mateo es quizá el
más “judío” de los textos canónicos incluidos por la iglesia cristiana y,
además, una fuente casi inagotable de interpretaciones de la época en que
aparece la figura de Jesús.
Escrito alrededor del año 65 E.C., es
un texto de fe escrita en forma de testimonio, o como dirían los estudiosos de
la historia bíblica, en forma de “recuerdos”. Una vez que se profundiza en todo
su contexto, va revelando una radiografía fascinante del por qué y para qué se
escribió aparte del objetivo de divulgación de la fe en la, en ese entonces,
improbable iglesia cristiana. Y digo improbable porque una vez que se entiende
el cómo lograron los discípulos difundir el evangelio (la buena nueva), casi
podemos asegurar que lo fortuito y la curiosidad intelectual grecorromana
jugaron un papel más que importante junto al arriesgado cálculo y elaboración
que, en este caso Mateo, llevó a cabo para que sobreviviera el mensaje del Christós.
Este testimonio de Mateo resulta ser
el evangelio más hebreo de los cuatro aceptados por la iglesia. Escrito para
los judíos, hizo acopio de toda la simbología y de los picos ideológicos en
boga dentro del judaísmo, para convencer a esta rigorosa nación sobre la
legitimidad en el discurso de fe predicado por Jesús. Desde su inicio (Cap. I,
V. del 1 al 17), entronca con lo más profundo de la tradición hebrea,
asegurando que, en tres fases generacionales contenidas en 14 generaciones cada
una, Jesús pertenece a la estirpe de reyes y fundadores de la nación. Mateo,
conocedor de la influencia de la Cábala y del Zohar entre los estudiosos
rabínicos, hace que las tres generaciones sumen 42, el número que en estas
interpretaciones significa el reforzamiento de la fe o cuestionamiento de los
dogmas y de los valores establecidos. De entrada, entonces, Mateo anuncia que
Jesús ha sido enviado para reformar el judaísmo, aunque no para crear a partir
de él un dogma nuevo, es decir, otra religión. Nada más alejado al propósito
original.
De igual forma, es en este evangelio
donde Jesús habla más y explica su cometido de fe, por lo tanto, es el texto
donde Jesús tiene más presencia concreta, discursante. La evidente oralidad del
Evangelio según Mateo realza a propósito una característica esencial de la Torá
y que fue raíz de enconados debates en el templo y sinagoga de Jerusalén entre
judíos saduceos, fariseos, helenistas y, fuera del templo, apartados en sus
grutas en el desierto, de esenios: la Torá es ley que debe ser oral y escrita
al mismo tiempo. Esa es la disyuntiva dialéctica que Jesús utiliza para moverse
para caminar sobre las aguas de su contexto nacional y también, el formato
elegido por Mateo para narrar la vida de su líder espiritual. El que Jesús
hable constantemente dentro del texto, revela la intención de un contacto
cercanísimo para dar entender que aquellos que escucharon de viva voz a Jesús
obtuvieron el privilegio de escuchar la mismísima Vox Dei, de la misma forma
que los profetas fundamentales (Moisés, Isaías, Jeremías, Elías) escucharon a
su dios.
La palabra de Jesús, entonces, y según
Mateo, detuvo al mundo para ser escuchada y luego lo echó a andar, ya renovado (“Si uno escucha estas palabras mías y las
pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que
edificó su casa sobre roca” Cap.7, V. 24). La palabra deja así de ser
solamente texto y se vuelve oralidad que se
escucha, así como se podría interpretar el uso de la filacteria entre los
judíos ortodoxos. De esta manera, Mateo asegura la característica esencial de
la Torá descrita arriba. Aquí resulta tentador asociar la filacteria y la palabra con la medieval leyenda del
Golem: este primer Frankestein se activaba o desactivaba escribiéndole en su
frente la palabra EMET (Verdad-Muerte).
Para entender un poco más sobre la
discusión dialéctica en que estaba inmerso el Jesús de Mateo, caracterizo aquí,
de manera breve, cada una de las corrientes de pensamiento que conformaban el pensum hebreo acerca de la Torá, de la
cual Jesús no se desligó en ningún momento:
Saduceos: Para los saduceos sólo valía
lo que estaba explícitamente escrito y rechazaban cualquier posibilidad de
adecuar su comprensión.
Fariseos: Para los fariseos, el texto
escrito en la Torá no era toda la
Torá, sino que había un complemento oral heredado de generación en generación
desde Moisés. Dicho complemento permitía entender de qué modo la Torá se podía acoplar a la realidad circundante.
Esenios: Los esenios apocalípticos
tenían una visión extrema. Pare ellos, la Torá encerraba un mapa codificado que
daba detalles sobre el inminente fin de los tiempos y este podía entenderse por
medio de revelaciones especiales dadas por ángeles.
Helenistas: Para los helenistas, la
Torá era la más alta revelación ética y filosófica posible, e intentaban hacer
el esfuerzo para entenderla en el contexto “moderno” en el que se desenvolvían,
por ello fueron muy dados a interpretar la Torá de manera alegórica.
Nazarenos: Para los nazarenos, la
“verdad” estaba fuera de los templos y se interpretaba y ponía en práctica la
Torá mediante una renuncia total a lo material. Juan, el Bautista, fue un
profeta nazareno.
El evangelio de Mateo, coincide con
los demás evangelios en mostrar a un Jesús absolutamente versátil,
ideológicamente hablando, como para atraer a todas estas vertientes en un
momento dado de su prédica, pero fue entre los helenistas donde más interés
causó dado su modo socrático de
enseñanza de las escrituras (la bienaventuranzas, Cap.5, Vers.1-12 y parábola
del impuesto debido al César, Cap.22, V.20-21) y su actitud, tanto coherente
como ética, de negarse a escribir él mismo su prédica, sin duda para no cambiar
palabra alguna de la Torá textual. Esta afortunada y previsible curiosidad de
los helenistas, permitió que la idea cristiana sobreviviera en la diáspora
luego de la destrucción del templo y de Jerusalén misma por las legiones
romanas de Tito, en el año 70 E.C. No cabe duda de que fue entre los judíos helenistas
-sobrevivientes por su tolerancia a Roma en la aniquilación que esta llevó a
cabo entre esenios, saduceos y fariseos de la escuela de shamai- donde más caló
el mensaje de Jesús transcrito o interpretado por Mateo, un vaso comunicante
que las sucesivas prédicas de Pablo y Pedro terminaron por organizar y
afianzar.
El que Mateo haya resaltado un hecho
inverosímil como la multiplicación de los panes y peces (Cap.14, Ver.13-21) no
es tan gratuito entonces: el pasaje alude de manera directa a una de las
ordenanzas iniciales inscritas en la Torá, “Fructificad
y multiplicaos”, con lo que aseguró la resonancia espiritual de los judíos
aún escépticos y el llamado a evangelizar con la nueva palabra a los helenistas
deseosos de interpretaciones frescas. Al final de cuenta, los romanos, no
pudieron leer el modo en que la
verdadera insurrección se estaba adelantando a la historia.
Fabricio Estrada
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miércoles, 23 de mayo de 2018
Gigantes en Pearl Harbor
¿Gigantes en Pearl Harbor? No. La imagen corresponde a la maqueta que los japoneses hicieron para practicar la localización de los acorazados y cruceros estadounidenses, los mismos que serían atacados por la Kido Butai (Flota Japonesa de Ataque) el 7 de diciembre de 1941.
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miércoles, 16 de mayo de 2018
Frente soviético en la Segunda Guerra Mundial
Esta reconstrucción nos permite ver cómo se vería un combate en el frente oriental en 1943 de haber sido grabado con cámaras de video actuales.
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martes, 15 de mayo de 2018
sábado, 31 de marzo de 2018
Arecibo, Puerto Rico, en Semana Santa - Fotos: Fabricio Estrada
Debo decir que me causó una buenísima sorpresa saber que en Puerto Rico se realizaba un Santo Entierro de este nivel. La comunidad católica de Arecibo hace un gran esfuerzo por mostrar unas Estampas Vivientes (en Honduras les llamamos Cuadros Vivos) de gran calidad en el vestuario, aproximándose lo más que pueden al detalle histórico y, sobretodo, al sentido místico y gravedad que exige la fe. Otra de las motivaciones de haber asistido a la procesión fue la cruda representación del Cristo muerto. Los organizadores han decidido hacerlo a la manera de Mel Gibbson, con todas las heridas de la flagelación y crucificción expuestas sin ocultamientos. El maquillaje en realidad es muy bueno aunque no pudimos asistir al "traslado del cuerpo a la tumba" debido a la gran cantidad de gente que asistió a la iglesia. Espero que se pueda el próximo año.
No puedo dejar pasar el registro sin algunas observaciones sobre los uniformes de los soldados romanos, yerros comprensibles pero que se podrían mejorar con un pequeño esfuerzo más por alcanzar un nivel más alto del que ya se tiene, aunque la exigencia venga de un obseso como yo, incansable lector del mundo romano, así que lo que señalo a continuación solo debe servir para ayudar a desmitificar lo que Hollywood impone como historia (a excepción de La Pasión, de Gibbson, que se cuida de presentar el vestuario bajo asesoría de historiadores militares puntillosos):
1- Los soldados de Arecibo son casi todos centuriones (tocado de crin transversal sobre el casco). Una escolta de este tipo llevaba solo un Primus Pillum a cargo.
2- El escudo sugiere que la escolta forma parte de una Legión Pretoriana (alas de águila cruzadas por rayos en el scutto), sin embargo los escudos eran rectangulares. Los puntiagudos aparecieron hasta el fin del imperio, en el S. V. d.C.
3- ¡Los cascos están muy pero muy bien! Solo la posición de las crines ornamentales denota los fallos que señalo anteriormente. Han elegido bien la época: S. II d.C., una distancia temporal aceptable donde no ocurrieron demasiados cambios en la manufactura.
4- Las armaduras están erradas. Las que llevan en las fotos bien podrían acercarse a las que cubrían a los Tribunos (altos oficiales) pero no a los soldados que se cubrían con una Loriga segmentata, armadura en placas móviles similar a la que utilizan los jugadores de fútbol americano para los hombros.
5- Las pilum (lanzas) no eran del tipo que llevan estos actores de Arecibo. Las mostradas en la representación son picas renacentistas (S. XVI d.C.)
6- Las caligae (sandalias o botas militares) eran entrelazadas.
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domingo, 25 de marzo de 2018
Reconstrucción de la distopía
Estos videos son inquietantes, no solo por la tan bien lograda banda sonora que eligieron para acompañar las impresionantes recontrucciones digitales, sino por el dilema que impone a la conservación arqueológica del pasado, aún y cuando los restos representen la expresión mustia de un poder otrora implacable con todo aquello que lo rivalizara. El poder del nazismo, no dudó en intentar borrar de la memoria alemana y de Europa no solo las construcciones y expresiones espirituales de lo que señaló como decadente sino que también fue más allá con el intento de eliminación física de la persona, del ser de carne y hueso que llegó a representar para ellos el untermenchs, el subhumano: el judío, el gitano, la diversidad sexual, el comunista, el Testigo de Jehová y el y la afectada por algún problema psico-motor, etc. ¿Por qué debería intentarse reconstruir y mostrar el mensaje arquitectónico que decidió transmitir el Tercer Reich? La respuesta podría llevarnos a los vestigios que aún se conservan y reconstruyen del pasado imperial romano, por ejemplo, o a las bases del gran Templo Mayor de Tenochtitlán, ambos amortizados por la distensión de los siglos transcurridos pero en sí, receptáculos de un poder esencialmente sin piedad respecto a la vida humana de sus opuestos ideológicos.
Recientemente, en Rusia, surgió un movimiento que busca enterrar la momia de Lenin que aún se muestra en su mausoleo en el Kremlin, y por otro lado, en la comunidad arqueológica, se conserva casi intacta la momia del devastador Ramses II. Repito: la distensión de los años crea una atmósfera tolerante para mostrar los restos de lo que encarnó lo inhumano, aunque estoy seguro de que los años transcurridos desde 1933 a la fecha no han sido capaces de cicatrizar la impronta de un poder aún contemporáneo en la fascinación que despierta entre las élites del actual imperialismo, usuario permanente de las técnicas propagandísticas y simbolizadoras de una de las consecuencias más descarnadas del capitalismo conflictuado.
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miércoles, 14 de febrero de 2018
Tropas coloniales, un repaso
Indagaba sobre la condición colonial y el pensamiento que rige en la metrópoli, y así fue que llegué a este video fechado en 1939, en París. Se trata de la última celebración colonial del Día de la Bastilla,14 de julio, antes que estallara la segunda guerra mundial (septiembre de ese año) y que Francia y su armée fuera barrido por la blitzkrieg alemana en mayo de 1940.
Se destaca el hecho de que Francia aún separaba racialmente y por origen a sus tropas coloniales, a excepción de la Legión Extranjera, única unidad que aceptaba y aún acepta todo tipo de nacionalidades. Luego de la estrepitosa derrota y posterior liberación aliada, los altos mandos decidieron -porque no podían ya- reunir a sus tropas en mixta formación, algo que los estadounidenses venían adelantando con las tropas negras, aunque sea uniformándolos con los mismos colores y estilos de las diferentes armas, como vitrina de su "modernidad", algo que en la práctica de la vida cotidiana segregaba.
Desfile de la victoria en New York. 82 Airborne. 1946.
Tuvieron que pasar décadas para que ambos ejércitos integraran a sus unidades soldados de cualquier nacionalidad, como fue el caso de los 4 mil soldados puertorriqueños que combatieron en Corea en 1950 unificados bajo el nombre Borinqueneers (la 65) la última unidad segregada del Ejército de Estados Unidos. http://www.mayaguezsabeamango.com/historias/historias-final/935-la-guerra-de-corea-y-los-soldados-puertorriquenos
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jueves, 11 de enero de 2018
Invasiones de Estados Unidos en América Latina
La CIA cocina un golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador J. M Velazco Ibarra, quien se había demostrado demasiado amistoso con Cuba.
Un golpe de Estado instigado y organizado por Estados Unidos derroca al gobierno electo del Presidente Salvador Allende en Chile, y se instala en el poder el General Augusto Pinochet quien encabeza una cruenta y larga tiranía.
La CIA avanza en la organización de los "contras" en Nicaragua. Habían comenzado el año anterior con un grupo de 60 antiguos guardias de Somoza. Cuatro años después llegarían a agruparse en la "contra" casi 12 mil ex guardias. De los 48 jefes militares más importantes de la "contra", 46 habían sido oficiales de la Guardia Nacional. Estados Unidos también avanzó en la guerra económica contra Nicaragua y en las presiones ejercidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El general Omar Torrijos, presidente de Panamá, muere en un accidente aéreo. Desde entonces ha existido la sospecha de que la CIA tuvo que ver con el desastre, debido al nacionalismo patriótico de Torrijos y a las relaciones amistosas que su gobierno sostenía con Cuba.
Cronologías que han servido de base:
Fuentes utilizadas por ambos autores:
-Patricia Galeana, Cronología Iberoamericana 1803-1992, Fondo de Cultura Económica, México, 1993
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