Sobre la cultura del automóvil se podrán decir muchas cosas a partir del fetiche sublimado por el consumo. He querido abordar esta realidad casi totalizadora en Puerto Rico desde que llegué a la isla, entender los mecanismos de la satisfacción por esa propiedad móvil y veloz que tan bien le ha funcionado a la colonia en su afán de fragmentación social y en el acrecentamiento de una individualidad donde el automóvil es la verdadera patria, acondicionada a placer y con las fronteras de fibra de vidrio muy bien acolchadas. Más allá del parabrisas, el mundo puede dar vuelta en U. Pero en Honduras, el automóvil no es posesión generalizada y aún subsiste el transporte público masivo: no propietarios conduciendo a decenas de miles de no propietarios.
En Honduras funciona de otro modo la psicología detrás del volante, y creo que tiene mucho que ver con el deseo de propiedad donde actúa el narcisismo más negativo. Al ser testigos en velocidad propia -lo de carne propia dejémoslo para cuando nos regrese el alma al cuerpo una vez que nos bajemos del taxi o bus- de la forma en que los conductores afrontan la calle y su oficio en Tegucigalpa, casi se puede decir que el conductor roza el límite entre el asesinato y la violencia sexual. Un enorme pene de hojalata con llantas incorporadas y la lascivia de manosear al otro bus o al otro taxi que se viene encima con las mismas intenciones. Son innumerables las ocasiones en que he visto como los buseros aceleran cuando la gente aún no ha terminado de bajar o subir, cuando el pequeño grupo intenta cruzar la calle y se da la oportunidad de lanzarse encima de ella; cuando en un duelo medieval de penes con carrocería y vidrio se retan a quién se aparta, en el último segundo, de un choque frontal.
Ese narcisismo pervertido del cual hablo y que atraviesa a diario a Tegucigalpa, puede tener su sustento en el siguiente comentario del psicoanalista Jeremy Holmes, quien al abordar el narcicismo desde la óptica de Freud dice:
"A partir de la concepción de la líbido, Freud veía en el narcisismo una estación intermedia entre el autoerotismo y las relaciones de objeto. Las fantasías sexuales y masturbatorias inconscientes de los pacientes narcisistas (no sus fantaseos concientes) constituyen claves importantes para conocer su patología. En los hombres puede darse una enorme inquietud por el pene propio o ajeno. A veces, el narcisista ha abandonado toda esperanza de entablar relaciones de reciprocidad y confía, en cambio, en el poder y la coacción para tener acceso a sus objetos, un acceso capaz de brindarle sentimientos de seguridad y de satisfacción. De ahí que sean corrientes las fantasías sadomasoquistas".
Lo de sadomasoquistas se traslada hacia los pasajeros y sus obligada relación diaria con los insatisfechos choferes del transporte público capitalino, aclaro, como también aclaro ahora que esta es una reseña o nota motivacional para abordar la obra que el Teatro Memorias que dirige Tito Ochoa tiene en cartelera, por estos días, en Tegucigalpa. Hablo de Tengamos el sexo en paz, la adaptación hondureña a la otra adaptación que hicieran Darío Fo, Jacopo Fo y Franca Rame en 1996 en la Italia de Juan Orlando Berlusconi. Mis disculpas, hablo de Silvio Berlusconi, el mismo que, mientras dictaba una normativa puritana para los descendientes de Bocaccio y Agripina, se desataba en las más opíparas orgías a puerta cerrada en el Palazzo Chigi. Quizá no ha sido una equivocación, sí, quizá estamos hablando de Silvio Hernández, el asunto es que la puesta en escena de Imma López ha dado de nuevo al teatro nacional una lección magistral no solo sobre los recursos actorales del monólogo, sino que también sobre cómo se vive -esta vez sí- en carne propia la insatisfacción o el desconocimiento sexual hasta desarrollar toda la velocidad del placer y la satisfacción a despecho de los que hacen el amor, cogen, chichan con la luz apagada y aguantándose los gemidos, así como los pasajeros dentro de un bus a 80 km/h bajando la cuesta Lempira en un busito, bus o taxi destartalado en Tegucigalpa.
Tengamos el sexo en paz puede ser un repaso a los prejuicios actuales y pasados de nuestra sociedad, pero también un definitivo manual de liberación del cuerpo visto desde el cuerpo y ser que más ha recibido la locura de la normativa patriarcal: la mujer. Ya Juana Pavón afirmó que Honduras tenía nombre de mujer, entonces es hora de imaginar la impotencia sexual de todo el machismo hondureño en la violenta arremetida de los choferes de buses y automóviles en general en Tegucigalpa. Total, se trata de saber cómo conducirnos, a qué velocidad ir, en qué buses, taxis o bólidos particulares jamás debemos subirnos.
F.E.
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martes, 16 de julio de 2019
miércoles, 15 de mayo de 2019
Desheroízate: Sentinel vs MarvelDC
No ha sido mi traslado a Puerto Rico el que me ha dado a conocer el mundo de los Superhéroes. Nadie en el mundo, probablemente, desconoce el despliegue de esa imaginación invasiva estadounidense. Quizá los habitantes de la isla Sentinel, en el Océano Índico, sí, tal vez ellos mantienen a raya a todo el mundo que quiere llegar a sus playas con el evangelio en la mano y con una camiseta de Marvel como escudo. Puerto Rico no es Sentinel, por supuesto, y aquí se vive en la naturalidad del mercado capitalista y sus representaciones de la misma forma que en Honduras. No recalco la condición colonial in jure de Puerto Rico porque es de sobra conocida, insisto sobre el cómo descolonizarse o al menos intentarlo, al menos guardar una pequeña isla en nuestro interior donde con lanzas y flechas neolíticas podamos impulsar decididamente el pensamiento anticolonial.
Mis observaciones antineohéroes, no van dirigidas a los que ya no pueden ostentar un arsenal de conocimiento como elección en el momento en que se advierte que la Black Widow aparece flotando hasta en la sopa, no, me dirijo al sentinelés (ni idea del cómo utilizar el gentilicio) que sobrevive, arco en mano, y con toda la capacidad intelectual de ayudar a la descolonización.
Tenemos pocos héroes, es cierto ¿pero son necesarios? Los cristianos pueden sentir casi la misma admiración heroica que se le tiene a Batman por un San Lorenzo que pide que se le de vuelta en la parrilla porque ya tiene asada la espalda; un budista puede repetir una y otra vez cómo Sidharta convirtió en flores las flechas que le lanzaron los demonios al momento de su Nirvana. Muy bien, acordemos que se necesitan y por eso los bomberos han tenido un repunte de imagen luego del atentado al World Trade Center en el 2001. Descolonizarse a través del Desheroizarse no es estrictamente olvidar los actos heroicos de la cotidianeidad. Propongo la descontextualización.
¿Descontextualización? ¿La realidad no es el contexto? Sí, la realidad distribuida por la innegable dominación del streaming en forma de blockbuster, smartphones apps, series, moda, hashtags, en fin, el algoritmo de la mercancía sublimada. Descolonizarse es Desheroizarse, quitarse la armadura del supuesto derecho al ludismo como derecho civil dentro del ocio reglamentado.
Desheroizarse es contribuir a derrumbar una parte importante del andamio donde se erige a diario el ambiguo edificio de las ideas colonizadoras. Ya el Chapulín Colorado dio gran parte de la lección al igual que Patoruzú en Argentina: lo más desastroso -y que demuestra que se ha caído en el vaciamiento del marvelismodicismo- es cuando la burla a la realidad se convierte en la realidad. Levanten la mano los que escucharon los sollozos en el cine cuando Wolverine murió... Levanten la mano los que lloraron cuando Tanos mató a la mitad de los superhéroes... Levanten la mano los que no entienden por qué sienten ternura compasiva cuando ven la bandera de Estados Unidos ondear destrozada en las escenas finales de toda secuela... Levanten la mano los que sienten una entrañable necesidad de defender a esas sufridas ciudades destrozadas una y otra vez por alienígenas y villanos inexistentes... Ya por favor, pueden bajarla ¿la bandera? Sí, también.
DESHEROIZARSE ES DESCOLONIZARSE... bueno, al menos intentarlo.
Mis observaciones antineohéroes, no van dirigidas a los que ya no pueden ostentar un arsenal de conocimiento como elección en el momento en que se advierte que la Black Widow aparece flotando hasta en la sopa, no, me dirijo al sentinelés (ni idea del cómo utilizar el gentilicio) que sobrevive, arco en mano, y con toda la capacidad intelectual de ayudar a la descolonización.
Tenemos pocos héroes, es cierto ¿pero son necesarios? Los cristianos pueden sentir casi la misma admiración heroica que se le tiene a Batman por un San Lorenzo que pide que se le de vuelta en la parrilla porque ya tiene asada la espalda; un budista puede repetir una y otra vez cómo Sidharta convirtió en flores las flechas que le lanzaron los demonios al momento de su Nirvana. Muy bien, acordemos que se necesitan y por eso los bomberos han tenido un repunte de imagen luego del atentado al World Trade Center en el 2001. Descolonizarse a través del Desheroizarse no es estrictamente olvidar los actos heroicos de la cotidianeidad. Propongo la descontextualización.
¿Descontextualización? ¿La realidad no es el contexto? Sí, la realidad distribuida por la innegable dominación del streaming en forma de blockbuster, smartphones apps, series, moda, hashtags, en fin, el algoritmo de la mercancía sublimada. Descolonizarse es Desheroizarse, quitarse la armadura del supuesto derecho al ludismo como derecho civil dentro del ocio reglamentado.
Desheroizarse es contribuir a derrumbar una parte importante del andamio donde se erige a diario el ambiguo edificio de las ideas colonizadoras. Ya el Chapulín Colorado dio gran parte de la lección al igual que Patoruzú en Argentina: lo más desastroso -y que demuestra que se ha caído en el vaciamiento del marvelismodicismo- es cuando la burla a la realidad se convierte en la realidad. Levanten la mano los que escucharon los sollozos en el cine cuando Wolverine murió... Levanten la mano los que lloraron cuando Tanos mató a la mitad de los superhéroes... Levanten la mano los que no entienden por qué sienten ternura compasiva cuando ven la bandera de Estados Unidos ondear destrozada en las escenas finales de toda secuela... Levanten la mano los que sienten una entrañable necesidad de defender a esas sufridas ciudades destrozadas una y otra vez por alienígenas y villanos inexistentes... Ya por favor, pueden bajarla ¿la bandera? Sí, también.
DESHEROIZARSE ES DESCOLONIZARSE... bueno, al menos intentarlo.
Fotos en un un hospital de niños en PR. "¡Pero si es para niños! ¿Qué querías que pintaran?"
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viernes, 19 de octubre de 2018
Border Us - Fabricio Estrada
No encuentro palabras y de pronto me da por traducirlo a caricatura. Esto es lo que voy viendo sobre la gran migración masiva hondureña hacia Estados Unidos. No hay signo estético, comprendan eso: es pura catarsis.
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miércoles, 19 de septiembre de 2018
La verdad sobre los Estados Unidos - José Martí
Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se ha de esconder sus faltas, o pregonarlas como virtudes. No hay razas: no hay más que modificaciones diversas del hombre, en los detalles de hábito y forma que no les cambian lo idéntico y esencial, según las condiciones de clima e historia en que viva. Es de hombres de prólogo y superficie,–que no hayan hundido los brazos en las entrañas humanas, que no vean desde la altura imparcial hervir en igual horno las naciones, que en el huevo y tejido de todas ellas no hallen el mismo permanente duelo del desinterés constructor y el odio inicuo,–el entretenimiento de hallar variedad sustancial entre el egoísta sajón y el egoísta latino, el sajón generoso o el latino generoso, el latino burómano o el burómano sajón: de virtudes y defectos son capaces por igual latinos y sajones.
Lo que varía es la consecuencia peculiar de la distinta agrupación histórica: en un pueblo de ingleses, y holandeses y alemanes afines, cualesquiera que sean los disturbios, mortales tal vez, que le acarree el divorcio original del señorío, y la llaneza que a un tiempo lo fundaron, y la hostilidad inevitable, y en la especie humana indígena, de la codicia y vanidad que crean las aristocracias contra el derecho y la abnegación que se les revelan, no puede producirse la confusión de hábitos políticos, y la revuelta hornalla, de los pueblos en que la necesidad del conquistador dejó viva la población natural, espantada y diversa, a que aún cierra el paso con parricida ceguedad la casta privilegiada que engendró en ella el europeo.
Una nación de mocetones del Norte, hechos de siglos atrás al mar y a la nieve, y a la hombría favorecida por la perenne defensa de las libertades locales, no puede ser como una isla del trópico, fácil y sonriente, donde trabajan por su ajuste, bajo un gobierno que es como piratería política, la excrecencia famélica de un pueblo europeo, soldadesco y retrasado, los descendientes de esta tribu áspera e inculta, divididos por el odio de la docilidad acomodaticia a la virtud rebelde, y los africanos pujantes y sencillos, o envilecidos y rencorosos, que de una espantable esclavitud y una sublime guerra han entrado a la conciudadanía con los que los compraron y los vendieron, y, gracias a los muertos de la guerra sublime, saludan hoy como a igual al que hacían ayer bailar a latigazos.
En lo que se ha de ver si sajones y latinos son distintos, y en lo que únicamente se les puede comparar, es en aquello en que se les hayan rodeado condiciones comunes: y es un hecho que en los Estados del Sur de la Unión Americana, donde hubo esclavos negros, el carácter dominante es tan soberbio, tan perezoso, tan inclemente, tan desvalido, como pudiera ser, en consecuencia de la esclavitud, el de los hijos de Cuba. Es de supina ignorancia, y de ligereza infantil y punible, hablar de los Estados Unidos, y de las conquistas reales o aparentes de una comarca suya o grupo de ellas, como de una nación total e igual, de libertad unánime y de conquistas definitivas: semejantes Estados Unidos son una ilusión, o una superchería. De las covachas de Dakota, y la nación que por allá va alzándose, bárbara y viril, hay todo un mundo a las ciudades del Este, arrellanadas, privilegiadas, encastadas, sensuales, injustas. Hay un mundo, con sus casas de cantería y libertad señorial, del Norte de Schenectady a la estación zancuda y lúgubre del Sur de Petersburg,–del pueblo limpio e interesado del Norte, a la tienda de holgazanes, sentados en el coro de barriles, de los pueblos coléricos, paupérrimos, descascarados, agrios, grises, del Sur.
Lo que ha de observar el hombre honrado es, precisamente, que no sólo no han podido fundirse, en tres siglos de vida común, o uno de ocupación política, los elementos de origen y tendencia diversos con que se crearon los Estados Unidos, sino que la comunidad forzosa exacerba y acentúa sus diferencias primarias, y convierte la federación innatural en un estado, áspero, de violenta conquista. Es de gente menor, y de la envidia incapaz y roedora, el picar puntos a la grandeza patente, y negarla en redondo, por uno u otro lunar, o empinársele de agorero, como quien quita una mota al sol.
Pero no augura, sino certifica, el que observa cómo en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia, y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria. Y no cumple con su deber quien lo calla, sino quien lo dice. Ni con el deber de hombre cumple, de conocer la verdad y esparcirla; ni con el deber de buen americano, que sólo ve seguras la gloria y la paz del continente en el desarrollo franco y libre de sus distintas entidades naturales; ni con su deber de hijo de nuestra América, para que por ignorancia, o deslumbramiento, o impaciencia, no caigan los pueblos de casta española, al consejo de la toga remilgada y el interés asustadizo, en la servidumbre inmoral y enervante de una civilización dañada y ajena. Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos.
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domingo, 19 de agosto de 2018
Salvador Madrid, reseña del Festival Los Confines, Gracias
Una hermosa reseña del poeta Salvador Madrid.
http://www.elheraldo.hn/revistas/siempre/1208214-466/el-animal-m%C3%A1s-grande-de-la-tierra
http://www.elheraldo.hn/revistas/siempre/1208214-466/el-animal-m%C3%A1s-grande-de-la-tierra
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miércoles, 8 de agosto de 2018
viernes, 1 de junio de 2018
Ruptura del paréntesis
Alrededor de abril del 2008, Yeco (compositor e intérprete) nos propuso al poeta Samuel Trigueros y a mí, realizar un happening que no necesitara difusión y que interactuara directamente con quien lo atestiguara. Se trataba de repellar las paredes del edificio que ahora ocupa el CAC-UNAH, por aquellas fechas abandonado, con recortes de crónica roja de los diarios hondureños. La intención era saber en qué espejo se reflejaba quien mirara, a sabiendas que el mismo edificio en ruinas sería el soporte, la pintura gris de fondo que permitiera la refracción. ¿Sigue estando Honduras oculta tras una constante pintura gris mediática? ¿Cómo se mirará a sí misma la población que aparece en las horrorosas portadas del crimen? ¿Quién mueve o rompe el espejo? Todo esto lo platicábamos mientras íbamos haciendo el registro.
Una vez pegados los recortes esperamos que los transeúntes se acercaran con curiosidad. La primera reacción fue de estupor y luego de una gradual molestia, hasta el punto en que, llenos de rabia, empezaron arrancar de las paredes la nueva patina. "Esos hijos de puta son los que vinieron a poner eso" -nos señalaban -, "Puras ganas de estar jodiendo la de esos" -decían al vernos desde el otro lado de la acera. Sus rostros, su imagen, era la imagen anónima que los periódicos, como una criba, desmonta o descuartiza para el propio consumo de los próximos muertos. Habíamos irrumpido en un paréntesis, pienso, en un lapsus donde la violencia no estaba en su proceso carnicero y las posibles víctimas se daban un respiro. Por otra parte, el edificio, entonces abandonado, ya era una referencia del tipo de monumentos que ofrece el olvido y los transeúntes, ya reconocían en él su vacío o el vacío mismo de la ciudad de Comayagüela.
Algunos santuarios tan solo necesitan que se les deje derrumbar, en su propia inercia, para serlo.
Una vez pegados los recortes esperamos que los transeúntes se acercaran con curiosidad. La primera reacción fue de estupor y luego de una gradual molestia, hasta el punto en que, llenos de rabia, empezaron arrancar de las paredes la nueva patina. "Esos hijos de puta son los que vinieron a poner eso" -nos señalaban -, "Puras ganas de estar jodiendo la de esos" -decían al vernos desde el otro lado de la acera. Sus rostros, su imagen, era la imagen anónima que los periódicos, como una criba, desmonta o descuartiza para el propio consumo de los próximos muertos. Habíamos irrumpido en un paréntesis, pienso, en un lapsus donde la violencia no estaba en su proceso carnicero y las posibles víctimas se daban un respiro. Por otra parte, el edificio, entonces abandonado, ya era una referencia del tipo de monumentos que ofrece el olvido y los transeúntes, ya reconocían en él su vacío o el vacío mismo de la ciudad de Comayagüela.
Algunos santuarios tan solo necesitan que se les deje derrumbar, en su propia inercia, para serlo.
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viernes, 23 de marzo de 2018
Honduras está ahí
La bala está ahí, incrustada en el cerebro de un civil que protestó desarmado. El fraude está ahí, incrustado en la urna de dos millones de hondureños que votaron contra la reelección dictatorial de juan orlando hernández. La maquinaria de la dictadura está ahí, en el congreso nacional, como un muro erizado de púas para que no lo traspase la bancada de la oposición. La ilegitimidad se erige en cada rincón de la ciudadanía destrozada. El ejército permanece al acecho de cualquier signo de inconformidad y asesina, una veces de uniforme y otras de civil paramilitar. ¿Qué diálogo puede existir en semejante escenario? ¿A qué idea civilizada puede recurrirse en esta vertical brutalidad que ha sido legitimada por el poder colonial estadounidense y el cálculo de la Comunidad Europea?
Honduras está ahí, incrustada en el centro de América, como una bala perdida en el cráneo de un niño que jugaba a la democracia. Cada vez más cerca de aquello que Carlos Montaner llamó "el extremo Occidente"' (genial parodia de la tan usada caracterización de "extremo, cercano o lejano Oriente"), Honduras cuenta con una población de casi 9 millones de habitantes en un gueto de 112,492 km2 que debe controlarse sí o sí para asegurar la política exterior del Departamento de Estado en cuanto a frenar la inmigración hacia Estados Unidos y, a la vez, asegurar una de las plataformas de intervención militar hacia Venezuela y Cuba. Su capacidad de exportación e importación no alcanza la que mueven los estados de Delaware y New Hampshire entre sí pero se demuestra esencial para probar armas mediáticas y diseños de intervención a la institucionalidad de los demás países de Latinoamérica. Una cosa es promover teorías de gobernabilidad en los salones de Harvard y otra es comprobarlas sobre seres humanos enmarcados en un mínimo marco ciudadano, es decir, en seres vivos.
Laboratorio consuetudinario, Honduras le opone a esta visión avasalladora, una incipiente ciudadanía que ha abrevado de los últimos fragmentos de civilización occidental a mano. Su insurreción permanente en las calles, aparentemente bárbara y anárquica, es la más pura muestra de una inconformidad civilizatoria, la expresión de una incipiente ciudadanía articulada en la defensa de algo que se le está perdiendo y arrebatando. Ha sido la desesperación lúcida de un conglomerado que sabe lo que debe hacer antes de caer en la cosificación absoluta: cifra, vaca industrial, hamster, figura de maqueta en el discurso o en el informe socio-económico de distracción en el círculo de las élites colonizadas o colonizadoras.
La bala está ahí pero el forense ahora es diputado en la máquina opresora. El muerto está ahí, pero el cadáver ¡ay! -como bien dijo Vallejo- siguió muriendo. Todos los hechos están a favor de esa ciudadanía que se ha movilizado en las calles y que hoy está apenas contenida en sus casas, en los siniestros horarios del trabajo esclavista y en las aulas donde la educación apenas tiene promesa de utilidad. Sin embargo, todos los hechos de la dictadura y del imperialismo interventor favorecen a una población que va acelerando su tesis de liberación en una de las más profundas -y rumiadas- reflexiones sociales del continente americano. Mientras tanto se asiste al epectáculo nazificado del poder, donde los criollos Roland Freisler* dan su mejor actuación antes que la bomba popular les caiga encima.
Hay países que nacen para probar el impacto de la barbarie y la civilización en su gente. Honduras es uno de ellos, pero estoy seguro que las butacas para semejante show están vacías esta vez. El público está en casa, y sabe de qué lado de la civilización se encuentra. Y sabe, sobretodo, que uno de los lados de esa idea humana, tiene filos para defenderse. Si no que lo digan los griegos de Salamina o los lencas que se arremolinaron junto a Elempira en el Congolón.
*
https://es.wikipedia.org/wiki/Roland_Freisler
Honduras está ahí, incrustada en el centro de América, como una bala perdida en el cráneo de un niño que jugaba a la democracia. Cada vez más cerca de aquello que Carlos Montaner llamó "el extremo Occidente"' (genial parodia de la tan usada caracterización de "extremo, cercano o lejano Oriente"), Honduras cuenta con una población de casi 9 millones de habitantes en un gueto de 112,492 km2 que debe controlarse sí o sí para asegurar la política exterior del Departamento de Estado en cuanto a frenar la inmigración hacia Estados Unidos y, a la vez, asegurar una de las plataformas de intervención militar hacia Venezuela y Cuba. Su capacidad de exportación e importación no alcanza la que mueven los estados de Delaware y New Hampshire entre sí pero se demuestra esencial para probar armas mediáticas y diseños de intervención a la institucionalidad de los demás países de Latinoamérica. Una cosa es promover teorías de gobernabilidad en los salones de Harvard y otra es comprobarlas sobre seres humanos enmarcados en un mínimo marco ciudadano, es decir, en seres vivos.
Laboratorio consuetudinario, Honduras le opone a esta visión avasalladora, una incipiente ciudadanía que ha abrevado de los últimos fragmentos de civilización occidental a mano. Su insurreción permanente en las calles, aparentemente bárbara y anárquica, es la más pura muestra de una inconformidad civilizatoria, la expresión de una incipiente ciudadanía articulada en la defensa de algo que se le está perdiendo y arrebatando. Ha sido la desesperación lúcida de un conglomerado que sabe lo que debe hacer antes de caer en la cosificación absoluta: cifra, vaca industrial, hamster, figura de maqueta en el discurso o en el informe socio-económico de distracción en el círculo de las élites colonizadas o colonizadoras.
La bala está ahí pero el forense ahora es diputado en la máquina opresora. El muerto está ahí, pero el cadáver ¡ay! -como bien dijo Vallejo- siguió muriendo. Todos los hechos están a favor de esa ciudadanía que se ha movilizado en las calles y que hoy está apenas contenida en sus casas, en los siniestros horarios del trabajo esclavista y en las aulas donde la educación apenas tiene promesa de utilidad. Sin embargo, todos los hechos de la dictadura y del imperialismo interventor favorecen a una población que va acelerando su tesis de liberación en una de las más profundas -y rumiadas- reflexiones sociales del continente americano. Mientras tanto se asiste al epectáculo nazificado del poder, donde los criollos Roland Freisler* dan su mejor actuación antes que la bomba popular les caiga encima.
Hay países que nacen para probar el impacto de la barbarie y la civilización en su gente. Honduras es uno de ellos, pero estoy seguro que las butacas para semejante show están vacías esta vez. El público está en casa, y sabe de qué lado de la civilización se encuentra. Y sabe, sobretodo, que uno de los lados de esa idea humana, tiene filos para defenderse. Si no que lo digan los griegos de Salamina o los lencas que se arremolinaron junto a Elempira en el Congolón.
*
https://es.wikipedia.org/wiki/Roland_Freisler
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miércoles, 7 de marzo de 2018
La dictadura hondureña
Hace 22 años que trabajé en la ahora extinta (por decisión dictatorial) Secretaría de Cultura de Honduras. Lo último que hice fue escuchar los cassettes donde se guardaba la recopilación de literatura oral de alrededor de siete departamentos; con ellos se editó el proyecto "Por cuentas aquí en... (Goascorán, Sabanagrande, etc.).
Yo me encargué de transcribir la zona que me tocó visitar en Lempira junto a la compañera Eva Eguigure ( Erandique, Gracias, San Rafael, incluido un anexo de Santa Rosa de Copán, por él conocí al personaje "Coronel Majunca" que recorría las calles de aquella ciudad haciendo salvas de "cañones" con su boca). Todas aquellas historias, aquellas voces de ancianxs se perdieron. Alguien encontró los registros y grabó música sobre ellos. Vi los nombres de las agrupaciones grabadas: Broncos, Kassabe, La Mafia...
Debo decirlo: lloré.
Hoy me entero de algo que no es nuevo, sino que se arrastra como capa de rey feo en los años de feria cultural hondureña: Un buen registro de periódicos de la Hemeroteca Nacional están tirados en los pasillos de la Biblioteca Nacional entre palas y otros equipos de albañilería. Si eso ya es aberrante lo es más el destino y uso de muchos de esos archivos: en la abisal ignorancia que promueve la dictadura están siendo utilizados como papel higiénico. ¿Existe mejor descripción del espíritu público de una dictadura instalada en el culo del mundo?
Yo me encargué de transcribir la zona que me tocó visitar en Lempira junto a la compañera Eva Eguigure ( Erandique, Gracias, San Rafael, incluido un anexo de Santa Rosa de Copán, por él conocí al personaje "Coronel Majunca" que recorría las calles de aquella ciudad haciendo salvas de "cañones" con su boca). Todas aquellas historias, aquellas voces de ancianxs se perdieron. Alguien encontró los registros y grabó música sobre ellos. Vi los nombres de las agrupaciones grabadas: Broncos, Kassabe, La Mafia...
Debo decirlo: lloré.
Hoy me entero de algo que no es nuevo, sino que se arrastra como capa de rey feo en los años de feria cultural hondureña: Un buen registro de periódicos de la Hemeroteca Nacional están tirados en los pasillos de la Biblioteca Nacional entre palas y otros equipos de albañilería. Si eso ya es aberrante lo es más el destino y uso de muchos de esos archivos: en la abisal ignorancia que promueve la dictadura están siendo utilizados como papel higiénico. ¿Existe mejor descripción del espíritu público de una dictadura instalada en el culo del mundo?
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domingo, 21 de enero de 2018
Leticia Salomón, sobre el diálogo en Honduras
Homenaje a don Telmo Villareal, asesinado el día de ayer 20 de enero, en Tocoa, departamento de Colón (norte de Honduras) por disparos de la policía militar bajo órdenes de juan orlando hernández. Dibujo del artista hondureño Daniel Valladares.
YO DIALOGO, TÚ DIALOGAS, ÉL…
Leticia Salomón
Con la idea de dialogar sucede algo parecido a la muerte de una persona de dudoso comportamiento en vida: en este caso, los fallecidos adquieren un halo de respetabilidad, honorabilidad y casi de santidad con el cual se cubren hasta los que en vida fueron unos grandes corruptos, sinvergüenzas y pícaros; para ello existe un código no escrito que obliga a la mayoría a deshacerse en elogios y atenerse al convencionalismo tradicional (“ha muerto un gran hombre, una respetable dama, un auténtico líder, un padre amoroso, un esposo fiel, un amigo incondicional…”) mientras otros se ven obligados a contenerse y a guardar un discreto y a veces incómodo silencio antes de decir lo que pensaban realmente del comportamiento en vida del difunto en cuestión.
Algo similar ocurre con la idea del diálogo: adquiere tal aureola de bondad, humildad, desprendimiento, apertura y magnificencia que el que lo propone asciende a niveles de casi santidad y al cual se le puede aplicar con precisión el famoso verso de Machado, inmortalizado en la música de Serrat, cuando dice: “¡aquel trueno! vestido de nazareno”.
Muchas personas creen en las bondades del diálogo: unos por inocencia, otros por falta de picardía o por carencia de disposición a la duda sobre lo que se ve, se siente y se oye; pero otros lo hacen por acomodados, oportunistas, resignados, cómplices, atrapados en las redes del poder o entusiasmados por los pasos inconfundibles del poderoso caballero “Don Dinero”, del cual nos habló Quevedo.
Cuando se produce una crisis de cualquier tipo pero mucho más cuando se trata de una crisis política, la convocatoria a un diálogo debe plantear interrogantes antes que brindarle aplausos. Puede empezarse por preguntar: 1) quién lo convoca y cuál es su capacidad de convocatoria; 2) cuáles son las fuerzas que lo avalan; 3) cuál es el objetivo del mismo, 4) cuál es su poder vinculante, 5) cuáles son los intereses en juego; 6) quiénes participarán por cada parte en conflicto, en qué nivel, en qué momento y con qué poder de decisión; 7) qué pueden ganar o perder los dialogantes, 8) cuál es el tiempo para producir resultados; 9) quién será la persona o institución moderadora y 10) cuáles serán los alcances del mismo.
Todos estos interrogantes son fundamentales para tomar una decisión pero el interrogante central es el que se refiere al objetivo del diálogo, a su propósito, a su finalidad. Puede ser un diálogo de todos los sectores para hablar de los principales problemas del país, como se ha hecho tantas veces; para establecer las vías para superar la pobreza, resolver la inseguridad o mejorar la imagen nacional e internacional del presidente electo por el fraudulento Tribunal Supremo Electoral; puede ser para hablar de la necesidad de fortalecer el sistema de justicia; encontrarle una salida a la creciente violación de derechos humanos; investigar y castigar a los responsables de los asesinatos de las últimas semanas; asegurar la independencia de los poderes del Estado; garantizar la transparencia del sistema electoral; impulsar la consulta popular para ver si el pueblo está de acuerdo con la reelección (que ya se hizo de hecho y no de derecho), o con la convocatoria a una Constituyente para crear una nueva Constitución; o puede ser específicamente para analizar la dimensión del fraude electoral que nos llevó a esta situación de crisis, para negociar la conformación de un gobierno de integración con la clásica repartición de cargos públicos; o para estructurar y ejecutar un gran pacto político y social fundado en los verdaderos intereses del país.
Se puede elaborar una lista interminable de temas que darían lugar a las clásicas “mesas de trabajo” en la que diferentes sectores de la sociedad se mantendrían entretenidos durante los próximos cuatro años mientras la inmovilidad de la protesta social contribuye a garantizar la famosa “gobernabilidad” en la que son maestros los líderes ocultos o visibles de los partidos tradicionales grandes y pequeños, basados exclusivamente en lo que ganan como partidos o como personas.
Una correcta valoración de la correlación de fuerzas puede contribuir a tomar las mejores decisiones:
a) Por un lado, un presidente que ha perdido las elecciones pero que ha sido ungido como presidente electo por un Tribunal Supremo Electoral desprestigiado a nivel nacional e internacional que tiene que enfrentar cuestionamientos internos y externos en torno a la legitimidad de su reelección pero que cuenta a su favor con la incondicionalidad de los tres poderes del Estado, el Ministerio Público, el Tribunal Supremo Electoral, el Tribunal Superior de Cuentas, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, la cúpula conservadora de las iglesias católica y evangélica, de la empresa privada y de los medios de comunicación corporativos, además de la incondicionalidad de las fuerzas armadas, policía militar y policía nacional, creadas para defender a los que sustentan el poder político con el cual se sienta identificada su cúpula;
b) Por otro lado, una Alianza de Oposición contra la Dictadura constituida inicialmente para las elecciones del poder Ejecutivo, con un presidente electo por la ciudadanía a quien le robaron descaradamente los resultados electorales, con una inmensa capacidad movilizadora por la fuerza del liderazgo de Salvador Nasralla en la candidatura presidencial y de Manuel Zelaya en la conducción de la Alianza y del partido Libertad y Refundación (LIBRE), cada uno con su estilo y particularidades; una ciudadanía indignada, desencantada y harta de la falsedad de la participación electoral, del cinismo de los políticos tradicionales y de los altos niveles de corrupción en el Estado, dispuesta a presionar una y otra vez, a expresar su indignación en las calles y a clamar con fuerza creciente el castigo y la salida de los responsables del fraude electoral; una Alianza que cuenta a su favor con la potencia cuestionadora de las redes sociales, con la capacidad movilizadora y contestataria de los organismos defensores de los derechos humanos, gravemente conculcados en esta crisis electoral, y dos medios de comunicación de invaluable apoyo por su versatilidad, dinamismo y compromiso con la verdad que se encubre en los medios oficiales (Radio Progreso y UNE TV); y también una Alianza que pretende mantenerse y ampliarse al Congreso Nacional para ver las posibilidades de constituirse en un bloque de oposición e incidir en las votaciones que requieren mayoría calificada.
Ahí tenemos a las fuerzas en contienda y ahí tenemos las perspectivas para los próximos años: algo debe hacerse para mejorar los escenarios que se presentan para nuestro país en el futuro inmediato:
1) Si la solución es el diálogo, urge contestar antes los interrogantes planteados, actuar en consecuencia y asumir un papel más beligerante y propositivo;
2) Si la tendencia de unos es la represión, esta implicará un alto costo político para el presidente electo por el Tribunal y para su partido, un desgaste institucional mayor y un creciente deterioro de su imagen internacional;
3) Si la decisión de los otros es la insurrección de la que habla la propia Constitución, esto implicará el diseño y rediseño de estrategias innovadoras para mantener el entusiasmo y evadir las acciones represivas; el establecimiento de objetivos alcanzables en el corto y mediano plazo, y la inclusión de la diversidad de apoyos, desde las diferentes instancias, regiones, expresiones, generaciones y niveles (político, social, cultural).
Mientras tanto, ahí están las familias enlutadas por la represión militar/ policial ordenada por su comandante en jefe y ahí está la ciudadanía harta de tanto fraude, corrupción e indefensión y en creciente estado de indignación clamando justicia y castigo… Es tiempo de reflexionar si queremos que el país vislumbre un futuro esperanzador o siga retrocediendo hacia la época más oscura y tenebrosa de nuestro pasado, como ha sido la tendencia de los últimos años, y constatar quiénes son los actores del pasado (“están atrás, van para atrás, piensan atrás, son el atrás…”) y quiénes son los actores del futuro; a quienes les interesa enderezar el rumbo del país y a quienes les interesa hundirlo más de lo que ya está…
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domingo, 10 de diciembre de 2017
Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico, en solidaridad con el pueblo hondureño contra el fraude
PAZ EN HONDURAS: RECLAMO POR LA JUSTICIA Y
LA DEMOCRACIA
"Sé el
cambio que quieres ver en el mundo"
Mahatma Gandhi
Hermanos
Latinoamericanos.
El
epígrafe que suscribe esta Declaración Magna del Festival Internacional de
Poesía en Puerto Rico por la Paz y la
Democracia en Honduras fueron en la eternidad, el legado de un hombre. Las
palabras del Mahatma Ghandi, que, desde aquél puñado de sal frente a la
muchedumbre sedienta de una libertad fundó los ojos en poderío del horizonte,
la frente alta en su espacio, la verdad en sus labios y en una vida. Palabras
que la poesía ha hecho combate y ha hecho plegaria, también abrazo, y
respiración. Honduras, parte de esa Latinoamérica que nos es negada por causa
del yugo del coloniaje y el imperialismo fatal norteamericano, vive momentos
donde una verdad hacia el cambio queda lacerada por las manipulaciones y
mezquindad de unos poliíticos al poder, y a la continuación de la anarquía.
Honduras, es una NACIÓN, que salió a las urnas a elegir un cambio, ha proclamarse
el cambio que debemos todos aspirar y en el que nos toca contemplarnos. Nuestro
pueblo hermano sufre la implantación de una atroz dictadura, a la usanza
de una manipulación en los medios y el
asecho de la muerte representada enl las fuerzas paramilitares. Honduras está
en la calle, en su voz para el cambio, bajo las ráfagas del secuestro, el
asesinato, y la violación de Derechos Humanos; Honduras, ese pueblo bajo la
antorcha de una nueva generación que ya vislumbraba otro formato para expresar
sus ideas y que ha votado masivamente por la Alianza de Oposición con Salvador
Nasralla como ganador indiscutible de la contienda electoral, ha sido víctima del fraude en unos comicios
donde la noche del 26 de noviembre, día de la elección el TSE recibió 73% del
total de actas, no el 57% que dijo después la historia oficial de la dictadura
de José Orlando Hernández, que, de manera descarada ha robado la desición de un
pueblo abriendo camino a la democracia, y busca condenar al silencio a una
generación hermanada al cambio, a las ideas renovadoras y a un mejor gobierno.
Es
triste ver, a esos jóvenes perseguidos por la fuerzas opresoras, bajo sus balas
con la única misión de levantar el dolor y la furia ante la impotencia; puertas
de casas humildes que son echadas al suelo, y donde a mansalva paramilitares
disparan sin mediar pudor o conciencia: los que caen son niños, madres,
ancianos, los que caen son esos hijos que han gritado el cambio para su patria.
EL FESTIVAL
INTERNACIONAL DE POESÍA EN PUERTO RICO:
-CONDENA LOS
ACTOS CONTRA EL PUEBLO DE HONDURAS Y SU DERECHO A LA LIBRE ELECCIÓN DE UN
GOBIERNO DEMOCRÁTICO Y CREYENTE EN EL FUTURO. AL MISMO TIEMPO EXIGE A LOS
ORGANISMOS OFICIALES DEL GOBIERNO HONDUREÑOS ASÍ COMO A LOS INTERNACIONALES A
RECONOCER LA VOLUNTAD DEL PUEBLO EXPRESADA EN LAS URNAS INMEDIATAMENTE
-CONDENA
CUALQUIER MANIFIESTO DE VIOLENCIA CONTRA EL PUEBLO HONDURENO EN CUALQUIERA DE
SUS EXPRESIONES. REPUDIA, EL ASESINATO, SECUESTRO O PERSECUCIÓN DE CUALQUIER
HERMANO HONDUREÑO QUE, DESDE LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA BUSQUE EN SU VOZ
AUTÉNTICA LA PAZ, LA DEMOCRACIA Y UN MEJOR FUTURO DE LIBERTAD Y ESPERANZA
-SE SOLIDARIZA
CON TODO EL PUEBLO HONDUREÑO Y REAFIRMA SU APOYO INCONDICIONAL
-EN SEÑAL DE ESE
COMPROMISO CON HONDURAS ESTAREMOS REALIZANDO UNA LECTURA DE POESÍA EN UN ABRAZO DE LUCHA, PAZ Y LIBERTAD CON EL
PUEBLO HONDUREÑO, EN UNA FECHA Y HORA ACORDADA PRÓXIMAMENTE.
Firmado hoy, 9 de
diciembre en Guaynabo Puerto Rico
FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN PUERTO
RICO
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viernes, 8 de diciembre de 2017
Honduras: testimonio del poeta René Novoa, movilización contra el fraude. Tegucigalpa
LOS TERRORISTAS DEL PEDREGAL
La manifestación comenzó de forma espontánea y pacífica después del mediodía en la avenida principal de la colonia El Pedregal. Era el jueves 30 de noviembre, cuando los residentes de la zona decidieron tomarse la calle; mientras, los medios de comunicación serviles a JOH repetían que era el "virtual" ganador. (¿Virtual?, sí, por el formateo de los servidores y bases de datos para imponer el fraude electoral). Una hora después llegó un comando de la Policía Nacional, que se apostó a 100 metros de los manifestantes. Pasadas las 2 pm, dos motorizados de la Policía Militar y del Orden Público (PMOP), ordenaron "váyanse a la ver... de aquí", ¿la respuesta?: inició la quema de llantas.
A las 5 pm, un comando de la PMOM se unió a la Policía Nacional y desplegaron un escudo humano en la avenida principal, a 20 metros de los manifestantes. Unos 40 minutos después —quizás una hora después, eso no lo sé con exactitud—, dos " civiles" en motocicleta se apostaron junto a los uniformados y tomaron fotos de los manifestantes. A las 6:10 llegó la orden de desalojar y se vinieron los primeros estallidos de represión. ¿Temor?, quizás sí hubo, pero nadie se rajó, nadie dejó que se impusiera la orden dictatorial. A las 6:30 empezó la batalla. Algunos medios de comunicación dijeron que "la muchedumbre provocó el caos y los militares debieron cumplir con su deber", otros dijeron que "se reportan varios heridos de los que pretendían saquear establecimientos cercanos". Nada más alejado de la realidad, nadie quería saquear: querían sacar de Presidencial al imitador de Carías Andino (un dictador nacionalista de mediados del siglo anterior). Al margen de eso, entre los heridos (que fueron siete), está un niño de 13 años —cuyo nombre no diré por seguridad—; sólo diré que si quienes lo han criticado tuvieran la mitad de su conciencia social nuestro país sería mejor. Por cierto, él está fuera de peligro, pero sigue hospitalizado.
La tarde del sábado 2 de diciembre, cuatro adolescentes bebían caguamas en una esquina (mis amigos y yo hemos confirmado ese placer de tomar caguamas... en cualquier lugar); mientras departían llegó la Fuerza de Seguridad Interistitucional Nacional (Fusina) y sin mediar palabras los detuvieron. —Fusina está conformada por las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Ministerio Público, Corte Suprema de Justicia y Fuerza Nacional Antiextorsión—.
Ese día, Fusina presentó a los adolescentes como "sospechosos de tener material para hacer bombas molotov". ¿La prueba?, pusieron trapos a manera de mechas en las caguamas de los adolescentes. Ningún medio pidió comprobar si el líquido era combustible o sólo cerveza —claro, algunos decimos que la cerveza es un combustible casi espiritual, pero eso es para otra plática—. Nada se les comprobó pero a nadie importa eso, al parecer.
Igual aquí nadie tiene miedo. Desde el 30 de noviembre, los residentes del Pedregal salen a manifestarse, salen a exigir que se respete la voluntad del pueblo. A nadie interesa el toque de queda pese a que varios han sido detenidos, pese a que más "civiles" llegan a tomar fotos y levantar perfiles de los manifestantes.
¿Cómo sé todo esto?, ¿por qué lo sé?, porque lo he visto, porque lo he vivido, porque de ahí soy y ahí vivo y nunca estuve más orgulloso de mis vecinos. Esta noche iré a la marcha del Pedregal y a mis 41 años cumplidos podré gritar "fuera JOH", con la certeza de que estaré donde quiero estar y con la gente que admiro y respeto. No importan las caídas, no importan las heridas ni haber perdido algunas batallas personales (hay una en especial de la que no me recupero), nada de eso importa cuando el pueblo se organiza y enfrenta unido a un dictador. Venga y compruébelo, aquí le esperamos.
A las 5 pm, un comando de la PMOM se unió a la Policía Nacional y desplegaron un escudo humano en la avenida principal, a 20 metros de los manifestantes. Unos 40 minutos después —quizás una hora después, eso no lo sé con exactitud—, dos " civiles" en motocicleta se apostaron junto a los uniformados y tomaron fotos de los manifestantes. A las 6:10 llegó la orden de desalojar y se vinieron los primeros estallidos de represión. ¿Temor?, quizás sí hubo, pero nadie se rajó, nadie dejó que se impusiera la orden dictatorial. A las 6:30 empezó la batalla. Algunos medios de comunicación dijeron que "la muchedumbre provocó el caos y los militares debieron cumplir con su deber", otros dijeron que "se reportan varios heridos de los que pretendían saquear establecimientos cercanos". Nada más alejado de la realidad, nadie quería saquear: querían sacar de Presidencial al imitador de Carías Andino (un dictador nacionalista de mediados del siglo anterior). Al margen de eso, entre los heridos (que fueron siete), está un niño de 13 años —cuyo nombre no diré por seguridad—; sólo diré que si quienes lo han criticado tuvieran la mitad de su conciencia social nuestro país sería mejor. Por cierto, él está fuera de peligro, pero sigue hospitalizado.
La tarde del sábado 2 de diciembre, cuatro adolescentes bebían caguamas en una esquina (mis amigos y yo hemos confirmado ese placer de tomar caguamas... en cualquier lugar); mientras departían llegó la Fuerza de Seguridad Interistitucional Nacional (Fusina) y sin mediar palabras los detuvieron. —Fusina está conformada por las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Ministerio Público, Corte Suprema de Justicia y Fuerza Nacional Antiextorsión—.
Ese día, Fusina presentó a los adolescentes como "sospechosos de tener material para hacer bombas molotov". ¿La prueba?, pusieron trapos a manera de mechas en las caguamas de los adolescentes. Ningún medio pidió comprobar si el líquido era combustible o sólo cerveza —claro, algunos decimos que la cerveza es un combustible casi espiritual, pero eso es para otra plática—. Nada se les comprobó pero a nadie importa eso, al parecer.
Igual aquí nadie tiene miedo. Desde el 30 de noviembre, los residentes del Pedregal salen a manifestarse, salen a exigir que se respete la voluntad del pueblo. A nadie interesa el toque de queda pese a que varios han sido detenidos, pese a que más "civiles" llegan a tomar fotos y levantar perfiles de los manifestantes.
¿Cómo sé todo esto?, ¿por qué lo sé?, porque lo he visto, porque lo he vivido, porque de ahí soy y ahí vivo y nunca estuve más orgulloso de mis vecinos. Esta noche iré a la marcha del Pedregal y a mis 41 años cumplidos podré gritar "fuera JOH", con la certeza de que estaré donde quiero estar y con la gente que admiro y respeto. No importan las caídas, no importan las heridas ni haber perdido algunas batallas personales (hay una en especial de la que no me recupero), nada de eso importa cuando el pueblo se organiza y enfrenta unido a un dictador. Venga y compruébelo, aquí le esperamos.
miércoles, 6 de diciembre de 2017
¿Quiénes luchan contra el fraude y determinismo en Honduras?: lxs jóvenes
Hace año y
medio, atendiendo la invitación de David Nolasco, participé en el Centro Cultural
de España enTegucigalpa en el ciclo de conferencias Creative Morning, un
espacio de juventud para hablar sobre diferentes temas. Mi ponencia fue sobre Las
formas del cambio. Para ilustrar mejor mi línea discursiva, entregué a cinco jóvenes
de la asistencia un pedazo de teja de barro, un papel en blanco, una laptop,
una máquina de escribir y un pedazo de madera. Les pedí que escribieran sobre ellos
lo que querían del mañana. De manera obvia quien recibió la laptop lo hizo más
rápido seguido por el de la hoja de papel. Una muchacha, con aspecto de clase
media alta, tenía dificultades con el pedazo de madera y el clavo que se le dio
para escribir al igual que a la muchacha con el pedazo de teja. El de la
máquina de escribir se demoró ante la mecánica del montaje del papel y las
teclas. Al final tenía sus palabras, su idea sobre el mañana; unas más claras y
las de la teja y la madera apresuradamente cortas: quiero triunfar, vivir y darles orgullo a mis padres.
Las ideas
necesitan de un formato adecuado, les expliqué, y por muy modernos que nos
sintamos, por muy preparados que estemos para el cambio, si no contamos con un
formato adecuado para expresar y realizar nuestras ideas no saldremos del pasado,
de su estrecho formato y rústico soporte. La modernidad entonces es una
conjunción de factores y no solamente sentirse modernos, aunque la modernidad
asumida puede forzar el nuevo formato. Así es Honduras, les dije, y hay que
encontrarle el formato adecuado, cambiarlo para que nuestras ideas y acciones
sean claras y exitosas.
Recuerdo esa
mañana ahora porque estoy seguro de que entre aquellxs jóvenes había todas las
tendencias políticas pero que todxs ya estaban exigiendo un espacio y formato para
Honduras que nunca le ha dado la rústica y anacrónica clase política del
bipartidismo histórico del país.
Ha sido esa juventud la que transversalmente
ha votado este 26 de noviembre pasado por la Alianza de Oposición. La juventud
del liberalismo de clase media, la juventud surgida de la Resistencia al golpe
de Estado del 2009, la que organizó el FNRP y que luego nutrió a LIBRE, la
juventud desencantada que ayudó a Nasralla a crear el PAC (Partido Anti-Corrupción),
la juventud renovadora de la UD y el PINU, parte de la juventud del Partido Nacional
que fue humillada con el fraude que juan orlando hernández hizo contra Ricardo Álvarez,
los jóvenes de barrios marginales masacrados día y noche, las jovencitas acosadas
y estigmatizadas por la doble moral religiosa, los jóvenes amedrentados por
casi seis años en las múltiples redadas tácticas de la Policía Militar creada
como guardia política, los estudiantes de la UNAH tipificados como
delincuentes, lxs jóvenes maestrxs acusados de vándalos y castigados con
retrasos de salario, los jóvenes emprendedores recién graduados asfixiados por
los durísimos impuestos, por la extorsión dirigida por altos empresarios
haciendo uso de sicarios y paramilitares, lxs jóvenes que hace seis años tenían
14 años y que intentaron llegar a la frontera de Estados Unidos pero que fueron
deportados, de nuevo hacia un país que casi les dio sentencia de muerte (50 mil muertes violentas desde le 2006 a la fecha: descuartizados,
ajusticiados, torturados) y que los inclina a la delincuencia por la falta de
empleo, los jóvenes, las jóvenes que se intentaron suicidar o lo pensaron
(existe una enorme incidencia de suicidios en el área rural, la misma que joh
señala como reserva de su voto fraudulento), la juventud que no mira horizonte sino
que una potencial vida en las gigantescos nuevos presidios o el desempleo más
agudo mientras ve cómo solo el joven del Partido Nacional recibe ayuda a cambio
de depositar el voto, ya sea comprado o bajo promesa.
Esa es la juventud que
ahora ha roto todas los cálculos que los algoritmos del fraude habían censado
olvidando o ignorando con cinismo y saña que la misma naturaleza de la juventud
tiende a cruzar todas las líneas de contención y aún más cuando la conciencia
política y ciudadana ha avanzado como espuma luego de las participaciones en la
lucha contra el golpe, en la lucha estudiantil y en las antorchas indignadas
contra el robo de los fondos del Seguro Social (utilizados para la campaña
anterior de joh, como él mismo confesó en cadena nacional de radio y
televisión).
Esta es la generación
más acosada y violentada de toda la historia de Honduras, la más desangrada. Cuando
consignan en las calles el joh: te
metiste con la generación equivocada, es porque es esta generación la que
acumuló todo lo sufrido los últimos 15 años, la que fue estigmatizada
peyorativamente como marera, terrorista, vulgar, india, negra, chuca, chusma,
revoltosa, rebelde sin causa. La juventud que lloró a Berta Cáceres.
Esta es la
generación que ya vislumbraba otro formato para expresar sus ideas y que ha
votado masivamente por la Alianza de Oposición con Salvador Nasralla a la
cabeza, un fenómeno político que liga a la perfección con el desenfado y
frescura de la juventud más atrevida y valiente, también, de toda nuestra
historia nacional.
Ya sea con
un pedazo de teja, con un pedazo de papel, con un pedazo de madera, un clavo,
un lápiz o un teclado (el infoactivismo) va a utilizar todos los medios para
liberarse del fraude y de la sentencia de muerte que representa la dictadura
que intenta juan orlando hernández.
Fabricio Estrada
Diciembre del 2017
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