miércoles, 31 de agosto de 2016

Imax 4D: mi experiencia

Cometí un grave error y a la vez no lo cometí. Vi Squad suicide en Imax 4D. ¿Qué es Imax 4D? El otro escalón del Imax 3D*, of course. ¿Ya había asistido a una sala Imax 3D? Pues no, así que fui a ver una película de un género que no es para nada mi favorito bajo una experiencia absolutamente fuera del cine.



Y no digo "fuera del cine" porque haya sido algo espectacularmente imprevisto, al contrario, en realidad el Imax 4D está lejos de lo que es cine. Las imágenes sí estaban nítidas, el sonido sí era abrumador pero, carajo, que la butaca suba y baje, tiemble y te esparza agua en la cara, que salga humo de las paredes cuando revienten las bombas... eso, señoras y señores, es cosa de un parque de diversiones y no del cine. No hubo un momento en que el sistema de efectos no quisiera derrochar sus posibilidades: caía un pelo de un personaje y se pretendía que uno sintiera la vibración de ese pelo rozando el aire; se reía Harley Queen y el respaldar te daba un masaje erótico. Hubo un momento en que era tanto el terremoto que simplemente no estaba siguiendo la narrativa visual sino que tratando de controlar mi vómito y sujetando las gafas 3D.

¿Es esto cine? Creo, siguiendo la idea del crítico cinematográfico Albert Laffay, que es la caricatura del cine."¿Acaso una exigencia de armonía muy parecida no hace que las figuras grotescas de un dibujo animado hablen con una voz que sea también caricatura?"Y es que una vez que se está sentado en esas butacas no se puede ser más que una marioneta del guión técnico de la sala, no del cineasta. La sala deja de ser aquel marco que contiene la resolución de la imagen y se convierte en una zona industrial donde falta poco para que te corten las piernas o te ahoguen junto a lo evocado. Y así lo explica Laffay, en su libro Lógica del cine, creación y espectáculo:

"En resumen, la mejor fórmula de cine es la de los de sesión continua, en los que la sala apenas se ilumina, precisamente por razones prácticas de salida y entrada. No hay entreacto. Aquí no tienen sentido**. Tampoco verdadero principio del espectáculo. O mejor dicho, no hay espectáculo propiamente dicho, si convenimos en llamar de este modo el método que poseen algunas artes de hacer participar a los hombres en común en emociones reguladas según una especie de rito convenido de antemano.

En el cine, por lo tanto, no participo. Se me muestran cosas. Se reclama de mí cierta docilidad. Por mi parte (pero sé que no ocurre así con todos), soporto, sin gustarme, lo mediocre en el cine, mientras que en modo alguno puedo sufrirlo en el teatro. Es porque en la comedia tengo conciencia de ser alterado, y es preciso, por tanto, que esto suceda por algo. Cuando los actores se agitan en vano a causa de la pobreza del texto o bien porque lo hacen mal, experimento una especie de vergüenza, a la vez por ellos y por mí, como la humanidad se siente, por así decirlo, enteramente deshonrada annte las muescas de un bufón que no consigue hacer reír.

En la sala de un cine no me siento del todo partícipe, al contrario. Me hago un alma fácil ante una acción que no me concierne. La misma fuga del film en lo que tiene de caprichoso y discontinuo contribuye a tranquilizarme y a hacerme muy extraño con respecto a lo que se desarrolla en la pantalla... Los objetos tienen un lugar en el cine. Los personajes también están rigurosamente situados... se me hace ver un mundo real si se quiere, pero yo no estoy en él... y he aquí que se añade a él una especie de ubicuidad fantástica, como un poder de estar en todas partes, que me tranquiliza aunque yo no esté en parte alguna y hace retroceder el espectáculo evocado, rodeándolo de una especie de nada de situación."




No soy autista académico, debo dejarlo claro. He disfrutado películas en 3D en escenas que se desplegaron a la enésima potencia gracias a él. Reconozco las rutas del entretenimiento masivo pero por igual advierto el empaquetado de las sensaciones hacia el arte, porque si algo sigue siendo el cine es eso, precisamente arte, y el arte tiene sus ritos, sus procesos, su poética. Cada quien está en capacidad de elegir qué cosa mirar. Yo decidí ver Jurassic park en 3D y no me arrepiento, así como incontables más, pero como muchxs, seguí retornando a cintas como El Pianista, El paciente inglés, Melancolía, El arca rusa, Metrópolis, por el simple hecho que hace que un ilustrador digital regrese a la sensación del carboncillo sobre la textura del papel. El ojo y el oído también tienen sus texturas y son, esos sentidos, los primeros en castrarse en esta tendencia del Imax 4D. Por eso es tan llamativo el esfuerzo de Alejandro González Iñárritu por filmar con solo luz natural y en formato casi cinemascope, es decir, hay quienes sienten que la ilusión se está yendo de las manos, la ilusión tan necesaria que sea invocada desde los sentidos más íntimos y que es salvaguarda de nuestra sensibilidad humana.

"En el cine la existencia es una existencia vista en un espejo. Si un día el cine logra normalmente el relieve y los colores verdaderos, como logró la sonoridad, esos progresos técnicos entrarán en duda, el primero al menos, en la línea de un arte que siempre apunta a lo real, pero exigirán seguramente ciertas precauciones para neutralizar un amenazador incremento de la ilusión." (A. L.)



http://www.imax.com/es/content/imax-difference
** Se refiere al teatro como antecedente del cine.