martes, 31 de marzo de 2009

El discurso del Big Fish


La paranoia rampa a sus anchas por todos los rincones de la ciudad, exactamente igual que hace 5 años cuando la política de Mano Dura implementada en el Gobierno de Ricardo Maduro le dio marco discursivo al candidato Pepe Lobo ¡seguridad!¡seguridad!¡seguridad! y así, "milagrosamente" fueron apareciendo las matanzas de Chamelecón (27 personas acribilladas dentro de un bus de ruta en el 2005) y otros terribles hechos que sirvieron de sanbenito a la campaña política, retribuyendo con ciertos beneficios electorales y dando cuotas de poder a diestra y siniestra.

¿Fue la matanza de Chamelecón un crimen común de endemoniados sin oficio? o, ¿fue la Matanza de Chamelecón una meticulosa manipulación de poder político al estilo 11-S y 11-M?
Sospecho que en la actual crisis de seguridad que existe en el país -con todo y sus secuestros- se sustentan argumentos igual de tenebrosos que los hechos del 2005.

Veamos: A Pepe Lobo se le acabó de pronto el "pensum" de social democracia que venía inventándose desde hace unos día para acá... a Mel no se le quita de la cabeza lo de la cuarta urna y su posible llamado a la constituyente... a Pepe le llevan las encuestas donde le indican que la gran mayoría apoya la cuarta urna... sus consejeros entienden que su ambivalente discurso social demócrata no calará ante nadie ya que Mel está utilizándolo en cosas prácticas... cunde la preocupación... ¿qué hacer?...

en el fondo de su brumoso corazón alguien escucha, no es Pepe, pero sí le interesa lo que Pepe defiende y que ahora se le derrumba... ese alguien no pertenece a los sicarios pero sí conoce ciertos nexos que movilizan el miedo con maestría... el "alguien" va y se reune con otro "alguien": "necesitamos devolverle razones frontales a ésto que se nos está desaguando por todos lados; necesitamos un coherente y granítico discurso de balas y secuestros... ese palabrerío social demócrata no le servirá a nuestro hombre...encaucémole lo que habla, devolvámole su agua al pez..."

y ¡oila! de pronto el tema de Seguridad regresa con renovados bríos, los periódicos de oposición amplían sus notas rojas, la última, la de pauta fuerte...los noticiarios de Tv desbordan de foros sobre la seguridad, todos gritan ¡la seguridad es lo más importante! ¡Presidente: deje de desviar la atención con inventos de cuarta urnaaaa! Y de nuevo, gradualmente, el discurso social demócrata de Pepe se deja a un lado y regresa su mano dura... por fin el pez en su pecera, por fin se tiene de nuevo autenticidad...

viernes, 27 de marzo de 2009

A la conversa de los con-versos

Invitación



La Librería Lobo Muñoz y el sello editorial Satyagraha te invitan cordialmente para que nos acompañes al conversatorio mensual del espacio Centro Libre, el cual tiene lugar cada primer jueves de mes.



Centro Libre, como un espacio plural y de debate, pretende contribuir a la reflexión social y a la apreciación artística, rescatando además la utilización y apropiación del centro histórico del Distrito Central.



Nuestro tema en esta ocasión:



La ubicua mirada del poeta: Estrada y la Bitácora del Párvulo…



Panelista invitado:
Fabricio Estrada

Moderador:

Erick Vargas



Lugar y fecha: Jueves 2 de abril de 5:30 a 7:30 p.m., en el local de la Librería Lobo

Muñoz, en la avenida Cervantes, frente al Museo del Hombre.



¡Te esperamos!

Alguien siempre nos espera

Foto Chaliobala ®

Me veo de pronto haciendo el cálculo: ¿cuántas personas cercanas a uno son secuestradas a diario y cuánto nos afecta? ¿Vivimos por fin lo que debieron sentir los esclavizados de toda la antigüedad y del tiempo actual, los mismos que arrastraban fuera de sus casas y de pronto, aterrorizados, se encontraban ante una vida que jamás hubieran elegido?

Aquí estoy, con mi ausente fe religiosa, tomado de la mano con un grupo de compañeros de trabajo -¡vaya estampa de los martirios!-, todos ellos inmersos en la oración del rescate, ese murmullo que pretende –como trompetas de Jericó- derribar el laberinto y obnubilar la razón torcida (o lógica) de los secuestradores. Pienso rápidamente en todas las posibilidades, escucho los timbrazos del teléfono y me tranquiliza la movilización fantasma de los cuerpos de investigación policial… pero… en cosa de tres meses he tenido –con escalofriante frecuencia- la sorpresa de hablar con distintas personas a quienes les han secuestrado a un amigo o familiar, casi como si dijeran ah si, mi amigo, mi esposo, mi hija, mi madre, mi prima, mi cuñado, todos se fueron de vacaciones, pero no se lo digan a nadie…

Me veo de pronto tomado de la mano dentro del círculo, murmurando la oración de las probabilidades, como si calculara mis opciones de ganar en la loto o como si no apartara la vista de la bolita en la ruleta… la bolita sigue, masculla el Padre Nuestro, la bolita desacelera, se escucha el insistente teléfono, la bolita se detiene, justo a mi lado y el que está a mi lado, desaparece.


Alguien siempre nos espera

Alguien nos puede recordar
de manera perfecta,
esconder nuestra imagen
y guardarla con celo
bajo su almohada.

Alguien nos hace desaparecer
en segundos,
puede perdernos en estrellas
y cavar con nosotros
sus abismos.

Alguien nos mira
siempre que pasamos
y puede
-para asombro nuestro-
descifrar el morse de nuestros corazones.
Puede creer que somos
un poco de su aliento con figura humana,
una raíz pretenciosa
bajo sus muebles,
un agujero negro que no permite
que se le escape nada.
alguien nos roba
hasta el silbido de nuestras bocas,
se pasea con nuestros miedos
e infunde terror
con nuestros sueños.

Alguien siempre nos espera
al cruzar la puerta,
cuando juramos estar solos
o cuando al llamar por teléfono
creemos
que esa voz desconocida
debe ser
la de un número equivocado.


(de Poemas Contra el Miedo, F.E., 2001)

miércoles, 25 de marzo de 2009

martes, 24 de marzo de 2009

Ficción hereje para lectores castos - Giovanni Rodríguez

Hace algún tiempo y después de leer una pequeña muestra de cuentos que Giovanni me compartió le hice una pequeña apreciación de lo que éstos me habían transmitido. Ahora que ha publicado su novela, me queda buscar el libro, sabiendo de antemano que es otro buen ladrillazo o el mismo ladrillo en la boca de un vampiro medieval.
Estas fueron mis palabras:
"¡La sordidez de tus cuentos es tremenda! los finales son como una pared chocando contra el rostro, una pared de callejón sin salida.

Tienen esa cabrona y sanguinea forma de los dark comics, bizarros a más no poder y con todo ese filo de los grandes observadores del ser humano, esas miradas de forense, esos cortes imprevistos de un escalpelo oxidado. Vi todo lo que sucedía, visualmente pude ver hasta el color de las paredes, es un enorme logro de sugerencias.

Sólo he quedado con la digresión del segundo cuento, el de los disparos. Pero trato de razonarlo desde la lógica de una interpretación post moderna de laviolencia: la vacuidad y la ausencia de retórica que se vive en la realidad.

No hay mayor profundidad enmuchos de estos actos que describís, ese es tu acierto, porque definitivamente, cuando la violencia se ha convertido en principio, discurre normal y sin explicaciones suplementarias. He ahí la ausencia incluso de la frialdad.Va siendo momento de publicar, entonces, o de armarse con muchos más cuentos de este tipo."

lunes, 23 de marzo de 2009

Domingo 22 de marzo












Vamos a pegar nuestros muertos, vamos a ver cómo adquieren cuerpo fuera de los periódicos, vamos a pautarlos a las paredes donde el abandono es prístino y bronca ondulación... vamos y a ver qué dicen los que habitan la sordidez, no importa que por la tarde arranquen el mural, el mural que bien puede ser un paredón de fusilamiento o el rincón donde se fue a morir el herido.


Vamos entonces y vemos crecer las imágenes, como un hongo de ásperas texturas, Samuel Trigueros, Yeco y Fabricio, sin poesía y sin canto, con el ardiente verano preguntándose qué demonios nos proponemos con esa pegatina siniestra...










viernes, 20 de marzo de 2009

La Primavera de los Poetas


En verdad ¿serán tan primaverales los poetas? ¿Corren por ahí con un estandarte con Las Tres Gracias como emblema? ¿No son más decisivos los poetas, más que un verde campo de memorias y apologías? ¿Dónde se encuentra el nexo entre el querer o imaginar que con poesía apologética se puede formar un carácter social que necesita de mil razones más contextuales que una primavera idílica donde destellan los poetas como elfos y la poesía como el sol de los Teletubies?

Circula por aquí la antología que Paíspoesible ha denominado "La Primavera de los Poetas", una selección de poetas franceses y otra de nóbeles llamada "Poética Nóbel", que por el rumbo que han sido seleccionada hasta Eluard, Martinsson y Neruda aparecen como uno más de los millones de poetas nóveles que andan por el mundo hablando de poetas, de epílogos, de prólogos, de índices pero menos de la poesía total cuyo huracán es todo menos primaveral.

¿Dónde está la intención de fondo cuando sólo se arguye que 2,500 libros para regalar son el acto inédito que entroncará a los lectores inéditos con la búsqueda de la poesía universal? Evidentemente hay un cambio de visión al interior de Paíspoesible, ya que sus actos primeros se basaban en que el poeta se rozará con la realidad leyendo en público y haciendo notar que se era de carne y hueso y no de musas y ambrosía, es decir, que el poeta presencial fuera la plataforma desde donde el público conquistara su propia humanidad reflejada en ese fulano posesionado por la poesía; ente de cambio en sí mismo, paradigma...

Pero bueno, dado que los pro y los contras de los actos asumidos por los poetas y sus gestiones solo suelen ser discutidos entre la copa y el almuerzo, dejo aquí estas palabras para ver si sobreviven como documento o algo parecido, ensalzando nada más la buena intención de multiplicar los libros, no así la palabra.

jueves, 19 de marzo de 2009

Silvia Elena Regalado, El Salvador

Por esa medianoche del 15 de marzo, por ese domingo infinito... Silvia me ha enviado este poema.


Dicen que regresaron.
Todos habían vuelto.
Se fueron confundiendo entre los otros rostros
La misma alegría de gritar y abrazarse
Nadie notó la diferencia
Todo era natural
Volvieron con sus nombres
Sus cuerpos estremecidos
Heridos de su amor
Desbordados de sueños
Brotaron de la risa
De las lágrimas
Todos los vimos
Todos sentimos
Ese profundo peso de su paso
Pudimos tomar sus manos nueva y eternamente
Sentirnos y sentirlos tan vivos como nunca
Reían como niñas y niños
Otra vez esa luz
Ese sueño en la sangre
Esa otra libertad de la Esperanza
de ser vida en la muerte.

El Conde Belisario


Y vaya que es difícil meterse de lleno a una novela histórica sabiendo de antemano en qué termina todo, y lo peor, no querer admitir el final buscando para ello la posible solución feliz en diversas fuentes que niegan tal gracia o desgracia en el personaje principal.


Esto me está pasando en las últimas páginas que leo de El Conde Belisario de Robert Graves; no admito por ejemplo la saña con que Procopio -fuente principal de Graves- asegura la mendicidad de Belisario, ciego y miserable, exactamente como lo retrata Jacques-Luis David como ejemplo de desdicha e injusticia suprema.




Fue Belisario uno de los generales más grandes del mundo antiguo, solo comparado con César, Anibal o Alejandro, ni más ni menos. Recuperó el esplendor y el dominio del Imperio Romano a mediados del siglo V, y todo para gloria de Justiniano ("el grande"), el mismo que mandó a construir la Hagia Sophia. Justiniano no tuvo empacho alguno para humillar constantemente a Belisario por la pura envidia y temor de que su figura descollará más que la de él mismo, adjudicándole para ello el título nobiliario de "Conde de los Establos Reales", a lo cual Belisario respondió con absoluta sumisión, sin darle pie a nadie para que pensara que sus glorias militares eran pretexto para reclamar el trono.


No obstante, fue ridiculizado hasta la caricatura por sus propios conciudadanos, en una mezcla de terrible respeto y decepción, ya que no hubo en ese periodo, hombre más capaz para dirigir al imperio. Me queda de su vida el desconcierto que debieron sentir sus contemporáneos cuando él se negó una y otra vez a tomar como suyo lo que tan perfectamente había conquistado ¿honorabilidad? ¿estupido sentido de la rectitud moral? ¿altanería sutil de un hombre realmente superior en virtud? no sé, pero ahora solo veo su última carga ante los hunos búlgaros, anciano y decadente, defendiendo las murallas de una Constantinopla ya perdida en el tiempo.


F.E.

martes, 17 de marzo de 2009

Breve reseña de la poesía rusa


La poesía rusa se remonta al Siglo XI, pero fue Alexander Pushkin, creador de un idioma poético de valor permanente y definida calidad, quien inició la poesía moderna.


La poesía del gran Pushkin es sencilla, clara, armoniosa y serena como una escultura griega, y, sin embargo, expresa un alma sensitiva y apasionada, enamorada de la libertad y de la justicia. Sus cualidades esenciales son la plasticidad y la precisión; nada vago e impreciso hay en ella.


Vinculado al movimiento revolucionario de su tiempo, Pushkin afirma que el poeta debe “abrasar el corazón de los pueblos con su verbo de profeta” y conducirlos a la realización de su humano sueño de libertad y de justicia. Este su lema fue alzado y defendido por varias generaciones de poetas rusos, enfrentando toda clase de adversidades.


El poeta ruso puede decir: “Homo sum et nihil humanum mihi alienum puto”, y recoge en su obra todos los rasgos de la poesía universal, pero sin dejar nunca de ser el paladín de la libertad individual. La libertad es el tema central de la poesía rusa en los tiempos modernos, desde Pushkin hasta Ivanov, cuyas cualidades esenciales son la sencillez, la sinceridad, el realismo y la ausencia de adornos inútiles.


Heredero y sucesor de Pushkin fue su contemporáneo Mikhail Lérmontov. Como Pushkin, Lérmontov cantó a la libertad; como él, consideró profeta y maestro al poeta; como él, murió joven, en un duelo. Su destino fue semejante.


Lérmontov es un poeta eminentemente romántico e idealista. Su poema más famoso, Démon, es la historia fabulosa de un ángel caído, enamorado de una mujer.


A pesar de la irrealidad del tema, el poema contiene descripciones magistrales del Cáucaso, donde el vate pasó en exilio los mejores años de su corta vida. Aunque en la obra de Lérmontov se siente la influencia de Byron, en ella los temas románticos se tratan con criterio realista. Logra describir situaciones y sentimientos sin exageración, sin falsa imaginería, y en un lenguaje cotidiano que, no obstante, logra darle a la expresión poética la más alta tesitura y el orden más acabado.


Pushkin y Lérmontov son poetas nacionales por excelencia. Sus poemas son trozos de la historia viva de Rusia, pero la forma en que se expresan es siempre de la más amplia universalidad. En la segunda mitad del Siglo XIX se destaca Fiodor Tyutchev, poeta filósofo que tiene muchas afinidades con la escuela romántica alemana. Afirma que el mundo está gobernado por la Voluntad Universal y que el hombre es una síntesis de dos voluntades: la individual y la Universal. Por eso podría decirse que Tyutchev fue uno de los grandes precursores del simbolismo.


El fin del Siglo XIX es el período “modernista” de la poesía rusa. Surgieron entonces los parnasianos con Apolón Maikov y Atanasio Fet, que defendieron la doctrina del arte por el arte y se mantuvieron alejados de los sucesos cotidianos.


Maikov se sintió atraído por los temas clásicos y mitológicos, y su verso es plástico y lleno de color, especialmente cuando pinta el paisaje ruso. Fet, en cambio, creó un mundo poético, ajeno a la realidad externa. Su delicada lírica expresa lo intangible, alusivo, y sus versos tienen la calidad sutil y vaga del ensueño. Tiene algo de Verlaine.


Hacia 1900 cobra fuerza el movimiento simbolista en Rusia. Entre los simbolistas rusos, ocupa un sitio especial Alexander Blok, poeta profundo, visionario, cuya obra señala varios períodos. Del romanticismo abstracto y del simbolismo místico de sus primeros años, Blok pasó al realismo, y su madurez poética alcanza la cima entre los años 1907 y 1914. Entonces su lírica se ensombrece con el presentimiento de una tragedia inminente. Con estupenda claridad vio el destino trágico de Rusia:
“Hay en tus melodías escondidasde nuestro fin la noticia fatal”,
dice en “A la Musa”.


Su honda fe en el pueblo ruso lo sostiene. Acepta la Revolución porque cree que ella es el preludio de una nueva vida “justa, pura y feliz”. En 1918 escribió su poema más famoso, “Los Doce”, en el cual contempla con asombro y admiración la destrucción del viejo mundo, pero más tarde, “El mundo temible” señala ya la inutilidad de sus más caros ensueños. Poco antes de morir, Blok le dijo al público: “El poeta muere cuando ya no tiene un porqué para vivir”.


Mientras Alexander Blok escuchaba “la música de otros mundos”, Maximilián Voloshin orientaba su obra a “la imaginación visual”. Se nota en él un pintor, discípulo de los impresionistas franceses, y un poeta parnasiano. Sus poemas líricos tienen algo de la plasticidad colorista de Heredia y un afán de mantenerse dentro de las abstractas esferas del arte puro. Pasó por la Revolución de 1917 sin perder la calma, pero despertó de golpe en medio de la terrible realidad. Este despertar se refleja en sus últimas obras. Su poema “Terror” parece el apocalipsis de la guerra civil rusa.


Hacia 1912 había surgido el movimiento llamado el “acmeísmo” —de akmé, cima, cumbre—que representa la reacción contra las vagas tendencias hacia lo desconocido e indescriptible, tan caro a los simbolistas. Su fundador y jefe fue Nikolai Gumilev, poeta de trágico destino, cuya obra corrobora siempre a su vida misma.


Le gustaba a Gumilev decir que él siempre perseguía “la línea de mayor resistencia”, y le exigía al poeta un estilo claro y conciso, prefiriendo lo sólido y tangible. Fue un cuidadoso maestro de la palabra, y en sus versos recordó siempre aquello de que “en el Evangelio de San Juan está dicho que la palabra es Dios”. Para él la obra del poeta es divina, puesto que es creadora.


Gumilev viajó por tierras meridionales y gran parte de su obra la componen descripciones de paisajes luminosos. Es un “conquistador”, ansioso de descubrir nuevos horizontes del espíritu para someterlos a su voluntad. Canta al hombre heroico y valiente, invita a la “lucha alegre” y atrevida y con su ejemplo santifica su divisa. Tras las huellas de Gumilev surgió Anna Ajmátova, quizás más trágica que él.


Ajmátova tuvo de los “acmeístas” la claridad y la corrección estilística. En su obra se entrelazan los temas eternos del amor y de la muerte, y los motivos religiosos y patrióticos, pero por sobre todo predomina en ella la tristeza ante el destino de Rusia, la patria idolatrada que la condenó a callar por cerca de veinte años.


Como la de Ajmátova suena la lira de Serguei Esenin, “el último poeta de aldea”, como se llamó a sí mismo con orgullo y con dolor. Su poesía tiene raíces muy hondas en la aldea, que meció su cuna, allá en la Rusia central, la del paisaje triste y austero, que él cantó en tonos idílicos, como cantó la monótona vida de sus campesinos. La Revolución le inspiró cierto mesianismo místico, el mismo que dominó a casi todos los poetas de aquel período.


Esenin soñaba entonces con la victoria de un “reinado campesino” y hacía el elogio de la Revolución. Pronto la realidad destruyó sus ensueños, al enfrentarlo con la maquinaria de ese “mundo temible” que dominan hombres implacables. Trató de entrar en ese mundo, pero en vano, y se sintió más y más alejado del “nuevo orden”. Creció así su tragedia espiritual. El “hombre negro” de su admirable poema lo persigue y atormenta sin cesar, y el círculo de la desesperación se cierra sobre él cada vez más. Al fin no le quedó otro camino que el de abandonar la lucha voluntariamente:
“Amigo mío, amigo mío:sólo la muerte cierra los ojosque han recobrado la vista...”


Esenin fue el cantor de toda una generación que pereció en la borrasca de la Revolución. Suya fue la tragedia de miles y miles de rusos. Por esta su ternura dolorida, por todo lo humano de su poesía, por su vida atormentada y trágica, Esenin es amado por su pueblo.


Otro movimiento poético de este período es el futurismo, cuyo jefe es Vladimir Maiakovsky. Los futuristas se titulaban a sí mismos “nueva gente en nueva vida”, renunciaron a la herencia cultural, negaron a todos los precursores. El arte académico y Pushkin eran para ellos menos inteligibles que los jeroglíficos. Experimentaban con el idioma, usaban títulos fantásticos, imágenes grotescas. Expusieron su credo en varios manifiestos, el primero de los cuales — “Una bofetada en la cara del gusto público”— firmado por Maiakovsky, apareció en 1912.


Aceptaron la Revolución con entusiasmo y Maiakovsky elogió a Lenin y el partido, su pluma y musa sirviendo con lealtad al régimen bolchevique. Sin embargo, más tarde, cuando sobrevino el inevitable desencanto, dijo:
“Llega

la más temible de las amortizaciones

la amortización

del alma y del corazón.”

No hubo para él ningún camino de regreso y por esta razón —la tragedia final— desertó de la vida. Pero lo hizo con honor y dignidad.


Ahora está casi olvidado ya Maiakovsky agitador, pintor de carteles políticos; pero Maiakovsky soñador, amante tierno, rebelde cósmico, trágico luchador contra las banalidades de la vida, incansable innovador y creador de nuevas formas en la poesía, este Maiakovsky toma su sitio entre los más grandes poetas de su época.


En los lindes del futurismo se halla también Boris Pasternak, poeta en extremo talentoso y original, aunque difícil. A pesar de su vocabulario sencillo, verso claro y metro sin complicación, su expresión poética es tan poco común que se necesita un gran esfuerzo para entrar en el mundo apartado de sus creaciones.


Mas, no obstante sus inesperadas asociaciones y sus sorprendentes metáforas, es admirable la organicidad y la musicalidad de su poesía, en la que se conjuga con felicidad el cantar de los simbolistas con la simple y dramática expresión de los futuristas. El secreto de su éxito radica en una extraordinaria fuerza creadora severamente disciplinada.


La poesía de Pasternak es la de la “conciencia individual”, y esto lo convierte en un solitario en una época en que no se le exige al artista profundidad sino habilidad, y en que se asiste al naufragio del individuo en medio de cataclismos sociales y económicos.


El conflicto de Pasternak es semejante al de Blok y Esenin, si bien difiere en que éstos sucumben en el choque con el “mundo temible”, sin resolver el problema, mientras aquél intenta superar la discordia entre el individuo y la masa afirmando el valor de sus propias emociones y pensamientos. Ante la estrechez del siglo presente y sus luchas y conflictos, Pasternak proclama el triunfo final: la floración libre de la personalidad humana.


Entretanto, la nueva generación de poetas rusos, posterior a la Revolución, ha dado unos cuantos nombres importantes. Se distingue entre otros Konstantin Símonov, novelista y poeta que obtuvo grandes triunfos en la U.R.S.S. Sus poemas líricos del período 1939-1942 lo colocaron entre los mejores artistas soviéticos, en virtud de ser el creador de una poesía viril, pero fundada en el concepto de la sumisión a la disciplina del partido gobernante.


Si fuera de Rusia poco se conoce a Símonov, dentro del país se ignora por completo a Georgy Ivanov, aunque es el poeta que con más dignidad continúa las mejores tradiciones de la poesía rusa, que él pasará invioladas a la posteridad.


Ivanov es un emigrado en el sentido literal de la palabra. Vive desterrado en París lo cual, por un lado, facilita su tarea y, por otro, la dificulta. En efecto: en París puede crear sin temor a la censura, pero allí se siente des-terrado, arrojado del suelo natal y de las fuentes que fecundaban su musa. Como Ajmátova y Pasternak, Ivanov se siente solo en el mundo, cree no pertenecer a su tiempo, y protesta, estéticamente, contra la destrucción de los ideales.


Ya en sus primeras obras, entre los ecos de “la lucha alegre” de Gumilev y los “acmeístas”, se percibe el presentimiento del destino trágico de la cultura rusa y el abatimiento del desterrado.


Una sobria claridad y un resignado pesimismo definen la individualidad creadora de Ivanov. Se advierte en él alguna influencia de Verlaine, manifiesta en la musicalidad de sus palabras, y también un leve matiz impresionista, aunque éste nunca llega a desvirtuar la pureza y la transparencia de su poesía, cuyo mayor encanto reside en la comunión de la armonía clásica con la sonoridad del lenguaje.

Comfortably numb




Fotos Chaliobala®
Hello
Is there anybody in there
Just nod if you can hear me
Is there anyone at home
Come on now
I hear you're feeling down
I can ease your pain
Get you on your feet again
Relax
I'll need some information first
Just the basic facts
Can you show me where it hurts
There is no pain, you are receding
A distant ship smoke on the horizon
You are only coming through in waves
Your lips move but I can't hear what you're saying
When I was a child I had a fever
My hands felt just like two balloons
Now I've got that feeling once again
I can't explain, you would not understand
This is not how I am
I have become comfortably numb
O.K. Just a little pinprick
There'll be no more aaaaah
But you may feel a little sick
Can you stand up?
I do believe it's working, good
That'll keep you going through the show
Come on it's time to go
There is no pain, you are receding
A distant ship smoke on the horizon
You are only coming through in waves
Your lips move but I can't hear what you're saying
When I was a child I caught a fleeting glimpse
Out of the corner of my eye
I turned to look but it was gone
I cannot put my finger on it now
The child is grown
The dream is gone
And I have become Comfortably numb
Pink Floyd


Hey you!

Foto: Chaliobala®
Hey you! Out there in the cold
Getting lonely, getting old,
Can you feel me
Hey you! Standing in the aisles,
With itchy feet and fading smiles,
Can you feel me
Hey you!
don't help them to bury the light
Don't give in without a fight

Hey you! out there on your own
Sitting naked by the 'phone
Would you touch me
Hey you! with your ear against the wall
Waiting for someone to call out
Would you touch me
Hey you! would you help me to carry the stone
Open your heart, I'm coming home

But it was only fantasy
The wall was too high, as you can see
No matter how he tried he could not break free
And the worms ate into his brain

Hey you! out there on the road
Always doing what you're told
Can you help me
Hey you! out there beyond the wall
Breaking bottles in the hall
Can you help me
Hey you!
Don’t tell me there's no hope at all
Together we stand, divided we fall
Pink Floyd


lunes, 16 de marzo de 2009

El turno del ofendido!!!!!!!!!!!!

Me habeís golpeado azotando
la cruel mano en el rostro
(desnudo y casto
como una flor donde amanece
la primavera)

Me habeís encarcelado aún más
con vuestros ojos iracundos
muriéndose de frio mi corazón
bajo el torrente del odio

Habeís despreciado mi amor
os reísteis de su pequeño regalo ruboroso
sin querer entender los laberintos
de mi ternura

Ahora es la hora de mi turno
el turno del ofendido por años silencioso
a pesar de los gritos
Callad
callad

Oíd.

Roque Dalton

sábado, 14 de marzo de 2009

Un violinista sin tejado




Así es Melvin, yo escuché que un violín sonaba demasiado fino en aquel Mariachi Honduras, y me fui detrás del parlante para encontrarte, con el mismo gesto con que interpretás a Mendelssohn, pero esa vez, era a Vicente Fernández ¿verdad?, y no importó, porque luego te pedí que sonarás como Itzhak Perlman y lo hiciste, y callaste a quienes miraban en vos una estampa venida a menos.

Así te vuelvo a encontrar, en plena Plaza Central, como si nadie y todos te escucharan, como debe ser, a ojos cerrados y con todos los pájaros del centro posados en las cuerdas de tu violín.

video

Levy Strauss y Jean Noel Jeanneney

El grupo se define definiendo a sus adversarios. El grupo no existe sino en la medida en que es palabra y representación, es decir, cultura. (L.S)

El término "cultura" se emplea para agrupar un conjunto de diferencias significativas cuya experiencia prueba que los límites coinciden aproximadamente. (L.S)

Toda la vida social y cultural está por naturaleza entretejida de intercambios multiformes entre los seres humanos, y al tender cada uno, en la circulación de las representaciones, a convertirse en mediador para los otros, podría hacer que se encuentre la mediación en todas las partes y, por tanto, terminar por no distinguirse en ningún lado. De ahí nos viene un vértigo por el exceso.
(Jean Noel Jeanneney)

martes, 10 de marzo de 2009

La montaña inevitable



Si tuvieramos una mejor disposición para entender que lo humano es irrepetible aun en su más terrible cotidianeidad, con seguridad comprenderíamos que la ausencia imprevista de un ser humano es como hacer desaparecer del paisaje una montaña.
Sin pretensión alguna, más que del disfrute de lo diario, su luz y la fuerza de la vida sencilla, tomé esta foto hace apenas dos meses y medio, aproximadamente, desconociendo que ya le estaba tomando la foto a un muerto: el amigo a quien compraba el periódico murió ayer, de un paro al corazón, así, sin más, de la misma forma en que llegaba y desaparecía al dejarlo atrás, en su íntima historia, ahí mismo, en el sitio justo donde aparece retratado.
En la prisa de tomar el colectivo sólo pude advertir que había un par de policías tomando nota de algún hecho, sin embargo nunca imaginé de lo que se trataba, hasta hoy que me lo han contado todo.
Hace unos cinco años, escribí este poema que guarda cierta relación con lo sucedido. Lo escribí pensando en Heber Sorto (tremendo poeta hondureño), pensando en el cómo hubiera visto él lo que a continuación describo:



Correo para un amigo
Heber, ayer
un pobre hombre fue muerto a tiros
mientras comía una naranja.
Yo no vi su agonía
sin embargo, cada mañana
he podido ver el redondo lugar
que dejó al caer.

Sobre él, dos niños juegan al trompo
y apuestan y discuten,
enrollan el cáñamo y lo sueltan
con un largo ademán de dioses creando.
Las horas se llenan de zumbidos
de voces difusas
que el pequeño tornado de madera
esparce junto al polvo.

Cada mañana
este hombre renace, Heber,
puedo asegurártelo.
Lo he reconocido en su corta alegría
y por la sencilla forma
en que se detiene
cayendo sobre un costado.
(del poemario Solares, 2004)

viernes, 6 de marzo de 2009

Café Guancasco

Agárrense entonces, que los paveles van a la carga, cada vez más cohesionados, en el trance más dichoso de todos!

Zapatos para mojados


Incluye: brújula, mapa imborrable, espacio para foto (reconocimiento en morgues) y otros accesorios. La sed, el hambre, el robo y la posible muerte se venden por aparte, por favor, consulte con su coyote.

Gramsci a la cart


"Mientras el término fuerza es propio de la sociedad política, el de consenso resulta atinente a la sociedad civil. Entonces, ¿a quien le corresponde obtener y construir tal consenso? Pues, a la vanguardia intelectual, a los intelectuales orgánicos.


Mientras que Marx acentuaba la trascendencia de las condiciones objetivas para el cambio del capitalismo al socialismo, Gramsci elaboró la teoría del consenso como doctrina subjetiva para la revolución, aprovechando la experiencia rusa. Según Gramsci, las condiciones y posibilidades para la revolución sólo eran posibles interpretando el contexto en el que se desarrolla cada país. Para ello era necesario implantar una hegemonía sobre la sociedad civil...


Gramsci no estaba de acuerdo con Marx ni con los marxistas que consideraban que la lucha de clases, se reduciría prácticamente a un choque de trenes entre los capitalistas y los trabajadores, de allí que pensase en que la toma violenta del poder era una estrategia no solo equivocada, sino peligrosa e incontrolable. Gramsci creía que la lucha de clases requería además de la cooperación de otras fuerzas sociales, pero contando siempre con la hegemonía del proletariado, que no de su dictadura.


Según Gramsci, la ruptura que se produce entre la estructura y la superestructura, es como ya hemos dicho, una crisis orgánica. Esta crisis es una lucha entre las pretensiones de los desposeídos y los ricos. Esta crisis se manifiesta entre la resistencia de lo viejo por extinguirse y la lucha de lo nuevo por emerger, por brotar, por salir a la superficie. En palabras de Gramsci: “La crisis consiste en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo”.


Cuando un sistema deja de cumplir los objetivos para los cuales fue creado confronta problemas: si un automóvil sufre un accidente, o una persona se enferma, o la estructura de un edificio cede, entonces se produce una crisis. Cuando la clase dirigente ya no cumple su función, que se manifiesta en el ámbito económico y cultural, entonces se produce una ruptura y la ideología que sustenta al sistema y permite la hegemonía, se pierde."

jueves, 5 de marzo de 2009

Eugenio Montejo - Venezuela

LO NUESTRO

Tuyo es el tiempo cuando tu cuerpo pasa
con el temblor del mundo,
el tiempo, no tu cuerpo.
Tu cuerpo estaba aquí, tendido al sol, soñando;
se despertó contigo una mañana
cuando quiso la tierra.
Tuyo es el tacto de las manos, no las manos;
la luz llenándote los ojos, no los ojos;
acaso un árbol, un pájaro que mires,
lo demás es ajeno.
Cuanto la tierra presta aquí se queda,
es de la tierra.
Sólo trajimos el tiempo de estar vivos
entre el relámpago y el viento;
el tiempo en que tu cuerpo gira con el mundo,
el hoy, el grito delante del milagro;
la llama que arde con la vela, no la vela,
la nada de donde todo se suspende
–eso es lo nuestro.

Regreso
Un instante la silla ha regresado
a su lejano árbol
con sus verdes tatuajes ya secos.
Sus pájaros están dispersos, muertos,
y la manada del rugoso cuero
yace plegada bajo las tachuelas.
Ya no hay más que silencio nivelado
bajo la sombra de un follaje extinto
donde se curte todo su misterio.
Fiel a sus tablas, sólo da reposo
cuando de tarde la hemos recostado
a la pared, ahogando una memoria
de días que crecieron como un árbol
y la vida tronchó por cosa muerta,
claveteada con viejos pensamientos.


Salida
Seré un cadáver fácil de llevar
a través de los bosques y los mares;
en una carroza, en un blanco navío,
con lamento de corno o de fagot,
al monótono croar de los sapos…
Seré un cadáver inocente,
contemplativo inmóvil de mis restos,
aunque a pesar mío suene a réquiem
aquel llanto de sombra sin nadie
en los cascos del viejo caballo.
Seré un cadáver como ahora lo soy,
cavilador, absorto en lo sagrado,
pero liviano y fácil de llevar:
en una carroza, en un blanco navío,
con lamento de corno o de fagot,
al monótono croar de los sapos…


El inocente
A José Bento
Dios me movió los días uno tras otro,
dio vueltas con sus soles hasta paralizarme
como un gallo ante un círculo de tiza.
Me quedé inmóvil viendo girar el mundo
en esferas errantes y volátiles
aquí en mi cuerpo y afuera entre las cosas.
Cambió de casas la ciudad, de calles,
y entre las calles el rumor de las voces
como si cada ser no fuera sino ausencia.
Mudó mi rostro, el tiempo de mi rostro,
pero continué impávido en el centro
con el desamparo de una estatua
que ignora las grietas de sus piedras.
Jamás dí un paso,
nunca empujé mi vida hacia la muerte.
Fue Dios el que movió todos mis días,
la redondez de Dios que no da tregua.

Un toquecito del más fino stradivarius

video
Ciertas finezas jamás pasarán de moda, pero claro, no la moda que presenta Salvador Nasralla cuando habla de Viña del Mar, hablo de las cuerdas más finas, de los más agudos crescendos...

miércoles, 4 de marzo de 2009

Tur Voyur, chaliobala ®











Sí, es como sacar al conejo del sombrero... y también como decirle al cadáver de Alfonsina: "Hey, el público no llegó"






martes, 3 de marzo de 2009

René Novoa, poesía


En Julio del 2004, René Novoa me pidió que le escribiera este pequeño prólogo para su poemario Autopsia para un Jazmín. Como yo, muchos han estado esperando que este libro se publique y el tiempo le ha ido dando -junto a nuestra expectativa- una particular consistencia.

Siempre en espera de que sus poemas se hagan libro, subo esta muestra, como aliento y contento de su hermosa lírica.


He aquí la historia que nadie cuenta y que todos inventan, el pie anclado en la esquina donde no nos decidimos a dar el último paso: el de la separación.


"¿Serás amor, un largo adiós que no se acaba?" -le pregunta Pedro Salinas a René Novoa-. Éste, se mira las manos frías, las palabras como estalactitas en sus dedos.-Al menos de mi parte, "me voy a congelar en el reloj-responde- porque decime, "¿Dónde puedo estar sin que envejezcan, en mi, la ausencia y el recuerdo?" El discurrir se vuelve tenso, una habitación oscura donde se van escribiendo los verbos del insomnio, la rabia concentrada en la musicalidad de los versos y la impotencia, creando una poética de humo que se moldea según sople el viento del recuerdo.


El cadáver de una flor en el centro de la mesa, deshojándose, nunca entregada, devuelta."Existen otros, en otros días, con puños que cortan el silencio y que, cuando ellos van hacia adelante, vos y yo, desaparecemos en las plazas". En un mundo plagado de noticias en contra del amor, la poesía amorosa se convierte, ahora, en un anti-evangelio, un algo que subvierte valores de castración y estandarización emocional; eso lo sabe muy bien Novoa, por ello, este poemario se hizo de principio a fin con total premeditación, con el golpe de oreja nerudiano y la clásica mejilla anteponiéndose una y otra vez al odio vertiginoso de moda."Iba saltando una cuerda, saltando una banca, saltandolos días, no sé, pero era algo, algo que impidió que dijera tu nombre", y claro, los poemas de Autopsia para un Jazmín son la búsqueda de "esa mujer que nos duele en todo el cuerpo", una labor de taxidermista que intenta conservar, una vez hallado el mal, ese gesto de angel que ya se marchita, se disuelve y se olvida.


El tono pausado de los textos, logra hacernos ver ese proceso doloroso de la pérdida, su lírica, fiel a una tradición que se renueva en él, alcanza alturas de limpio vuelo: "Creí que eras vos quien agitaba el viento, que ibas en esa ola que sacude la esperanza del pescador". Pero al igual, su conciencia de época explota con desenfado, mostrando así, su autodeterminación y lozanía: "Llegaste rompiéndome la frente, con la fuerza de una bala pintada de mediodía", y sobre todo, demuestra con claridad su dominio del albedrío creativo, en su bella pieza titulada "Kamikaze".


Autopsia para un Jazmín resulta al final, una delicada labor en un poeta que conoce con propiedad su escalpelo, una historia de murmullos que se irá haciendo más audible, a medida del amor que René Novoa pueda imprimirle a nuestra poesía honda y nueva."Dejaré de inyectarme tus ausencias jazmín arrancado de mi sangre..."

Fabricio Estrada
Julio, 2004


René Novoa nació en Tegucigalpa, en 1976. Sus poemas han sido publicados en diarios y revistas nacionales, así como en la revista chilena Los poetas del 5 y en la revista alemana Portuñol. Integra las antologías Colección Sensibilidades, Ourense, Madrid, 2002; Letras Libres, Letras Libres y Libros de Autor, Ourense, Madrid, 2005; Papel de Oficio, Paíspoesible, Tegucigalpa, Honduras, 2005; Sociedad Anónima, Paíspoesible, Tegucigalpa, Honduras, 2007


20
Aún no me explico cómo llegaste,
pudiste haber salido del bostezo de algún desmemoriado
o del grito de un niño
que derrapa todas las noches en una acera,
o quizá de las fobias que se enredaron en mi infancia,
da lo mismo, porque llegaste rompiéndome la frente
con la fuerza de una bala pintada de mediodía
para sacar los nombres que se agolpan en mí,
para dejarme tu olor a madrugada,
a jovencitas conspirando contra la inocencia.
Corrompiste la ausencia para exaltar al que espera,
para beafiticarlo.
Traías un puño de estrellas
para esparcirlo en los caminos mientras llegabas.
Llegaste,
para que las palabras fueran humanas al ahogarlas,
para vestirte de naranja
y despertar en el verde de los bulevares;
para que tu nombre hiciera sentir la caída al pronunciarlo.
Llegaste desde la tierra misma,
desde el último latido de los que creen.
Llegaste,
evitándome la huida.

21

Tu voz me sabe a camino,
a amanecer de un día,
a noche plagada de luces.
A veces se aleja de mí
y jura que es definitivo,
entonces quedo viéndome los pies
o muevo una mano,
para espantar algún recuerdo.
En ocasiones regresa para cerrarme los labios
y abrirme los ojos,
y me cuenta que se enredó en una garganta,
en los muslos de alguna mujer
o que se sentó frente a la puerta de una casa,
en cualquier ciudad.
Tu voz se precipita en los caminos,
corrompe, resucita,
va desnuda por las calles
bailando una canción que nadie canta,
arrastra los pies y nace un niño;
sabe de memoria los nombres,
los cumpleaños,
de todos los que han muerto.
Corre
y los pájaros regresan,
corre
y aparece
-casi imperceptible-
una sonrisa en el rostro de los abuelos,
corre
y vuelve a mí, bailando.
Tu voz,
es la mejor cura contra los años.
Soledades
Hay soledades
que de tanta compañía están solas,
soledades que se nos marchitan en los labios,
soledades benignas,
soledades de a pie,
soledades que nos atrapan en el centro de una cama
ya la orilla de una hora,
soledades que invocan un llamado,
soledades giratorias,
soledades en voz baja,
soledades en los baños.
Hay soledades que espantan fechas y animales,
soledades que se ocultan en un puño,
soledades que no se cansan de esperar,
soledades compartidas,
soledades a medias,
soledades en un lente,
soledades que se deslizan por una espalda de mujer,
soledades que cierran los ojos,
soledades que aún fuman en la ventana.
Hay soledades que detesto por pequeñas
y porque sólo existen cuando vos estás dormida
o cuando yo camino lento.


Poema para dos(Formulario de consentimiento)

No te queda otra salida:
debés quererme,
permanecer inmóvil
mientras te abrazo y fumo e invento alguna excusa
para habitar en tu memoria,
para no soltarte.
Aunque despierte cansado de vos,
aunque desee que desaparezcas definitivamente
o te diga que en mí ya nada te pertenece,
no hagás caso,
no sos vos ni soy yo,
es esta forma de buscarte que se renueva,
son estas manos que se transforman en caminos,
es, nada más, que por momentos olvido que estás en mí
y me alejo,
como cuando un hombre pierde la fe,
como cuando la fe no encuentra motivos,
como en los días que me descubro demasiado solo
y me pongo insoportable,
y te beso antes de discutir
o después de desnudarte,
insisto: nadie tiene la culpa,
tan sólo sucede que no he entendido,
en esos días cuando cambio,
vos también salís a buscarme
y el tiempo, está jugando a despertarnos.


Insistiendo en el tema

Ella era transparente y azul e intempestiva,
era de granito, de últimos consejos del abuelo
y de cometa que se rompe en el recuerdo.
Llegaba tarde, pero no puedo culparla
porque al acercarse me devolvía las manos.
Descubrió que las huellas son palabras abandonadas
por alguien que no pudo quedarse,
descubrió -también- que al dormir
somos esos que buscamos despiertos.
Había en sus manos cierto de otros que no cesa,
cierto de noticias cargadas de tinta y de balas,
cierto de mí que no retorna.
Había en sus labios cierto de distancia
-distancia de nombres, no de pasos-
que sólo puede ser medida con mis venas.
Había en ella cierto amanecer junto a mis noches.
Ella, aguacero que corta,
partitura del viento,
metáfora de mi soledad;
ella, que aparece cuando quiero extrañarla,
ella, que se deja amar y abre los ojos,
ella que jura que me detesta.
Ella, la que era,
quien fuera,
ha despertado, hoy, en mi cama.


Kamikazes

Un hombre puede elegir cuándo caer,
profunda, estrepitosamente,
caer con sus palabras,
con las promesas que dejó en el cielo.
Puede dormir una tarde
mientras estallan dos pájaros,
llevándose la alegría de los locos.
Puede mutilarse los brazos
para que no lo habite la mañana;
perder la voz, perderlo todo,
intercambiar recuerdos con los años,
alejarse cualquier día.
Una mujer puede sentirse sola,
gritar cuando la asfixia el tiempo,
construir un espacio con los epitafios del mundo,
aburrirse que la condenen a un poema;
puede cambiar de calle,
aunque sepa que abandona un latido.
Puede renunciar a la idolatría de sus pies,
cansarse cuando le canten a sus ojos
y no a los eslabones de su sombra,
dibujar una balsa
para detener las estaciones,
desatarse las manos
para que llueva en su vientre.
Un hombre y una mujer
Pueden descubrirse el uno al otro,
Deben hacerlo,
Ser kamikazes
Y lanzarse desde sus bocas
Para caer sobre sus cuerpos.


lunes, 2 de marzo de 2009

El Salvador o la salvación de la memoria









Cada vez que voy a San Salvador, intento visitar la ermita memorial de la UCA. Cercana al lugar donde fueron asesinados los jesuitas durante la Ofensiva del 89, tiene en su haber las placas conmemorativas de los asesinados por los escuadrones de la muerte y que fue un punto de paroxismo en la guerra, equidistante al asesinato de Monseñor Romero.

Además de las placas donde está inscrito el nombre de Ignacio Ellacuria, -prominente teólogo de prestigio mundial y luchador incansable de la causa social- se encuentran los nombre de los demás que cayeron asesinados, en el sitio exacto donde ahora crece un rosal.

Sin embargo, son los dibujos de los levantamientos de los cuerpos realizados en el lugar de los hechos -y también gracias al registro fotográfico recuperado a los cuerpos de seguridad y tomados por audaces reporteros- los que le dan a esta ermita un silencio avasallador.

En lugar de los acostumbrados cuadros o altorelieves del Viacrucis de Cristo (las caídas, la flagelación, la crucificción, etc) se muestra todo el dolor del hombre y la mujer secuestrados y torturados, humillados hasta en lo más profundo de su dignidad, equidistantes (sí, de nuevo esta palabra) al martirio de Jesús, incluso superando al martirologio cristiano, incluso doblemente humillados los que fortalecidos por una fe extra en lo humano, se convirtieron en seres comprometidos tanto por su inocencia como por su beligerancia activa. ¿Y acaso no es la inocencia una forma de desplegar posiciones ante la barbarie?

El Salvador se encuentra ahora en una crucial y hasta cierta forma tenebrosa reiteración electoral: los fantasmas de ambos bandos han resurgido y se disputan los votos en una lucha enconada. Si la izquierda utilizara la misma desvergonzada práctica que la derecha está utilizando en su material gráfico en vallas y pauta de prensa, seguramente estos dibujos entrarían a la pauta política, y creo, con seguridad, que revertirían el llamado que ARENA hace insistentemente: "Vota con Sabiduría", con ese tono ecleciástico que pretende -ruidosa y destempladamente- sacarle a la población sus arquetipos más primitivos.


Regreso de El Salvador, entonces, relleno de los colores de campaña, muerto de la risa de la ignorancia intencional con que aborda El Diario de Hoy sus artículos de fondo... ¡no hubo kilómetro de carretera recorrido donde apareciera un poste del alumbrado público sin las pintadas de ARENA! Se entra y sale del país calculando los costos de esa campaña ¡sólo ha faltado que pinten el asfalto! y si uno se descuida termina con pintadas en la espalda. La derecha está apostando a fondo y bajo sus colores pretenden borrar todo lo que sus fundamentos niegan.

Una visita a la ermita de la UCA lo explicaría mejor.